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martes, 11 de diciembre de 2012

MÁS RETOS


Me pregunto con frecuencia estos días sobre las razones para inscribirme en esta salvajada de la ultradistancia que es el Trail Menorca Camí de Cavalls el próximo mes de mayo. Siempre he sido un tipo al que le han motivado los retos. El reto de empezar fue, sin saberlo, el más ambicioso de todos. Luego vinieron las primeras carreras, esas en las que me aseguraba de que detrás de mí no quedara nadie más que la ambulancia. Entonces tenía una sensación de intruso que tiraba para atrás. Así me procuré una identidad al uso: la de lento oficial.

Y el lento oficial decidió subirse a la ola de buscar en más kilómetros lo que no era capaz de encontrar en esas carreras tan cortas que corría completamente solo al final del pelotón (cuando no era fuera de él). 10 kilómetros, medio maratón y el emocionante debut en maratón ese 2007 tan recordado. 

A las 9 maratones decidí mirar a los ojos al reto del Ironman, y cayeron dos, siempre a la cola de los llegados pero entre ellos al fin y al cabo. Luego la montaña, el trail, en la Serra de Tramuntana mallorquina y en esa maravilla de carrera que son los 101 de Ronda.

Y ahora 185 kilómetros.

Después de todo lo corrido y recorrido, esa distancia me sigue pareciendo inabarcable. Mi cabeza no alcanza a visualizar todo aquello por lo que se debe de pasar para estar, en el mejor de los casos, 40 horas en constante movimiento, con más de una noche sin dormir. Pero si no pasa nada raro prepararé cuerpo y mente lo mejor que sepa y tomaré la salida. Por más que tenga serias dudas sobre mis posibilidades de éxito, no me cabe duda alguna sobre mis ganas de intentarlo.

domingo, 2 de enero de 2011

JINGLE BELLS O ALGO ASÍ...

Ya estoy de vuelta. Esta mañana me di de bruces con la realidad. Aterricé en casa tras ese período gastronavideño de descontrol consciente. Si algo saqué en claro de todo ello es que se puede pasar de cojo a finisher en pocos días, siempre que se tenga el cerebro tan seco y el gaznate tan hidratado como el que esto firma: llegué a Barcelona con poquitos días de apoyar el pie y el 31 despedí el año en plan torero, intentando bajar de 60 minutos en esos 10K sansilvestreros. Lo teníamos a falta de kilómetro y medio, pero a mi hermana le dio el bajón samaritano y terminamos esperando a los demás del autobús para entrar con orgullo colectivo en hora-tres y sonriendo. La espinita se la arrancaremos a la pequeña de la familia el 23, en la Cursa de Sant Antoni donde, anuncio, romperemos la barrera del sonido y volaremos a menos de 6 esos 10 kilómetros de barrio.

Si bien es cierto que he vuelto a correr, no lo es menos que he vuelto a comer. De hecho me he limitado a comerme todo lo que me han puesto delante. Literal. Ningún esfuerzo por salir a hombros de cada ágape, poco dulce, pero dando buena cuenta de cada ración navideña que me correspondía tras la justa división de vituallas entre todos los comensales.

Por tanto, mañana me peso, pero me da que la columna de la izquierda, esa que proclama un descenso en el tonelaje propio de algo más de 4 kilos va a ser revisada como el salario de los funcionarios, a la baja. Eso sí, no desfallezco. Esto no ha hecho más que empezar.

He dicho.

Mientras divago sobre ello, feliz 2011 a toda la tribu y salud, mucha salud para todos.

lunes, 29 de noviembre de 2010

NO ES FÁCIL PERDER PESO

Ale, ya está. Le doy la vuelta al librillo de autoayuda del sr. Carr y afirmo con rotundidad que, o se hacen las cosas muy bien o no va a ser nada sencillo.

Una semana difícil. Cumpleaños del suegro el lunes. Cumpleaños del cuñado el miércoles. Santo de la abuela el jueves. En fin. Había que quedar bien, pasteles incluídos. Todo cenas, es lo que hay. Ante tanto ágape apliqué dos estrategias: quedo bien pero con moderación y no me peso el jueves, menos sustos.

Al final, aunque vuelvo a empezar con la cuenta de mis 21 días impolutos que convertirán mi conducta en hábito, han caído 100 gramos más en esta difícil semana. Pensé que subiría de peso pero al final no fue tan fiero el león como lo pintaban. Eso sí, quitando festejos familiares, me porté, y se trataba de eso.

No es tan fácil.

lunes, 22 de noviembre de 2010

3.2 KG EN UNA SEMANA

Ese es el resultado que arroja la báscula esta mañana, en ayunas, habiendo vaciado intestinos y conteniendo la respiración. No me lo esperaba.

Después de un sábado de fútbol en la tele con amigos, tratando de esquivar el picoteo servido sobre la mesa y habiendo sucumbido (sin abusar pero comiendo) a parte de esos snacks hipercalóricos celebrando los goles de mi equipo (y fueron 8), después de comer fuera con la familia el domingo, con agua y sin postre pero pasando a cuchillo los entrantes y las chuletitas al ajillo con sus patatas correspondientes, perdí desde el jueves 1,2 kg, que sumados a los dos que arrastraba desde el lunes dan esa bonita cifra de 3,2 kg menos de adorno en mi cintura. Por encima de mis expectativas, debo confesarlo.

Hombre, no todo fue eso. Desayuné bien, completo, siempre. Cené bien, ligero, siempre. Evité beber otra cosa que no fuese agua, a todas horas. Y entrené. 19km largos el sábado y unos 10 (a ojo, poco más de una horita) el domingo.

Sé que los comienzos siempre suelen ser así de espectaculares, por lo que sigo pensando que vendrán tiempos peores y cada vez será más difícil bajarle numeritos a la báscula. Aún así, un principio es un principio, y este para mí es de lo más motivante.

Salud.

viernes, 19 de noviembre de 2010

MENORCA TRAIL RUNNING

Hoy sólo tuve 40 minutos para correr. De la hora que tenía reservada a tal efecto volaron 20 minutos en el ir y venir de prólogos y epílogos, y con ese tiempo tuve que apañarme. Como el que no se conforma es porque no quiere, hice un rodaje progresivo empezando muy lento y terminando lento. Todo suma.

Mañana, tanto si el tiempo nos respeta como si no, tengo la intención de hacer una de esas salidas largas. En unas dos horitas, minuto arriba, minuto abajo, trataré de meterle 17 o 18 kilómetros al cuerpo por el Camí de Cavalls, lugar al que pertenecen las fotos que ilustran estas líneas. Son 184 km de ruta casi salvaje que rodean la práctica totalidad de la isla. Un constante subir y bajar, alguna playa que atravesar en el camino y un espectáculo para los sentidos esas vistas, sonidos, olores,...

Escribo sobre ello porque acabo de cambiar el rodaje previsto en el giliplán de entrenamiento de la media del 12-D por esto. Tenía que salir a la carretera, correr 9 kilómetros en un sentido, dar la vuelta y 9 más de regreso a casa. Con el trail lo pasaré mejor.




Esta mañana desayuné prácticamente "on the run", algo de yogur para beber al que le añadí un puñado de cereales, una naranja, un plátano y a trabajar. Un desayuno de trabajo me "obligó" a pedir el bocata en el bar. De tortilla, como de costumbre, pero esta vez pedí media ración en lugar del bocadillo entero.

Al mediodía sopa de pescado de primero y pescado hervido con patata hervida (y un chorrito de aceite de oliva) de segundo. Sin postre.

Algo de fruta a media tarde (concretamente uva) y todavía por cenar. El plan es terminar el día con una ensalada multicolor y un yogur desnatado.

Agradezco los comentarios del tipo "¡qué gran fuerza de voluntad! ¡qué espíritu de sacrificio!" pero debo confesar que se trata sólo de ser fuerte eligiendo. Luego disfruto de la comida como el que más, no paso hambre e incluso he notado una mejora en mis digestiones. Nada más.

Salud y kilómetros.

jueves, 18 de noviembre de 2010

PRIMEROS DATOS

Ya está oficialmente estrenado el contador de la columna derecha del blog. Por encima de mis expectativas, esta mañana di en la báscula exactamente 2 kg menos que el lunes en las mismas condiciones. Por lo tanto he perdido ese peso en 3 días, lo que da una tasa de pérdida diaria de 666 gr., mucho más allá de lo que pretendo que sea el ritmo del reto.

Pesarse con demasiada frecuencia no es una buena idea. En muchas ocasiones las oscilaciones que marque la báscula de un día para otro pueden corresponder a diferentes niveles de retención de líquidos en función de lo que se cenase la noche anterior o de deshidratación si se entrenó por la tarde - noche y no se recuperaron adecuadamente los niveles de fluidos corporales. Una vez a la semana está bien pesarse, más probablemente no. Pero ya dije en su momento que necesitaba chicha para el blog, para seguir en ello y mantenerme motivado. Por eso me peso también los jueves.

Esos 2 kg de pérdida son un buen inicio, pero no los valoro demasiado porque al principio es más fácil todo y lo mismo el lunes próximo la báscula me da que he perdido 200 gr. desde el jueves. Lo que sí está claro es que la tendencia, con mayor o menor pendiente es hacia abajo.

Hoy desayuné una pera, un café con leche y 5 galletas. A media mañana comí un modesto bocata de pan de centeno con tomate y queso fresco. Tocaba almorzar fuera, y mi mujer se encaprichó del restaurante asiático del puerto. Obvié el pan de gambas pero ataqué la tempura de verduras (rebozado y frito). Mi plato principal fue "pollo 5 fragancias" (cuyo sabor era, podéis suponer, difícil de describir aunque agradable) con arroz 3 delicias (frito otra vez, en fin...). No hubo postre y bebí agua durante todo el ágape.

Me fui directo a la piscina, claro, aunque no aguanté más de 35 minutos en el fragor de la lucha. Luego demasiado trabajo toda la tarde, con espacio justo para dos piezas de fruta, en un día en el que tocaba descanso de correr, y sin hallar lugar para un ratito de spinning, ni falta que hizo.

Cena frugal, ensalada verde con atún al natural, que aún ando digiriendo en estos momentos y a pensar en mañana, que será sin duda otro día y que, si todo va bien, estaremos aquí para contarlo.

Salud por lo menos

miércoles, 17 de noviembre de 2010

COMIDA Y HORARIOS

Otra regla que ahora trato de respetar al máximo es la de comer determinados alimentos en función del momento del día en que deba consumirlos: en el desayuno, a media mañana y para medio día trato de consumir casi todos los carbohidratos de la jornada. Por la tarde algo de fruta al merendar y por la noche sólo proteína y verde. Hasta donde yo sé, los carbohidratos son la gasolina y las proteínas las piezas de repuesto. Antes de un largo viaje siempre procuramos llenar el depósito de combustible del coche, pero nunca se nos ocurriría correr a la gasolinera para luego guardar el vehículo en el garaje.

Del mismo modo, a medida que va avanzando el día disminuye el aporte calórico de mis alimentos, por la misma razón. Trato de llevar el depósito siempre tan lleno como necesito en cada momento, y para dormir, con la máquina al ralentí, el consumo es el más bajo.

Esta mañana, sin haber recibido aún el atinado apunte de GONZALO con respecto del colacao, repetí la rutina de pieza de fruta-colacao-magdalena. Recojo el guante de mi amigo canario y decido en adelante pasarme definitivamente a la leche con cereales o al café con leche (que ya consumo esporádicamente). A media mañana fusilé un plátano y algo de uva. Mi almuerzo consistió en un plato de puré de verduras y un pedazo mediano de carne roja guarnecido con patata hervida. Melón (parece mentira que aún queden melones buenos) de postre. Por circunstancias me pasó por alto la merienda. Mal porque procuro comer cada 3 o 4 horas, pero es lo que hay. Cené un par de filetes de pavo a la plancha con ensalada verde.

Sobre los sudores del día apunto 40 minutos de spinning por la mañana, ya en casa por la noche no pude salir a correr por ahí por mis responsabilidades familiares, pero rodé una horita sobre la cinta que sumó lo que le faltaba a mi entrenamiento.

Mañana me peso y lo cuento.

Salud, pocas calorías y muchos kilómetros.

PS. Más ciencia al respecto del contenido de esta entrada en la dirección de abajo, gentileza de JOSE IGNACIO HITA...
www.vitonica.com/alimentos/hidratos-para-desayunar-y-proteinas-para-cenar

martes, 16 de noviembre de 2010

RACIONES...

Cuando John Bingham, el pingüino original, habla de alimentación en sus libros trata de transmitir como mensaje fundamental que la comida es combustible, en el sentido más automovilístico, y como tal debemos considerarla. Entonces se trata de comer lo que nuestro cuerpo necesita y en la cantidad en que lo necesita. Casi siempre comemos más de lo necesario, y ese es el principal problema. No existen animales salvajes gordos, porque comen cuando tienen hambre y dejan de hacerlo cuando se sacian. Nosotros comemos con y sin hambre, por ansiedad, nervios, por razones sociales, porque es la hora, porque eso que nos gusta tanto está aún en la nevera, porque tenemos de eso tan rico y si no lo comemos lo harán los buitres con quien compartimos vivienda, en definitiva por la razón que sea. Comemos demasiado.

Entonces, otro de los pilares en que se asienta mi reto actual está en las raciones. Estoy tratando de comer lo que mi cuerpo necesita y sólo hasta donde lo necesita. Me asalta un mar de dudas porque todo lo baso en la experimentación: como la cantidad que me parece justa y luego espero a ver cómo reacciona mi cuerpo a ello. Tener siempre fruta a mano me resuelve cualquier error de cálculo y me levanta el ánimo enseguida.

Hoy desayuné una manzana, un colacao y una magdalena. Procuro no obsesionarme al menos por la mañana. La ausencia de obsesiones hace que no tenga sensación de privación, y si así pierdo peso, aunque sea lentamente, podré seguir con ello todo el tiempo que sea necesario. Como tuve la mañana libre tomé un plátano antes de salir a correr y un poco de uva roja al volver. Troté 1h35' por el Camí de Cavalls, subiendo y bajando la primera mitad y algo más a ritmo en la segunda parte. También me alcanzó para terminar la sesión con 30 minutillos en la piscina. Creo que desde el Ironman no nadaba "tan en serio".

Al mediodía comí verdura de primero: patata hervida con judías verdes y bróccoli, pechuga de pollo y champiñones de segundo y macedonia de frutas de postre. Debo reconocer que juegan a mi favor dos factores importantísimos: disfruto comiendo fruta y verdura y no soy de dulce (de hecho podría vivir sin probar un pastel más). Para media tarde reservé la delicatessen: bocadillito de un jamón que pillé en casa de ese que "quita el sentío". Como cayó algo tarde y por la noche soy más estricto, la cena ha sido muy frugal: un yogur, atender el blog y a la cama.

Mañana más. Salud.

lunes, 15 de noviembre de 2010

DENSIDAD NUTRICIONAL


Ahora que soy un hombre que lleva nada menos que 24 horas cuidando su dieta debo escribir sobre el concepto de densidad nutricional. Leo que las buenas elecciones están en los alimentos densos en nutrientes, definidos por oposición a lo que se conoce como calorías vacías.

Entre un donut de chocolate y una pieza de bróccoli hay dos diferencias. El primero sabe mucho mejor y el segundo aporta muchos nutrientes. Como el organismo necesita unas cantidades determinadas de todos los tipos de nutrientes, lo más inteligente es obtenerlas de los alimentos ricos en todas esas proteínas, vitaminas, minerales y demás.

La clave de la ecuación no está en conseguir donuts nutritivos sino en disfrutar comiendo todas esas frutas y verduras. Cuestión de hábitos.

Esta mañana desayuné mi leche semidesnatada (la desnatada me parece agua) con cereales integrales y una pieza de fruta. A media mañana cayó más fruta y un yogur desnatado. Comí una ensalada, una hamburguesa casera a la plancha (el pedazo de carne) y algo de arroz blanco, con macedonia de frutas de postre. Merendé algo de pan con jamón (tamaño moderado) y para cenar enriquecí la ensalada que sobró al mediodía con algo más de verde y un poco de queso. Nada de cerveza, ni refrescos (ni siquiera en su versión light): agua a todas horas. Controlé las cantidades, pero sin tener la sensación de "estar a dieta", y pasé el día sin hambre.

Salí a correr 50 minutos a primera hora de la mañana. También encontré un momento para meterme en el gimnasio y pedalear 30 minutos más en la bici estática. Abdominales de compromiso (por aquello de que no se diga, poquitos) y estiramientos.

Salud y kilómetros.

domingo, 14 de noviembre de 2010

EL RETO: 15 KILOS MENOS

Podría decir que lo he decidido yo, pero eso es sólo parcialmente cierto. Me sobran, por lo menos, 15 kilos. En realidad debería perder más, pero para empezar la cifra de 15 es redonda, no imposible y significativa para mi salud y mi estilo de vida. No tengo un plazo determinado para llegar al objetivo, pero está claro que hablo de meses y no de años, por varias razones.

CÓMO LO HARÉ

Los que saben hablan de comer bien y hacer "ejercicio". En la última revisión médica que tuve que pasar en el trabajo la doctora me recomendó hacer "algo de ejercicio". Tenía dos opciones: contarle mi vida deportiva o decirle "vale". Opté por lo último.

Entonces lo del "ejercicio" ya va bien. Ahora debo concentrarme en la otra parte. No estoy dispuesto a hacer dietas restrictivas. Conozco un buen número de ellas y soy un gran ejemplo de que no funcionan. Me dedicaré a comer bien, sobretodo eligiendo correctamente los alimentos y tomándolos con moderación pero sin agobios. No me extiendo demasiado más porque trataré de contarlo en el blog día a día.

La segunda parte del reto, de ese modo, es contarlo. No tengo ningún espíritu exhibicionista para poner a disposición pública mis miserias, pero creo que el feedback con la gente que tenga ganas de colgar algún comentario en las entradas (que trataré por todos los medios de contestar) será el hecho diferencial. Si la cago también lo contaré, y si recibo algún tirón de orejas daré las gracias por ello.

Me pesaré dos veces por semana. Creo más en hacerlo una sola vez cada 7 días pero si el blog tiene que jugar algún papel en el reto debo poder dar algo más de información al respecto. Los días en que pise la báscula serán el lunes y el jueves, en ayunas y recién levantado. También pondré un contador en la columna de la derecha del blog, donde iré (espero) restando kilo tras kilo hasta llegar a esos 15 del reto.

Agradezco por adelantado todos los ánimos. Acepto cualquier tipo de opinión, tanto sobre el tema del comer como el tema del correr. Por supuesto seguiremos hablando de entrenamiento en este chiringuito. En 4 semanas corro medio maratón.

¡Salud y kilómetros!

jueves, 13 de diciembre de 2007

VA DE RETOS



Ya tengo sobre la mesa el calendario de animaladas de 2008. Un par de decisiones están aún por tomar, sobretodo en lo referente a las carreras que van a acompañar a ese medio maratón sub 2:00 que queremos hacer en Dénia para finales de marzo. Posiblemente salte a Barcelona para el medio maratón el 10 de febrero, estoy planteándome muy seriamente hacer el MAPOMA el 27 de abril y quiero llegar a los 101 de Ronda en esta edición de 2008.

Entonces, todo eso habrá que prepararlo, supongo, y para ello tengo un plan:

Lance Armstrong corrió en 3 horas el maratón de New York el año pasado. Este año bajó su tiempo hasta las 2:46. En la rueda de prensa posterior a la carrera (podéis verla entre los vídeos que se abren dándole al enlace http://www.runnersworld.com/video/?cm_re=HP-_-Homepage%20Video-_-Video ) le preguntaron por su entrenamiento para mejorar. Dijo que podía hablar de haber hecho alguna tirada larga más, tener más experiencia en el maratón o haber llegado sin lesiones, pero que lo más significativo fue bajar de peso, que eso marcó la diferencia no sólo para mejorar la marca sino para haber disfrutado más que el año anterior.

A mi plan lo he llamado el reto -12. Tengo que dejar en el camino al menos 12 kilazos de hoy al final de marzo. He instalado un contador en la columna de la izquierda. Está todavía a cero. La razón es evidente: no puedo correr a 5'30" durante casi dos horas con la mochila llena de piedras. 12 kilos menos deberían ser suficientes para ese medio maratón, Mapoma si cae y la bestialidad de Ronda. Sin ese alivio no veo posibilidades de éxito.

Ale, ahora sólo queda comer bien y entrenar mucho. He decidido sumar las pesas a todo lo que corro, nado, pedaleo y estiro. A lo mejor me convierto en el primo de Schwarzenegger (siempre que se escriba así, que es algo que nunca he sabido). Seguiremos informando. Salud.


jueves, 12 de julio de 2007

RETOS

En Kona (Hawaii) no todo es Ironman... afortunadamente. Adoro a las ballenas.


No hace tanto, todo el que corría era un atleta, todo el que montaba en bici en condiciones era un ciclista y todo el que nadaba en una piscina arriba y abajo era un nadador. Los maratones estaban reservados a superdotados de aspecto enjuto y rostro afilado, los grandes puertos de montaña solo los subían en bici los profesionales y cuatro tarados con demasiado tiempo libre, y la natación era para competir por los campeonatos regionales o para retozar barriga al aire y aliviar esos calores veraniegos. Afortunadamente las cosas han cambiado.


Hoy los maratones se hacen mayores a costa de un porcentaje elevadísimo de corredores de salud, aquellos que introducen cambios en su estilo de vida para hacerla más activa y saludable, y, enganchados a esto del correr, empiezan por carreras cortas y acaban devorando la mítica distancia de los 42 kilómetros y ese glorioso pico. Las asociaciones cicloturistas florecen aquí y ahí, agrupando globeros del área de influencia primero los domingos por la mañana y después algún día más robado a la familia o al sueño, para terminar en organizadas marchas ventilándose tres puertos de los Pirineos en fila o merendándose los Dolomitas con un piñón de 30 dientes. Y los triatlones. Recuerdo como veía a salto de mata y por la vieja parabólica del Astra reportajes sobre la épica del Ironman de Kona, en Hawaii. Daba la sensación de que estaba ante algo para superdotados, al alcance de tan pocos que difícilmente iba a salir todo aquello más allá de la categoría de rareza. Hoy las pruebas de distancia Ironman aparecen casi por todas partes (si hasta tenemos una en el Delta del Ebro), y lo que es más, esa salvajada de por lo menos 15 horas se mete en la cabeza de montones de ciudadanos de a pie, y cada vez hay más finishers.


¿Y por qué digo todo esto? Básicamente porque hace un añito mi salud era precaria y el deporte significaba sillón o, como mucho, resoplantes pachanguitas de 3 contra 3 o algún paseo en bici de montaña. Hoy tengo en el saco 3 medios maratones y un maratón, uno más de cada caerá antes de que termine el año, Mapoma me llama para 2008 aunque yo mire para otro lado y para fines de ese año tengo casi perfilado mi reto. Con la boquita pequeña puedo decir que organizan una animalada en la sierra de Cádiz llamada TRIATLÓN TITÁN, un medioIronman de los de 2-90-21 con la particularidad de que todo, absolutamente todo (menos el pantano, claro) va tirando parriba, en el recorrido más cabrón que se pueda encontrar para esa distancia, subiendo en bici 3 puertos de primera categoría de Vuelta a España (de hecho Las Palomas se subió en alguna edición) y con un medio maratón subeybaja que termina con 2 km subiendo un 7 y pico % constante. ¿Que por qué es un reto? Porque creo que no soy capaz de terminarlo. Tengo un añito largo para convencerme de que no debo ir.


Mirad, mirad:


Me prometí mantener todo esto bajo el paraguas de la discreción. Contarlo es el único modo de sacármelo de la cabeza un poquito. Lo siento.

martes, 19 de junio de 2007

NO ME HE VUELTO LOCO (que yo sepa...)

Futura Ironman finisher saliendo del agua. Todos detrás. Así cualquiera.

Sorprende en sobremanera que uno cuelgue un post pensando en voz alta, contando una de esas ilusiones que son, o no son, y aparezcan legión (afortunadamente) de comentarios deseando suerte en la empresa. En lo del Triatlón estoy con Sor Triatleta-naturista: lo más probable es que sea algo muy divertido. Yo disfruto especialmente metiendo natación y bici para descansar de correr. Me permite seguir trabajando mi resistencia cardiorrespiratoria sin machacar los grupos musculares propios de la carrera. Con la bici desaparecen los impactos contra el suelo, y el trabajo excéntrico de los isquiotibiales, que ahora son mi punto débil. Con la natación trabaja básicamente el tren superior. Además uso bastante unas palas específicas de nadar, con lo que brazos, hombros, pectorales y dorsales se entrenan aún sin querer. En los triatlones está demostrado que el nivel de los participantes es de maquinorros para arriba, y en mi puñetera vida me había planteado ni por asomo sacar la nariz en una competición de ese estilo. La larga distancia es diferente. Ahí caben los fenómenos y los menos fenómenos, los de 8 horitas y los que luchan por evitar el cierre del control a las 15 o 17 horas (según competición). Es un reto de dureza superlativa que está ahí para quien quiera recoger el guante, y a largo plazo me parece la mar de atractivo. Eso es todo.

Pero no me he vuelto loco. Empecé a correr "de verdad" hace aún menos de un año. Desde entonces he corrido un maratón, tres medios maratones y muchas carreras más cortas. Y ese es por ahora mi mundo (y que dure).


En la última carrera, en La Mola. Al fondo los perseguidores. Careto de sufrimiento, y eso que bajaba. Foto cortesía del Coach, que corría un pasito por atrás.

Eso es en puridad lo que debo afirmar, no sea caso que me empiecen a preguntar por el Ironman con demasiada frecuencia. De momento es corriendo como me encuentro a mí mismo, soy feliz y pretendo mejorar. La bici y la piscina me divierten y me ayudan, y con ello seguiré. Para los 40 (y faltan 3) habrá que organizar algo y liarla, pero queda tantísimo...

Mañana empiezo a entrenar sin mirar al jodisquiotibial. No hay ni dolor ni molestia. Ya no lo hubo anteayer cuando rodé 23 minutillos de test. Las sensaciones fueron entonces extrañas: no noté la lesión, pero sentía que la pierna "mala" no estaba igual que la "buena". No sé porqué pero era así. Puede que el coco me tuviera demasiado pendiente de dar con la más mínima molestia y no me dejara rodar completamente redondo. Posiblemente sea algo normal tras un problema muscular, pero en mi bisoñez correril debo decir que ese día se convirtió en una novedad inquietante.

Por cierto, he descubierto un Triatlón de distancia Ironman en España. Es en el Delta del Ebro, en el pueblo pescador de l'Ampolla (http://www.ironcat.org/) . Mi madre tiene una casa a 25 minutos de ahí. Mmmmm...

lunes, 18 de junio de 2007

MALAS IDEAS...


9 días sin poder salir a correr dan para bastante. Por ejemplo tiene uno tiempo de salir en bici, solo o acompañado, y disfrutar de otro modo de un ratito de sudores y paisaje. También hay tiempo para pelearse con el agua. Siempre me gustó mucho nadar, aunque otros lo hicieran mejor que yo. Tanto sobre la bici como nadando me muestro como un reflejo fiel de lo que soy con las zapas en los pies: un tipo tranquilo, lento pero seguro.





9 días de no correr dan para mucho. Por ejemplo para darse cuenta de que uno no quiere dejar de correr nunca, de que uno necesita de esa recarga de pilas casi diaria que se regala calzándose las viejas zapatillas para patear algún camino.


9 días de no correr dan para otras cosas. Por ejemplo para pensar en lo que se hizo, en lo que se está haciendo y en lo que se puede hacer. Y dan para tener malos pensamientos, para proponerse retos que ahora parecen imposibles, aunque uno los coloque más allá en el tiempo, digamos a unos 3 años vista. Hace sólo un año, correr un maratón también me parecía un imposible...


Desde luego, determinados retos no pueden tomarse a la ligera, sobretodo si, desde el desconocimento, no se tiene una perspectiva clara de la magnitud de la empresa. De todos modos, soñar es gratis, y estos días he tenido demasiado tiempo para soñar.


Hoy empiezo a correr otra vez. Estoy mucho mejor de la lesión, y quiero agradecer desde aquí todo ese apoyo que me habéis ofrecido.