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martes, 6 de abril de 2010

LA BICI DE MI VECINA

Se la he pedido para el Ironman, pero me gustaría tenerla algo antes para hacerme con las nuevas medidas. Los acoples le van a quedar la mar de chulos, aunque no tengo muy claro que mi espalda piense lo mismo, teniendo en cuenta que nos han pasado el tramo de bici a 185 kilómetros.

También he pensado en montarle el Aerodrink, que es ese bidón con pajita que se monta entre los acoples para beber sin perder la posición aerodinámica.

Dice mi amigo Ángel que lo mismo el desarrollo que monta de serie se me va a quedar un poco corto, sobretodo en las bajadas, así que he pensado en montarle un plato de 55 dientes. Lo que ocurre es que montando el plato no me queda mucho espacio para los piñones, por lo que sólo puedo montar atrás uno, y de 5 dientes. ¿Os parece difícil de mover tanto desarrollo o confiais en esas piernas que Dios me dio? Afortunadamente el circuito es bastante llano por lo que si me lanzo fuerte con todos mis kilos la inercia me ayudará a dar pedales, o eso espero. Si monto ese desarrollo tendré que ingeniármelas para alargar el manillar o lijarme un poco las rodillas, para que éstas no golpeen la empuñadura en cada ciclo de pedaleo. Como lo segundo no lo contemplo tendré que recurrir al ingenio para conseguir lo primero. El problema entonces está en la altura del sillín, que es algo limitada. Con el manillar alto y el sillín bajo la posición sobre los acoples será más benévola con mi espalda, aunque algo antiestética porque va a parecer que monto de pie sobre la bici. Quizás lo más importante sea que la distinguiré con facilidad de las otras bicis a la hora de hacer la transición desde el agua. Es que son todas tan iguales y hay tantas que si no es así no hay manera.

Anduve también tras la idea de montarle una rueda lenticular trasera, de tamaño normal, pero lo descarté porque me dijo el mecánico que entonces corría el riesgo de caerme hacia adelante a la menor oportunidad, y la seguridad es lo primero. Con las ruedas de serie, la ventaja es que puedo llevar las cámaras de repuesto como si fueran pulseritas de esas del equilibrio que tan de moda están ahora, y si debo cambiar alguna, se hinchan en dos empujones con la bomba.

Espero que los jueces de Frankfurt homologuen esas pequeñas modificaciones y pueda usar la bici de mi vecina en la carrera. Sobre la vecina me ahorro cualquier tipo de comentario machista para salvaguardar la impoluta imagen que tantos años me ha costado edificar. Soy un tipo decente.

Ale, salud y kilómetros.