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martes, 8 de abril de 2014

DERROTA


Algunas derrotas son fáciles de asumir por lo merecidas que a veces resultan. El domingo pasado me sucedió a mí. Volví a correr 21097 metros en más de 2h.
Ya no recuerdo cuando fue la última vez que me pasó. Romper esa barrera fue un hito mi historial deportivo (para mí), pero luego había conseguido siempre bajar más o menos bien de esas 2h. El domingo pasado fue distinto, terminé la media de Pollença en 2h02 (o 03, según las fuentes consultadas). Ahí va el fruto de mis reflexiones al respecto:

1. LAS RAZONES PARA MERECERLO
- Llegar a la línea de salida algo pasado de kilómetros.
- Llegar a la línea de salida algo pasado de kilos (3.5 para ser exactos sobre mi ya excesivo tonelaje habitual).
- Salir demasiado rápido, desoyendo consejos recibidos la noche anterior.
- Hacer durante algo más de 10km la carrera de otro (otra en este caso).
- Perder el respeto a todo lo que puede salir mal (relieve, calor,...) convencido de que "bajo de 2h fijo".

2. LOS HECHOS
- Salgo persiguiendo a Tere y a Zori. Antes del km 2 ya me han dejado atrás pero la recta es larga y puedo seguirlas con la mirada hasta el 9. Me esfuerzo por no ver el hueco entre ellas y yo agrandado y llego al 10 holgadamente por debajo de 5'30"/km en el día que no tocaba. Ahí vuelvo a ver a las chicas, justo cuando Tere deja a Zori. A esta segunda le doy caza en el 11, poniéndome a su altura para echarle una mano, pero me dice que va fundida y que tire. Como yo voy regular pero puedo tirar la dejo atrás y sigo, más o menos, fuerte. Hasta el 14. Desde el 13 vengo tostadito pero ignorando las malas sensaciones. En el 14 reviento por no haber querido aflojar un poquito antes y de ahí al 18-19 los kilómetros me salen por encima de 6' (hasta uno a 6'30"). Las piernas no van literalmente y sufro de verdad. En el 19 me he recuperado un poquito y marco de ahí hasta el final 5'34"/km de media pero está claro que es ya demasiado tarde para bajar de 2h. Me doy por derrotado con todos los honores.

3. LA REFLEXIÓN
- Solo un apunte o dos, para no hacerlo demasiado largo y dejar espacio a algo un poco más elaborado al respecto: no me fastidió la marca, me fastidió el sufrimiento porque sí. Cuando te esfuerzas al máximo para conseguir algo, padeces buscando dar todo lo que llevas y te sientes satisfecho independientemente del resultado. Para mí es así. Pero en este caso sufría por sufrir, me moría de ganas de terminar con algo que siempre he disfrutado, con marcas malas y no tan malas. Y lo que es peor, mataba el tiempo pensado en unas cuantas carreras en las que NO IBA A PARTICIPAR por no sentir lo mismo. Digerí fácilmente no bajar de 2h esta vez. Haberlo pasado mal me está costando más olvidarlo. Perdí de vista eso de disfrutar del camino, llegar antes fue prioritario y ni siquiera se dio. 

Tengo claro que todavía estoy para aprender unas cuantas lecciones.

sábado, 22 de febrero de 2014

HOY HE RECORDADO...

...QUE TENGO UN BLOG, sobre mis desventuras atléticas, y que antes solía contar cosas desde la tranquilidad de una hoja en blanco (por oposición a lo breve, ágil e inmediato de las redes sociales). Voy a probar otra vez, y si sale algo lo cuelgo (si se está leyendo es que salió).

En una semana tomo la salida de mi 13º maratón, y como cuenta la entrada anterior, en dos semanas más la del 14º.


El domingo pasado calenté motores en Barcelona corriendo la Mitja. Salí sin mucho interés por ir rápido, tratando de no dejar secuela alguna que pudiese comprometer lo que venía después, pero fueron saliendo los tiempos de paso por kilómetro como para intentar bajar de 2h (que es algo que a mí me suele costar un montón) y al final controlé el tema para bajar otra vez de esa barrera que tanto me  ilusionó romper en su día.

Ahora dos maratones. No sé por donde voy a meter el tapering. Ni siquiera he seguido un plan específico para tener éxito en al menos una de las dos carreras, ya que estoy con el tema del Ironman de junio como objetivo único principal. Empiezo en Magaluf, en el Campeonato de Baleares el 2 de marzo, y termino en Barcelona el día 16. De la primera carrera me preocupa la baja participación (hoy hay 515 inscritos), lo que para alguien como yo significa muchos kilómetros solo (o casi). Hasta me planteo llevar el ipod shuffle, que cabe en un microbolsillo del pantalón: siempre he sido crítico con los que compiten escuchando música, porque pienso que se pierden buena parte del ambiente que rodea el evento (a parte de desconectarse de su cuerpo en cierto modo), pero la perspectiva de verme solo en el km 30 es menos negra con algo de blues o rock en los oídos.

Barcelona será distinta porque (si estoy sano para entonces) la voy a disfrutar sin mirar al reloj. De hecho supongo que correré muy poquito de una carrera a otra, ya que debo volver a priorizar los entrenos sobre la bicicleta según el plan. Eso es lo previsto, luego veremos hasta donde soy capaz de llevar las previsiones. Y trataré de contarlo.

Salud y kilómetros.

domingo, 27 de octubre de 2013

DE MEDIA A 10

El año pasado terminé el Campeonato de Baleares de maratón la mar de feliz. Siete días después corrí la media de Menorca y me salió marca personal, la que todavía lo es ahora (1h52). Este año repetí el intento. Lo de Palma está explicado más abajo. Lo de esta mañana se explica rápido.

Salimos todos juntos, media, 10k y 4.5k. Salgo bien, 5'25"-5'30" y voy así sin sobresaltos hasta el km 3. Me he pasado la semana con el hielo a cuestas y tomando hasta el miércoles ibuprofeno. El tendón ya no está hinchado, y no duele andando antes de la salida. Corriendo tampoco...hasta el km 3. Ahí se despierta y empieza a molestar. Como lo conozco bien, puedo explicar que es un dolor de menos a más, correspondiendo su intensidad al lento pero imparable proceso de inflamación. Cuando da el primer pinchazo dice que está ahí para quedarse. Aflojo un poquito pero sigo corriendo. En ese momento ya sé que lo de completar los 21 es sencillamente poco sensato. El riesgo es volver a caminar ¿3?, ¿4?, ¿5 kilómetros? Ni hablar.

En el 8 otro pinchazo fuerte y corroboro sin dudar que me quedan 2 kilómetros. Los paso como puedo y cojo el desvío del 10000 desobedeciendo al juez que ve que mi dorsal es de la media. Cruzo meta en 56' y listo. No había más.

Ahora hielo (paso de pastillas), estiramientos, trabajo excéntrico, natación y ciclismo. En una semanitas vuelvo pero preparando San Silvestre de Barcelona, 10km. Hasta entonces.

Salud y kilómetros.

lunes, 7 de octubre de 2013

CURRICULUM O NO



No voy a hablar de lo mal que llevo el blog. Podría cerrarlo por falta de actualizaciones. Pienso que las redes sociales, sobretodo Facebook y Twitter en mi caso, están cubriendo buena parte de las necesidades que el blog satisfacía allá por 2006 cuando fue creado. Sinceramente creo que un blog es ahora un espacio de esparcimiento literario de su autor, cualquiera que sea la temática del mismo, y me he convertido en buen lector de blogs y pésimo autor.

De todos modos, como almacén de históricos sí funciona, y para no olvidar ni que sea esa función de la bitácora voy a actualizar, a modo curricular o no, un poquito.

La foto corresponde al Extreme Man Menorca 113, edición de este año. Posiblemente la menos merecida por mi parte, ya que dediqué demasiado poco tiempo a entrenarla y la terminé con buenas dosis de éxito (de mi éxito, ese que no tiene en cuenta más que el hecho de cruzar la meta antes del cierre de control). Otro triatlón de distancia medio Ironman en el zurrón.

Ahora viene, en un par de semanas, un tour de force, maratón y media en 7 días, y en dos islas diferentes (ahora que está de moda, mi Red Bull 2 islands particular): Tui Marathon (así escrito, organización guiri) en Palma el día 20 y Mitja Marató Illa de Menorca el 27. De nada nos sirve ser íntimos de la organización de la media: nos la ponen cada año una semana después de los 42195 del Campeonato de Baleares (en el que quedaré irremediablemente el 36 de 36 que somos en mi categoría por poner una cifra cualquiera). Trigésimo octava media y duodécima maratón (advierto que cuento las dos de los dos Ironmans, que fueron 42195m con dorsal). Eso también puede ser curricular o no. 
Si me animo cuento en unos días como he sobrevivido a esa semana de asfalto, porque espero sobrevivir. 

Salud y kilómetros

sábado, 6 de agosto de 2011

DE VACACIONES (SUPONGO)

Estoy por pedir una prueba de paternidad. La de la foto es supuestamente hija mía. Se llama Carlota y nos parecemos en muchas cosas, pero después de ver cómo se toma esto de correr a sus 2 años y medio (lo sé, no lo parece pero estoy en disposición de aportar partida de nacimiento) pienso que me han dado gato por liebre o la escasez de talento no se hereda.

En fin, que estoy de vacaciones, que es esa época del año en la que no tengo tiempo para casi nada. Con familia y amigos por casa buena parte del tiempo, Carlota sin cole ni nada que se le parezca y mi santa currando como una campeona (cosas de vivir del turismo, en agosto), el día en sus 24 horas se me queda corto. Eso sí, estoy encontrando huecos suficientes para juntar entre 8 y 9 horas semanales de trientrenos, que está la mar de bien, aunque sea muchos días a costa de esperar el fin de la siesta de la pequeña y entre su merienda y un ratito de tele (benditos dibujos animados) meter una sesión en la bici de spinning o en la cinta de correr (artefactos con los que me hice para poder ser un papá-deportista-responsable). Como a Carlota le racionamos mucho lo de la tele, ahora es ella la que se despierta de la siesta y me suelta aquello de "papi, tú a entrenar", sabiendo que junto a la bici y la cinta está su sillón favortito y enfrente de todo ello se suceden las apasionantes aventuras de Pocoyó o Dora la Exploradora (y su amigo el mono Botas).
Lo de hacer el medio ironman en septiembre por equipos se desmorona. En realidad se me desmorona el equipo, y yo no tengo cuerpo aún para pegarme la paliza en solitario. No está todavía descartado pero poco le falta. De ese modo, y aunque la bici es por ahora protagonista de mi sinvivir por aquello de Lanzarote, el desnivel y el viento, los próximos proyectos son sobrevivir al medio maratón de Menorca (9 de octubre) y disfrutar de la Behobia-San Sebastián mediado noviembre, o sea, todo corriendo. No hay maratones en mi cabeza porque lo del Ironman se me hace una montaña ahora mismo, pero como Barcelona me debe una puede que... En fin, ya veremos.

Hasta entonces, salud y kilómetros disfrutados.

jueves, 21 de abril de 2011

Trail Serra de Tramuntana


Tras los malos augurios que mi maltrecho físico apuntaba, esto es la crónica de un éxito (en realidad dos) a pesar de los pesares.

Llevo meses lesionado. En otras condiciones hubiese parado, me hubiese curado descansando y listo. Lo que pasa es que la lesión llegó en el peor momento posible, en plena vorágine de objetivos de la temporada, y trampeando estoy aún aquí.

En Barcelona (maratón) abandoné. Duré 13 km. Terminé cojo y me despedí prácticamente de todo lo que seguía. Recuperé algo en 10 días, y me pasé a la bici, donde el tendón de aquiles sufría mucho menos y podía entrenar sin apenas molestias. De ahí pasé a pensar que si podía ir en bici y podía andar aceptablemente lo mismo llegaba a las competiciones ya comprometidas (Trail Serra de Tramuntana y 101 de Ronda). Como la montaña se podía hacer andando e incluso con la ayuda de los bastones había alguna opción más.

Pero antes acudí a Pollença con el club. Era el Campeonato de Baleares de Medio Maratón, y había que tomar la salida por imperativo legal. La estrategia estaba clara: salgo, me retiro, certificado médico y salvo los muebles. No iba a meterle al tendón 21 km de asfalto llevando 4 semanas de bici y poco más en las piernas. Salí con los más veteranos del club, despacito, despacito,... y terminamos llegando. El tendón protestó pero la molestia era soportable. Supongo que aprendí a convivir con ella y el dolor no fue esta vez suficiente como para no correr. Hice mi peor marca de siempre terminando más feliz que nunca. Y 6 días después, la montaña.


De esta guisa nos presentamos Raúl, Antonio y yo en la salida del TST. Sobre el papel, 62 km atravesando la Serra de Tramuntana de Mallorca, con casi 2500 metros de desnivel positivo (de subida) y un circuito durísimo por pedregoso pero de insuperable belleza natural.

El objetivo era terminar, tirando de cabeza y de bastones, esperando que saliera el dolor de Pollença y no el de Barcelona. Lógicamente sólo andando.

De Valldemossa a Deià ya tropecé con José Miguel, un amiguete al que había conocido en otra carrera mallorquina tiempo atrás. Él iba acompañado. Hicimos juntos un buen tramo pero antes de Deià le perdí la pista.
La salida de Valldemossa ya la conocía: casi una hora cuesta arriba hasta el Camí de s'Arxiduc. De ahí la bajada a Deià, donde entrenado me había caído y partido un bastón. Sin incidentes. De hecho incluso corrí un buen tramo de la parte final de la bajada hasta el avituallamiento. Saliendo de éste traté de volver a correr pero el tendón me dio un pinchazo. Paré y tomé un ibuprofeno aprovechando el estómago lleno. Seguí sin mucha novedad, esta vez andando hasta Sóller, en lo que era la parte suave de la carrera. Tras el avituallamiento de Sóller, donde repinté de vaselina ambos pies, ya algo perjudicados, empecé la durísima subida del barranco de Biniaraix, donde di alcance nuevamente a José Miguel. Su colega andaba fuerte ya algo más adelante, y decidimos seguir juntos (pero sin contrato) lo que durase la aventura, que fue hasta la línea de meta.

Charlando animosamente alcanzamos la zona de los lagos de Cúber, donde nos avituallamos nuevamente y salimos tan llenos de ánimo que nos perdimos. Hubo que volver sobre nuestros pasos, de nuevo al avituallamiento, para encontrar las marcas del recorrido y tomar el camino bueno. A buen ritmo llegamos hasta el pie del Coll de la Massanella y empezamos la subida. Personalmente se me hizo dura, muy dura. Llevaba muchos kilómetros con la molestia del tendón y la fatiga se iba ya acumulando de modo importante. Suerte que llevaba los bastones conmigo. Pienso que sin ellos, ahí hubiese terminado la aventura. Coronamos la Massanella y paramos para hacer alguna foto de recuerdo. La mía encabeza esta entrada. La de José Miguel es esta:


No se dejen engañar por la sonrisa de pose. También él iba tocado pero tuvo dos narices de seguir con buen humor hasta la meta.

La bajada de la Massanella nos llevó hasta Lluc. Dicen que quien llega a Lluc termina la prueba, porque de ahí al final hay un tramo de algo menos de 18 kilómetros que es un regalo comparado con lo que acabábamos de pasar. Lo que ocurre es que ya es mucho lo acumulado en las piernas, y a nuestro lado hubo gente que lo dejó en el control de Lluc. Nosotros no, nos avituallamos y salimos para Pollença, buscando la meta y pensando que el dolor es temporal pero la gloria es para siempre.

Bajando a Pollença se nos hizo de noche. Colocamos los frontales en posición operativa y seguimos un descenso que se me antojó largo, muy largo, gracias al tute que llevaba encima principalmente. En ese brete recogimos varios cadáveres. La gente, sobretodo los del Ultratrail (105km) llegaba muy mal al tramo final de carrera. El que no arrastraba una rodilla arrastraba un tobillo, el que no la espalda o un gemelo. Llegué a la conclusión de que en este tipo de carreras no se trata de saber si habrá dolores. Se trata de ver cuánto dolor está uno dispuesto a soportar. Mi tendón llevaba casi 50 kilómetros dando la lata y en los últimos 5 dolió algo más de la cuenta. No corrí nada ya. Tan sólo caminé. Y llegamos en un grupo de 4 al pueblo de Pollença, que debíamos cruzar. Ahí perdimos las marcas del circuito. Tuvimos que volver sobre nuestros pasos pero ni aún así dábamos con referencia alguna del camino. Entonces alguien dijo que la meta estaba en el refugio de puente romano, y decidimos seguir algunas señales que apuntaban a tal lugar, hasta que se me ocurrió usar el teléfono. Raúl y Antonio estaban esperándome en la línea de meta: llamé a Raúl, diciéndole que ahora íbamos para el refugio... "¿Qué refugio? La meta está en el Polideportivo municipal" ¡¡¡Pardillos!!! Volvemos sobre nuestros pasos, hartos ya de callejear a esas horas por el pueblo y conseguimos que unos lugareños nos orienten en nuestra salida hacia las instalaciones deportivas municipales. Al ponernos sobre la pista del lugar reaparecen las marcas del circuito y con el mayor decoro posible alcanzamos felices la línea de meta. Al final fueron casi 66 km (de GPS) con pérdidas y todo. Muy duro.

Nunca había estado tan mal al día siguiente, ni después del Ironman. Esto del monte es muy duro. Sin embargo el tendón, tras recibir sus merecidos mimos, respondió bien. Tras Barcelona cojeé 4 días. Tras el Trail podía andar bien por lo que respecta al tendón. Por lo que respecta a lo demás tardé 3 días en caminar como una persona normal, y todavía me acojono cuando veo unas escaleras.

En menos de 3 semanas voy a Ronda. Luego 1 mes sin correr, pero eso ya llegará.

Salud y kilómetros...

lunes, 21 de febrero de 2011

LOS 4 PICOS, ETAPA REINA.

Acabo de superar una gripe de campeonato. Una semana completa parado, de sábado a sábado. Supongo que entre los cambios de tiempo y las agresiones que para mi sistema inmunitario supone tanto entrenamiento largo abrieron en su día la autopista de mi organismo a los bichitos que anidaron en él sin anunciarse. Ahora estoy mejor y he vuelto al tajo.

Pocas cosas sin embargo han cambiado. Con el calendario que tengo por delante (en menos de 2 semanas maratón, en abril medio maratón y los 62k del Trail en 6 días y en mayo Ronda y sus 101) continúo con mi anárquica preparación, juntando más o menos a ojo rodajes largos, rodajes algo más vivos, tiradas de caminar-correr y algo de descanso. Todo ello procurando juntar unos volúmenes de supervivencia, que me lleven con mayor o menor calma a cada una de esas cuatro líneas de meta en las que se me espera.

Empezando por el principio, el 6 tomo si todo va bien la salida en Barcelona. Mi 4º maratón en ese circuito (el 6º o 7º total, que no sé si el del Ironman se cuenta) y por primera vez no tengo ni la más remota idea de cuál va a ser mi marca. Como supongo que de piernas no andaré mal del todo imagino que entre las 4h45 y las 5h15 andará la cosa, pero no puedo (ni quiero) ser más preciso. Ya pedí en su día disculpas por profanar la mística del maratón utilizándolo para entrenar, para sumar kilómetros de cara a objetivos venideros.

Lo de la media de Pollença va a ser otra decepción. Los decepcionados serán nuevamente mis compañeros de club, con los que nos desplazamos cada año a esta carrera al grito de "este año sí", en franca referencia a mi incapacidad manifiesta para bajar de 2 horas en esa distancia. Este año será otra vez no, primero porque no puedo, y segundo porque en 6 días, al sábado siguiente, debo merendarme el Trail Serra de Tramuntana (62k, 2200m de desnivel positivo y algo completamente desconocido para mí).

Lo de Ronda queda algo más lejos pero es mi principal desvelo, aquello a lo que dedico cada martes y cada sábado cuando salgo de casa para pasar todas esas horas combinando correr con caminar por la Menorca más rural. Anárquicamente, es cierto, pero pasándomelo de maravilla con el entrenamiento. Si termino las 4 carreras que nos quiten lo bailao. Luego vendrá otra vez el Tri...

Salud y kilómetros.

PS. Aún no tengo las camisetas solidarias. Problemas logísticos en vías de solucionarse las mantienen en la isla vecina. Supongo que no irá la cosa mucho más allá de esta semana y podré empezar a vender solidaridad. Tengo ya muchas ganas.

viernes, 17 de diciembre de 2010

ARRIBA Y ABAJO

Ni ganas me quedan de subir foto alguna. Cuento:

El domingo estaba ARRIBA: pude completar el medio maratón de Calvià. Una carrera dura por las constantes cuestas del circuito, bonita por pasar en diferentes ocasiones junto al mar y algo desangelada por la escasa animación del recorrido, exceptuando ese final fantástico en las modélicas instalaciones de la pista de atletismo de Calvià.
La carrera me fue de menos a más (literalmente pulvericé en la segunda mitad el tiempo de la primera) pero es que empecé con la calma. No tenía muy claro lo que me iba a encontrar porque no había entrenado nada específico, más allá de largas y suaves tiradas de trail que me iban a ayudar muscularmente pero seguro que no harían nada por mejorar mis ritmos de carrera. Tal como predije, corrí lento porque no podía correr más rápido, pero me hinché a adelantar corredores los últimos 6 o 7 km, sobretodo los que caminaban cuesta arriba.
En los primeros 6 km tuve compañía. José Manuel López, ese fenómeno capaz de cruzar Baleares non stop, zamparse ironmans como quien corre un 5k o hacer el payaso con todos los honores en proyectos solidarios para el tercer mundo. Se presentó en bici y me abordó por la retaguardia (sin connotaciones sexuales) al grito de "¡Veo un pingüinooo!". Gracias amigo.
Terminé muy contento, haciendo "comentarios a 6" con Sixto, futuro repapá y admirado bloguero. Sigo pensando que se puede correr medio maratón den 2:17 y ser feliz con ello en meta. Es lo que hay.

El lunes estaba ABAJO: pasando por una calle en obras me puse a mi hija Carlota al cuello, para que no tropezase con todos esos obstáculos... con los que terminé de tropezar yo. Me torcí el tobillo y, para que no cayera la niña al suelo pisé con ganas. El resultado me llevó 4 horas en urgencias, un bonito esguince tamaño familiar y colgado de las muletas (al menos) hasta el próximo lunes, día en que mi médico de cabecera me quiere ver. De correr nada, claro. Porque no hay carreras de cojos, que si no...

miércoles, 8 de diciembre de 2010

DE CAMBIOS, CONTROLADORES Y OTRAS PIEDRAS EN EL CAMINO

Terminando con Carlota la última carrera. 10K organizados por mi club, el Crismar CCE Sant Lluís

Lo primero va a ser agradecer los comentarios en la entrada anterior. Lo segundo explicar la desconexión: estoy asimilando determinados cambios en mis responsabilidades profesionales que han sacudido mi rutina diaria en las últimas dos semanas hasta volverlo todo patas arriba.
Además anduvimos peleando con los controladores para no ver arruinada la salida familiar de puente. Un día y medio después de lo previsto conseguimos volar a Barcelona. Yo volví bien, a seguir currando porque como decía un buen amigo, con el trasero alquilado no te sientas cuando quieres. Mis chicas se quedaron hasta el sábado.

Y entre el trabajo y el puente desapareció el orden en mi vida. El domingo corro medio maratón en Calvià y, aunque conseguí entrenar el lunes en la Carretera de les Aigües, llevaba 9 días sin poder calzarme las zapas en absoluto. En todo ese caos se diluyó, en parte, ese reto al que no renuncio (sigo queriendo bajar 15 kilos de una puñetera vez). No me he pesado en todo este tiempo, pero supongo que todo está más o menos donde lo dejé porque sigo abrochando el mismo agujero en el cinturón y he tratado de mantener el acierto en las elecciones dietéticas, apostando fuerte por lo sano y peleando por evitar lo insano. Así imagino que no habré perdido pero tampoco habré ganado. El lunes, cuando vuelva de Mallorca y todo se tranquilice un poco retomaré el control de la situación, haré balance y me someteré a público escarnio si corresponde.

Como decía, el lunes pude correr 1h 45 con calma. Ayer nadé y hoy he salido una horita. Mañana volveré a la piscina y el viernes rodaré suave 30 o 40 minutos para no estar muerto el domingo antes de los 21 km. Saldré, como siempre, con la calma y ya veremos qué pasa.

En otro orden de cosas, ya que mi sister se rajó (otra que trabaja demasiado) en su reto de comerse el medio maratón de Barcelona y no debo acompañarla me baila por la cabeza la idea de hacer el maratón. Sería mi cuarta vez en Barcelona, donde la logística por circunstancias familiares hace muy sencillo correr. Posiblemente la haga sin entrenar. Bueno, quiero decir sin preparación específica para maratón. Andaré con un buen volumen de trail porque mi temporada va hacia el Trail Serra de Tramuntana (62km) el 16 de abril y los 101 de Ronda el 7-8 de mayo. Lo de Barcelona lo decidiré antes del 19 de este mes, que es cuando la inscripción pasa de 50 eurazos a 60 (que ya es pagar, digo yo...), pero estoy casi convencido de presentarme a esa salida el día 6 de marzo.

Si consigo organizarme, claro...

Salud y kilómetros.

Anexo: Jueves 9 de diciembre. Como es jueves me pesé al levantarme. ¡Oh sorpresa!¡1.2kg menos! Los he subido al contador...

martes, 23 de noviembre de 2010

¿PLAN?¿QUÉ PLAN?

Esto no es muy serio. O sí, juzguen ustedes. En menos de 3 semanas correré medio maratón sin entrenar. Nunca he hecho algo así. Por mucho que mi perspectiva suela tender a la anarquía deportiva, siempre he respetado las distancias a las que me he enfrentado, y he cumplido aproximadamente con lo que hay que entrenar para colgarse cada dorsal. Esta vez va a ser que no.

Bien, hay truco. Tras empezar el mes de julio con mi particular domingo de resurrección me tomé el resto del mes para recuperarme. Agosto vino cargado de curro (porque eso no era trabajo, era curro y del bueno) y septiembre vacío de ganas. Octubre lo pasé lamentándome y medio noviembre quejándome a gritos por la pérdida de forma y ganancia de peso.

En realidad, desde septiembre he hecho "cositas", pero demasiado al tún-tún, y puede que tan sólo para celebrar que me gusta el deporte. Para ponerme las pilas me inscribí en el medio maratón de Calvià (12-D) y empecé a prepararlo tan bien, tan bien que duré 3 entrenamientos. Pronto me di cuenta de que disfrutaba más trotando a mi bola por el campo, caminando en las subidas, recuperando en las bajadas y con la calma en el llano. Eso sí, los volúmenes de estas salidas casi siempre estaban más cerca de hora y media que de la hora, algunos de hasta hora cuarenta, y uno de dos horas. Me enchufaba la Camelbak y a disfrutar.

Y hoy miro el calendario y trato de meter con calzador un par de rodajes sobre asfalto de 18 kilómetros para llegar "con algo" al 12-D, y ni siquiera confío en cumplir tan sólo con eso. Seguro que cuando llegue el momento me apetecerá más llegar corriendo (como hoy) hasta el faro de Cavalleria haciendo el cabra por los senderos de la costa a mi puñetera bola.

Lo mismo me presento en Calvià sin reloj, ni gps, ni gaitas y juro a todos que como debuto en la distancia me comprometo solamente a llegar antes de que cierren el control. Y me quedo tan ancho.

Salud y kilómetros.

viernes, 15 de octubre de 2010

PORTRAIT OF A SWITCHER

Sigo sin correr un pimiento (en términos de velocidad) y teniendo un blog de lo más discreto, pero ahora todo lo vivo con más "glamour" porque dicen que soy un "switcher", que es alguien que abandona al pc de toda la vida por haber sucumbido a los encantos de uno de esos bellos ingenios fabricados por la marca de la manzanita y presentados al mundo cada año por un señor mayor en vaqueros y jersey de cuello alto negro, con pinta de casi todo menos de dueño del negocio y alguna charla universitaria de éxito colgada en Youtube.

Sigo sin saber más que, estrictamente, aquello que me vale para sobrevivir en el mundo de la informática, pero ahora soy un ignorante con clase porque hace tres semanas estrené mi primer Mac, y por lo visto ese gesto marca estilo.

El viejo pc, ese que tardaba poco más de media hora en arrancar y se colgaba cada vez que alguien encendía la tele en casa ya está encerrado bajo llave en el armario del despacho. Ahora somos de Mac.

En los pies soy fiel a Asics. Si alguien conoce alguna marca (ya que voy de chaquetero) que me prometa un medio maratón a 5'40" el kilómetro (y bajar por fin de las 2 horas) soy todo oídos.
Si no, bueno, pues tendré que entrenar un poquito más...

lunes, 12 de abril de 2010

MITJA MARATÓ DE POLLENÇA 2010


Me permito empezar esta crónica con una anécdota de calentamiento: el chico de la imagen superior me reconoció, cosas de esta fama mal llevada, y me pidió una foto. Como no es plan de negarse, que luego todo se sabe, accedí encantado. La verdad es que no estoy muy acostumbrado a ello, pero a los fans nunca hay que negarles nada porque somos quienes somos gracias a ellos. En fin, que el mozalbete tuvo su dosis de gloria a mi lado. Mucho le debí animar porque al final ganó la carrera.

Bromas aparte (gracias, Chema, por tu predisposición y simpatía), el rodaje largo de carrera que correspondía a esta semana de entrenamiento lo convertí en el Campeonato de Baleares de medio maratón, o lo que es lo mismo, en la cuarta edición del medio maratón de Pollença (Mallorca), repitiendo porque ya corrí el año pasado.

Viajé con el club, como siempre, y tuvimos un fin de semana redondo. Cada vez estoy más contento de que en el Crismar CCE Sant Lluís nadie haya alzado la voz aún pidiendo la expulsión fulminante de alguien tan poco competitivo como yo. Al final, el ranking.

Mi semana no fue la de alguien que va a competir seriamente el domingo. De hecho no moví ni una coma del plan de entrenamiento. La única diferencia, obligada por el viaje, fue descansar el sábado en lugar del lunes (que salí con la bicicleta). Lo demás lo hice tal como tocaba, esperando no estar más que decente en los 21 y pico de Pollença.

Salí cansadote, notando las piernas algo más pesadas de lo habitual. Eso no lo esperaba tanto porque creía que el reposo del sábado me iba a venir mejor. Los primeros kilómetros son en suave descenso y donde debería haber estado más que cómodo por ese perfil me costó mover las piernas con fluidez. La verdad es que esa pesadez me acompañó prácticamente toda la carrera, pero lo bueno del caso es que el tema no pasó de ahí. Quiero decir que me comí los 21 todos al mismo ritmo, sin notar apenas el cansancio propio del paso de los kilómetros y bajando hogadamente de 6'/km en los dos últimos parciales. Sin apretar demasiado, pensando en no hipotecar la siguiente semana de entrenamientos por la recuperación propia de las competiciones fuertes bajé más de 9 minutos mi marca del año pasado en el mismo circuito y con las mismas condiciones de calor y humedad (tuvimos un sol de justicia y algo más de 20º en el termómetro). Sigo siendo un más que humilde corredor, que en tropecientas medias jamás ha bajado de las 2 horas, pero con mis 2:10 (crono oficial, que a mí me salen 2:09) quedé mucho más que satisfecho.

Ahora el ranking:

1. Mis compañeros de club, una familia de veteranos, un grupo 10
2. La organización del viaje, Xec, Beni y compañía: todo salió perfecto
3. La cervecita viendo el fútbol del sábado. Sin comentarios por el resultado.
4. Los voluntarios de Pollença: imprescindibles.
5. Ser reconocido en la línea de salida: aún me da vergüenza.
6. El agua fría de las duchas: único pero de un polideportivo ejemplar.
7. Las fotos de la organización: 416 fotos preciosas en las que no aparezco ni de lejos
8. El dorsal, de papel cebolla, que llegó en la mano de más de uno a meta.
9. La manía de dar los botellines de agua sin tapón
10. La espera, por llevarnos a la salida a las 8 empezando la carrera a las 10

jueves, 28 de enero de 2010

LENTO

No quisiera cansar a nadie con mucha filosofía. Me llevé la bronca de mi querido Ricardo tras el "pobre" papel realizado en el campeonato de Baleares de Cross. Su argumento era irrefutable: un tío que puede correrse esos 8 kilómetros a 5'20" o 5'30" no debe permitirse terminar invirtiendo algo más de 6 minutos cada 1000. Ir acompañando a Julio no es excusa: era el gran campeonato para veteranos (sic), individual y por clubes, y se trataba de darlo todo. Y Julio que espabile...

Soy lento, muy lento. Hay dos razones para que las leyes de la física me maltraten de ese modo. La primera razón por la que no corro rápido es porque no puedo. La segunda es porque no quiero. Posiblemente hice de la necesidad virtud, me adapté a mis posibilidades y descubrí un nuevo mundo fuera de la ley en el que las cosas me iban más o menos bien, donde había espacio para todos, independientemente de sus capacidades.

Además la velocidad es técnicamente un concepto relativo: yo hasta puedo parecer rápido si se me compara con los 10 últimos de cualquier gran maratón del mundo, y mi amigo Ricardo es una auténtica tortuga comparado con conocidos míos que se zampan un maratón en 2h 40' (y estos a su vez son lentísimos si corren con Gebresselassie, claro).

Respeto a los rápidos, hasta les envidio en cierto modo por ello, pero no me molesta en absoluto ser lento. Hago sus mismos kilómetros pero paso más tiempo sobre el asfalto. Lo más importante es que adoro lo que hago, no podría vivir sin ello y disfruto de cada minuto que paso ahí afuera. Tan sólo pido que me dejen hacerlo a mi manera. Además pienso que si alguno de los que se queda en casa se lo llegase a plantear de este modo cambiaríamos el sofá por el pelotón de cola en muchos casos. Y no me digan que no es mejor correr despacito por el campo que vivir encerrado frente al televisor.

El tema se me pasó por la cabeza al coincidir en el tiempo la "bronca" de mi compañero con el hallazgo de esta foto. Es el medio maratón de Pollensa del año pasado, en uno de los avituallamientos. Ya se sabe, la chica simpática, el fotógrafo apuntando,... tuve que parame a posar. La marca fue una ruína, claro, pero lo bien que me lo pasé no me lo quita nadie (y corrí los 21km una vez más, y ya van unas cuantas...)

Salud y buenos rodajes (rápidos o lenos ¿qué más da?)

PS. Ricardo es casi un hermano para mí. Acepto su crítica como lo que fue: una opinión emitida desde el buen rollo que tenemos no sólo él y yo sino entre todos los compañeros de club.

jueves, 8 de octubre de 2009

ENTRADA EN META


Se lo prometí a Carlota. El año pasado no había nacido y no pudo ser. Ahora ya sí. Se pasó todo el día con la medalla colgando de su cuello de bebé.

domingo, 4 de octubre de 2009

MITJA MARATÓ ILLA DE MENORCA 2009

Foto por cortesía de Rossi Kruger, la imprescindible en nuestras carreras

Tras unas semanas de completa desconexión voy a contar muy por encima lo de esta mañana, que no va a pasar a la historia como algo muy significativo pero es una carrera que contar en un blog en el que se cuentan carreras.

No íbamos a faltar a la cita, como cada año. Para alguien que vive en una isla pequeña, que le organicen un medio maratón de este nivel una vez al año es una oportunidad que no se debe dejar pasar. Además son carreras sin coste familiar alguno (porque esta vez no hay que tomar aviones y pernoctar en hoteles para correr), y tal y como tengo el tema ahora mismo decir eso es decir mucho.

Invitamos como el año pasado a Martín Fiz y Abel Antón. Martín ganó la carrera y Abel se ganó a sus corredores. Uno corre mucho todavía, el otro es más "del pueblo", trajo a su familia y se mezcló con todos nosotros un poquito más. Gracias a ambos, puede que lo de aquí les suene más a los de allí pronto, y algún día seamos alguno más de los casi 300 que eramos hoy.

Bueno, al lío. Sin estar demasiado "fino" (de hecho, el barrilete que hace el animal en primer plano en la foto es un servidor, y véase cómo cualquier parecido con un Keniata es pura coincidencia) me organizo para salir tranquilo. 6'15"/km y a esperar que caigan uno a uno esos 21097 metros. Como siempre, yo tan exacto, empiezo a 5 y pico el primer km, y hasta el 3 no consigo organizarme para volver a mi velocidad de crucero. Para entonces ya tenemos el grupito de 4 formado (en la foto salimos los 4 aunque a Julio no se le ve). A Julio y a Lisa los conozco de antes. Menorca es pequeña, y aquí uno intima pronto con el menos pintado. Luego está Klaus, como Santa Klaus pero sin regalos (así se nos presenta). Este debuta en la distancia. Es de los de media horita de trote, tres veces por semana, y se ha preparado con alguna tirada de 15 km para llegar con salud a la meta. Le animo a que así sea, porque tiene buena pinta y porque estoy convencido de que con 15 km uno va que se mata para terminar un medio maratón.

No quisiera pecar de inexacto, pero hacia el km 12 Julio se descuelga. Le animamos a seguir pero nos pide que tiremos, que él ya llegará a su ritmo. No insisto, porque pienso que lo peor que se puede hacer en estos casos es correr la carrera de los demás. Cada uno sabe dónde está su ritmo, y cuanto más cerca se ande de él, más posibilidades de éxito se tienen.

Hacia el 14 o 15, también Lisa decide tomarse el tema con un poquito más de calma. El ritmo sigue estable, y me quedo con mi amigo Klaus hasta el 19. Desde un poquito antes ando algo tostadito de piernas, hace mucho calor y, como mi marca va a ser una ruína de todos modos, decido no sufir, animo a mi colega alemán (al que desde lejos tengo que dirigir a gritos porque tiene una extraña habilidad para girar a la derecha cuando hay que hacerlo a la izquierda y viceversa) y reduzco algo la marcha, hasta encontrar un trote cómodo con el que zamparme los últimos dos kilómetros, dejando a las claras la birria de competidor que soy.

Disfrutando ya de ese final de carrera llego al 21 donde están mis dos santas. A mi hija Carlota (casi 11 meses) la cojo en brazos y meándondos ambos de la risa enfilamos la recta de meta (tengo que dar con esa foto y la cuelgo aquí). Le ponen la medalla a ella, ¡sólo faltaría!, paro el fore en 2:14 y, con una sonrisita bajo la nariz pienso que soy un corredor de pacotilla, porque en ese mismo momento me metía 4 o 5 kilómetros más sin problema (nóteses que no es este precisamente un blog donde abunden las fantasmadas, y que 2 horas 14 es una marca lo bastante modesta como para no sacar pecho). Luego el chip de los cojones me da 2:15. En fin...

Vengan a Menorca, señoras y señores. Tenemos una carrerita de lujo y la isla está preciosa por esta época. En serio.

Salud y buenos rodajes a todos


martes, 21 de abril de 2009

MEDIO MARATÓN DE POLLENÇA

Pepe y Richy. Compañeros y hermanos. Listos para la batalla

El equipo casi al completo. El presi (segundo por la derecha, abajo) con prisa


Los del Crismar CCE Sant Lluís cometieron en su día un error por el que les estaré eternamente agradecido. Me admitieron en sus filas. No sólo no parecen estar arrepentidos por ello pese a todo, sino que encima me tratan de cine y se me llevan de excursión. Gracias chicos (y chicas).

Salimos el sábado para Mallorca. La base está en el mismo Puerto de Pollensa. Todo perfectamente dispuesto para que sólo tengamos que poner las ganas de correr. La organización de Xec, Beni y compañía impecable como siempre. El calor del grupo, algo impagable, dan al fin de semana aspecto de reunión de amigos. Ambiente inmejorable.

El domingo amanece soleado. Hará calor. Me visto con camiseta interior por si las moscas, y puede que también por un pudor mal entendido. Justo antes de salir veré que ande yo fresquito ríase el personal (...¿o no era así?...) y terminaré en tirantes rollo Sebastian Coe.

Bueno, la crónica: llegamos con casi dos horas de antelación a la salida. Cosas del autobús que nos pone la organización, y que sin rechistar acatamos. Mejor, más tiempo para departir con el personal, sacar unas fotos de recuerdo y prepararse para la tortura.

Con José Luís Blanco (plata en 3000 obst. Goteborg 2006) y Erik Kibet (1:03 en esa carrera), posando al grito de ¡¡¡igualitooos!!!

Atrás queda una jornada de concentración deportiva, una comida de club y una odisea para alquilar un coche en condiciones, sin la carrocería abollada y con la documentación en regla. Ya nada de todo eso cuenta, ni siquiera lo dura que estaba la cama o lo fresquita que estaba la cerveza del Pub irlandés ese en el que terminamos todos aquellos que pretendíamos arruinar nuestras marcas en medio maratón al grito de ¡a hidratarse que va a hacer calor!

Con el gran Miquel, psicólogo aficionado, y SuperXavi "a 4". Tan buenos como inseparables

Bueno, antes de ir al meollo de la cuestión un par de fotos más. La segunda porque les aprecio un montón, Julio y Margarita, Margarita y Julio, tanto monta, monta tanto. El verdadero espíritu del atletismo popular. ¡Que no falten nunca!

La primera foto, con Helke e Inga (los nombres son ficticios para salvaguardar su identidad y no sufrir querella alguna por difamación). ¿Por qué aparecen? Hombre, a riesgo de parecer machista, adornan y no dijeron que no.



Al lío. Con un calor de mil demonios dan la salida. He convencido a Richy para que me acompañe lejos de la élite junto a la que lo encontré en los prolegómenos. El insensato debe salir con una periostitis tibial de caballo y dos meses parado, recorrer una decena de metros y retirarse (para cumplir con los trámites administrativos derivados de su inscripción en el Campeonato de Baleares de Medio Maratón). Montse también sale con nosotros. A los 200 metros el cojo protesta por lo pausado del ritmo y desaparece pelotón alante. 100 metros después, Montse me mira de reojo y advierte que venir conmigo no es la mejor de las ideas. También tira. Sabia decisión.

Salgo pues atrás, pegadito a un grupo bastante numeroso de "balas rojas" del Club Atletismo San Pablo de Sevilla con los que charlo animadamente un par o tres de kilómetros. Les doy recuerdos para el Gran Scheilor, compañero suyo en el club y de alguno de ellos además en los Pretorianos de Tomares, grupo de ultrafondistas sin desperdicio ninguno, que corren pertrechados con corazas, cascos, escudos y estandarte pretoriano, y que tienen en los 101 de Ronda su carrera fetiche. Hasta que ya ni la buena conversación oculta que ellos tienen su ritmo y yo el mío, y les animo a que tiren a su bola.
A pesar de que el primer kilómetro sube ligeramente, los siguientes 4 o 5 se desarrollan a lo largo de un suave descenso que permite correr cómodo. En algunos momentos incluso diría que me siento como inmerso en lo que los del otro lado del charco llaman "runners high", algo así como un estado ideal en el que corres sin esfuerzo, como casi flotando sobre el asfalto. El kilómetro 6 (y las distancias son aproximadas) me baja de una colleja al pavimento. Empiezo a patear, ya más solo que la una, cuesta arriba, por una especie de avenida infinita de lo más aburrida. Ahí la carrera me revela sus claves: perfil engañoso, recorrido aburrido, escasa animación y calor, mucho calor.

Paso la zona del puerto y desde el paseo marítimo aparezco en una rotonda que desemboca en una suerte de camino rural (asfaltado, lástima) en el que la soledad y la incipiente fatiga empiezan a ser evidentes. Ahí aparece enseguida el kilómetro 13 y mi rodilla empieza a manifestarse, primero en un tenue lamento, y pronto en un agudo dolor. Adelanto a una moza de bastante buen ver a la que animo. Cuando alguien como yo adelanta, a esas velocidades, da tiempo de charlar un buen ratito hasta que se supera completamente al adelantado. O no me entiende esa chica cuando la animo, o parezco yo un moscón de cuidado o ambas cosas a la vez, pero el pretendido microdiálogo se queda en un triste micromonólogo, y sigo. Pasando el 14 la rodilla molesta cada vez más. En el 15 el dolor es poco menos que insoportable, el camino aburridísimo y mi cabeza empieza a barruntar en negativo. Mando al carajo eso de "¿yo?, poquito más de dos horitas" y me pongo a caminar. El dolor, pronto se convierte en molestia, y en un par de minutitos mal contados empiezo a trotar de nuevo. Eso sí, despacito con la idea de acelerar en cuanto el cuerpo me dé via libre. Poco a poco recupero mi ritmo, no por completo pero sí a niveles aceptables. En ese momento entro en el pueblo de Pollensa donde advierto que no estaba corriendo en el desierto sino en un lugar habitado. Además debo añadir que en esas estrechas calles la gente anima, y eso eleva el espíritu hasta de un trotón que lleva 18 kilómetros en las piernas. Hasta el 19 genial. Entonces, sin pedirlo en absoluto, la calle se empina por espacio de casi un kilómetro. Me viene a la cabeza la calle Mendizábal de Almansa y su desnivel cabrón, pero como vengo de subidón supero el escollo con aceptable ánimo. Pronto cae el 20, a gritos de "¡vamos campeón, que ya lo tienes!" y entro en el Polideportivo municipal bromeando con los voluntarios acerca de si queda mucho o no (300 metros quedaban, más o menos). Me gritan que ánimo, que en la meta hay donuts a toneladas, y sale de mí el Homer Simpson que todos llevamos dentro para completar esa media vuelta a la pista de atletismo como si tuviera que atrapar a los keniatas. Entro en meta brazos en alto y corro a ver a mis compañeros.

Mi tiempo, como siempre, una ruina. 2 horas 17 dice el Fore que, por cierto, se ha portado como un campeón toda la carrera. Calor, cuestas y otras trampas han hecho pinchar a más de uno en esta carrera. Bonito circuito porque Pollença es un lugar precioso, pero los tramos con rectas interminables y sin público se han hecho duros desde el punto de vista de coco. Aún así, repetía mañana mismo. Eso sí, con todos los de club. El fin de semana me pareció mejor que las más divertidas excursiones del cole. Volveremos.

Salud y buenos rodajes a todos.

Por cierto, Richy, sus dos meses parado y su periostitis tibial terminan, los tres en 1:50. Un capullo le preguntó en la salida qué hacía un gordo como él en una carrera como esta. En el kilómetro 17, el gordo cojo adelantó al capullo, le saludó mano en alto y sonrisa socarrona y enfiló camino de meta apretando los dientes por el dolor pero feliz por cerrarle la boca al capullo.

viernes, 10 de octubre de 2008

POR FIN... MEDIO MARATÓN DE MENORCA 2008

No es normal aparecer con la monserga de una carrera corrida un domingo al viernes siguiente. Se pierde el interés propio de la inmediatez, las sensaciones se diluyen y se cuenta todo con mucho menos "feeling". De todos modos no me queda otra, o sea que ahí va...

Puede que para mí no fuera la carrera perfecta, ahora que tan de moda está esto de bailar en el filo de la perfección, pero estuvo muy bien. No tenía demasiadas referencias válidas sobre cómo salir, más allá de recurrir a mis más hondas convicciones y tratar de terminar sin morir en el intento. Además, la declaración de fallecimiento que pesa sobre mi forerunner por pérdida irreparable y ausencia reiterada de noticias me ha dejado todo este tiempo sumido en la más profunda inopia y ha convertido mis entrenamientos en algo poco o nada científico. Por todo ello me pareció que pasando cada kilómetro más o menos en 6'20" llegaría dignamente al final. Aún así, presumía que el último tramo se me iba a hacer un poco largo. Mi última marca en la distancia era 2 horas 16 minutos, en Denia, este mismo año.

Pues eso, salgo con Richy y el resto de mediomaratonianos con la alegría propia de esas cosas buenas que sólo suceden una vez al año. ¡Uys, Richy! Se trata de un graaaan amigo, de esos de casi toda la vida. Decidió dejar de ser gordo. 16 kilos después decidió ser mediomaratoniano. Salimos juntos y a los 800 metros se larga diciendo que se encuentra la mar de bien. El muy cabrito terminó en 1:44 con una sonrisa de oreja a oreja. Es el de la primera foto (el otro soy yo, para los menos versados en slowpepismo).

En el primer punto kilométrico mis planes se habían ido tras los de la élite. Lo paso en 5'45" y me acojono, porque eso para mí es poco menos que volar. La euforia, que no sabe de ritmos. Echo el freno y recupero en control de la situación. Para entonces ya troto con Lisa, otra debutante que se sube al bus de salida. Enseguida nos alcanza Raúl, otro que se desvirga en esta carrera. Ha salido despacito delante de la ambulancia porque no las tiene todas consigo. Él va a correr de vez en cuando, y un amiguete le lió para esto de los 21097. El amiguete también está con nosotros. Agarro el metrónomo y clavamos 6'20" (es un decir) hasta que nos dobla Fiz. El circuito es un 8 con la Plaça des Born enmedio (desde ahí todas las fotos), al que se le dan 3 vueltas, pasando por meta a la ida y a la vuelta en cada giro. Espectacular para los acompañantes, que te ven un montón de veces durante la carrera. El problema para el bus de cola es que te doblan. Pues nos dobla Fiz y el amiguete de Raúl se va tras él (literalmente). Le perdemos de vista y termina en 1:43, el muy...

Seguimos controlando. Donde deberíamos sentirnos cada vez un poquito peor nos sentimos cada vez un poquito mejor. Eso dice al menos el reloj, donde los kilómetros empiezan a caer en 6'16", 6'13", 6'08" y 6'07". Estamos más allá del 16 (Lisa nos mandó a tomar viento en el 9, recuperó su ritmo inteligente y terminó feliz en 2:20). Me parece que Raúl empieza a notar el kilometraje (prometía irse en la segunda mitad si se encontraba bien, porque es manifiestamente más rápido que yo, pero ha cambiado de opinión). Yo ando fresquísimo, y me dedico a animar a mi compañero (ya rodamos solos, nadie más nos dobla, el circuito es prácticamente nuestro). Sin comerlo ni beberlo pasamos el 20 en 5'46" y el 21 en 5'42" (¡lo que hacen las ganas de terminar!), cruzando la meta la mar de felices en 2:11, todo un éxito.

Un 10 al ambiente y otro 10 a la organización. Falló la animación fuera de la plaza, pero el problema es de cultura deportiva y tiene difícil solución. Siempre comparo esta carrera con la de Almansa. Aquí todo sale tan perfecto como allí, pero en Almansa el pueblo está en la calle y eso convierte a su carrera en prácticamente insuperable. Quitando eso, lo dicho, esto es para verlo. Enhorabuena a Mito y a todo su equipo.









Añado, el sábado 11 de octubre: Cometo un olvido imperdonable al no acordarme de todos aquellos con los que compartí entrenos para esta carrera, y que tan generosamente me hicieron partícipe de sus ilusiones de debutantes. Richy, Pere, Lisa y, muy especialmente Julio y Margarita, entrañables amigos con los que he compartido un verano de carreras y de cuyo éxito en la empresa de cumplir con sus ilusiones mediomaratonianas me alegro tanto o más que si fuera el mío propio. Parafraseando a algún amiguete de por ahí, "donde hay un deseo hay un camino". Que todos esos sueños sigan cumpliéndose.

miércoles, 1 de octubre de 2008

FIN DE SEMANA PINGÜINO EN IMÁGENES

Todo empieza en la carrera final de la Lliga de Curses Populars, en Es Migjorn. Se celebra ahí por ser la localidad con la carrera más concurrida del verano. Salgo con Julio, tranquilito y a disfrutar. Al doblar la última esquina sé que llevo a Rafa 15 metros por delante. Decido seguir tranquilito y entrar en meta como de costumbre, celebrando el haber participado.

Doblo la esquina, veo a Rafa y sin pensarlo me voy a por él. Disputamos un sprint tan apretado como divertido (ver sino los caretos de ambos). Tengo la sensación de haberle ganado pero el chip dice que no. Lo importante es que con todo ello nos reímos un montón.
Al día siguiente tocan generala en la Plaça des Born de Ciutadella otra vez. Sigo de guía en el grupo de entrenamiento que cierra la sesión. Nos citamos unos cuantos, y eso que son las ocho de la mañana de un buen domingo.

Desde luego, esto de los entrenamientos es todo un éxito. En el bus de cola empecé más sólo que la una, pegado a los de 5:00-5:30, y esta vez conseguimos ser hasta 10 pasajeros. Hoy conduce Marina, una jovenzuela que empieza sólo por un ratillo y decide terminar los más de 14 kilómetros. Nuestro ritmo tortuguil invita.

Las 10 unidades dando lo mejor de cada una casi al principio del entrenamiento, con las piernas frescas y el ánimo intacto. Lo segundo no va a variar en toda la sesión. Lo primero,... cada uno se sabe lo suyo.

Aquí arriba queda clara la insubordinación del grupo. Si es que uno no tiene ya autoridad ninguna, y el ritmo lo marca cualquiera, dejando al guía para los chistes y poco más. Suerte que iba Marina controlando el cotarro.

Bueno, a veces hay que tirar del carro. En las caras del personal se observa con claridad el sufrimiento a que nos sometimos por espacio de hora y media. Si es que todos los corredores somos iguales, y nos va la matraca.

El domingo es el medio maratón. El objetivo es correrlo, tal como suena. Estoy ya muy mayor para pensar en otras cosas, al menos de momento.
Salud y buenos rodajes a todos.


domingo, 14 de septiembre de 2008

TERCER ENTRENAMIENTO EN GRUPO

El grupo reunido para la tercera sesión

Estoy empezando a coger el gustillo a esto de los grupos de entrenamiento. Mi ritmo de orgullosa tortuga me suele poner difícil encontrar a gente con la que salir. Desde luego, cuanto más personal juntemos, más posibilidades hay de dar con corredores para el pelotón de cola. Eso es lo que ha sucedido esta mañana.

Como es ya habitual, la cita es en la Plaça des Born de Ciutadella a las 8.00 (de la mañana, que quede claro). Una vez más nos cruzamos antes de salir con algunos noctámbulos para los que todavía es sábado. Estamos en un lugar tan céntrico como de paso de todos aquellos que suben desde los garitos del puerto. Por momentos los raros parecemos nosotros, vestidos de romanos listos para la batalla.

Hacemos las fotos de rigor antes de la salida, porque a la llegada de nuestro autobús la mayoría de corredores va a estar ya en la ducha. Por cierto, el autobús de hoy:

Esa era la idea inicial en cuanto a pasajeros. Hay novedades, está claro. El de azul con gafas y gorra es mi amigo Richy. Quiere hacer su primer medio maratón en octubre. Hace cinco o seis años salíamos a correr juntos preparando el maratón de Barcelona que él nunca corrió. A ver si en 2009 se quita la espinita. Luego están Gelia y Pepe, de mi grupo de corredores de Maó. Por fin han podido venir. Son la pareja que está justo en el centro de la foto. A Pere (de blanco a la derecha) y a mis habituales Margarita y Julio (de rosa y amarillo respectivamente) ya los retratamos en anteriores quedadas. Luego Conchi, a la izquierda con gorra, que salió con nosotros pero se bajó pronto del bus y cogió un taxi. Tampoco terminó Pere con nosotros. Él es un poquito más rápido y encontró su alma gemela con la que pronto desapareció en animada charla. El grandote de negro, ese al que la camiseta le queda corta, soy yo, creo.

6 pasajeros, pues, terminaron en el bus los más de 14 kilómetros sin apenas pérdida que nos metimos entre pecho y espalda. Sólo Gelia notó algunas molestias en la rodilla, pero terminó con el grupo haciendo un esfuerzo. Ni que decir tiene que espero que todo sea una falsa alarma, producto del cansancio muscular y mañana esas molestias hayan desaparecido.

Al acabar, algunos de la élite nos esperaban para la cervecita del "no somos muchos pero somos machos" a la que más de uno le añadió un bocata reglamentario alegando derechos contraídos en un madrugón kilométrico.

Grandísimas sensaciones por mi parte, supongo que porque fuimos todo lo despacito que había que ir, y sobretodo fenomenal el ambiente. Creo que hay que recoger el testigo de estos entrenamientos para procurar llevarlos más allá de lo que es la preparación del medio maratón de Menorca. Ya hablaremos con la organización...

Salud y buenos rodajes a todos.

lunes, 1 de septiembre de 2008

SEGUNDO ENTRENAMIENTO EN GRUPO: EL AUTOBÚS

Los reunidos a zapatillas este domingo pasado, justo antes de empezar a darle al tema

La técnica del autobús me llegó a través de las sabias enseñanzas del Maestro Palillo. Hice mío el sistema rápidamente. Se trata de organizar el transporte de cuantas personas quieran montarse, y darle a alguien con un poco de criterio el volante. Hoy todo salió bien menos lo de conducir, porque debía hacerlo yo y tengo de casi todo menos de criterio. Aún así, el entrenamiento nos ha salido bordado.

Eran 14 kilómetros en Ciutadella, con el mismo circuito de hace dos semanas. Entonces tuve que montarme en bus ajeno, reventé en el kilómetro 8 y terminé justito y sin disfrutar. Esta vez fue diferente. Salimos 3 en el bus de cola y terminamos 4. Pensaba que lo más fácil era perder efectivos y los ganamos con el paso de los kilómetros.

En principio debíamos salir Margarita, Julio y el pingüino que esto firma, a nuestro ritmo, tratando de guardar aire para hablar. Hablando, pues, me entero de que mis compañeros de fatigas (nunca mejor dicho) tenían la frontera en los 10 kilómetros. Jamás habían pasado de ahí. Les animo a terminar el entrenamiento, aunque sólo sea para saber cómo reacciona su cuerpo al esfuerzo.

Salimos, pues, despacito y charlando. No nos damos cuenta y completamos la mitad de la distancia. En el kilómetro 8 recogemos a Pere, que acababa de mandar a tomar viento fresco a los del grupo que nos precedía por andar con tanta prisa. Se acomoda a nuestro paso y empezamos a charlar también con él.

Sin darnos cuenta apenas pasamos la frontera de los 10 kilómetros. Margarita y Julio se encuentran ya en terreno desconocido pero andan bastante frescos y con ánimos, no sólo de completar el entrenamiento sino de inscribirse al medio maratón del 5 de octubre. ¡Claro que sí!. Además lo harán muy bien.

Seguimos, acusando un poquito ya el calor y la humedad pero con paso firme. En el 12 ya empezamos a pensar en la cervecita, sobretodo Pere y yo, y el final, como en los buenos cuentos es feliz. Llegamos a la Plaça des Born contentos, recibimos aplausos de los que aún estaban ahí y nos felicitamos por el éxito de la empresa. Además prometemos repetir.


El bus, Pere, Pepe, Julio y Margarita, de izquierda a derecha, justo al acabar.

DOBLANDO, DOBLANDO...

No termina ahí la historia. Por la tarde, en la otra punta de la isla, carrera de verano. 4 kilómetros a todo trapo, más calentamiento (ligero, ligero) y enfriamiento. Me presento porque quedé con Rafa en que íbamos a hacerla juntos y despacito. Julio Y Margarita también completan esos 4, que sumados a los 14,300 de la mañana les dejan el kilometraje del día en unas cifras de lo más meritorias. ¡¡¡A por los 21 kilometros!!!