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sábado, 6 de agosto de 2011

DE VACACIONES (SUPONGO)

Estoy por pedir una prueba de paternidad. La de la foto es supuestamente hija mía. Se llama Carlota y nos parecemos en muchas cosas, pero después de ver cómo se toma esto de correr a sus 2 años y medio (lo sé, no lo parece pero estoy en disposición de aportar partida de nacimiento) pienso que me han dado gato por liebre o la escasez de talento no se hereda.

En fin, que estoy de vacaciones, que es esa época del año en la que no tengo tiempo para casi nada. Con familia y amigos por casa buena parte del tiempo, Carlota sin cole ni nada que se le parezca y mi santa currando como una campeona (cosas de vivir del turismo, en agosto), el día en sus 24 horas se me queda corto. Eso sí, estoy encontrando huecos suficientes para juntar entre 8 y 9 horas semanales de trientrenos, que está la mar de bien, aunque sea muchos días a costa de esperar el fin de la siesta de la pequeña y entre su merienda y un ratito de tele (benditos dibujos animados) meter una sesión en la bici de spinning o en la cinta de correr (artefactos con los que me hice para poder ser un papá-deportista-responsable). Como a Carlota le racionamos mucho lo de la tele, ahora es ella la que se despierta de la siesta y me suelta aquello de "papi, tú a entrenar", sabiendo que junto a la bici y la cinta está su sillón favortito y enfrente de todo ello se suceden las apasionantes aventuras de Pocoyó o Dora la Exploradora (y su amigo el mono Botas).
Lo de hacer el medio ironman en septiembre por equipos se desmorona. En realidad se me desmorona el equipo, y yo no tengo cuerpo aún para pegarme la paliza en solitario. No está todavía descartado pero poco le falta. De ese modo, y aunque la bici es por ahora protagonista de mi sinvivir por aquello de Lanzarote, el desnivel y el viento, los próximos proyectos son sobrevivir al medio maratón de Menorca (9 de octubre) y disfrutar de la Behobia-San Sebastián mediado noviembre, o sea, todo corriendo. No hay maratones en mi cabeza porque lo del Ironman se me hace una montaña ahora mismo, pero como Barcelona me debe una puede que... En fin, ya veremos.

Hasta entonces, salud y kilómetros disfrutados.

lunes, 8 de febrero de 2010

CORRIENDO CON CARLOTA

Cuando apostamos por la paternidad fuimos convenientemente advertidos de los cambios que la niña iba a ocasionar en nuestro estilo de vida. Personalmente sabía que Carlota iba a exigir mucho tiempo de calidad que, como no nací millonario, debía salir del que dedicaba habitualmente al ocio, en buena parte lo llenado por el entrenamiento.

Inmediatamente pensé en el carrito. Mi santa no tragó con "el mónstruo de las tres ruedas" por aquello de tener (ella) un coche pequeño y nuestra casa demasiadas puertas. Habiendo comprado para Carlota el clásico carrito compacto y práctico con el que no se puede salir a correr, fijé mi objetivo en uno de esos "babyjogger" tan molones, ruedas grandes y finas, y precio por las nubes. Como mi cumpleaños estaba lejos, los reyes no se iban a mostrar demasiado generosos y la paga extra estaba más que gastada el proyecto durmió el sueño de los justos y salir a correr con Carlota tuvo que esperar... hasta hace unos tres meses.

Un conocido iba a jubilar un carrito de tres ruedas en buen estado. Hablándolo se ofreció a prestármelo, pero ya se sabe lo que pasa con estas cosas: las usas, las usas y las usas y para cuando debes devolverlas te mueres de vergüenza por el estado en el que se encuentran. Le pedí que le pusiera precio, llegamos a un acuerdo justo y me llevé el carrito a casa. Tras un leve mantenimiento apretando un par de tornillos, repasando las ruedas y dando una manita de lubricante a las partes móviles el nuevo bólido de Carlota enseguida funcionó de maravilla.

No diré que lo hayamos usado mucho, la verdad. El invierno está siendo duro por estos lares, con frío, viento y humedad, y una cosa es que Carlota y yo queramos salir a correr juntos y otra muy distinta es que arriesgue la salud de mi hija de modo innecesario. Eso sí, cuando hemos salido la experiencia ha valido la pena. Le monté un saquito de esos de invierno, y Carlota se acurruca dentro de él y se pasa todo el rodaje riendo.

Hay un par de cosas interesantes que apuntar con respecto a esto de correr con el carrito del bebé:

Lo primero es esperar a que el bebé tenga fuerza suficiente en el cuello como para no lastimarse con los baches. Normalmente eso sucede sobre los 7 meses, aunque puede ser un poquito antes (sobretodo si se hace sólo asfalto) o un poquito después en función de cada bebé. Después recomiendan acostumbrar poco a poco al pasajero. Yo no tuve ese problema porque a mi hija todo lo que sea salir de casa le encanta y ya pasamos el verano yendo en bici de aquí para allí con una sillita frontal de la que tengo que hablar algún día (una auténtica maravilla).

Otra cuestión importante es el ritmo: como es lógico hay que bajar un poquito el pistón porque se trata de reservar fuerzas para empujar el carrito (sobretodo se nota la más mínima cuesta), para ir comentando la jugada con el bebé (con mi hija contamos gaviotas, saludamos a las vacas, ...) y andar un poco pendiente de si se quita los guantes y los tira por la borda, si se duerme y se descoloca, etc.

En cuanto a la técnica, encuentro difícil correr con las dos manos en el carrito, porque mis hombros están acostumbrados a bascular para contrarrestar la rotación de mi cadera (como en cualquier otro ser humano, ni más ni menos). Es más sencillo empujar el carrito con una mano y mover en libre braceo la otra extremidad superior. Conduzco mejor con la derecha, pero estoy aprendiendo a hacerlo también con la izquierda, por aquello de entrenar compensado. Hay que saber que la rueda delantera de un carrito que sirva para correr no es direccional (es fija) y hay que estar un poco atento también a si hay que levantar el carrito tanto para superar obstáculos como para girar cuando la curva es curva de verdad. Aún así, con una mano el carrito s se dirige bien sin levantar la rueda delantera si los giros son suficientemente suaves.

Lo dicho, toda una experiencia tanto para el papi (o la mami) como para el bebé. Absolutamente recomendable hablando desde mi experiencia (limitada pero intensa). Carlota se pone a aplaudir cuando ve que empiezo a vestirme de romano y saco su anorak y su gorro orejero preferido.

Salud y buenos rodajes, solos o tan bien acompañados como podáis.

lunes, 25 de enero de 2010

RECOPILANDO

Bueno, ya sé que casi andamos metidos en febrero, pero feliz año a todos. Sobretodo porque la última vez que aparecí por aquí fue el 20 de diciembre y (nunca mejor dicho) ya ha llovido mucho desde entonces. Recopilo pues.

Pasé las navidades en Barcelona. Nada de bici o piscina pero sí pude salir a correr en plan jogger prácticamente cada día. El mejor día del año para correr por Barcelona es el día de Navidad, sobre las 8 de la mañana, más o menos. Si sales ese día a esa hora, la ciudad te pertenece. Bueno, la compartes con aquellos que dan a la nochebuena sus últimos coletazos, con algún madrugador recalcitrante en busca de un periódico o una barra de pan y con unos pocos locos corredores como tú. Paradójicamente mi peor experiencia fue con esta última estirpe: debo estar volviéndome "de pueblo", pero me dio por saludar a cada uno de estos sudorosos fanáticos de la zapatilla tal como iba cruzándome con ellos. Algunos pueden alegar en defensa propia limitaciones auditivas producto de esa abyecta moda de correr con el ipod a todo trapo, pero la verdad es que la inmensa mayoría ni me miró a la cara, dejándome con la mano alzada y la cara de tonto. Cosas de la gran ciudad, aventuro.

De vuelta a casa me sumergí en la vorágine del sprint final de la temporada de crosses, primero en Menorca y luego en la final del Campeonato de Baleares en Mallorca ayer mismo. Puedo decir con orgullo que, de mi casi superada categoría M-35 (en 20 días me ascienden a M-40) soy el vigésimoquinto de Baleares. Corrían 25, cosas de tomarse esto "de otro modo". Bueno, en descargo propio puedo contar que para aprovechar el día (el objetivo es el maratón de Barcelona) rodé una hora como calentamiento y luego corrí el cross. Además, definitivamente este no es mi mundo. Todo bicho viviente que osa federarse y competir en estos campeonatos va a lo que va y corre que se las pela. Yo no. Hasta mi Santa ha insinuado que aprovecharía más el tiempo entrenando, que "me borre". Lo que ocurre es que en un lugar pequeño como Menorca, mucha de la oferta de carreras es para los federados. O te federas o a rodar por el campo, y tampoco es eso. Además el ambiente local es magnífico, y estar federado me permite viajar con mis compañeros de club a todas las competiciones organizadas a nivel Balear. A la hora de correr en esas pruebas soy un bicho raro, pero tengo ya las rarezas superadas y en mi club toleran mi fobia a la velocidad hasta con buena cara.

Ahora toca maratón. Mi tercera vez en Barcelona y mi quinta vez total. Sigo conformándome con terminar, pero no negaré que teniendo 5:02 como marca personal estaría bien poder romper la barrera de las 5 horas. Supongo que con una marca de 4:59 seguiré pudiendo utilizar mi nick sin problemas.

Más de un mes en silencio. Puede que esto ya no lo lea nadie. La gente se desconecta cuando uno deja de dar señales de vida, como es lógico. Paso de tópicos: no sé si esto va a actualizarse con más frecuencia. En cualquier caso, para lectores y no lectores, mucha salud y buenos rodajes. Deseos patrocinados por Slowcarlota y Slowpepe, los de la foto de arriba. Y sed felices.

jueves, 10 de diciembre de 2009

CORRIENDO


Hoy cuelgo una foto del último medio maratón local, entrando con Carlota en meta. Una parecida (no ésta) subí hace un tiempo

Decir que correr se me da bien es faltar gravemente a la verdad. Con semejantes condiciones (por eso cuelgo una foto actual, a título ilustrativo) más podría defender un pasado en la Liga Nacional (de aquí) de Fútbol Americano, que lo hubo, que una vida dedicada a correr desde hace algunos (aunque no demasiados) años ya.

Hoy tocaba correr, 60 minutos en una zona aeróbica confortable según el sr. Polar. Quedé con Juanki en la pista municipal, que tiene un perímetro amplio de hierba bajita que se lleva muy bien con mis articulaciones. Las vueltas no son de más de 500 metros, pero cambiando de sentido cada 15 minutos, con el sol y la buena temperatura que teníamos hoy y la entretenida conversación, el rodaje fue fantástico. Juanki es de los pocos atletas de 4'30"/km capaces de adaptarse a mi ritmo y correr sin acelerarme. Normalmente es así, aunque hoy, sabiendo que íbamos a coincidir durante media horita, me exprimí un poquito más de la cuenta al punto de que mi colega me preguntó en más de una ocasión si iba bien (por lo poco hablador que me había vuelto). Al quedarme sólo, con 30 minutillos por delante he reducido el ritmo (necesitaba ese respiro) para luego ir aumentándolo poquito a poco hasta llegar a mis pulsaciones objetivo sin pasar para nada (145 ppm, para los aficionados a la ciencia). Entonces se ha producido el milagro de los panes y los peces pero en versión trotona: maravillosas sensaciones han aparecido como de la nada. Corría sin apenas esfuerzo, como flotando sobre la hierba, percibiendo cada pisada mientras disfrutaba del sol en mi cara y la suave brisa de la mañana menorquina. Sé que es una cursilada como un templo, pero sólo así puedo describir esa rara conexión con el correr que viví esta mañana, algo que pasa muy pocas veces (al menos a mí) y que me reconcilia con esto del sudar al aire libre.

Sigo siendo un corredor de pacotilla, pero en ocasiones hasta pienso que completar un entrenamiento puede ser lo mejor que me vaya a pasar en todo el día (hasta que llego a casa y mi hija me da uno de sus abrazos y el mejor beso de los que acaba de aprender a dar).

Mañana hablo de los acoples. Hasta entonces, mucha salud.

jueves, 8 de octubre de 2009

ENTRADA EN META


Se lo prometí a Carlota. El año pasado no había nacido y no pudo ser. Ahora ya sí. Se pasó todo el día con la medalla colgando de su cuello de bebé.

viernes, 12 de diciembre de 2008

YA VOOOOY...

Si se me ocurriese por casualidad quejarme por todas las renuncias que me vinieron dentro de ese pan debajo del brazo con el que supuestamente apareció la nueva en la tribu estaría siendo profundamente injusto. Supongo que no soy el primero ni seré el último en perder casi todo ese espacio que antes era de uso y disfrute enteramente personal y regalárselo a un bichejo de poco más de un mes de vida como quien no quiere la cosa.

Me está resultando especialmente complicado atender a tareas que antes abordaba con total tranquilidad cuando me venía en gana. Una de esas cosas que ando aplazando demasiado es este chiringuito donde cuelgo mis andanzas y a través del que me relaciono con mis semejantes. Hay más renuncias.

A lo que, sin embargo, sí pude volver es a las zapas y la ropa técnica. Ahí cuento con la inestimable complicidad de mi santa, que me echa de casa en cuanto detecta el más mínimo desequilibrio en mi humor y me manda a correr. Entonces disfruto de ese momento único, personal e intransferible y vuelvo a casa al cabo de una horita como nuevo. Eso sucedió ya hasta en 5 ocasiones la semana pasada, y 3 veces más en los últimos 5 días. Naturalmente casi todo lo demás debo dejarlo para cuando en casa no se me necesite (cosas de la modernidad, compartimos también tareas domésticas) o hasta que la pequeña se valga por sí misma (antes de ir a la universidad, espero).

Hablando, pues, de correr, que es de lo que trata este garito, he andado tras unas cuantas reflexiones al respecto del poder terapéutico de esto de los sudores trotones. Lo que ocurre es que, como siempre, otros ilustran mejor que yo mis propios barruntos. Al hilo de ello cuento algo que leí en el libro "50-50" de Dean Karnazes. Para los menos puestos explico que Karnazes escribe sobre su aventura de correr 50 maratones en 50 días consecutivos y en todos y cada uno de los estados de la Unión (yankees). En uno de ellos tiene la oportunidad de charlar con una mujer que corre con el grupito formado. La chica empezó por probar, con unas amigas, y se enganchó al running de un modo irreversible. Madre de tres pequeños, describía los momentos corriendo como aquel tiempo para ella, sólo para ella, del que disfrutaba al máximo desde el primer al último minuto. Terminaron el maratón y cuenta Dean que todos fueron a estirar y a prepararse para la fiesta post carrera menos aquella abnegada madre, que siguió corriendo hasta el aparcamiento, montó en su coche y condujo hasta su casa para ocuparse de la fiesta de cumpleaños de uno de sus pequeños. Su tiempo había terminado. Luego supo el autor que aquél había sido su primer maratón. Para que luego nos quejemos los demás.

Salud y buenos rodajes a todos.

domingo, 30 de noviembre de 2008

SE BUSCA TIEMPO, RAZÓN AQUÍ


No hay forma de arrancar. Entre el tormentoso otoño que nos estamos llevando al gaznate y mi nueva condición de abnegado papi voy a terminar por cubrir de telarañas las asics y el forerunner. La climatología es adversa a más no poder, lloviendo con fuerte viento un día sí y otro también. En esas condiciones resulta demasiado valiente eso del deporte al aire libre. La cinta de correr está todavía en casa ajena, esperando su repatriación, y si no cambian pronto las cosas no tendré más remedio que repescar esos rodajes a cubierto frente al televisor.

Al condicionante de la paternidad hay que considerarlo en renglón aparte. El bicho en cuestión no anda más allá de los 21 días de permanencia visible entre nosotros, pero reclama nuestra atención las 24 horas del día. El retorno paterno a las obligaciones laborales puso en Mayte la mayor carga de trabajo al respecto, y cuando aparezco en casa no tengo valor para objetar de mis tareas domésticas en favor de un poquito de tiempo para, por ejemplo, salir a correr. El resultado es el que es, y semana tras semana se va posponiendo el inicio del plan para maratón. Esto es ya como las dietas, el lunes empiezo, y mañana es lunes.

Desde que apareció Carlota he salido a correr 3 veces (en 3 semanas, un promedio arrollador), he nadado 750 metros y si vale como entrenamiento, un día hinché las ruedas de la bici de carretera. Lo del nadar fue por ver, básicamente, si puedo recorrer esa distancia sin ahogarme, porque el 21 de diciembre montan por aquí un triatlón distancia sprint (modificada, con 30km de bici y 6 corriendo) y tenía mis serias dudas. Me costó una eternidad pero no tuve que usar los manguitos hinchables de mi sobrino, que ya es un punto.

A ver si mañana puedo correr un ratito y contarlo después.

Salud y buenos rodajes a todos.

sábado, 15 de noviembre de 2008

CARLOTA

Me resulta especialmente difícil encontrar las palabras adecuadas para contar lo que viví esta semana. Por mucho que busque supongo que jamás voy a poder ser lo suficientemente explícito porque hay cosas en esta vida que sólo se pueden describir someramente. Son ese tipo de situaciones que hay que vivir sin más con la mayor intensidad posible, y guardarse para uno todas esas emociones. La madrugada del domingo al lunes nació Carlota.

Fue un parto relativamente largo, porque entramos a por ello a las 20.30 y la niña no rompió a llorar en brazos de su madre hasta las 3.17. En ese tiempo pasé por lo que supongo que son todos los estados del padre primerizo en el paritorio: muy nervioso al principio, tranquilo y colaborador durante los momentos de la verdad y llorica desconsolado en cuanto vi la estampa de la pequeña sobre el pecho de su madre.

Lo más importante es que Carlota llegó cargada de salud, con 3'670 kg. y 51 cm., y que la madre no tiene más secuelas que las molestias propias de los puntos que le cierran las heridas de guerra. Desde el lunes, dormir hemos dormido poquito, lo de salir a correr es por ahora poco menos que una quimera, y no, no renuncio al maratón de Barcelona. A ver si la semana que viene me calzo las zapas y troto los primeros kilómetros de papi.

Agradezco en sobremanera el interés mostrado por todos y todas, lectores y comentaristas de esta página y amigos en general. Los que hayan pasado por ello sabrán, seguro, a qué me refiero. Los que todavía tengan esa cuenta pendiente tienen desde aquí todo mi ánimo. Personalmente, cuando vi a Carlota por primera vez me vino a la cabeza algo que le leí a Randy Pausch sobre su hija pequeña. Randy esperaba sin quejarse a que un tumor se lo llevase y sólo le tenía un reproche a la vida: que su pequeña no lo iba a recordar. Pidió a los suyos que, en el futuro, le contaran a la niña una cosa: que él fue el primer hombre que se enamoró perdidamente de ella.

Gracias, salud y buenos rodajes a todos.

domingo, 9 de noviembre de 2008

CRONOMETRANDO


Admito que nunca tomé en consideración determinadas posibilidades de mi viejo Casio. Perdonad la brevedad pero ando todo el día cronometrando contracciones, con los bártulos preparados para salir a la carrera hacia el hospital, que es un lugar en el que hemos estado ya dos veces este fin de semana para otras tantas tener que volvernos a casita a esperar que la tardona de Carlota tenga a bien salir.

Espero que todo se resuelva en poco tiempo y, sobretodo, a plena satisfacción de madre e hija, que al final es de lo que se trata. A ver si luego, con la generosidad de nuestro sistema patrio de Seguridad Social y esos 15 días de paternidad, encuentro un momento para darle a esta página un empujoncillo. Hasta entonces, pues, mucha salud y buenos rodajes a todos.

jueves, 30 de octubre de 2008

ESPERANDO


Estamos maese Palillo y el que esto escribe en un brete parecido, yo aguardando la visita de la cigüeña ya mismo y el gran Santi de gira americana esperando convertirse en el abuelo más ye-ye del atletismo popular patrio. Desde el mismo Chicago me manda recuerdos, haciéndolo a su manera, peculiar e inconfundible. Aún debe de estar dando explicaciones al tipo al que le pidió el cartel para la foto. Genio y figura.

Eso, que llevo una temporada alejado de muchas cosas, y entre ellas esta bitácora. Ando un poco absorvido por los acontecimientos, que a mi ya de por sí llena vida de currante amenazado por la recesión le debemos añadir el tiempo y energía que empleo en superar esta tensa espera. Carlota se toma esto de nacer con calma. Debe estar muy cómoda dentro de su madre, aunque ésta, mi santa, no comparte tanto bienestar, antes todo lo contrario. Además los controles médicos son ahora mucho más frecuentes, y entre clases de preparación del parto, sesiones de monitorización fetal, visitas a la comadrona, al anestesista, al tocólogo y a su puñetera madre cualquiera encuentra un ratito para uno mismo.

Correr, lo que se dice correr, corro poco. Aún así, seguro que junto tres salidas por semana, que no está nada mal. El 10 de noviembre empiezo a preparar el maratón de Barcelona. Elegí esta carrera por la facilidad logística que representa el desplazamiento de la tribu entera a la que hasta hace unos añitos era mi casa. Con la excusa de ver a la familia mi santa traga y viaja sin rechistar al maratón. Además será el primer maratón de Carlota, que si todo va bien cruzará conmigo la línea de meta, en lo que representa un añadido de ilusión personal por esa carrera.

En otro orden de cosas, los muchachos de eBay me hicieron llegar ayer el nuevo Forerunner. A su hermano mayor lo perdimos para la causa un desdichado día de verano. Todo este tiempo de penitencia he tenido que recurrir al viejo Casio y a mucha imaginación para dar un perfil científico a mis entrenamientos. Finalmente, desoyendo los consejos de Solbes en cuanto a restricción del consumo, me he dado el capricho de reparar la pérdida, no sin antes jurarle a mi santa que me convertiré en el hombre más austero del país durante los próximos 20 años.

Vamos a ver cómo se lleva el Fore con los biberones. Sigo esperando.

Salud y buenos rodajes a todos.

jueves, 7 de agosto de 2008

DE LA OBLIGACIÓN, LA DEVOCIÓN Y EL RENUNCIAR

Medio maratón de Menorca del año pasado. Pillé la foto en la web.

Salí joven de casa, para buscarme un poco la vida. Viví por y para mí mismo muchos años hasta que conocí a mi santa y un tiempo después me casé (con ella, claro). Eso determinó de algún modo mi estilo de vida: siempre hice lo que me dio la gana, con algunas limitaciones propias del hecho de no haber nacido millonario, pero jamás dependí mucho de nada ni de nadie.

Además no soy de los que se puedan quejar. Si me he propuesto algo, peleando lo he conseguido. No he dado muchos pasos atrás, y esto incluye también mi relación con el deporte, tanto en el plano profesional (conseguí hacer de ello, de algún modo, mi vida) como en el personal. Empecé a correr, a mi manera, y me propuse colgarme un dorsal. Terminé un 10000, un medio maratón y el primer maratón, y los retos fueron cayendo uno tras otro, despacito siempre, pero de modo seguro.

Luego vino la bicicleta, y de forma natural aparecieron los triatlones cortitos y divertidos. De ahí al TITÁN sólo había un paso, y lo di con la misma facilidad con que entré en el mundo de los maratones. Sólo quedaba entrenar..., y pensar en los demás.

Hace unos días me senté con Mayte para planificar sus últimos tres meses de embarazo. Estamos muy ilusionados con la inminente llegada de Carlota. Sin duda vamos a ser unos papás la mar de felices. Mi amigo Richy y su mujer también acaban de serlo. Su bebé, Marta, llegó 15 días antes de lo previsto. Si a Carlota se le ocurriese hacer algo por el estilo su padre se lo iba a perder, porque tenía que estar por Cádiz en el Titán. Por eso llegamos a la conclusión de que el Titán tendrá que esperar, al menos un añito.

Renuncio, por primera vez en mi vida, a un reto. En realidad estoy aplazándolo, porque la espinita la tengo ya clavada. Mi estado de forma es, como siempre, el de una tortuga feliz, pero había entrenado por lo menos para el finisher (rascando el cierre de control, eso seguro), y no va a poder ser. Estoy feliz por haber empujado a 5 amigos hacia este reto (todos están como motos) y muy triste por no poder acompañarles en Cádiz. Dicen que primero debe estar la obligación y luego la devoción. Espero, al menos, ser un papá devoto. Sigo saliendo a entrenar.

Salud y buenos rodajes a todos.

PD. Con tanto entreno y tanto trabajo, el blog está poco menos que hibernando en verano. Siento no estar atendiendo a todos los comentarios que dejáis por aquí. Es imperdonable y merecéis más dedicación, pero estas semanas, y va a ser así hasta que termine el mes de agosto, no llego a todas partes. Es eso o cerrar el chiringuito. Millones de gracias por vuestras aportaciones.

miércoles, 21 de mayo de 2008

SLOWCARLOTA

Bueno, voy a ser sincero: la de la foto no es Carlota, aunque os aseguro que se parece mucho a ella. Carlota tiene un problema: su padre es un inútil y todo lo que consiguió tratando de escanear la última ecografía es una especie de borrón sin pies ni cabeza (y nunca mejor dicho).

Carlota tiene -4 meses y medio, y dedica casi todo su tiempo a flotar cómodamente en la placenta de Mayte, que es ya su sufrida mamá. Ahora mismo no se preocupa más que por comer y dormir. Aún no llora. Eso lo hará puntualmente cada tres horas todas las noches durante muchos meses. Dicen que son gajes del oficio. Voy a tener que creérmelo. De todos modos aquí no hay nadie que piense aún en todas esas cosas malas. Estamos todos muy felices esperando que pasen esos poco más de 4 meses y podamos tenerla en nuestros brazos.

Cuando Carlota aparezca ya nada volverá a ser lo mismo en casa. También van a cambiar muchas cosas tanto para Mayte como para el que esto escribe. Supongo que lo primero que vamos a perder es tiempo para nosotros. Esa variable va a ser clave administrarla bien. Por suerte, cuando la madre trabaje el padre estará en casa, y al revés...

Ya estoy investigando el modo de agenciarme un carrito de esos para correr con el bebé a cuestas. Seremos Slowpepe y Slowcarlota. ¡¡¡Qué bueno!!!