Porque lo que nos importa no es llegar antes o después sino haber disfrutado del camino
miércoles, 27 de noviembre de 2013
PRIDE AND JOY
sábado, 6 de agosto de 2011
DE VACACIONES (SUPONGO)
lunes, 2 de mayo de 2011
Camí de Cavalls Costa Norte
martes, 23 de noviembre de 2010
¿PLAN?¿QUÉ PLAN?

martes, 19 de octubre de 2010
5 de 6

Finalmente descansé el domingo, pero hoy martes completé mi quinta salida seria en seis días (jueves, viernes, sábado, lunes y martes). En este último entrenamiento hubo anécdota: una manada de vacas en el camino, algunas de ellas color negro zahíno y afilados cuernos. Conocida por los doctos en el tema es la mansedumbre de esas reses en libertad, pero la presencia de terneritos a proteger y mi proverbial ignorancia respecto al carácter de tales animales me llevaron montaña arriba buscando evitar todo roce con los morlacos. Tan montaña arriba quise ir que antes de decir Jesús ya estaba rodeado de arbustos de metro-setenta por todas partes. Encontrar la salida de aquel laberinto fue tarea tan ardua como dolorosa, y mis piernas terminaron llenas de arañazos producto del roce con la maleza (ahora sé porqué la llaman así) tratando de dar con el camino de nuevo. Contando con los 15 o 20 minutos que anduve perdido, la aventura duró hora-cuarenta y la di por buena escozores aparte.
sábado, 16 de octubre de 2010
3 de 3
En la foto andaba tomando un respiro en la última tirada larga en el mar que hicimos antes del IM. La pongo porque representa poco menos que las ganas de entrenar de verdad que estoy recuperando poquito a poco.jueves, 14 de octubre de 2010
EL CORAJE DE VOLVER A EMPEZAR
Ya he contado en infinidad de ocasiones que convertirme en un hombre de hojalata me dejó chafado de éxito. Un mes para recuperar el cuerpo y algún tiempo más para volver a sentir la llamada de las zapas en condiciones. lunes, 15 de marzo de 2010
VUELTA AL TAJO QUE ME PILLA EL TORO...
Después del buen rollete que me dejó el último maratón, con marca personal (que no estaba difícil, ya lo sé, pero es la falta de costumbre) debo recuperar el objetivo principal de la temporada (y de mi vida). Me bajaron de las nubes de golpe los colegas del club pidiéndome marca personal también en el medio maratón de Pollença (11 de abril): nunca he podido correr esa distancia en menos de 2 horas (de hecho mi mejor marca son 2:07) y me apuntaban a que el momento había llegado aprovechando la inercia del éxito en el maratón. Ni hablar.Ni hablar porque correr en Barcelona tuvo un precio: prácticamente 3 semanas de reajuste de plan: tanto me preocupaba la recuperación tras el maratón que me dediqué a prepararlo dejando de lado la bici y la piscina, no del todo pero sí en parte. Quedan 4 semanas para ese medio maratón y he decidido no tocar ni una coma del plan de entrenamiento, correr la carrera como una sesión preparatoria más y meterme la marca que sea en el bolsillo más feliz que una perdiz. Ya vendran tiempos mejores en todos los sentidos.
Me recuperé fantásticamente del esfuerzo del maratón. El lunes ya nadaba, el martes nadé e hice media horita en la bici del gimnasio, el miércoles más bici y el jueves corrí 40 minutos suaves sin molestia alguna. El viernes combiné la bici y correr, aún sin apretar los dientes, descansando el sábado para salir en cuadrilla con la btt el domingo. Esa fue la semana que siguió al maratón.
Hoy, como digo en la cabecera, volví al tajo. Empecé el día con una hora de carrera contínua suave por la hierba del perímetro exterior de la pista de atletismo. Me quedé con ganas de más pero controlando. Luego 30 minutos soltando piernas en la bici estática y 30 minutos más nadando suave. A lo tonto, a lo tonto, descontando estiramientos y demás mandangas me salieron eso, dos horitas de tute.
Mañana me tocan metros de verdad en el agua y una salida algo más seria en ruta con la bici. Porque la bula del maratón se ha terminado y el contador de la izquierda sigue desgranando días a razón de 1 cada 24 horas, que pasan volando.
Salud y kilómetros a todos.
domingo, 20 de diciembre de 2009
SURFEANDO LA OLA FRÍA
Cuando en España se habla de mal tiempo yo suelo entender mucho frío en la parte más interior de la península y viento en el norte de Cataluña y Baleares. Ese viento suele ser de componente norte, un viento potente y frío. Menorca es la isla más al norte del archipiélago balear. Yo vivo en el norte de esa isla, y hasta hoy llevábamos una semana azotados por el temporal de lluvia y viento, con mucho frío. Cuando el tiempo está así de rebelde, lo que a uno menos le apetece es salir a practicar deporte al aire libre, claro.El gimnasio me salvó la semanita de lunes a viernes. Por un lado en la piscina empiezo a notar pequeñísimas mejoras en mis sensaciones, aunque los tiempos aún no se han visto afectados por el volumen de trabajo ya realizado. Me conformo con nadar más a gusto, de momento, y lo de mejorar la velocidad supongo que llegará con el tiempo.
Las bicicletas estáticas cumplieron su cometido también esta semana. Hasta el sábado, los volúmenes de ciclismo no son demasiado altos en el plan, porque el mismo está pensado para gente que por sus obligaciones laborales no dispone de demasiado tiempo entre semana para entrenar. El sábado me tocaban 2 horas y media de rodaje pero el día salió con muchísimo viento y lluvia. Me propuse cambiarlo por una sesión sobre la bici de spinning, pero ahí no aguanté más de una hora, por lo que la tirada larga quedó en proyecto.
Hoy domingo corrí un cross en Sant Lluís. Con un frío de mil demonios tuve el honroso deber de cerrar la clasificación. Las inclemencias meteorológicas asustaron a casi todo el pelotón de cola que se quedó en casita junto al radiador. Tan sólo dos chicas fueron todo el tiempo por detrás de mí, pero ellas daban una vuelta menos al circuito por lo que el último en pasar por meta fue un servidor (cosas de correr federado cuando, probablemente, no debiera haberlo hecho nunca).
Al terminar el cross (durante el cual padecimos no sólo un cortante frío sino también una fina lluvia) salió el sol. Después de colaborar en la recogida de la cinta que marcaba el circuito (cosas de que fuese mi club el que organizaba la carrera) marché a casa a comer. Tal y como finalmente quedó el día, con sol y sin viento, no esperé ni a hacer la digestión: me volví a vestir de romano y salí con la bici a por 40 kilometrillos de prácticas. Y digo prácticas porque sigo aprendiendo a montar con el nuevo manillar.
Lo de los acoples lo llevo más o menos bien. Ya conduzco bastante recto y la posición me resulta relativamente cómoda de cintura para arriba, sin molestias durante ni después a nivel de hombros y espalda. Lo del culo es otro cantar. No estoy nada cómodo con la nueva posición sobre el sillín. No lo adelanté porque monté una potencia más cortita, pero sí lo incliné un poquito hacia delante. Aún así, mis partes nobles siguen padeciendo demasiado cada vez que me tiro sobre esos cuernos intentando convertirme en triatleta. No sé si el tema está tanto en la posición del sillín, en el tipo de sillín o en la falta de costumbre. Si no termino de hacerme con el tema me pensaré el instalar un sillín de triatlón, algo más largo y reforzado en su parte delantera.
Por lo demás, he rodado muy a gustito. Algo cansado por el cross de la mañana pero contento por poderme subir de nuevo a la bici después de una semana, sobretodo porque con las vacaciones viajamos a Barcelona y ahí sólo voy a poder salir a correr (aunque me llevo bañador, gorro y gafotas por si encuentro una piscina donde me acepten sin ser socio, previo pago de la correspondiente entrada puntual, claro). El martes volamos. A ver si puedo dejar algo aquí antes de desaparecer. Hasta entonces...
...mucha salud a todos!
PS. Lo de Pamela en bici con la pachorra y el latte de Starbucks en la mano es toda una metáfora de lo que no pude hacer esta puñetera semana: montar en bici en condiciones.
Por cierto, lo de doblar no debe ser muy bueno porque tengo las piernas más tostadas que la pipa de Toro Sentado. Ale, más salud.
jueves, 10 de diciembre de 2009
CORRIENDO

Decir que correr se me da bien es faltar gravemente a la verdad. Con semejantes condiciones (por eso cuelgo una foto actual, a título ilustrativo) más podría defender un pasado en la Liga Nacional (de aquí) de Fútbol Americano, que lo hubo, que una vida dedicada a correr desde hace algunos (aunque no demasiados) años ya.
Hoy tocaba correr, 60 minutos en una zona aeróbica confortable según el sr. Polar. Quedé con Juanki en la pista municipal, que tiene un perímetro amplio de hierba bajita que se lleva muy bien con mis articulaciones. Las vueltas no son de más de 500 metros, pero cambiando de sentido cada 15 minutos, con el sol y la buena temperatura que teníamos hoy y la entretenida conversación, el rodaje fue fantástico. Juanki es de los pocos atletas de 4'30"/km capaces de adaptarse a mi ritmo y correr sin acelerarme. Normalmente es así, aunque hoy, sabiendo que íbamos a coincidir durante media horita, me exprimí un poquito más de la cuenta al punto de que mi colega me preguntó en más de una ocasión si iba bien (por lo poco hablador que me había vuelto). Al quedarme sólo, con 30 minutillos por delante he reducido el ritmo (necesitaba ese respiro) para luego ir aumentándolo poquito a poco hasta llegar a mis pulsaciones objetivo sin pasar para nada (145 ppm, para los aficionados a la ciencia). Entonces se ha producido el milagro de los panes y los peces pero en versión trotona: maravillosas sensaciones han aparecido como de la nada. Corría sin apenas esfuerzo, como flotando sobre la hierba, percibiendo cada pisada mientras disfrutaba del sol en mi cara y la suave brisa de la mañana menorquina. Sé que es una cursilada como un templo, pero sólo así puedo describir esa rara conexión con el correr que viví esta mañana, algo que pasa muy pocas veces (al menos a mí) y que me reconcilia con esto del sudar al aire libre.
Sigo siendo un corredor de pacotilla, pero en ocasiones hasta pienso que completar un entrenamiento puede ser lo mejor que me vaya a pasar en todo el día (hasta que llego a casa y mi hija me da uno de sus abrazos y el mejor beso de los que acaba de aprender a dar).
Mañana hablo de los acoples. Hasta entonces, mucha salud.
miércoles, 9 de diciembre de 2009
TRANSICIÓN
Me cuentan que el triatlón no son sólo 3 segmentos (natación, ciclismo y carrera a pie) sino también algo llamado T1 y T2 que, lejos de referirse a terminales aeroportuarias son nombres que identifican al espacio de tiempo que transcurre desde que se sale del agua hasta que se empieza a pedalear (T1) o desde que uno se baja de la bici hasta que empieza a correr (T2). Incluso ambos lapsos temporales, en triatlón, se cronometran y llegan a aparecer referencias de la marca lograda en cada transición en los resúmenes numéricos que la organización ofrece a los triatletas al final de cada prueba en concreto.Cuando mi Coach dijo que las transiciones se deben entrenar pensé inmediatamente que debía planificar sesiones en las que aprendiera a quitarme un neopreno que aún no tengo, secarme bien las partes nobles y vestirme de romano para montar en bici o empezar a correr lo más rápidamente posible. Pero no, el Coach se refería a entrenar la adaptación muscular y articular entre un tipo de trabajo y otro, fundamentalmente entre la bicicleta y la carrera a pie, que por lo visto se parecen menos de lo que uno podía pensar.
EL PLAN me obliga a realizar dos tipos de trabajo de transición. Uno los miércoles (entre semana los volúmenes de trabajo son casi de funcionario, de lo más llevadero) trabajando hasta una hora sobre la bici y unos 20 minutos corriendo inmediatamente después. La otra transición, que me da que no va a ser tan sencilla, supone salir a correr (no mucho, empezando por 20 minutos con un máximo de 1 hora) después de la tirada larga de bicicleta. Ahí sí se notará un poco más eso de que las piernas no van para empezar a trotar.
Hoy el tema quedó en un chapuzón de duración indeterminada en la piscina (el Coach lo llama "técnica"), 30 minutos de bici estática alegre (con resistencia) y 20 minutos largos de carrera inmediatamente después. Y sí, las piernas no iban demasiado al empezar la última parte de la sesión. Bueno, no es que de normal vayan demasiado, pero no suelo parecer un pato mareado hasta que no llevo unos kilómetros en las zapatillas. Eso sí, fue la mar de divertido: cuando estaba a punto de cansarme de la bici ya me tocaba correr. Esto del Tri es muy entrentenido.
Salud!
domingo, 11 de octubre de 2009
MINIMALIST IRONMAN TRAINING (Matt Fitzgerald)

There are five specific reasons a minimalist approach to Ironman training can work just as well as, if not better than, a higher-volume approach.
1. Swimming performance is all about technique, not fitness
Very little improvement in swimming performance comes from building swim fitness through hours of training. Almost all swimming improvement comes from technique refinements that often occur instantaneously. You should swim-train for an Ironman in a way that encourages and accelerates technique refinements instead of in a way that concentrates on building fitness. Get one-on-one stroke coaching from a qualified swim coach, study freestyle technique (youtube.com is a good source of technique videos), fiddle with your stroke, use swim aids that encourage technique development and perform technique drills for body position, rotation, efficient breathing, a strong pull and efficient kicking. Use intervals and sustained swimming primarily to ingrain technique and secondarily to develop fitness.
2. The swim just isn’t that important
To complete the swim leg of a Hawaii Ironman as fast as your inner talent allows, you would have to train in the pool two hours a day, six days a week, or thereabouts. That’s what it would take to shave off every second possible. But the swim accounts for only about 10 percent of the time it takes to complete an Ironman. And you can get at least 90 percent of the way toward your fastest possible Ironman swim split by swimming just one hour a day, three times per week. So why not do that?
3. Cycling fitness crosses over well to running
When I trained for my first Ironman in 2002, my run training was severely compromised due to injury. My race took place in mid-September. Through July I averaged just 15 miles of running per week. Not until five weeks before the race was I able to do my first “long” run: a 12-miler. I squeezed in a 16-miler and a lone 20-miler before race day.
Despite these limitations, I was able to run a 3:23 marathon at Ironman Wisconsin—not as fast as I could have run with better training, but faster than all but 42 other participants in the race nevertheless. The reason, I realized, was that my excellent cycling fitness carried me through the run.
You can count on the fitness crossover from cycling to running to trim back the amount of run training you do in preparing for an Ironman. One long run, one high-intensity run and a moderate, steady base run (to which more advanced athlete’s can add a threshold progression or a sprinkling of fartlek speed intervals) each week will suffice. You may also do one- or two-mile transition runs after bike workouts to prepare for the specific challenge of running off the bike.
4. High-intensity indoor cycling is time-efficient and effective
Cycling predominantly indoors can be an effective means to develop a higher level of cycling fitness with a substantially lesser time commitment to training than cycling exclusively outside. Riding indoors requires less set-up time and entails fewer stops than outdoor riding. It is also more intense—heart rates are always higher on an indoor trainer because there is no momentum and there are no downhills. Finally, the indoor cycling environment is more controlled and more conducive to high-intensity riding.
There is a small trend of predominantly indoor bike training at the top levels of triathlon these days. Andy Potts, the 2007 Ironman 70.3 World Champion, typically rides outdoors only once a week. His five or six other rides are indoor workouts featuring lots of lung-busting interval and threshold efforts and lasting only 45 minutes each, on average. Tyler Stewart, who has the fastest women’s Ironman bike split in history (4:47:59 at Ironman Florida in 2007), gets most of her bike training in the form of 90-minute interval-based indoor workouts that she teaches for other triathletes and cyclists. Like Potts, she rides outdoors just once weekly and she completes only a handful of rides longer than four hours before racing an Ironman.
I’ve recently adopted a similar approach to my Ironman bike training, and with excellent results so far. Each week I perform five rides on a CycleOps 300PT indoor trainer. Each of these rides is 30 to 45 minutes long and two feature very challenging high-intensity work. On Saturdays I hop on my Kestrel Airfoil and ride long. My power numbers are as high as they have ever been, but my time commitment to bike training is much smaller than it has been in the past. Try it and you’ll see.
5. A dozen century training rides won’t give you much more cycling endurance than two or three I just mentioned that the fastest female Ironman cyclist in history completes only a handful of four-plus-hour rides before competing in an Ironman. This practice is in contrast to that of many competitive Ironman triathletes, who start doing multi-hour rides months before race day. But Tyler Stewart’s success proves what common sense would suggest: that it’s simply not necessary to do a ton of long rides that are close to the Ironman bike leg distance to build the cycling endurance needed for a successful Ironman.
If you build a solid foundation of cycling fitness by doing a lot of the hard threshold and interval training that so many athletes avoid, and by regularly performing fairly aggressive long rides in the 2.5-3.5-hour range, you can easily extend the range of your pedaling power to encompass the full Ironman distance by incrementally increasing the distance of your weekly long ride from, say, 60 miles to 100 miles through the last eight weeks of your training preceding your taper. With this approach you will cultivate adequate endurance without doing so at the expense of pure power, and with minimal risk of burning out, and, not least importantly, without wasting a second of your valuable time.
martes, 18 de agosto de 2009
EXPIANDO MISERIAS
Mientras tanto capeo el temporal como buenamente puedo. Los favores en forma de canguros para Carlota me dejan un par de horitas de uso personal día sí, día no. Ese tiempo lo dedico, entre otras cosas, a mover un poquito el culo, aunque cualquier parecido entre lo que hago y entrenar sería pura coincidencia. Seguramente por eso me sentí tan justito el domingo pasado en el primer entrenamiento de grupo para el medio maratón de Menorca. 14 kilómetros que se me hicieron largos: en el 9 ya lo hubiera mandado todo al carajo, pero estaba de guía del grupo más lento y no era plan de dejar al personal sin más. Enchufé la mejor de mis sonrisas y me dediqué a animar a un par de chicas que no habían completado aún esa distancia corriendo nunca.
Lo que sí hago un poco más es nadar. Sobretodo porque he descubierto las bondades de acercarme a Cala Tirant (a 2 minutos de casa, no hay excusas) y disfrutar de los atardeceres de mar en calma. Entonces aquello se convierte en una piscina de ensueño donde nado 40 minutillos 3 o 4 días por semana rodeado de pececitos de colores. No es lo mismo el mar que la piscina, pero nadar donde nado ahora tiene sus ventajas: floto más, me aburro menos, y no debo preocuparme de por dónde adelantar a esa señora que flota enmedio de la calle sin chocarme con el Phelps de turno que viene nadando mariposa como un poseso.
La bici en cambio está, este mes, durmiendo el sueño de los justos. El problema de entrenar con ella es que necesito demasiado tiempo para completar una sesión con cara y ojos, y aunque me resulte difícil de explicar, durante estas vacaciones lo que no tengo es tiempo. A cambio monté una sillita en la bici de mi santa y salimos a pasear con Carlota, normalmente cuando cae el sol, los días en que no puedo ir a nadar.
Ese es el bagaje actual. Tiemblo cuando pienso en el Ironman, porque viendo mi estado actual de forma el reto parece ahora un imposible. El plan de entrenamiento empieza en noviembre. Dice el coach que entonces me va a poner de vuelta y media, pero es que antes hay que hacer una serie de deberes para llegar en condiciones a la primera sesión de tortura, y ahora mismo no soy todo lo aplicado que el coach espera de mí. Eso sí, no por falta de ganas. No necesito tatuarme lo mismo que mi amiguete de la foto en la espalda. Si acaso pondría otra cosa...
Salud y deporte!
martes, 2 de junio de 2009
COMO SE VÉ, SEGUIMOS ENTRENANDO
Nueva convocatoria de ese club gastronómico venido a llamarse "Corredors de Sant Lluís". La gente de mi club, bajo la vieja fórmula de corremos una horita y luego a desayunar nos encontramos en el parking de la playa del Arenal d'en Castell a las 8 de la mañana del domingo. Carlota estuvo de acuerdo en dejarme desaparecer de casa a esas horas: se tragó el biberón matutino en un santiamén y siguió durmiendo sin rechistar (ni despertar a su madre, condición básica para fugarme con tan loables fines deportivo-alimenticios).A la hora pactada empezó el goteo de corredores y prácticamente en 5 minutos ya podíamos empezar el rodaje. Pactamos un circuito que, en esta ocasión no era de ida y vuelta, lo que condicionaba los ritmos de los más lentos, pero que por su gran belleza paisajística merecía la pena protagonizar la sesión del día.
El calentamiento fue en autobús. En su día pedí que así fuera, encontrando más edificante empezar todos juntos al menos el primer kilómetro. A pesar de que, con diferencia, soy el más lento, nadie puso nunca objeción alguna, y comenzamos a trotar en pelotón, cuesta arriba por la urbanización en busca de la entrada del camino. Debo añadir que mis compañeros eran los que calentaban. Yo hacía poco menos que series en cuestas, a ritmos más que alegres y disimulando mis vergüenzas con una sonrisa para no desentonar. Poco antes de los 10 minutos de sesión abandono la idea de seguir el ritmo del grupo, que se va fragmentando poco a poco en función del nivel de cada uno. Ahí aparece el siguiente problema: no conozco el camino por lo que me parece totalmente descartado dar la vuelta entera. Convengo que será más sensato rodar media hora pallá, dar la vuelta, y otra media hora pacá. Así no molesto a nadie y voy más cómodo.
En esas topo con Miquel, el anfitrión del posterior desayuno, que está resuelto a acompañarme para que no me pierda. Se ha dejado caer del grupo principal y me sale al paso. Dice sentirse en la necesidad de rodar tranquilito por no estar aún al 100% (bendito mentiroso) y así me muestra el camino. Con él y, después, con Richy, haré todo el circuito, poco más de 10 kilómetros de bosque y caminos de gran belleza y duro perfil.
En poco más de una hora estamos de vuelta, los últimos en terminar, como era de esperar, pero habiendo disfrutado mucho del entrenamiento. Al estar ya todos reunidos se impone un bañito en el mar. El agua aún fresca le va a hacer mucho bien a esas piernas. Antes estiro porque tengo alguna molestia en la parte trasera del muslo izquierdo (y porque estirar después de correr es lo suyo, claro). El baño deja el dolorcillo en un tibio recuerdo de lo que podría haber sido y no fue.
Tras ese chapuzón en un Mediterráneo limpio y fresquito tomamos las de Villadiego (o mejor Villamiquel) en pos de juntar algunas viandas para matar el hambre generada por una mañana de tanto trasiego. Hay de todo, me ahorro descripciones detalladas por si el lector está sin comer todavía. Devoramos al grito de "me lo merezco" y conseguimos contrarrestar las 1000 calorías perdidas con 3000 de ingeridas. Y ahí nos las den todas, o que nos quiten lo bailao. El refranero es sabio.
Chicos ¿cuándo es la próxima?
Salud y buenos rodajes a todos.
domingo, 10 de mayo de 2009
VAMOS A ENTRENAR
Esto es un blog de corredores. Los que aparecen en la foto son corredores. De hecho todos menos el biciescoba de Richy completaron a pie (corriendo) un buen tramo del Camino Real de Ferreries minutos antes de la instantánea. Y no, la reunión no era a manteles sino a zapatillas, aunque parezca lo contrario.



Encontré en la red estas fotos del Camí Reial en su paso por el conocido barranco de Algendar. Corriendo por aquí uno tiene la sensación de reconciliarse con la Madre Naturaleza. Silencio, paisaje y ¡cuestas! Eso sí, estábamos avisados.
El plan era perfecto: tomar el camino, cada uno a su bola, y a los 30 minutos de reloj dar la vuelta y volver por el mismo sitio. De este modo se entrenaba sin problemas para ir al ritmo de los demás ni debiendo esperar a nadie.
Enseguida se forman grupos. Yo atrás, claro, primero con Vicente (quien nos acogió luego en su casa para el desayuno) y finalmente solo. A mi ritmo corro casi todo el tiempo, sin complejos para caminar en los tramos más empinados. Supongo que el camino es lo más parecido a correr por la montaña que tenemos en una isla sin montañas, y confirmo que algún día he de correr una de esas.
Al final del entrenamiento nos reunimos todos en casa de Vicente, aunque eso ya lo había dicho. Cada uno saca del zurrón las viandas de que buenamente se pudo hacer acopio en el día de ayer, lo ponemos todo sobre la mesa y ¡al ataque!
Como es lógico, desde el punto de vista de gasto calórico este entreno es una auténtica ruína, pero ¿quién se queja? No voy a ser yo, claro.
Lo dicho, por mí podemos ir cada domingo.
Salud y buenos rodajes a todos.
jueves, 1 de enero de 2009
HABLEMOS DE ENTRENAMIENTO
Estoy evolucionando. Y me atrevo a escribir hasta de entrenamiento, que seguramente sea algo muy serio que yo he hecho bien pocas veces en mi anárquica vida de trotón feliz. Me apetece hablar de ello porque he cambiado hasta cierto punto el modo en que entiendo la ciencia que pueda haber en esto, y acepto (de muy buen grado y como siempre) opiniones y matices de cualquiera a quien le apetezca aportar. Aportemos, pues.Hasta donde yo sé, entrenar supone someter al organismo a una determinada carga. Tras soportar esa carga, a través del descanso el cuerpo se fortalece preparándose para futuras cargas. La "carga" del entrenamiento tiene, fundamentalmente, dos componentes: el volumen y la intensidad.
El volumen podemos medirlo a través de una serie de indicadores externos, como la distancia o el tiempo (también la altitud,...), pero la intensidad se mide por índices externos como la velocidad o la potencia o por índices internos como los de percepción subjetiva de esfuerzo (escala de Borg) o, lo que aquí más nos interesa, la frecuencia cardíaca.
Así pues, la carga, la cantidad de entrenamiento a que sometemos a nuestro organismo es el resultado de un producto, volumen x intensidad. Para conseguir una carga concreta se puede incrementar uno de los factores (volumen o intensidad) a través de reducir el otro. Así, cuanto más lejos queramos correr, más despacio deberemos hacerlo para conseguir una carga de entrenamiento soportable. Eso es algo que todos más o menos ya teníamos claro.
A lo que voy: los corredores solemos medir el volumen en kilómetros, y la intensidad en minutos por kilómetro (he corrido 12km a un ritmo de 5'30"/km). Yo ya no. Esta es mi nueva aproximación al tema:
VOLUMEN: Nuestros planes de entrenamiento nos marcan cuántos kilómetros vamos a correr cada semana. Siempre nos han dicho que para preparar un maratón en condiciones hay que correr por lo menos 50 o 55 kilómetros semanales. Entonces andamos con molestias o décimas de fiebre y no podemos soportar la idea de no cumplir con el kilometraje semanal, nos calzamos las zapas y salimos igual. O lo que es peor, no pudimos salir ayer que tocaban 15 km y hoy tocan 8 a ritmo de maratón: salimos y nos cascamos una veintena por si acaso, y en dos días tenemos la tirada larga semanal. Además invertimos tiempo en medir circuitos o dinero en complejos aparatitos con GPS (y yo tengo el mío) de los que vamos colgados toda la sesión de rodaje, o nos tiramos de los 4 pelos que nos quedan si hay que salir y la batería del Fore está sin carga.
Yo ahora mido el volumen de mis rodajes por el TIEMPO que estoy sobre mis zapas. Simplemente salgo y cuando estoy a mitad de recorrido (a los 30 minutos si quiero correr una hora) vuelvo. A veces llevo el fore y me entero de que eso son X km, pero si no, yo sé que en una horita hago más o menos 10 km, y no me importa demasiado si es más o es menos. Al final de semana no sé si rodé 50 o 55 km, pero sí sé que hice 5 horas.
INTENSIDAD: Los minutos por kilómetro no me sirven. Servirían si corriese siempre en llano, en las mismas condiciones de temperatura y humedad, sin viento o lluvia, y con mi cuerpo igual de descansado o de fatigado. Todas esas variables afectan a mi ritmo de carrera. A veces un rodaje a 5'45"/km es más fácil que otro a 6'20", aunque sólo sea por el relieve. Eso sí, 15o pulsaciones por minuto son 150 ppm siempre, subiendo, bajando, en llano, con viento a favor y en contra, con humedad o sin ella, con calor o con frío. Esa es la intensidad a la que entreno, la que marca el motor, mi corazón. Y esa intensidad me llega a través de la pantalla de mi pulsómetro. He programado el Forerunner para que me dé sólo tres lecturas durante mi entrenamiento: las pulsaciones instantáneas, el porcentaje sobre mi frecuencia cardíaca máxima y el tiempo. Con eso tiro y evito tanto sobreentrenarme como infraentrenarme, porque sé en cada rodaje cómo debo comportarme, en función del objetivo de intensidad concreto. Generalmente corro entre el 75 y el 85% de mi fcmax, pero a veces intento ir más lento y en ocasiones termino más rápido. Eso sí, sé cuánto en todo momento, y controlo cualquier anomalía mecánica con un vistazo a la muñeca.
Funciono con el pulsómetro (dispongo de un polar s625x y del Fore) desde que me pegué un sustillo tras una prueba de esfuerzo en la que salió una arritmia benigna. El cardiólogo me animó a seguir con lo de correr, siempre que supiera cómo carburaba el motor en el lado izquierdo de mi pecho. Luego llegaron las lecturas sobre entrenamiento de alta resistencia (sobretodo Don Fink y su enfoque del control de la carga en la preparación de triatlones de distancia ironman). Con este nuevo enfoque he conseguido por un lado simplificar las cosas en esto del correr, y por otro meter un poquito de ciencia en ello: ahora sé cuándo estoy trabajando mi RB (resistencia de base), cuándo estoy en la zona aeróbica baja (65-75% Fcmax) o alta (75-85%) y en qué momento mi ritmo es "de umbral". Todo echando un vistazo a la muñeca, con la mejor de mis sonrisas y disfrutando de cada rodaje con la mayor intensidad posible.
¿Alguna aportación?
P.S. El máximo respeto para los amantes de los detalles, para aquellos que rellenan con profusión interminables páginas en sus diarios de entrenamiento y disfrutan viendo cómo su PC elabora complejas gráficas que muestran su evolución como corredores. Es un modo de vivirlo, como otro cualquiera que, ¿por qué no admitirlo?, he compartido largo tiempo. Salud y buenos rodajes a todos.
viernes, 12 de diciembre de 2008
YA VOOOOY...
Si se me ocurriese por casualidad quejarme por todas las renuncias que me vinieron dentro de ese pan debajo del brazo con el que supuestamente apareció la nueva en la tribu estaría siendo profundamente injusto. Supongo que no soy el primero ni seré el último en perder casi todo ese espacio que antes era de uso y disfrute enteramente personal y regalárselo a un bichejo de poco más de un mes de vida como quien no quiere la cosa.Me está resultando especialmente complicado atender a tareas que antes abordaba con total tranquilidad cuando me venía en gana. Una de esas cosas que ando aplazando demasiado es este chiringuito donde cuelgo mis andanzas y a través del que me relaciono con mis semejantes. Hay más renuncias.
A lo que, sin embargo, sí pude volver es a las zapas y la ropa técnica. Ahí cuento con la inestimable complicidad de mi santa, que me echa de casa en cuanto detecta el más mínimo desequilibrio en mi humor y me manda a correr. Entonces disfruto de ese momento único, personal e intransferible y vuelvo a casa al cabo de una horita como nuevo. Eso sucedió ya hasta en 5 ocasiones la semana pasada, y 3 veces más en los últimos 5 días. Naturalmente casi todo lo demás debo dejarlo para cuando en casa no se me necesite (cosas de la modernidad, compartimos también tareas domésticas) o hasta que la pequeña se valga por sí misma (antes de ir a la universidad, espero).
Hablando, pues, de correr, que es de lo que trata este garito, he andado tras unas cuantas reflexiones al respecto del poder terapéutico de esto de los sudores trotones. Lo que ocurre es que, como siempre, otros ilustran mejor que yo mis propios barruntos. Al hilo de ello cuento algo que leí en el libro "50-50" de Dean Karnazes. Para los menos puestos explico que Karnazes escribe sobre su aventura de correr 50 maratones en 50 días consecutivos y en todos y cada uno de los estados de la Unión (yankees). En uno de ellos tiene la oportunidad de charlar con una mujer que corre con el grupito formado. La chica empezó por probar, con unas amigas, y se enganchó al running de un modo irreversible. Madre de tres pequeños, describía los momentos corriendo como aquel tiempo para ella, sólo para ella, del que disfrutaba al máximo desde el primer al último minuto. Terminaron el maratón y cuenta Dean que todos fueron a estirar y a prepararse para la fiesta post carrera menos aquella abnegada madre, que siguió corriendo hasta el aparcamiento, montó en su coche y condujo hasta su casa para ocuparse de la fiesta de cumpleaños de uno de sus pequeños. Su tiempo había terminado. Luego supo el autor que aquél había sido su primer maratón. Para que luego nos quejemos los demás.
Salud y buenos rodajes a todos.
domingo, 30 de noviembre de 2008
SE BUSCA TIEMPO, RAZÓN AQUÍ

No hay forma de arrancar. Entre el tormentoso otoño que nos estamos llevando al gaznate y mi nueva condición de abnegado papi voy a terminar por cubrir de telarañas las asics y el forerunner. La climatología es adversa a más no poder, lloviendo con fuerte viento un día sí y otro también. En esas condiciones resulta demasiado valiente eso del deporte al aire libre. La cinta de correr está todavía en casa ajena, esperando su repatriación, y si no cambian pronto las cosas no tendré más remedio que repescar esos rodajes a cubierto frente al televisor.
Al condicionante de la paternidad hay que considerarlo en renglón aparte. El bicho en cuestión no anda más allá de los 21 días de permanencia visible entre nosotros, pero reclama nuestra atención las 24 horas del día. El retorno paterno a las obligaciones laborales puso en Mayte la mayor carga de trabajo al respecto, y cuando aparezco en casa no tengo valor para objetar de mis tareas domésticas en favor de un poquito de tiempo para, por ejemplo, salir a correr. El resultado es el que es, y semana tras semana se va posponiendo el inicio del plan para maratón. Esto es ya como las dietas, el lunes empiezo, y mañana es lunes.
Desde que apareció Carlota he salido a correr 3 veces (en 3 semanas, un promedio arrollador), he nadado 750 metros y si vale como entrenamiento, un día hinché las ruedas de la bici de carretera. Lo del nadar fue por ver, básicamente, si puedo recorrer esa distancia sin ahogarme, porque el 21 de diciembre montan por aquí un triatlón distancia sprint (modificada, con 30km de bici y 6 corriendo) y tenía mis serias dudas. Me costó una eternidad pero no tuve que usar los manguitos hinchables de mi sobrino, que ya es un punto.
A ver si mañana puedo correr un ratito y contarlo después.
Salud y buenos rodajes a todos.
domingo, 17 de agosto de 2008
ENTRENANDO EN GRUPO
Mis piernas enseguida me recuerdan la carrera de la tarde de ayer, de la liga de carreras de verano. Quedé como siempre bien clasificado, dándole la vuelta al papel, claro. Sin más me meto en el coche y salgo para Ciutadella.
07.50 AM. Llego demasiado pronto. Sólo dos colegas, de los de la élite, esperan en el punto de encuentro. Aparco y para cuando bajo del coche ya somos más. Busco con la mirada y por más que juzgo con severidad el aspecto de los demás corredores no consigo adivinar en ninguno la intención de hacer ese entrenamiento de 14 kilómetros al ritmo de 6:00-6:30 para el que me han contratado como guía. Eso me pasa por protestar, porque el año anterior se hicieron grupos de entrenamiento desde 4:00 hasta 5:30 (hablo siempre de minutos por kilómetro). Conseguí el grupito de los humildes pero me nombraron guía.
08.07 AM. Traspaso el volante del autobús al guía del grupo que nos acoge y salimos con buen ánimo. El trote suave de los primeros metros se acelera imperceptiblemente primero y notoriamente después. Enseguida protesto de modo velado. No quiero amargarle el día a nadie, pero me da que a más de 6 el kilómetro no vamos. De hecho el ritmo hace ya ratito que anda sobre 5:30 o un poquito más rápido, pero como me da la sensación de que el único que no va cómodo soy yo, procuro no dar mucho la vara y aguantar a cola del grupo.
08:45 AM. Concluye la primera vuelta y nos disponemos a empezar la segunda. Sobre el papel ya hay que separar los dos grupos, pero me parece que mis muchachos van de lo más felices un poco más deprisa de lo que iban a ir conmigo, estoy bastante tostado de piernas y calor y humedad empiezan a ser factores que suman. Tras mucho rogar consigo quedarme solo e inmediatamente aflojo, manteniendo un trote que debiera resultarme confortable pero ni por esas. Aprovecho que pasamos por el punto de partida para abrir el coche, alejar de mi cabeza las tentaciones de montarme y arrancar, y coger un botellín de agua. Camino y bebo por espacio de un par de minutos y recupero. Vuelvo a mi trote con mejores sensaciones y, perdiéndome un par de veces, sigo por el casco viejo callejeando sin demasiados problemas. De todos modos estoy pagando el esfuerzo, y al salir de la zona histórica decido recortar unos 3 kilómetros de la segunda vuelta y llegar cuando aún todo el mundo está esperando en la plaza.
09.26 AM. Termino un poco mejor. Me reciben bien (tampoco esperaba abucheos, pero es que soy el único que no completó el entrenamiento). Reparto alguna que otra explicación y el buen rollo nos lleva ya a las fotos, la cervecita y hasta el bocata. Lo mejor el ambiente. Pienso repetir.
05:21 PM. Mis piernas me recuerdan que el asfalto no regala nada, y que hay que entrenar más para darse según qué alegrías. Recuerdo con algo de penita el hecho de que nadie realmente de los ritmos de iniciación se ha presentado esta mañana al entrenamiento, a pesar de toda la promoción hecha. Sigo siendo rara avis en esta isla. Volveremos a promocionarlo y repetiremos el día 31, a ver si funciona el guía y, sobretodo, si funciona el grupo. Pingüinos al poder.
sábado, 22 de marzo de 2008
YA SALE EL SOL
Ha mejorado algo el tiempo por aquí. Entró la primavera con envidia del invierno, y frío, lluvia y viento nos acompañaron a ratos la semana pasada. Hoy ha salido el sol para levantarnos el ánimo y conseguir que nos echemos a la calle a disfrutar de esos esperados primeros calorcitos.Ayer salí un ratito con la bici, a pelearme con el viento y soltar piernas. Me pareció la opción más sensata tras los días de gripe y reposo. Rodé con el equipo del Titán, en buena compañía. Pedro leyó no sé dónde que hay que probar siempre el material antes de la competición, y decidió pinchar dos veces, lo que unido a mis compromisos matutinos dejó la sesión de pedaleo en 90 minutillos suaves, de esos que no parecen llevarle a uno a ninguna parte aunque, como todo, seguro que sumaron.
Esta mañana salí a correr. En principio pretendía hacer la última tirada larga de ese anarco-programa de entrenamiento que me traigo entre manos. Iban a ser dos horitas cómodas: salir de casa, alejarme y a los 60 minutos dar media vuelta y volver por dónde había venido. Pues bien, las piernas hoy no iban. Una pesadez que no sé aún a qué se debe y las consiguientes malas sensaciones me obligaron a dar la vuelta en el minuto 32 y pico, para completar una hora pelada de rodaje a gilirritmo. Me imagino que tantos días de reposo y medicación me han dejado algo tocado, por eso no quise forzar ninguna situación y me volví antes. Luego lo de siempre: los últimos 15 minutos de trote empecé a sentirme un poco mejor, pero ya enfilaba el camino de la ducha y decidí respetar la decisión tomada, esperando al menos un día para completar ese rodaje largo con tiempo suficiente como para recuperarme del mismo completamente de cara al medio maratón del próximo domingo.
Salud y buenos rodajes a todos.

