Porque lo que nos importa no es llegar antes o después sino haber disfrutado del camino
martes, 8 de abril de 2014
DERROTA
sábado, 22 de febrero de 2014
HOY HE RECORDADO...
En una semana tomo la salida de mi 13º maratón, y como cuenta la entrada anterior, en dos semanas más la del 14º.
domingo, 27 de octubre de 2013
DE MEDIA A 10
lunes, 7 de octubre de 2013
CURRICULUM O NO
sábado, 6 de agosto de 2011
DE VACACIONES (SUPONGO)
jueves, 21 de abril de 2011
Trail Serra de Tramuntana

lunes, 21 de febrero de 2011
LOS 4 PICOS, ETAPA REINA.
viernes, 17 de diciembre de 2010
ARRIBA Y ABAJO
El domingo estaba ARRIBA: pude completar el medio maratón de Calvià. Una carrera dura por las constantes cuestas del circuito, bonita por pasar en diferentes ocasiones junto al mar y algo desangelada por la escasa animación del recorrido, exceptuando ese final fantástico en las modélicas instalaciones de la pista de atletismo de Calvià.
La carrera me fue de menos a más (literalmente pulvericé en la segunda mitad el tiempo de la primera) pero es que empecé con la calma. No tenía muy claro lo que me iba a encontrar porque no había entrenado nada específico, más allá de largas y suaves tiradas de trail que me iban a ayudar muscularmente pero seguro que no harían nada por mejorar mis ritmos de carrera. Tal como predije, corrí lento porque no podía correr más rápido, pero me hinché a adelantar corredores los últimos 6 o 7 km, sobretodo los que caminaban cuesta arriba.
En los primeros 6 km tuve compañía. José Manuel López, ese fenómeno capaz de cruzar Baleares non stop, zamparse ironmans como quien corre un 5k o hacer el payaso con todos los honores en proyectos solidarios para el tercer mundo. Se presentó en bici y me abordó por la retaguardia (sin connotaciones sexuales) al grito de "¡Veo un pingüinooo!". Gracias amigo.
Terminé muy contento, haciendo "comentarios a 6" con Sixto, futuro repapá y admirado bloguero. Sigo pensando que se puede correr medio maratón den 2:17 y ser feliz con ello en meta. Es lo que hay.
El lunes estaba ABAJO: pasando por una calle en obras me puse a mi hija Carlota al cuello, para que no tropezase con todos esos obstáculos... con los que terminé de tropezar yo. Me torcí el tobillo y, para que no cayera la niña al suelo pisé con ganas. El resultado me llevó 4 horas en urgencias, un bonito esguince tamaño familiar y colgado de las muletas (al menos) hasta el próximo lunes, día en que mi médico de cabecera me quiere ver. De correr nada, claro. Porque no hay carreras de cojos, que si no...
miércoles, 8 de diciembre de 2010
DE CAMBIOS, CONTROLADORES Y OTRAS PIEDRAS EN EL CAMINO
martes, 23 de noviembre de 2010
¿PLAN?¿QUÉ PLAN?

viernes, 15 de octubre de 2010
PORTRAIT OF A SWITCHER
Sigo sin correr un pimiento (en términos de velocidad) y teniendo un blog de lo más discreto, pero ahora todo lo vivo con más "glamour" porque dicen que soy un "switcher", que es alguien que abandona al pc de toda la vida por haber sucumbido a los encantos de uno de esos bellos ingenios fabricados por la marca de la manzanita y presentados al mundo cada año por un señor mayor en vaqueros y jersey de cuello alto negro, con pinta de casi todo menos de dueño del negocio y alguna charla universitaria de éxito colgada en Youtube.lunes, 12 de abril de 2010
MITJA MARATÓ DE POLLENÇA 2010

Bromas aparte (gracias, Chema, por tu predisposición y simpatía), el rodaje largo de carrera que correspondía a esta semana de entrenamiento lo convertí en el Campeonato de Baleares de medio maratón, o lo que es lo mismo, en la cuarta edición del medio maratón de Pollença (Mallorca), repitiendo porque ya corrí el año pasado.
Viajé con el club, como siempre, y tuvimos un fin de semana redondo. Cada vez estoy más contento de que en el Crismar CCE Sant Lluís nadie haya alzado la voz aún pidiendo la expulsión fulminante de alguien tan poco competitivo como yo. Al final, el ranking.
Mi semana no fue la de alguien que va a competir seriamente el domingo. De hecho no moví ni una coma del plan de entrenamiento. La única diferencia, obligada por el viaje, fue descansar el sábado en lugar del lunes (que salí con la bicicleta). Lo demás lo hice tal como tocaba, esperando no estar más que decente en los 21 y pico de Pollença.
Salí cansadote, notando las piernas algo más pesadas de lo habitual. Eso no lo esperaba tanto porque creía que el reposo del sábado me iba a venir mejor. Los primeros kilómetros son en suave descenso y donde debería haber estado más que cómodo por ese perfil me costó mover las piernas con fluidez. La verdad es que esa pesadez me acompañó prácticamente toda la carrera, pero lo bueno del caso es que el tema no pasó de ahí. Quiero decir que me comí los 21 todos al mismo ritmo, sin notar apenas el cansancio propio del paso de los kilómetros y bajando hogadamente de 6'/km en los dos últimos parciales. Sin apretar demasiado, pensando en no hipotecar la siguiente semana de entrenamientos por la recuperación propia de las competiciones fuertes bajé más de 9 minutos mi marca del año pasado en el mismo circuito y con las mismas condiciones de calor y humedad (tuvimos un sol de justicia y algo más de 20º en el termómetro). Sigo siendo un más que humilde corredor, que en tropecientas medias jamás ha bajado de las 2 horas, pero con mis 2:10 (crono oficial, que a mí me salen 2:09) quedé mucho más que satisfecho.
Ahora el ranking:
1. Mis compañeros de club, una familia de veteranos, un grupo 10
jueves, 28 de enero de 2010
LENTO
No quisiera cansar a nadie con mucha filosofía. Me llevé la bronca de mi querido Ricardo tras el "pobre" papel realizado en el campeonato de Baleares de Cross. Su argumento era irrefutable: un tío que puede correrse esos 8 kilómetros a 5'20" o 5'30" no debe permitirse terminar invirtiendo algo más de 6 minutos cada 1000. Ir acompañando a Julio no es excusa: era el gran campeonato para veteranos (sic), individual y por clubes, y se trataba de darlo todo. Y Julio que espabile...Soy lento, muy lento. Hay dos razones para que las leyes de la física me maltraten de ese modo. La primera razón por la que no corro rápido es porque no puedo. La segunda es porque no quiero. Posiblemente hice de la necesidad virtud, me adapté a mis posibilidades y descubrí un nuevo mundo fuera de la ley en el que las cosas me iban más o menos bien, donde había espacio para todos, independientemente de sus capacidades.
Además la velocidad es técnicamente un concepto relativo: yo hasta puedo parecer rápido si se me compara con los 10 últimos de cualquier gran maratón del mundo, y mi amigo Ricardo es una auténtica tortuga comparado con conocidos míos que se zampan un maratón en 2h 40' (y estos a su vez son lentísimos si corren con Gebresselassie, claro).
Respeto a los rápidos, hasta les envidio en cierto modo por ello, pero no me molesta en absoluto ser lento. Hago sus mismos kilómetros pero paso más tiempo sobre el asfalto. Lo más importante es que adoro lo que hago, no podría vivir sin ello y disfruto de cada minuto que paso ahí afuera. Tan sólo pido que me dejen hacerlo a mi manera. Además pienso que si alguno de los que se queda en casa se lo llegase a plantear de este modo cambiaríamos el sofá por el pelotón de cola en muchos casos. Y no me digan que no es mejor correr despacito por el campo que vivir encerrado frente al televisor.
El tema se me pasó por la cabeza al coincidir en el tiempo la "bronca" de mi compañero con el hallazgo de esta foto. Es el medio maratón de Pollensa del año pasado, en uno de los avituallamientos. Ya se sabe, la chica simpática, el fotógrafo apuntando,... tuve que parame a posar. La marca fue una ruína, claro, pero lo bien que me lo pasé no me lo quita nadie (y corrí los 21km una vez más, y ya van unas cuantas...)
Salud y buenos rodajes (rápidos o lenos ¿qué más da?)
PS. Ricardo es casi un hermano para mí. Acepto su crítica como lo que fue: una opinión emitida desde el buen rollo que tenemos no sólo él y yo sino entre todos los compañeros de club.
jueves, 8 de octubre de 2009
ENTRADA EN META

domingo, 4 de octubre de 2009
MITJA MARATÓ ILLA DE MENORCA 2009
Tras unas semanas de completa desconexión voy a contar muy por encima lo de esta mañana, que no va a pasar a la historia como algo muy significativo pero es una carrera que contar en un blog en el que se cuentan carreras.
No íbamos a faltar a la cita, como cada año. Para alguien que vive en una isla pequeña, que le organicen un medio maratón de este nivel una vez al año es una oportunidad que no se debe dejar pasar. Además son carreras sin coste familiar alguno (porque esta vez no hay que tomar aviones y pernoctar en hoteles para correr), y tal y como tengo el tema ahora mismo decir eso es decir mucho.
Invitamos como el año pasado a Martín Fiz y Abel Antón. Martín ganó la carrera y Abel se ganó a sus corredores. Uno corre mucho todavía, el otro es más "del pueblo", trajo a su familia y se mezcló con todos nosotros un poquito más. Gracias a ambos, puede que lo de aquí les suene más a los de allí pronto, y algún día seamos alguno más de los casi 300 que eramos hoy.
Bueno, al lío. Sin estar demasiado "fino" (de hecho, el barrilete que hace el animal en primer plano en la foto es un servidor, y véase cómo cualquier parecido con un Keniata es pura coincidencia) me organizo para salir tranquilo. 6'15"/km y a esperar que caigan uno a uno esos 21097 metros. Como siempre, yo tan exacto, empiezo a 5 y pico el primer km, y hasta el 3 no consigo organizarme para volver a mi velocidad de crucero. Para entonces ya tenemos el grupito de 4 formado (en la foto salimos los 4 aunque a Julio no se le ve). A Julio y a Lisa los conozco de antes. Menorca es pequeña, y aquí uno intima pronto con el menos pintado. Luego está Klaus, como Santa Klaus pero sin regalos (así se nos presenta). Este debuta en la distancia. Es de los de media horita de trote, tres veces por semana, y se ha preparado con alguna tirada de 15 km para llegar con salud a la meta. Le animo a que así sea, porque tiene buena pinta y porque estoy convencido de que con 15 km uno va que se mata para terminar un medio maratón.
No quisiera pecar de inexacto, pero hacia el km 12 Julio se descuelga. Le animamos a seguir pero nos pide que tiremos, que él ya llegará a su ritmo. No insisto, porque pienso que lo peor que se puede hacer en estos casos es correr la carrera de los demás. Cada uno sabe dónde está su ritmo, y cuanto más cerca se ande de él, más posibilidades de éxito se tienen.
Hacia el 14 o 15, también Lisa decide tomarse el tema con un poquito más de calma. El ritmo sigue estable, y me quedo con mi amigo Klaus hasta el 19. Desde un poquito antes ando algo tostadito de piernas, hace mucho calor y, como mi marca va a ser una ruína de todos modos, decido no sufir, animo a mi colega alemán (al que desde lejos tengo que dirigir a gritos porque tiene una extraña habilidad para girar a la derecha cuando hay que hacerlo a la izquierda y viceversa) y reduzco algo la marcha, hasta encontrar un trote cómodo con el que zamparme los últimos dos kilómetros, dejando a las claras la birria de competidor que soy.
Disfrutando ya de ese final de carrera llego al 21 donde están mis dos santas. A mi hija Carlota (casi 11 meses) la cojo en brazos y meándondos ambos de la risa enfilamos la recta de meta (tengo que dar con esa foto y la cuelgo aquí). Le ponen la medalla a ella, ¡sólo faltaría!, paro el fore en 2:14 y, con una sonrisita bajo la nariz pienso que soy un corredor de pacotilla, porque en ese mismo momento me metía 4 o 5 kilómetros más sin problema (nóteses que no es este precisamente un blog donde abunden las fantasmadas, y que 2 horas 14 es una marca lo bastante modesta como para no sacar pecho). Luego el chip de los cojones me da 2:15. En fin...
Vengan a Menorca, señoras y señores. Tenemos una carrerita de lujo y la isla está preciosa por esta época. En serio.
Salud y buenos rodajes a todos
martes, 21 de abril de 2009
MEDIO MARATÓN DE POLLENÇA
El equipo casi al completo. El presi (segundo por la derecha, abajo) con prisaLos del Crismar CCE Sant Lluís cometieron en su día un error por el que les estaré eternamente agradecido. Me admitieron en sus filas. No sólo no parecen estar arrepentidos por ello pese a todo, sino que encima me tratan de cine y se me llevan de excursión. Gracias chicos (y chicas).


Paso la zona del puerto y desde el paseo marítimo aparezco en una rotonda que desemboca en una suerte de camino rural (asfaltado, lástima) en el que la soledad y la incipiente fatiga empiezan a ser evidentes. Ahí aparece enseguida el kilómetro 13 y mi rodilla empieza a manifestarse, primero en un tenue lamento, y pronto en un agudo dolor. Adelanto a una moza de bastante buen ver a la que animo. Cuando alguien como yo adelanta, a esas velocidades, da tiempo de charlar un buen ratito hasta que se supera completamente al adelantado. O no me entiende esa chica cuando la animo, o parezco yo un moscón de cuidado o ambas cosas a la vez, pero el pretendido microdiálogo se queda en un triste micromonólogo, y sigo. Pasando el 14 la rodilla molesta cada vez más. En el 15 el dolor es poco menos que insoportable, el camino aburridísimo y mi cabeza empieza a barruntar en negativo. Mando al carajo eso de "¿yo?, poquito más de dos horitas" y me pongo a caminar. El dolor, pronto se convierte en molestia, y en un par de minutitos mal contados empiezo a trotar de nuevo. Eso sí, despacito con la idea de acelerar en cuanto el cuerpo me dé via libre. Poco a poco recupero mi ritmo, no por completo pero sí a niveles aceptables. En ese momento entro en el pueblo de Pollensa donde advierto que no estaba corriendo en el desierto sino en un lugar habitado. Además debo añadir que en esas estrechas calles la gente anima, y eso eleva el espíritu hasta de un trotón que lleva 18 kilómetros en las piernas. Hasta el 19 genial. Entonces, sin pedirlo en absoluto, la calle se empina por espacio de casi un kilómetro. Me viene a la cabeza la calle Mendizábal de Almansa y su desnivel cabrón, pero como vengo de subidón supero el escollo con aceptable ánimo. Pronto cae el 20, a gritos de "¡vamos campeón, que ya lo tienes!" y entro en el Polideportivo municipal bromeando con los voluntarios acerca de si queda mucho o no (300 metros quedaban, más o menos). Me gritan que ánimo, que en la meta hay donuts a toneladas, y sale de mí el Homer Simpson que todos llevamos dentro para completar esa media vuelta a la pista de atletismo como si tuviera que atrapar a los keniatas. Entro en meta brazos en alto y corro a ver a mis compañeros.
Mi tiempo, como siempre, una ruina. 2 horas 17 dice el Fore que, por cierto, se ha portado como un campeón toda la carrera. Calor, cuestas y otras trampas han hecho pinchar a más de uno en esta carrera. Bonito circuito porque Pollença es un lugar precioso, pero los tramos con rectas interminables y sin público se han hecho duros desde el punto de vista de coco. Aún así, repetía mañana mismo. Eso sí, con todos los de club. El fin de semana me pareció mejor que las más divertidas excursiones del cole. Volveremos.
Salud y buenos rodajes a todos.
Por cierto, Richy, sus dos meses parado y su periostitis tibial terminan, los tres en 1:50. Un capullo le preguntó en la salida qué hacía un gordo como él en una carrera como esta. En el kilómetro 17, el gordo cojo adelantó al capullo, le saludó mano en alto y sonrisa socarrona y enfiló camino de meta apretando los dientes por el dolor pero feliz por cerrarle la boca al capullo.
viernes, 10 de octubre de 2008
POR FIN... MEDIO MARATÓN DE MENORCA 2008
Puede que para mí no fuera la carrera perfecta, ahora que tan de moda está esto de bailar en el filo de la perfección, pero estuvo muy bien. No tenía demasiadas referencias válidas sobre cómo salir, más allá de recurrir a mis más hondas convicciones y tratar de terminar sin morir en el intento. Además, la declaración de fallecimiento que pesa sobre mi forerunner por pérdida irreparable y ausencia reiterada de noticias me ha dejado todo este tiempo sumido en la más profunda inopia y ha convertido mis entrenamientos en algo poco o nada científico. Por todo ello me pareció que pasando cada kilómetro más o menos en 6'20" llegaría dignamente al final. Aún así, presumía que el último tramo se me iba a hacer un poco largo. Mi última marca en la distancia era 2 horas 16 minutos, en Denia, este mismo año.
Pues eso, salgo con Richy y el resto de mediomaratonianos con la alegría propia de esas cosas buenas que sólo suceden una vez al año. ¡Uys, Richy! Se trata de un graaaan amigo, de esos de casi toda la vida. Decidió dejar de ser gordo. 16 kilos después decidió ser mediomaratoniano. Salimos juntos y a los 800 metros se larga diciendo que se encuentra la mar de bien. El muy cabrito terminó en 1:44 con una sonrisa de oreja a oreja. Es el de la primera foto (el otro soy yo, para los menos versados en slowpepismo).
En el primer punto kilométrico mis planes se habían ido tras los de la élite. Lo paso en 5'45" y me acojono, porque eso para mí es poco menos que volar. La euforia, que no sabe de ritmos. Echo el freno y recupero en control de la situación. Para entonces ya troto con Lisa, otra debutante que se sube al bus de salida. Enseguida nos alcanza Raúl, otro que se desvirga en esta carrera. Ha salido despacito delante de la ambulancia porque no las tiene todas consigo. Él va a correr de vez en cuando, y un amiguete le lió para esto de los 21097. El amiguete también está con nosotros. Agarro el metrónomo y clavamos 6'20" (es un decir) hasta que nos dobla Fiz. El circuito es un 8 con la Plaça des Born enmedio (desde ahí todas las fotos), al que se le dan 3 vueltas, pasando por meta a la ida y a la vuelta en cada giro. Espectacular para los acompañantes, que te ven un montón de veces durante la carrera. El problema para el bus de cola es que te doblan. Pues nos dobla Fiz y el amiguete de Raúl se va tras él (literalmente). Le perdemos de vista y termina en 1:43, el muy...
Seguimos controlando. Donde deberíamos sentirnos cada vez un poquito peor nos sentimos cada vez un poquito mejor. Eso dice al menos el reloj, donde los kilómetros empiezan a caer en 6'16", 6'13", 6'08" y 6'07". Estamos más allá del 16 (Lisa nos mandó a tomar viento en el 9, recuperó su ritmo inteligente y terminó feliz en 2:20). Me parece que Raúl empieza a notar el kilometraje (prometía irse en la segunda mitad si se encontraba bien, porque es manifiestamente más rápido que yo, pero ha cambiado de opinión). Yo ando fresquísimo, y me dedico a animar a mi compañero (ya rodamos solos, nadie más nos dobla, el circuito es prácticamente nuestro). Sin comerlo ni beberlo pasamos el 20 en 5'46" y el 21 en 5'42" (¡lo que hacen las ganas de terminar!), cruzando la meta la mar de felices en 2:11, todo un éxito.
Un 10 al ambiente y otro 10 a la organización. Falló la animación fuera de la plaza, pero el problema es de cultura deportiva y tiene difícil solución. Siempre comparo esta carrera con la de Almansa. Aquí todo sale tan perfecto como allí, pero en Almansa el pueblo está en la calle y eso convierte a su carrera en prácticamente insuperable. Quitando eso, lo dicho, esto es para verlo. Enhorabuena a Mito y a todo su equipo.






Añado, el sábado 11 de octubre: Cometo un olvido imperdonable al no acordarme de todos aquellos con los que compartí entrenos para esta carrera, y que tan generosamente me hicieron partícipe de sus ilusiones de debutantes. Richy, Pere, Lisa y, muy especialmente Julio y Margarita, entrañables amigos con los que he compartido un verano de carreras y de cuyo éxito en la empresa de cumplir con sus ilusiones mediomaratonianas me alegro tanto o más que si fuera el mío propio. Parafraseando a algún amiguete de por ahí, "donde hay un deseo hay un camino". Que todos esos sueños sigan cumpliéndose.
miércoles, 1 de octubre de 2008
FIN DE SEMANA PINGÜINO EN IMÁGENES
Todo empieza en la carrera final de la Lliga de Curses Populars, en Es Migjorn. Se celebra ahí por ser la localidad con la carrera más concurrida del verano. Salgo con Julio, tranquilito y a disfrutar. Al doblar la última esquina sé que llevo a Rafa 15 metros por delante. Decido seguir tranquilito y entrar en meta como de costumbre, celebrando el haber participado.
Doblo la esquina, veo a Rafa y sin pensarlo me voy a por él. Disputamos un sprint tan apretado como divertido (ver sino los caretos de ambos). Tengo la sensación de haberle ganado pero el chip dice que no. Lo importante es que con todo ello nos reímos un montón.Bueno, a veces hay que tirar del carro. En las caras del personal se observa con claridad el sufrimiento a que nos sometimos por espacio de hora y media. Si es que todos los corredores somos iguales, y nos va la matraca.
El domingo es el medio maratón. El objetivo es correrlo, tal como suena. Estoy ya muy mayor para pensar en otras cosas, al menos de momento.
domingo, 14 de septiembre de 2008
TERCER ENTRENAMIENTO EN GRUPO
Estoy empezando a coger el gustillo a esto de los grupos de entrenamiento. Mi ritmo de orgullosa tortuga me suele poner difícil encontrar a gente con la que salir. Desde luego, cuanto más personal juntemos, más posibilidades hay de dar con corredores para el pelotón de cola. Eso es lo que ha sucedido esta mañana.
Como es ya habitual, la cita es en la Plaça des Born de Ciutadella a las 8.00 (de la mañana, que quede claro). Una vez más nos cruzamos antes de salir con algunos noctámbulos para los que todavía es sábado. Estamos en un lugar tan céntrico como de paso de todos aquellos que suben desde los garitos del puerto. Por momentos los raros parecemos nosotros, vestidos de romanos listos para la batalla.
Hacemos las fotos de rigor antes de la salida, porque a la llegada de nuestro autobús la mayoría de corredores va a estar ya en la ducha. Por cierto, el autobús de hoy:
Esa era la idea inicial en cuanto a pasajeros. Hay novedades, está claro. El de azul con gafas y gorra es mi amigo Richy. Quiere hacer su primer medio maratón en octubre. Hace cinco o seis años salíamos a correr juntos preparando el maratón de Barcelona que él nunca corrió. A ver si en 2009 se quita la espinita. Luego están Gelia y Pepe, de mi grupo de corredores de Maó. Por fin han podido venir. Son la pareja que está justo en el centro de la foto. A Pere (de blanco a la derecha) y a mis habituales Margarita y Julio (de rosa y amarillo respectivamente) ya los retratamos en anteriores quedadas. Luego Conchi, a la izquierda con gorra, que salió con nosotros pero se bajó pronto del bus y cogió un taxi. Tampoco terminó Pere con nosotros. Él es un poquito más rápido y encontró su alma gemela con la que pronto desapareció en animada charla. El grandote de negro, ese al que la camiseta le queda corta, soy yo, creo.
6 pasajeros, pues, terminaron en el bus los más de 14 kilómetros sin apenas pérdida que nos metimos entre pecho y espalda. Sólo Gelia notó algunas molestias en la rodilla, pero terminó con el grupo haciendo un esfuerzo. Ni que decir tiene que espero que todo sea una falsa alarma, producto del cansancio muscular y mañana esas molestias hayan desaparecido.
Al acabar, algunos de la élite nos esperaban para la cervecita del "no somos muchos pero somos machos" a la que más de uno le añadió un bocata reglamentario alegando derechos contraídos en un madrugón kilométrico.
Grandísimas sensaciones por mi parte, supongo que porque fuimos todo lo despacito que había que ir, y sobretodo fenomenal el ambiente. Creo que hay que recoger el testigo de estos entrenamientos para procurar llevarlos más allá de lo que es la preparación del medio maratón de Menorca. Ya hablaremos con la organización...
Salud y buenos rodajes a todos.
lunes, 1 de septiembre de 2008
SEGUNDO ENTRENAMIENTO EN GRUPO: EL AUTOBÚS
Los reunidos a zapatillas este domingo pasado, justo antes de empezar a darle al temaLa técnica del autobús me llegó a través de las sabias enseñanzas del Maestro Palillo. Hice mío el sistema rápidamente. Se trata de organizar el transporte de cuantas personas quieran montarse, y darle a alguien con un poco de criterio el volante. Hoy todo salió bien menos lo de conducir, porque debía hacerlo yo y tengo de casi todo menos de criterio. Aún así, el entrenamiento nos ha salido bordado.
Eran 14 kilómetros en Ciutadella, con el mismo circuito de hace dos semanas. Entonces tuve que montarme en bus ajeno, reventé en el kilómetro 8 y terminé justito y sin disfrutar. Esta vez fue diferente. Salimos 3 en el bus de cola y terminamos 4. Pensaba que lo más fácil era perder efectivos y los ganamos con el paso de los kilómetros.
En principio debíamos salir Margarita, Julio y el pingüino que esto firma, a nuestro ritmo, tratando de guardar aire para hablar. Hablando, pues, me entero de que mis compañeros de fatigas (nunca mejor dicho) tenían la frontera en los 10 kilómetros. Jamás habían pasado de ahí. Les animo a terminar el entrenamiento, aunque sólo sea para saber cómo reacciona su cuerpo al esfuerzo.
Salimos, pues, despacito y charlando. No nos damos cuenta y completamos la mitad de la distancia. En el kilómetro 8 recogemos a Pere, que acababa de mandar a tomar viento fresco a los del grupo que nos precedía por andar con tanta prisa. Se acomoda a nuestro paso y empezamos a charlar también con él.
Sin darnos cuenta apenas pasamos la frontera de los 10 kilómetros. Margarita y Julio se encuentran ya en terreno desconocido pero andan bastante frescos y con ánimos, no sólo de completar el entrenamiento sino de inscribirse al medio maratón del 5 de octubre. ¡Claro que sí!. Además lo harán muy bien.
Seguimos, acusando un poquito ya el calor y la humedad pero con paso firme. En el 12 ya empezamos a pensar en la cervecita, sobretodo Pere y yo, y el final, como en los buenos cuentos es feliz. Llegamos a la Plaça des Born contentos, recibimos aplausos de los que aún estaban ahí y nos felicitamos por el éxito de la empresa. Además prometemos repetir.
DOBLANDO, DOBLANDO...
No termina ahí la historia. Por la tarde, en la otra punta de la isla, carrera de verano. 4 kilómetros a todo trapo, más calentamiento (ligero, ligero) y enfriamiento. Me presento porque quedé con Rafa en que íbamos a hacerla juntos y despacito. Julio Y Margarita también completan esos 4, que sumados a los 14,300 de la mañana les dejan el kilometraje del día en unas cifras de lo más meritorias. ¡¡¡A por los 21 kilometros!!!











