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domingo, 1 de junio de 2014

PESO DE COMPETICIÓN

Poco o mucho, mi peso siempre ha sido un factor limitante del rendimiento deportivo. Podría decir que siempre he pesado generosamente por encima de lo que debería, a veces más y a veces menos, pero mi presencia en el pelotón de cola está casi siempre relacionada con ese problema.

Como casi todo el mundo que lidia con esta dificultad, he pasado por muchos intentos de solución, desde dietistas profesionales a curas detox milagrosas, pasando por dietas low-carb de casi todo tipo. Los resultados nunca han sido satisfactorios, tan solo cuento éxitos parciales que, sumados entre sí, me han permitido hacer el deporte que me gusta a un nivel suficiente, si entendemos suficiente como llegar a la meta antes de que se hubiesen marchado todos.

Pero como no estoy aquí para someterme a un análisis personal tan profundo iré un poquito al grano. Me ha gustado el enfoque que a esta problemática le da Matt Fitzgerald en su libro "Racing Weight", y voy a compartir aquí mis impresiones, aquello que más me ha llamado la atención a mí. Aunque el libro habla de muchas más cosas, estas son las conclusiones que yo extraigo:

1. El peso corporal, y más concretamente la cantidad de grasa que componga ese peso corporal es más determinante del rendimiento deportivo (entre deportistas) que el entrenamiento. Estadísticamente los primeros en las competiciones de resistencia son aquellos con un menor porcentaje de grasa corporal y un cuerpo más liviano. A medida que se estudia a los deportistas hacia la cola del pelotón aparecen individuos más pesados (y en ocasiones con más entrenamiento en las piernas que alguno que terminó la carrera más adelante). Las estadísticas hablan de porcentajes, no en términos absolutos.

2. Lo único que funciona para perder peso es conseguir un déficit calórico real: ingerir menos calorías de las que se gastan, y ese déficit es más fácil de conseguir interviniendo en los ingresos que en los gastos, aunque para que la pérdida de peso sea sobretodo grasa y no tanto músculo y ésta se produzca en términos aceptables de salud hay que controlar los ingresos y aumentar los gastos a través del ejercicio. Y el ejercicio no es solo la sesión de entrenamiento: un estilo de vida activo es el complemento ideal al deporte. De poco sirve salir a correr 2 horas si llegamos muertos y nos tumbamos en el sofá el resto del día. Mejor 45 minutos y seguir olvidando el ascensor, caminando a hacer recados, yendo a pasear con familia o amigos,... Lo que cuenta son las calorías tras 24h, no tras ese entrenamiento concreto.

3. Las dietas hiperproteicas o low-carb funcionan porque en realidad lo que se reduce son las calorías totales, además de que las proteínas son más saciantes y los carbohidratos se almacenan junto con una pequeña dosis de agua (que pesa y aporta volumen).

4. La primera medida de éxito en el control de peso consiste en mejorar la calidad de la dieta. Ingerir alimentos menos procesados, cocinados por procedimientos saludables, priorizando verduras, frutas, carnes magras, pescados, cereales integrales, frutos secos, semillas y sobretodo agua.

5. La segunda medida de éxito consiste en distinguir el hambre física (de estómago) de la que es solo psicológica, y acostumbrarse a comer casi siempre siguiendo las señales del hambre real.

6. Desayunar bien es fundamental

7. Hay un horario también para los nutrientes: más carbohidratos en el desayuno, equilibrio al mediodía y sobretodo proteínas y verde en la cena.

Claro, me diréis que Matt Fitzgerald no ha descubierto nada, y es verdad. Sin embargo, habla con total naturalidad de todas las modas nutricionales que considera una estafa, de dietas con nombre (Montignac, Atkins, La Zona, Dukan en incluso la Paleodieta que tan bien me ha sentado a mí siempre), y pone en su lugar un enfoque sensato y coherente: si existiera una dieta definitiva, que consiguiese pérdidas de peso con poco esfuerzo y mucha salud, todas las demás desaparecerían. Si coexisten siguiendo muchas veces principios contrapuestos es porque ninguna de ellas vale. Y quizás lo que corresponde es girar la cabeza hacia lo que dice la ciencia. Tan sencillo...

Saludables menús y muchos kilómetros!!!

viernes, 15 de julio de 2011

ENTRENANDO...

El pasado lunes empecé a entrenar. Desde ese día cuento 45 semanas menos un día (la carrera es en sábado) y ese es el tiempo que tengo para pasar de fondón venido a menos a hombre de hierro otra vez. Ese es todo el plazo disponible para preparar el cuerpo, ni un día más.

A pesar de que pueda parecer otra cosa, el punto de partida es bastante malo. La tendinitis que me bajó del maratón de Barcelona en el kilómetro 13 la he superado (casi) a costa de no correr apenas y terminar dos ultras (Trail Serra de Tramontana y 101 de Ronda) con un par de... bastones y mucho cuidado. Nadar, nada serio desde Frankfurt, hace ya más de un año, y la bici con demasiado polvo como para decir que la he usado ni un poquito. Por tanto, viendo lo que he hecho ya desde el lunes pasado puedo afirmar felizmente que estoy entrenando otra vez.

La idea, durante las primeras 6 u 8 semanas es olvidarme del volumen y, por descontado, de la intensidad, y centrarme en lo que se llama frecuencia, algo tan sencillo como salir a entrenar un día tras otro, nadar y correr hoy, bici mañana, y así sucesivamente, sesiones cortitas que dejen el cuerpo hasta pidiendo un poquito más, no sufriendo ni un ápice y descansando por completo un día por semana. Eso es en lo que estoy ahora.

Otro tema que me ocupa, del que me cuesta hablar consciente de que por demasiado comentado y nunca bien resuelto carezco de toda credibilidad es el del peso. Estoy unos 9 kilos por encima de lo que pesé en Frankfurt hace un año. Para ese Ironman bajé 14 kilos, sin dieta, comiendo bien y entrenando. Para Lanzarote, con lo dura que es la bici parece que esas cifras no garantizan casi nada y el esfuerzo deberá ser mayor. En esta semana, quitando solo las calorías vacías de mi dieta y entrenando he bajado casi un kilo, pero posiblemente sea por lo fácil que me es siempre al principio. Trataré de hacer algún ajuste serio más en lo que como para espabilar. Ayer me probé el tri-traje nuevo del club y al cerrar la cremallera creía que lo iba a reventar. No es que me quedara justo, es que no podía respirar. O las tallas XXL de la marca que nos equipa no son lo que debieran o todos los triatletas son unos tirillas o yo soy un barrilete de tres pares de narices (que es lo más probable). Hace algunos años el sobrepeso amenazaba mi salud. Conseguí eliminar los kilos-riesgo pero nunca terminé el trabajo. No estoy en condiciones de afirmar que esta vez será diferente pero permítanme que lo intente.

Donde hay un deseo hay un camino.

Salud y kilómetros!!!

miércoles, 27 de octubre de 2010

AUNQUE LA MONA SE VISTA DE SEDA...

Como ando aún tras las correspondientes fotos he decidido no ilustrar todavía estas líneas con imagen alguna.

El sábado corrí la Cursa de Fons de Sant Lluís, que organizamos junto con mis compañeros de club. Es una carrera de 10 km por los caminos de la costa sur de la isla, con salida y llegada en el pueblo de Sant Lluís y bastantes cuestas en su circuito.

Estoy peor de lo que creía, esto lo tengo ya claro. Como había muchos debutantes (andamos promocionando el tema) propuse armar un autobús hasta el kilómetro 5. No, no es que hiciéramos parte de la carrera en un vehículo motorizado (lo que sin duda iría contra el espíritu del atletismo, el reglamento de la Federación y algún artículo del Código Penal probablemente), sino que confeccionamos un pelotón de conformistas: unos 15 esforzados y esforzadas comprometidos con el ritmo del más lento. Eso nos llevó rozando los 7 minutos por kilómetro hasta media carrera. A partir de ahí el pacto era "cada uno a su bola". Pensé que mi bola era la de aquellos con los que decidí tirar "p'alante" pero mis previsiones resultaron optimistas en exceso: en la segunda cuesta larga tuve que elegir entre seguir con los demás o continuar con vida, y como no estoy escribiendo desde el infierno sino desde un lugar algo más fresco está claro que decidí seguir viviendo, reduje la marcha y me conformé con terminar lo más dignamente posible a mi ritmo trotón.

Al comentar mi chasco con un compañero de club recibí una buena lección:

- No lo entiendo, pensé que a 5'45" andaría más cómodo. Este verano me movía en esos ritmos sin mucha dificultad...
- Pues es muy fácil. Si quieres correr tan rápido como cuando perdiste peso y entrenaste mucho, adelgaza en serio y entrena de verdad. No hay más secreto que ese.

Vaya. Será eso.

miércoles, 9 de junio de 2010

VOLVER A CONTARLO

Debía ser el km 18 del medio maratón en el Half Challenge de Calella. Sufriendo, claro...

Dejé de escribir porque me quedé sin ganas y retomo el blog porque me vuelve a apetecer. Seguramente todo es así de sencillo, aunque llevase aletargado varias semanas antes de dejarlo y siguiese con la página por un mal entendido compromiso. Ahora he recuperado algo de tiempo y ganas y aquí estoy de nuevo por si queda aún alguien que me lea.

Como dice el contador que desde la esquina superior izquierda del blog desgrana día tras día una cuenta atrás que ya me acojona un poco, sigo liado con la locura del Ironman, en la semana de máximo volumen ahora mismo, sin ir más lejos, y capeando el temporal con ese valor que a todo pingüino se le supone.

En el camino quedó la experiencia del debut en lo que los que saben llaman LD (larga distancia para nosotros). El Half Challenge de Calella, en un ya lejano 16 de mayo, fue un rotundo éxito para alguien como yo. Me pareció una auténtica revelación descubrir que existen carreras a partir de cierta distancia (1.9 km nadando, 90 km en bici y 21 km corriendo) en las que basta con salir tranquilito, sin prisas ni agobios, sin ritmos de umbral ni mandangas por el estilo. La sensación de triunfo en Calella fue fantástica: seguramente por controlar con la modestia del novato el ritmo en el agua y con la bici me sentí buen corredor (!) en el medio maratón, adelantando a infinidad de tipos con mucho mejor aspecto que yo y entrando feliz en la meta una hora antes de lo previsto (vale, la previsión era de mínimos, claro), 6 horas y 27 minutos después de empezar con la aventura. Para muestra un par de botones convenientemente sustraídos de la web del fotógrafo oficial...


Como de observadores anda el mundo lleno y puede que hasta alguien desperdicie algo de tiempo en esta entrada admitiré que he perdido un poco de peso. Nada exagerado, pero me va a venir bien para Frankfurt sin duda. ¿Dieta? la del cucurucho: comer como siempre y entrenar mucho (era así, ¿no?...en fin...)

La próxima vez hablaremos de entrenamiento. Sigo sin saber demasiado al respecto pero ando todo el día cansado.

Salud y kilómetros a todos.

jueves, 15 de abril de 2010

DE QUÉ HABLA MURAKAMI CUANDO HABLA DE CORRER

Algunos de los que invertimos nuestro escaso tiempo libre en darle a la zapatilla y contarlo después andamos disfrutando de la lectura de lo último que ha salido al mercado literario patrio (aunque escrito en 2007) de Murakami, que no por nada habla de correr.

El libro me parece una auténtica delicia, pero eso tiene escaso mérito a la vista de que era antes un convencido fan de este escritor y habla el libro de la afición que compartimos por salir a correr. No voy a recomendar su lectura porque pienso que cada uno debe leer lo que le dé la gana, pero sí que me apetece desarrollar un par de pensamientos extraídos del libro para plasmarlos en el blog.

Murakami corre cada día. Bueno, él mismo dice salir de media unos 6 días por semana, pero si no sale 7 es porque siempre hay algún día en que no puede por estar demasiado ocupado o no permitirlo la climatología. Al ser preguntado por su afición a las zapatillas la gente suele alabar su fuerza de voluntad para cumplir con tan espartano régimen de entrenamiento. Pero correr para el exitoso escritor japonés no tiene nada que ver con la fuerza de voluntad, y en eso coincidimos muchos de los que un día enfermamos de modo incurable en el mismo sentido: si seguimos corriendo años después de haber comenzado es, sin duda, porque nos gusta y porque hace que nos sintamos mejor. Y esas son las dos razones que resumen todas las demás en mi opinión. El resto de ellas (perder peso, bajar el colesterol o la tensión arterial, controlar los niveles de azúcar en sangre, mejorar la autoestima, acompañar a los amigos, bla, bla, bla,...) no sirven para ir más allá de unas pocas semanas de vida correril.

Murakami empezó a correr cuando cambió su vida de currante (regentaba un bar) por la de escritor. Tantas horas sentado en su mesa de trabajo escribiendo y fumando empezaron pronto a pasar factura a su salud por lo que el tipo tomó la determinación de cortar por lo sano y empezar a correr, una actividad que se llevaba de fábula con su personalidad. Él dice que tiene tendencia a coger peso y debe llevar una vida muy activa para controlar ese tema (por ahí nos identificamos todos los que engordamos sólo con mirar la comida). Corriendo mejoró su estructura física y empezó a alimentarse mejor (y dejó de fumar). Ahora dice sentirse más fuerte y sano que antes.
La gente con tendencia a engordar tiene, por definición, más posibilidades de sufrir por la fragilidad de su salud en la vida adulta que aquellos que no necesitan hacer ningún esfuerzo por mantenerse delgados. Es un hecho que el sobrepeso (la pandemia del siglo XXI como lo llaman los cardiólogos) resulta determinante en muchos accidentes cardiovasculares, y es factor de riesgo de muchas enfermedades (la diabetes sin ir más lejos). Lo que me gusta de Murakami es que le da la vuelta a la situación convirtiendo el problema en una oportunidad: aquellos que deben esforzarse por comer bien y hacer ejercicio para mantener el peso corporal (y lo consiguen, añado yo) siempre tendrán sobre el papel mejor salud que quienes no deben esforzarse por estar delgados (y, se entiende, siguen comiendo mal y sin hacer ejercicio). Aplastante.

Seguimos en la brecha, dándole al trideporte.

Salud, kilómetros y páginas.

Añado algo que acabo de recibir por correo electrónico. Creo que hace algún tiempo que rueda por ahí, de hecho ya lo había leído, pero me parece tan bueno que he decidido colgarlo en esta entrada. De todos modos la foto tampoco tenía mucho que ver con Murakami...

Sabes que ya eres corredor cuando:

* Tratas de convencer a todo el mundo que corra 5 km, "porque eso no es nada."
* Te sabes las distancias a todas partes con una precisión de 0.1 Km.
* Te parece que la diferencia entre 5 min/Km y 6 min/Km es inmensa.
* La enfermera se asusta porque tus pulsaciones están en cuarenta por minuto.
* Tus héroes son todos africanos y ya te estás pareciendo a ellos.
* Proteínas, pasta, agua y frutas son el 80% de tu dieta.
* No corres para adelgazar, sino que adelgazas para correr.
* Te levantas más temprano los fines de semana que los días de trabajo.
* Los viernes te acuestas más temprano que el resto de la semana.
* Sales escondido a correr porque te da pena decirle a la familia que vas por tu segunda carrera del día.
* En un día "suave" corres 10 Kms.
* En el lavadero de tu casa hay un sitio especial para la ropa de correr.
* Cuando viajas, las zapatillas las cargas en el equipaje de mano.
* Eres el único al que no le importa que el ascensor no funcione.
* Ya nadie pelea contigo porque sales a correr un 25 de diciembre.
* Corres 12 Kms, te bañas, te vistes, desayunas y cuando el resto de la gente se despierta te pregunta: "Qué pasa? hoy no corres?"
* No puedes correr en el gimnasio porque la cinta tiene un límite de 30 minutos (de todas maneras correr en cinta te parece una mierda.)
* Ves maratones por televisión.
* Los geles y los energy-bars te empiezan a saber bien.
* Mezclas Gatorade con agua porque "la concentración comercial no es la correcta."
* Desayunas a las 4 de la mañana.
* Te molesta la gente que le llama a cualquier carrera "maratón."
* Cuando la familia ya no te reclama que corres mucho o estás muy flaco.
* Viajas 150 Kms para una competición de 10km.
* Te fijas en las zapatillas que usan otros.
* Sabes más de rodillas que un médico.
* Te puedes tomar 4 litros de agua seguidos.

martes, 23 de septiembre de 2008

CURSA POPULAR DE SANT LLUÍS


Entré el sexto por la cola, si mis cálculos no son erróneos. Me salió el tema a velocidad de crucero, 5:18 el kilómetro, los casi 4000 metros de carrera. Salí junto a Rafa, el de la foto, parafraseando al Magopepo "sin contrato", para ver que tal andaba. De hecho le solté una perorata innecesaria sobre la posibilidad de que estuviera él muy fuerte, subrayando lo tontos que son los cargos de conciencia en esas situaciones. Al final, y sin que sirva de precedente, la tortuga le ganó a la liebre (Rafa fue un tipo rápido en sus tiempos mozos, y anda ahora en momentánea baja forma). Aún así, sexto por la cola no es puesto de pódium precisamente.

Hoy no voy a contar lo bien que me lo pasé. Tampoco voy a dar coba a la organización aunque merezcan tal aplauso. Ni siquiera perderé un instante en decir lo bien que me sentó correr un poquito más rápido de lo habitual. Hoy voy a confesar que he tomado medidas para convertirme en etíope y no son precisamente las de nacionalizarme. Tan sólo me he puesto en manos profesionales para ese fin. El proceso, dicen, va a ser tan exitoso como largo. No creo que llegue a ser olímpico, pero luego disfrutaré más de esto, que es de lo que se trata. Con tiempo y una caña lo termino de contar. Salud y buenos rodajes.

domingo, 13 de abril de 2008

LO CONFIESO: ESTOY ENTRENANDO

La tartana de Denia, fuente de inspiración para un Mapoma feliz

Dice mi amigo Juanma que uno de los pecados capitales del corredor patrio se produce en cada carrera antes del pistoletazo de salida. En los chascarrillos propios del momento nadie admite estar preparado para lo que se avecina. O salen de una lesión, o aún tienen molestias, o no tienen tiempo para nada. Nadie entrena un pimiento, y luego todos corren que se las pelan.

Yo ando con mi anarcoplán mapomero ventilando por ahí que estoy en un momento de incapacidad personal en lo que a la disciplina se refiere. Eso no quiere decir que no salga a correr. Ni siquiera significa que lo que hago no sea entrenamiento, porque junto los rodajes con cierto criterio, corriendo ahora a ritmo, rodando largo, descansando, es decir, usando el sentido común y mis vagos conocimentos deportivos para preparar cada cosita, y ahora esa cosita es el maratón de Madrid. Luego confieso: si termino el maratón en buenas condiciones es porque he estado entrenando.

Sin ir más lejos, ayer hice el que debería ser mi rodaje más largo, por eso de las tres semanas antes de la carrera. Digo debería porque terminé tan feliz que tengo ganas de repetir el próximo sábado. Fueron 27 kilómetros, que me salieron en poco menos de tres horitas. Busqué el terreno ondulado, por eso de reproducir las condiciones de la competición, y me comí todas las cuestas corriendo (acortando la zancada, braceando un poquito más y con paciencia). Esa fue la circunstancia que me dejó más contento. Bueno, esa y la báscula de esta mañana, que dice que de los 12 kilos que me propuse bajar desde el 11 de diciembre han caído ya 7, que no es la meta pero sí un buen dato porque quedaron en el camino sin demasiadas privaciones, con la moderación por bandera. No van a estar fuera esos 12 para Mapoma pero no hay duda de que el camino es el adecuado.

En dos semanitas, a estas horas andaré por la sobremesa de la comida de las agujetas, reunión organizada por varios blogueros con la sana intención de conocer la peor cara de los demás (la de haberse trincado 42 kilómetros un ratito antes, claro). ¡Virgensanta!

Salud y buenos rodajes hasta entonces.

miércoles, 24 de octubre de 2007

LO QUE VIENE AHORA

El segundo maratón ya está embutido en la saca. Ni evacuando consulta a la sección más optimista del oráculo atlético podía pasar ni cerquita de mi maltrecha materia gris la idea de completar las dos carreras de octubre de un modo tan exitoso. Vaya pues por adelantado aquello que dice siempre el denostado ocupante del trono de este reino, que "me llena de orgullo y satisfacción" el modo en el que ha concluído todo esto.

No sé si es exacta la máxima de que el asfalto nos da sólo aquello que merecemos. Yo tomé el domingo pasado el desvío del maratón sabiendo que iba a ser al de arriba rogando, porque con el mazo no había estado dando demasiado últimamente. Salió cara, posiblemente por la alineación correcta de varios planetas y alguna estrella, pero podía haber sido cruz. Cuando el aquiles, tras haber estado mes y medio sin decir esta boca es mía, en el 30 protestó y de qué manera, las gónadas se me pusieron por corbata. Pocos segundos después el muy cabrito como si nada. El susto se repitió más tarde. Igual, pinchazo y si te he visto no me acuerdo. Hasta la meta tan pancho.

Ahora, en el despejado horizonte empiezo a ver lo que viene. Para empezar, por varias razones que evaluaremos más adelante y de un modo serio me paso al TRI. Bueno, por un lado ya contaba con la bici y la piscina entre los mejores amigos de mis zapas, pero ahora ambas entran de lleno en mi plan de entrenamiento. No dejo de correr: estoy enfermo de esto, pero ya no nado y monto en bici como complemento sino que voy a entrenar estos dos deportes.

De un modo más inmediato, y si no contamos con Sansilvestres y parecidos, debo por este orden bajar de peso (ahí el multideporte ayuda lo suyo) y trabajar la calidad (con todas las cautelas del mundo). ¿Para qué? Para bajar el primer semestre de 2008 (estamos pendientes de calendario) de 2 horas en medio maratón. Estamos organizando un autobús para Getafe, Barcelona o Denia (u otra carrera sin muchas cuestas) y parece que somos unos cuantos que vamos a comprar el billete de ese autobús. Ese es, pues, el objetivo más inmediato.

Después tengo dos maratones marcados en el calendario de primavera, de los que sólo voy a correr (claro) uno: MARASEVI o MAPOMA. Barcelona es la tercera vía por si me falla la infraestructura.

Tras eso mi ilusión está en la serranía de Ronda en Mayo. Esos 101km en 24 horas que organiza la legión hace tiempo que me tienen robado el corazón. Y tengo una apuesta con mi suegro al respecto de acabar esa prueba. Puede que viva de ilusiones, y puede que no, porque estoy de un cabezón...

Por cierto, la organización del TUI me da 5:07 oficial. Ale, un minutito menos. Salud.

lunes, 24 de septiembre de 2007

COMER BIEN Y CORRER PARA PERDER PESO


Copio y pego una colaboración que escribí para un grupo de corredores inscritos a una clase en el Servei Municipal d'Esports del Ayuntamiento de Maó, tomando cositas ya colgadas en este blog y releyendo por mis librejos, un ladrillo sobre alimentación y salud que pone en orden cosas que todos sabemos.

No digo nada nuevo si afirmo que perder peso es ganar salud y calidad de vida a cualquier edad. También es conocido que un porcentaje muy elevado de hombres y mujeres está bastante por encima de su peso ideal, y algunos andan haciendo cola para conseguir un accidente cardio vascular sólo por su sobrepeso.Si afirmamos entonces que conseguir un peso saludable y mantenerlo es el mejor de los negocios deberíamos al menos dar algunas claves para conseguirlo:

En primer lugar, tomando como referencia lo que afirma el eminente cardiólogo Valentín Fuster, jefe de cardiología del Mount Sinaí Hospital Center de Nueva York, tenemos que entender que las dietas NO FUNCIONAN. Se entiende como dieta toda restricción de alimentos (las hay en el mercado para todos los gustos) que en un período concreto de tiempo lleva a una pérdida de peso (y en casi todos los casos de salud por la ausencia de determinados nutrientes esenciales). La estadística dice que sólo un 10% de sujetos que empiezan una dieta pierde efectivamente peso y no lo recupera en el plazo de un año. ¿Qué médico en su sano juicio recetaría un fármaco con una tasa de error del 90%? Ninguno, claro.

Entonces, ¿cuál es la clave? Pues probablemente la que casi todos conocemos: variedad y moderación. Comer de todo un poco, alejando de nuestra dieta todo aquello que nos llena de calorías sin aportarnos nutrientes. Pero entremos en materia, siguiendo lo que nos cuenta Dean Karnazes en el epílogo de su magnífico libro "Ultramarathon man":Básicamente hay tres macronutrientes que liberan energía al cuerpo en forma de calorías: carbohidratos, proteínas y grasas (también el alcohol aporta calorías, hasta 7 por gramo, pero carece de nutrientes). Cada macronutriente cumple una función específica en nuestro cuerpo.

LOS CARBOHIDRATOS , tanto simples (azúcares refinados) como complejos (almidones y fibra) son absorbidos y utilizados de forma diferente: los primeros se absorben rápidamente y liberan energía también con rapidez, pero provocan un subidón excesivo en los niveles de azúcar en sangre, que el cuerpo se apresura a controlar segregando una cantidad grande de insulina y provocándose el efecto rebote de subidón-bajón, tan temido por todos los deportistas. Los almidones y las fibras se digierene y absorben más lentamente, liberando así energía de un modo más progresivo y útil. Los alimentos que habría que incorporar a nuestra dieta para disponer de carbohidratos de calidad son fundamentalmente la pasta, el arroz, el pan, las patatas y muchos tipos de legumbres. Las versiones integrales de pasta, arroz y pan no son menos calóricas pero sí aportan una dosis extra de fibra que colabora en multitud de procesos digestivos y nos protege de enfermedades que van desde el estreñimiento al cáncer de colon.

En pocas palabras, si los carbohidratos son la gasolina para el cuerpo, LAS PROTEÍNAS son los ladrillos que reconstruyen los tejidos del cuerpo humano, esencialmente los músculos. Como los carbohidratos, las proteínas contienen 4 calorías por gramo, y provienen de diversas fuentes, en su mayoría de animales, aunque también algún vegetal las produce. Las proteínas se componen de aminoácidos, no esenciales y esenciales. Estos últimos no pueden ser sintetizados por el cuerpo por lo que debemos obtenerlos de los alimentos ricos en proteínas: las carnes y pescados, huevos, leche y derivados y algún vegetal como el tofú.

LAS GRASAS son los macronutrientes más mal entendidos. Todo el mundo habla de reducir las grasas en la dieta, pero éstas (o algunos tipos de éstas) son esenciales para la vida. Aportan 9 calorías por gramo, por lo que son la fuente de energía más concentrada (más del doble que carbohidratos y proteínas). Entonces, ¿por qué esa mala fama? Probablemente por dos razones: tomamos demasiadas grasas y, lo que es peor, el abuso es sobre los malos tipos de grasas.Podemos clasificar las grasas del siguiente modo: saturadas, monoinsaturadas y poliinsaturadas.
Las grasas saturadas provienen principalmente de productos animales y de algunos de los llamados aceites tropicales (de coco y palma, básicamente). Las grasas saturadas son sólidas a temperatura ambiente y al consumirlas el cuerpo debe convertirlas en algo transportable por medio líquido (el torrente sanguíneo). En este proceso se eleva el colesterol malo, el conocido como LDL, en la sangre. Un muy mal negocio.
Las grasas monoinsaturadas provienen de fuentes como el aceite de oliva, frutos secos, aguacates, semillas y pescado azul o de aguas frías, y son una gran fuente de ácidos grasos esenciales como el Omega-3 y Omega-6, muy beneficiosos para la salud humana.
Las grasas poliinsaturadas, abundantes en el maiz, la soja y aceites de girasol son completamente líquidas a temperatura ambiente y colaboran eficazmente a reducir el colesterol "malo" o LDL. Sin embargo, últimos estudios afirman que su abuso reduce también el colesterol "bueno"o HDL, desaconsejándose una ingesta superior al 10% del total de las calorías en grasas poliinsaturadas.

Un adecuado reparto del pastel de los macronutrientes consistiría en ingerir de 40-50% de carbohidratos, 25-30% de proteínas y 25-30% de grasas. A partir de ahí, la moderación por bandera (comer sólo hasta saciarse, ni un poquito más) y olvidar determinados malos hábitos como las calorías vacías del alcohol, refrescos azucarados y bollería industrial, y determinados tipos de cocina como fritos (doblan las calorías de los alimentos) y rebozados, así como muchos tipos de salsas, dejando todo esto para ocasiones muy puntuales.

Siguiendo estas pautas el éxito está casi garantizado.Entonces, si la clave está en comer bien, comer de todo y comer con moderación, Valentín Fuster añade otro elemento básico hacia el triunfo: perder peso muy despacito. El eminente cardiólogo recomienda perder como mucho medio kilo al mes. Sólo a sus pacientes con menor fuerza de voluntad les recomienda una pérdida superior, de hasta 2 kilos al mes como máximo. Así se asegura que ese peso perdido poquito a poco no se va a recuperar nunca, porque se habrá dejado en el camino sobre la base de un cambio de hábitos del paciente. Fijar costumbres alimenticias sanas es el mejor camino hacia una pérdida de peso y una ganancia de salud.

A todo esto, nosotros podemos decir con orgullo que le vamos a sumar el hábito del ejercicio físico. A nosotros nos gusta correr, disfrutamos con ello, no nos supone ningún esfuerzo calzarnos las zapatillas y salir a rodar un ratito. Y correr es uno de los mejores modos de quemar un montón de calorías, una forma de ayudar a mejorar esa pérdida de peso y esa ganancia de salud, porque además mejoramos nuestro corazón, nuestros pulmones, nuestros músculos e, incluso, nuestro esqueleto, y al terminar somos un poquito más felices.Correr ayuda a perder peso, pero unos hábitos alimenticios sanos y moderados son el elemento clave en este asunto. Seguid las pautas que marcan los verdaderos expertos.

Para escribir estas líneas tuve que leer con profundidad a Valentín Fuster, seguramente el mejor cardiólogo del planeta, y a Dean Karnazes, posiblemente el mejor ultramaratoniano. Si os sirvió, aunque sólo fuese para poner en orden ese montón de cosas que todos ya sabemos, voy a estar muy contento. Salud a todos.

jueves, 17 de mayo de 2007

LAS MARAVILLAS DE LA CIENCIA

Se acabó la guerra a los kilos. Localicé a través de un enlace en la red, www.from.lost.to.the.river.com una clínica en el mismo Buenos Aires donde en tres días de tratamiento intensivo conseguían lo que años de dietas milagro y consumo compulsivo de manzanas golden no habían logrado: convertir mi cuerpo en el de un atleta en toda regla.

En un viaje relámpago me sometí al tratamiento en el SANATORIO NUEVO RENACER, Buenos Aires capital, donde estuve acompañado por mi santa y mi buena amiga Ana Gallardo, que ejerció de impagable cicerone.

A los dos días de tratamiento salimos a correr por un monte cercano a la capital argentina y Anita me sacó esta foto para que todos pudierais ver los resultados de tan maravilloso cambio.

Por cierto, el cirujano me ofreció la posibilidad de pedir, y pedí unas piernas para rodar a 3 minutillos pelaos el kilómetro. Lo siento Syl, pero en Almansa me voy con los keniatas, a ver si trinco podio. Un besazo.

miércoles, 25 de abril de 2007

DE CULO, LA PRÓRROGA Y EL JODIDO LOCUTOR


Dice un amiguete que vivo muy bien, porque mi trabajo me deja el suficiente tiempo libre para atender a mis aficiones, que no son pocas, y eso me convierte en un privilegiado. Bien, esta semana voy a mandar de vacaciones a ese amiguete, porque lo que es yo, voy de culo. Los de la foto de arriba y la Asociación Española de Entrenadores de Baloncesto tienen la culpa. Bueno, a decir verdad estoy disfrutando mucho de unos días de convivencia técnica con el equipo profesional de baloncesto que tenemos en la isla. Asistir a todos los entrenamientos, a las sesiones de vídeo y a las reuniones con el cuerpo técnico está resultando de lo más interesante para alguien que, como yo, es un loco de esto del baloncesto. Sólo hay un problema. Bueno, dos. El primero es que ando liadillo también en el trabajo, y no he podido tomarme más que un día libre. Por eso trato de sacar tiempo de donde no lo hay para atender tanto a la obligación como a la devoción. Eso me deja poco espacio para todo lo demás, por lo que mis carreritas de esta semana cumplen el expediente sin más, dejando sesiones largas y sesiones intensas para cuando se pueda, lamentablemente. El segundo problema es que el caos se adueñó de mi organización alimentaria: me escapo del curro para ir al pabellón, después reunión con los entrenadores, vuelta al trabajo para recuperar tiempo perdido, ingiero cualquier tipo de alimento y en cualquier momento, y regreso al baloncesto para otra reunión y el entrenamiento de la tarde. Tras la última sesión y el comentario correspondiente con el cuerpo técnico, de vuelta al trabajo para llegar a casa tarde de narices. Mi mujer me ha pedido una foto actual para verme de vez en cuando, y lo del reto de abril tendrá que ser con unos días de paréntesis porque sino voy a explotar. Me concedo por tanto una prórroga de una semana, sobretodo porque no tengo ganas de enfrentarme a la báscula con estos niveles de estrés, a los que dicho sea de paso, no estoy acostumbrado, ya que aquí todo pasa despacito, es lo que tiene la isla.



En otro orden de cosas, y volviendo al tema del blog, el otro día enganché en un canal digital de deportes los últimos coletazos del maratón de Londres. El tema me va a dar para un post completo porque quiero someterlo a un análisis más profundo, pero si no vomito lo que estoy pensando ahora, reviento. El locutor, no quisiera equivocarme, pero creo que era Esteban Gómez, de TVE. Contaba con cierto gracejo los entresijos tácticos de los últimos 10 kilómetros (lo que alcancé a ver) en el grupo de cabeza. En estas que el realizador ofrece un plano de la cola del pelotón, con los populares enfrentándose a la distancia, mientras el tema de conversación se centraba en el fuerte calor reinante. La ocasión la aprovecha el locuaz periodista para resaltar que esas altas temperaturas hacen épica la carrera de los pross, pero son incluso agradables para aquellos que salieron a trotar, sólo por terminar. Al poco rato, ante otro plano de los corredores más lentos, volvió a mencionar lo duro que era el maratón para los atletas de élite comparándolo con la jornada festiva que representaba para los populares. Amigo locutor: tú no te has calzado unas zapas en toda tu vida, y mucho menos sabes lo que es un maratón. Todos esos populares las pasaron canutas, porque cierto es que hizo un calor tan feroz como inesperado, y salir a terminar el maratón es de un heroico comparable a salir a correrlo a poco más de 3 minutos el kilómetro. Con esa idea de que una cosa es correr y otra pasearse nunca conseguiremos hacer cruzar a la gente esa barrera que separa a los espectadores de los practicantes. Ya hablaremos, ya.

viernes, 20 de abril de 2007

EL RETO DE ABRIL (-0,500Kg., acumulado -2,700kg)


Esto va muy despacito. Seguramente más de lo que tenía previsto, por lo que no sé si alegrarme o subirme por las paredes. En honor a la verdad, las privaciones son mínimas. Incluso puedo decir que no lucho demasiado contra determinadas tentaciones. Lo único que intento es que esas batallas no se produzcan con mucha frecuencia. Y lo mejor del caso es que la tendencia sigue su curso de modo lento pero imparable. De todos modos esperaba que los cambios introducidos en mi estilo de vida tuvieran un impacto más inmediato en mi maltrecha anatomía. Supongo que esto, como el maratón, es una carrera de fondo, en la que vale más tomar un ritmo soportable que te lleve a la meta tan feliz que salir a todo trapo y reventar en el kilómetro 20.

Aún así, necesito un empujoncito psicológico, por lo que me he propuesto un reto dentro del reto: una semana de bondad absoluta, de hoy al viernes que viene. Algo que no pretendo alargar más allá de estos siete días porque no podemos vivir sin determinados placeres. Luego seguiré con mi nueva vida sana, de cien gramos en cien gramos.

Otra cosa que ha cambiado esta semana es mi forma de entrenar. Bueno, debería decir que lo que antes era salir a correr ahora es entrenar, no porque siga un plan, que eso ya lo he hecho antes, sino porque he empezado a cuidar la mecánica con gran mimo. He alargado los calentamientos y los trotes suaves del final de sesión, presto mucha más atención a los estiramientos y...¡tatatachán! hago abdominales (y lumbares) por un tubo, para responder a las quejas de mi espalda, que la semana pasada se convirtieron en gritos de auxilio. Bueno, pues con esto y un bizcocho, hasta mañana a las ocho (o a la hora que sea). Salud.

viernes, 13 de abril de 2007

ALMANSA Y EL RETO DE ABRIL (-0.900 Kg., - 2,200 Kg. acumulados)


Lo primero es lo primero, y en su día asumí el compromiso de rendir cuentas sobre mi nuevo estilo de vida y cómo éste iba afectando a mi peso corporal. Esta semana la he dejado por el camino algo menos de un kilito. Para lo que han sido mis circunstancias estos días, haber conseguido que la tendencia no se invirtiese es ya un éxito extraordinario. La espalda ha jugado contra el reto en dos sentidos: no he podido correr ni un kilómetro estos días (si exceptuamos el fracasado rodaje del lunes, en que tuve que darme la vuelta y volver andando), eso por un lado. Por otra parte, llevo toda la semana en casita con la baja laboral, y la nevera está estos días ejerciendo una atracción faltal, aprovechando que el aburrimiento me deja las defensas por el suelo. Con este panorama, haber sido capaz de hacer de la moderación bandera es algo que, como diría Juancar, me llena de orgullo y satisfacción. Estoy mucho mejor, gracias por preguntar, y no creo que pueda resistirme a una salidita reparadora esta tarde. De hecho le he pedido al médico que me firme el alta con fecha de hoy, para poder ir a trabajar el lunes y disponer del fin de semana para reencontrarme con mis caminos favoritos.




En otro orden de cosas, ayer estuve por tercera vez intentando inscribirme en la media de Almansa por internet. Como soy de los que piensa que con tres intentos ya vale, llamé al Ayuntamiento y me pasaron con el director de deportes, un tipo majísimo llamado Pablo. Mientras hablábamos intentó él una inscripción on-line para su señor padre, y tampoco tuvo éxito. Me dijo que hablaría con la empresa que les lleva el tema y se pondría en contacto conmigo. A los 10 minutos me llamó a casa. Resulta que el sistema no había sido activado aún, pero que la semana que viene funcionaría en condiciones. Se disculpó y me recomendó que esperase, porque aún hay sólo alrededor de 750 inscritos y su cupo es de 3000. Desde luego, el patinazo organizativo con las inscripciones por internet parece menos gracias a la amabilidad y el trato cercano de gente como Pablo. Yo lo intentaré a partir del lunes, porque esta carrera, una de las que mejor cuidan al corredor popular, no me la pierdo por nada del mundo. Salud y buenos rodajes a todos.

viernes, 6 de abril de 2007

EL RETO DE ABRIL SEMANA 1 (-1,300Kg.)


Salta a la vista que el bomboncito de la foto no soy yo. He pensado que mejor alegro la vista al personal con esta foto convenientemente robada del google imágenes que con otra cosa, ya que no voy a aparecer en pantalla hasta el 1 de mayo tal como había prometido.

Este es el resultado que dio esta mañana la máquina de la verdad. Las vacaciones no son el mejor momento para tomarse la alimentación muy en serio. De hecho no he cumplido demasiado con mi listado de propuestas alimentícias. Supongo que la pérdida de peso de la semana se debe a tres factores fundamentales:

a) Me sobran muchos kilos y así es más fácil
b) He comido de todo pero sin excesos, eso es cierto
c) He entrenado bastante, pero porque me lo pedía el cuerpo, no por otra cosa

Teniendo en cuenta que si había patatas fritas en el plato di buena cuenta de ellas, y cuando había que pedir un postre no me cortaba ni un pelo, amparado en la vorágine general que significan las reuniones familiares y de amigos, contando pues con todo ello, el perder algo de peso es toda una victoria, y un acicate para lo que me queda de reto. A partir de ahora sí seguiré más estrictamente las normas, pasándome más al verde y olvidando fritos, grasas malotas y azúcares. Y seguiré con mis sudores favoritos, cuya implicación en el proyecto se me antoja poco menos que indispensable.
Ala pues, que paséis un fin de fiesta de altura en los días que os queden, y a volver despacito a casa. Salud y buenos rodajes a todos.

viernes, 30 de marzo de 2007

EL RETO DE ABRIL (0.000 kg.)



Hablaba yo ayer largo y tendido con mi amigo Cicli sobre entrenamiento, objetivos y resultados. Cicli es entrenador de atletismo y experimentado triatleta, con varios Ironmans en su mochila, pero fundamentalmente amigo personal. Él me decía que ahora debo olvidarme de todas las pijadas del entrenamiento y centrarme en mejorar mi condición física de base, que es un modo de decir que debo perder peso básicamente. Es inevitable que, sumergidos en la vorágine de este mundillo, disfrutemos de los chascarrillos propios del tema, teniendo las series, los rodajes largos, erre-unos, doses y treses, pulsaciones y demás mandangas como tema favorito de conversación, pero su reflexión no andaba muy lejos de lo que sería la realidad: no mejoro porque mi cuerpo no da más de sí. A mí no me va mal, disfruto mucho de lo que hago, pero mentiría si no dijera que siento envidia sana de conocidos que arrancan en el tema y ponen sus chasis de 70 kilos a 4'30" el kilómetro en tres mesecitos de nada. Yo por debajo de 5'45" corro el riesgo de explotar.

Bien, pues aprovechando que el mes de abril está por comenzar en nada, y el momento es propicio, me he decidido con el reto de Cicli: un mes de bondad beatífica para dar el empujoncito definitivo a mi carrera deportiva (¡qué bien suena!). Esa bondad se va a referir fundamentalmente a la alimentación, porque el entrenamiento nunca fue el problema. Durante este mes renuncio a los fritos, a los dulces, a los refrescos azucarados, al alcohol, a las grasas saturadas y trans y a las raciones por encima de las necesidades estrictas. Me tiro de cabeza a la piscina de la comida sana, del verde, de la fruta, del estilo de cocina más saludable (plancha y vapor), de las 5 comidas diarias, del no pasar hambre nunca pero no estar lleno jamás, en definitiva, del perder peso de forma racional, modificando los hábitos más insalubres. Una sentada a la semana va a ser libre (no querréis que me aburra de la vida, ¿verdad?) porque siempre surgen compromisos laborales o familiares que obligan, pero va a ser la excepción, una a la semana y basta. Y a seguir entrenando.

No voy a hacer público mi peso neto, alguna vergüenza hay que mantener en el "economato" (como diría Gomaespuma), pero cada viernes, día de la verdad (pesaje oficial) voy a colgar una entrada con el anexo del resultado que dé la báscula. La clave será el signo "+" o el signo "-" delante, para someterme al escarnio público o al aplauso de la concurrencia en función de las frías cifras.Hoy empezamos con el 0.000kg., como es lógico. Es un modo de comprometerme. Hasta mayo se acabaron las fotos del menda lerenda. El día uno (si es posible), me coloco a los pies de los caballos en el traje de faena, y me mandáis besos o tomatazos, según méritos. Salud a todos.

martes, 16 de enero de 2007

EL CUERPO QUE TENEMOS


Los sobrinos de Abebe Bikila persiguiendo al de las zapas. Publicidad.

Cuando empecé con todo esto en serio, lo hice por varias razones. Me imaginaba a mí mismo tras 7 u 8 meses de duro entrenamiento y me veía atlético, estilizado, sin apenas grasa corporal, pura fibra, vamos. Con el tiempo he aprendido dos cosas. La primera es que las metas inalcanzables generan frustración, y que en todo proceso hay que hacerse propuestas a las que uno pueda llegar. La segunda enseñanza es que debemos aprender a vivir con el cuerpo que tenemos, y aceptar que, hagamos lo que hagamos, es con esas piernas, esos brazos y el resto de carne y huesos que los acompaña. El ejercicio, y en nuestro caso correr y todo lo que lo rodea, contribuye de forma decisiva en la mejora del bienestar físico y mental, endurece el cuerpo y lo perfila, pero no convierte en keniatas o etíopes a mozalbetes que en sus mejores tiempos de zampabollos superaban con orgullo los cien kilos de peso. Por tanto resulta decisivo aceptar cuáles son nuestros genes y cuál fue el camino que nos llevó hasta aquí, para poder entender que nuestro cuerpo es el que tenemos, y con eso nos hemos de apañar. A partir de esta aceptación podemos comprender mejor hasta dónde se le puede pedir al organismo en cada momento, sin renunciar a que el entrenamiento lo mejore de forma lenta y paulatina. Y, de acuerdo con todo esto, podemos fijar nuestros retos, y tener casi completa garantía de éxito y disfrute.
Yo sigo empeñado en correr el maratón de Barcelona. Acumulando kilómetros procuro adaptar la velocidad con que los pateo a mis posibilidades reales. Me gusta recorrer largas distancias si puedo hacerlo a mi ritmo. Quiero disfrutar de esto. Mucha salud a todos. Dejad vuestra opinión si os parece bien hacerlo.

martes, 2 de enero de 2007

RESACA POSTNAVIDEÑA


Central Park, NYCity. He tenido la suerte de rodar por ahí.

Pasó la Navidad, se fue el 2006 sin pena ni gloria, y ahora sólo queda el follón de los reyes para finiquitar este período de locura y excesos en el que nos zambullimos cada año jurando en arameo que quisiéramos que fuera el último. Ni que decir tiene que gastronómicamente los efectos de estas fechas son poco menos que catastróficos para los que engordamos sólo mirando la comida. Hay que quedar bien con todo el mundo, no tenemos un no para ningún pariente, cercano o lejano, y luego pasa lo que pasa.
Personalmente debo decir que no he puesto encima ni un gramo, pero es que me he pegado unas panzadas de correr como nunca lo había hecho. El plan de entrenamiento para maratón me está dejando planchao, sobretodo después de las sesiones de calidad (ando ahora con el tempo run que me salgo) y las tiradas largas (27km la última, 30 la del sábado que viene), pero sarna con gusto no pica, y después de la duchita i el aquarius me siento en el sofá y digo para mis adentros: "que me quiten lo bailao, y ahí me las den todas!", narcotizado aún por la sobredosis metaendorfínica.
El 31 corrí la Sansilvestre de Menorca. Finalmente fueron 4 vueltas a un circuito de 800 metros (3200, pues), algo que no tenía para mí demasiado sentido más allá del puramente lúdico de acabar el año corriendo con lo que había. El resultado no fue demasiado alentador: no llegábamos a 50 corredores, todos de buen nivel (algún veteranillo pero bueno) y mi tiempo de 17'08" (a 5'20") me sirvió para entrar el último con todos los honores. Ahí sin duda justifiqué lo de slowpepe, como queda demostrado. Fuí el más aplaudido pero me hubiera gustado ser yo el que aplaudiese desde la llegada. Supongo que terminaré mejorando a la larga, y el año que viene ya me saldrá mejor. Es lo que ocurre al correr tan poquitos, que no hay malos como yo. En mi descargo debo decir que podría haber dado otras cuatro vueltas al circuito casi al mismo ritmo, pero no ir más rápido. Como dice Rodrigo Gavela, más series, pero tendrá que ser ya después del maratón. Eso me lo tomo con calma porque quiero acabar, y si puede ser disfrutarlo. Mucha salud para el 2007 a todos.

viernes, 22 de diciembre de 2006

CORRIENDO A CASA POR NAVIDAD


Como en el anuncio del turrón, los que vivimos en el exilio laboral, intentamos acercarnos, en estas cada vez más comerciales fechas, a la madre que nos parió. Como buen hijo, y tirando de la parienta, solemos desplazarnos a Barcelona por Navidad, para disfrutar del calor del hogar, pantagruélicos atentados gastronómicos y una jurásica conexión a internet, que por mucho pc portátil que uno traslade a la península, tarda más que el parto de la burra en realizar las cotidianas tareas blogueriles.
Por todo ello, aceptando el reto del amigo PLUM, me veo obligado a posponer hasta mi regreso a casa la publicación de mi escogida canción-protesta para seguir con la cadena de marras.
Mis entrenamientos no se resienten en absoluto en estos días de vacaciones: tengo más tiempo (el que me dejan los centros comerciales, claro), peor conciencia (parece que si no se pone uno como un cerdo de comer no es Navidad) y más lugares para correr (recomiendo el circuito de la Carretera de les Aigües, una pista de tierra en la falda del monte de Collserola con una idílica vista de la ciudad). Mañana, antes de que en casa se despierte nadie y decidan proseguir con la paliza que le propinamos estos días a la visa, trataré de escaparme a rodar laaaaargo. Mi plan dice 27km, y eso para mi velocidad significa una 3 horas. Lo bueno del caso es que estrenaré el gps que compré siguiendo los consejos de TECNOBABY (os recomiendo tanto el blog como el podcast, pinchando en el enlace que hay en la derecha), NAVMAN R300 (no me atreví con el forerunner porque creo que casi todas esas prestaciones se escapan de mi capacidad de comprensión).
Felices fiestas a todos, y los que os desplacéis estos días por carretera, recordad la máxima de que no está en llegar antes sino en disfrutar del camino, volved todos, más gorditos y gorditas, pero absolutamente todos.

viernes, 8 de diciembre de 2006

COMER PARA LLENAR EL DEPÓSITO


Hasta donde yo sé, el cuerpo utiliza tres fuentes fundamentales de carburante: los carbohidratos, las proteínas y las grasas. Nuestro cuerpo utiliza los carbohidratos como combustible con rapidez, por lo que debemos reponerlos también rápidamente. Como nuestro cuerpo no puede almacenar grandes cantidades de carbohidratos, o los usamos o nuestro sistema lo transformará en algo más fácil de guardar: grasa.
Las proteínas se utilizan más lentamente que los carbohidratos pero más rápido que las grasas. Colaboran en tareas de reconstrucción de tejidos, por lo que deben estar también presentes en la alimentación del machacado corredor.
Las grasas son todo lo que no son carbohidratos o proteínas, fuente de energía de inferior calidad y más rápido almacenamiento. Lo bueno es que los depósitos de grasa nos aseguran el abastecimiento en tiempos de carestía. Lo malo es que nuestro cuerpo genera esos depósitos con gran facilidad incluso cuando no vamos a necesitarlos nunca. Y lo peor es que el tamaño de esos depósitos es directamente proporcional a los problemas para la salud de todo el sistema.
Entonces, el objetivo de alguien que pretenda mejorar su salud, aparte de calzarse varias veces a la semana las zapatillas de correr, debe ser perder peso en forma de grasa, centrando la alimentación en ingerir carbohidratos, proteínas y grasas (que las hay también de calidad, y son necesarias) en su justa proporción, evitando fundamentalmente las "calorías vacías" de los alimentos que no proporcionan nutrientes.
Todo esto, y sin querer profundizar demasiado más, es la teoría. Como apuntábamos en la entrada anterior, en la práctica hay que jugar con la cuenta de resultados (ingresos - gastos) para ganar o perder peso, pero en el juego hay que tener en cuenta que nuestro cuerpo vivirá mejor o peor en función de la calidad de los nutrientes que le aportemos. De todos modos, no sólo de pan vive el hombre, y es aconsejable en ocasiones dejarse llevar por el paladar y los usos gastronómicos populares. Si ello se produce sólo en ocasiones, esos pecaditos son perfectamente compatibles con la salud. A mí así me lo parece. Saludos.

martes, 5 de diciembre de 2006

PERDER PESO


Perder peso es una de las razones que aparecen en los primeros lugares de las listas de motivos por los que la gente empieza a correr, ya sea como motivación principal o como simple efecto colateral buscado. La obesidad es ya una de las principales amenazas para nuestra salud en términos estadísticos, y causa directa o indirectamente demasiadas muertes en nuestra sociedad, mal alimentada y sedentaria.
Empezar a correr es una de las más sabias decisiones que puede tomar una persona con sobrepeso, pero esos kilos de más no van a desaparecer con tres o cuatro días de trote cochinero si los hábitos alimenticios que llevaron al sujeto a engordar no se modifican, y aquí es donde aparece el factor por todos los gordos temido y conocido: las dietas.
Existen infinidad de dietas, de todos los colores y para todos los gustos, pero todas ellas son la mayor falacia de los últimos 1000 años. No funcionan. Citando al Dr. Valentín Fuster, director del Instituto de Salud Cardiovascular del Hospital Mount Sinaí de Nueva York y presidente de la Federación Mundial del Corazón, las dietas tienen un porcentaje de fracaso del 90%. Uno de cada 10 individuos que inicia una dieta para perder peso lo pierde efectivamente y no lo vuelve a recuperar. ¿Qué médico en su sano juicio recetaría un fármaco con ese porcentaje de inefectividad?.
No descubro nada afirmando que es un problema de equilibrio. Ingresos menos gastos, desde el punto de vista calórico. Y si la cuenta es deficitaria, el cuerpo recurre a las reservas, que es de lo que se trata. Por tanto, no se pierde peso por abandonar los carbohidratos (¡aleluya!) sino agua, la que no retienen las proteínas base de muchas de estas dietas, ni por hacer algunas de las muchas animaladas que los iluminados gurús del culto a la imagen proponen. Sólo una apuesta es a caballo ganador: más ejercicio y cambio de hábitos alimenticios. Comer más sano por convencimiento nos asegura una alimentación mejor en nutrientes y menos calórica. Yo dejo el sábado o el domingo para los crímenes gastronómicos, y el resto de la semana le procuro a mi cuerpo combustible de la mejor calidad. Funciona, porque puedo comportarme de ese modo por el resto de mis días. El proceso es lento pero seguro. Algún día dejaré de sentirme un pesado caracol. Yo persevero.