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martes, 18 de marzo de 2014

LA MARATÓ

Con Toni Seguí. Un Grande en toda la extensión del término.

Reto conseguido. Dos maratones en 15 días. 4h39 y 4h34 según mi GPS de cabecera, que al final es lo de menos. Mucho calor en Barcelona. A ver si lo cuento sin aburrir...

Para empezar el sorpresón del viaje: salgo solo de casa (Menorca), dejando mujer e hija en un Spa contratado (supuestamente) para el fin de semana. Llego al aeropuerto de destino (Barcelona) y me reciben mujer e hija en el hall de llegadas... Les gustan las sorpresas, ¡qué le voy a hacer! Gracias, chicas, por acompañarme una vez más.

Sin saber cómo iba a presentarse esa mañana lo que hice dos semanas antes empecé buscando "ese ritmillo" que había situado mentalmente en 6'20"/km pero estaba ahí Tere, que se vino hasta el 15 y es de ascendencia keniata. Por lo tanto empecé algo más rápido de lo previsto, pero cómodo y sin pasarme. De charleta y marujeo runner trasnscurrió todo hasta el kilómetro 10, en que nos dio alcance Antonio, Zori y la felicidad de ambos, que corría con ellos. De ahí hasta el 15, 4 mosqueteros trotando sin esfuerzo aparente por la ciudad en una soleada mañana. En ese punto kilométrico termina la aventura de la ex-lesionada Tere: corre lo que su cuerpo necesita y (con ganas de un poquito más) tira de coherencia y se queda. Yo agradezco su compañía. Nunca 15 kilómetros me parecieron tan cortos.

Hasta la media con Zori y Antonio, siempre pendientes de mi ritmo, así como son ellos de atentos, hasta que los despido cortesmente: la carrera empieza a requerir que me centre en mis cosas y ellos irían mejor a su ritmo. Inmediatamente cumplo con la tradición de (a falta de parques con frondosos setos) meterme en un bar, pedir permiso y visitar el baño para unas rápidas aguas menores. Desde ahí, aún fresco hasta el 30.

En el 30 las zapatillas empiezan a pesarme demasiado. Los parciales ya no salen igual de bien que antes, y me planteo el objetivo único de terminar con dignidad. Aflojo un poquito para nadar y guardar la ropa, porque sé lo que queda, pero sigo adelantando corredores que, ya en ese punto, caminan. Solo dejo de correr para coger agua e isotónico, organizando el avituallamiento tal como el gran Paco Garabitas me enseñó en el maratón de Madrid en 2008: vacío medio botellín de agua, lo relleno de powerade azul, tapón de rosca y a ir bebiendo en marcha. Antes del siguiente puesto de hidratación debo haber terminado el botellín anterior.

También lo de los geles me sale según lo previsto. Últimamente me he aficionado a los de fruta de Mercadona, sin una fórmula demasiado científica, lo sé, pero que saben genial y me dan los azúcares simples que necesito en ese momento. Mi cadencia siempre es la misma: 1 gel en el km 10, 20 y 30, y algo un poquito más concentrado y específico para el 35. Así lo hice.

La última parte de la carrera es siempre una lucha interior de vocecitas: te hablan los que pretenden que tires de autocomplacencia y aflojes el trote hasta empezar a caminar, y les responden los que usan frases célebres del tipo "el dolor es pasajero pero la gloria es infinita", o "no te pares, Pepe, que todos te están mirando". Consigo seguir haciendo algo bastante parecido a correr hasta topar, a 500 metros de meta, con mis chicas. Como siempre que podemos hacerlo, Carlota (5 años recién cumplidos) corre a mi encuentro para acompañarme hasta la línea de llegada. En ese ratito disfruto de mi particular subidón, me adapto al ritmo de mi hija y le cuento cuatro mentiras sobre lo entero que voy y lo poco que me ha costado llegar hasta allí. Cruzamos juntos la línea de meta, tan felices como la primera vez. Es la mística del maratón: cada carrera es especial en sí misma. Por eso las cuento. Van 14.

Salud y kilómetros a todos!

jueves, 6 de marzo de 2014

NO TIME FOR A BLUES


¿Existe eso del Marathon Blues? ¿Existe la depresión post-parto? No será el ignorante que esto escribe quien ponga en duda toda la teoría largamente elaborada al respecto por los más insignes profesionales de la psicología deportiva o clínica. Yo mismo sufrí de Ironman Blues en 2010. En Frankfurt me dejé las ganas de entrenar y me traje las de comer, dando como resultado de la ecuación 10 kg de barriga en 3 meses de pasear mi nueva condición de hombre de hierro por el pueblo.

Hoy es jueves. El domingo pasado terminé, como reza la entrada anterior, un o una (que ya ni lo sé) maratón más, con un nivel de felicidad personal muy por encima de lo ruinoso de mi marca una vez más. Y ahora estoy tratando de sentir ese síndrome post-traumático pero no hay manera. Supongo que influye decisivamente tanto lo bien que me he recuperado como lo muy acojonado que estoy por repetir en menos ya de 10 días. A esto último colaboran decisivamente casi todos los runners con los que hablo al respecto. La cosa está yendo así, más o menos:

"¿Qué tal el domingo, bien no, sumando maratones al currículum?" seguido del típico "¿Y ahora qué, qué será lo siguiente?", y yo aprovechando que me enseñan el capote entro al trapo "Nada, el 16, en menos de dos semanas otra vez, en Barcelona..." "Uf, ¿un poco justo, no?"

Y claro, llevan razón. No lo he hecho nunca, pero eso no significa que no pueda hacerse. Y lo voy a intentar. No hay tiempo para mirar atrás. No es momento de Blues. Más bien de RockandRoll.

Salud y kilómetros

lunes, 3 de marzo de 2014

MARATÓN DE MAGALUF (CALVIÀ) 2014


Ya van 13. Siento empezar la no-crónica de esta carrera con las frías cifras, que no es mi estilo. El domingo empecé i terminé los 42 kilómetros y pico de Magaluf. Básicamente se trata de lo que antes era el histórico Maratón de Calvià, puesto que esta (si no recuerdo mal) fue ya la edición número 30 (que se dice rápido).

El circuito estaba supuestamente dulcificado. Doy fe de que así era, puesto que el anterior convertía esta carrera en posiblemente la más cabrona del circuito nacional, ya que la zona, por el perfil agreste de esta parte de la costa mallorquina, es un contínuo sube y baja. Aún siendo el circuito más rápido que el anterior, a mí la carrera me pareció como Mapoma, nada llana (y he corrido en Barcelona, Sevilla,...con maratones caaaasi llanos, sé lo que es). 

Hizo calor. No como para contar con la temperatura entre las dificultades añadidas al kilometraje pero, sobretodo al final, la hidratación jugó un papel importante. En este punto encontré la única pega real a ponerle a la organización: solo agua en los avituallamientos (y gajos de naranja). Nada de isotónico, y eso es algo que hoy en día no debe pasar. Con la sudoración se va no solo agua sino también un porcentaje importante de sales que deben reponerse o se produce el temido desequilibrio electrolítico que lleva, cuando menos, a los calambres.

150 inscritos. 131 tomaron la salida. 122 llegaron a meta. El resultado es la carrera más solitaria que he corrido en mi vida (a pesar de que, siendo dos vueltas, casi toda la primera coincidimos con los 346 de la media), sobretodo en su segunda mitad. Además, cero en animación: te cruzabas con paseantes (que, como disculpa, no podían sentirse en medio de una carrera puesto que no había más corredores que tu), te miraban con cara de bicho raro y ni buenos días tenga usted, a no ser que los paseantes fuesen guiris, que esos sí daban cuatro palmas y un grito de ánimo. Cultura deportiva.

Yo tuve mucha suerte porque mi amiga Ester (que prepara una ultra de montaña) cambió en 24h su tirada larga de Trail por un entrenamiento de 42km en asfalto: se inscribió en la media y se zampó la maratón sin pestañear. Gracias a su compañía no tuve tiempo para la autocomplacencia (aquello de que, como no te ve nadie bajas un poquito el ritmo para no sufrir demasiado) y la carrera no se me hizo más larga de lo que deben ser 42.195 metros (pese a que el GPS cantó casi 450 más). Según el Sr. Garmin, tardamos 4h39 desde la salida a la llegada. Según mi criterio, que aún vale más, espinita quitada, puesto que en la última terminé lesionado y caminando. Carrera dura pero finalizada con éxito. Feliz como una perdiz.

Hoy, un día después, me siento aceptablemente entero, sin grandes secuelas y con buenas expectativas respecto a mi recuperación en dos semanas. El día 16 corro en Barcelona. Maratón otra vez. Me conformo con que me salga igual, aunque esta vez va a ser más difícil sentirse tan solo: a falta del empujón de última hora ya hay 16700 inscritos. Tendremos compañía.

sábado, 22 de febrero de 2014

HOY HE RECORDADO...

...QUE TENGO UN BLOG, sobre mis desventuras atléticas, y que antes solía contar cosas desde la tranquilidad de una hoja en blanco (por oposición a lo breve, ágil e inmediato de las redes sociales). Voy a probar otra vez, y si sale algo lo cuelgo (si se está leyendo es que salió).

En una semana tomo la salida de mi 13º maratón, y como cuenta la entrada anterior, en dos semanas más la del 14º.


El domingo pasado calenté motores en Barcelona corriendo la Mitja. Salí sin mucho interés por ir rápido, tratando de no dejar secuela alguna que pudiese comprometer lo que venía después, pero fueron saliendo los tiempos de paso por kilómetro como para intentar bajar de 2h (que es algo que a mí me suele costar un montón) y al final controlé el tema para bajar otra vez de esa barrera que tanto me  ilusionó romper en su día.

Ahora dos maratones. No sé por donde voy a meter el tapering. Ni siquiera he seguido un plan específico para tener éxito en al menos una de las dos carreras, ya que estoy con el tema del Ironman de junio como objetivo único principal. Empiezo en Magaluf, en el Campeonato de Baleares el 2 de marzo, y termino en Barcelona el día 16. De la primera carrera me preocupa la baja participación (hoy hay 515 inscritos), lo que para alguien como yo significa muchos kilómetros solo (o casi). Hasta me planteo llevar el ipod shuffle, que cabe en un microbolsillo del pantalón: siempre he sido crítico con los que compiten escuchando música, porque pienso que se pierden buena parte del ambiente que rodea el evento (a parte de desconectarse de su cuerpo en cierto modo), pero la perspectiva de verme solo en el km 30 es menos negra con algo de blues o rock en los oídos.

Barcelona será distinta porque (si estoy sano para entonces) la voy a disfrutar sin mirar al reloj. De hecho supongo que correré muy poquito de una carrera a otra, ya que debo volver a priorizar los entrenos sobre la bicicleta según el plan. Eso es lo previsto, luego veremos hasta donde soy capaz de llevar las previsiones. Y trataré de contarlo.

Salud y kilómetros.

jueves, 28 de noviembre de 2013

14 DÍAS Y 2 MARATONES


El reto dentro del reto, un back to back, desoyendo la ortodoxia maratoniana de máximo dos carreras al año, una en primavera y otra en otoño, y viniendo de un chasco en mi última cita con la distancia, exitosa solo desde el punto de vista formal, ya que crucé (cojo) la línea de meta antes de que cerraran el control.

El primer intento se debería producir en Mallorca el 2 de marzo. Es campeonato de Baleares, y mi club organiza ya tradicionalmente un desplazamiento colectivo al que siempre es un placer unirse aunque solo fuese por la atmósfera tan sana que se respira entre todos los miembros del grupo que se junta habitualmente. No es más que el ya añejo Marató de Calvià remozado, pasado a primavera y con un nuevo circuito, más generoso con el corredor.

Solo dos semanas después tomaré la salida en Barcelona, donde ya he corrido diversas veces (2007, 2009, 2010, 2011 y 2013). Aunque sea un orgulloso menorquín de adopción, correr "la marató" es correr en casa, y una oportunidad de compartir el fin de semana con mi madre y hermanos. Esta carrera era la elegida para la primavera de 2014 antes de que moviesen el campeonato de Baleares de octubre a marzo. Pero ¿por qué dos carreras en 14 días y por qué esas dos?

La primera razón es que me las han puesto así. Quería correr en Barcelona y el campeonato de Baleares, y la Federación abandonó por razones que no vienen al caso el Tui Marathon de Palma y convirtió Calvià (ahora Magaluf) en su carrera "oficial". Mis compañeros van, y yo con ellos como Buzz Lightyear, hasta el infinito y más allá.

La segunda razón reside en lo desconocido: no lo he hecho nunca y además carezco de talento especial alguno para esto de correr. Sé que hay superclases que se comen maratones un día sí y otro también, pero no tengo la certeza de poder hacerlo yo dos veces en dos semanas. Y solo hay un modo de descubrirlo.

La tercera razón descansa en mi deseo de terminar 2014 con 16 maratones en el bolsillo, y dos de una tacada dejan mucho espacio a las otras dos que me harían falta para conseguir ese reto.

La última razón (confesable) está en la entrada anterior: me encanta la distancia y la mejor forma de olvidar la última carrera es armándola gorda en la próxima. Me ilusiono con los proyectos y este me produce mariposas en el estómago desde ya. Además, tal y como está el mundo, ilusionarse con algo no sucede todos los días.

Próximamente hablaremos del como (en cuanto sepa como se hace esto)

Salud y más kilómetros...


miércoles, 27 de noviembre de 2013

PRIDE AND JOY


Stevie Ray Vaughan está arriba entre de mis músicos de cabecera, uno de los más grandes del blues 

Estoy esta tarde maratoniano y reflexivo. Anduve leyendo las aventuras de Rafa y su preparación para debutar en la distancia en Sevilla y me venían a la cabeza recuerdos, casi todos dulces pero alguno (reciente y) amargo sobre mi relación con la distancia, pasada y futura.

Tengo la sensación de que, a mi manera, llegué a dominar los 42km de asfalto con el tiempo. Lo primero que aprendí fue a respetar esa distancia, y a hacerlo a través de los entrenamientos. Correr en una prueba de este calibre puede ser una fantástica experiencia pero también algo muy doloroso, y casi todo lo que decanta la balanza hacia uno u otro lado se produce durante los cuatro meses que anteceden al día de autos: aunque existen casi tantos caminos como corredores para llegar a la línea de salida, hay que entrenar.

No siempre he ido igual de bien preparado a la cita con los 42km. Como mi preparación siempre se basó en el no-plan (no confundir con el no-entrenamiento), esa anarquía me llevó a 12 carreras completamente distintas, algunas disfrutadas, otras disfrutadas y sufridas y alguna solo sufrida. Hablo de entrenamiento, no de lesiones, por lo que la última experiencia no cuenta. 

Un botón de muestra: al Ironman de Lanzarote llegué preparado (insisto, desde mis modestos planteamientos). Saliendo del agua tuve un gilipercance que acabó con una fisura en el pie y 222 kilómetros por delante. En la bici sufrí mucho por el tipo de apoyo que me exigía el pedaleo de pie (Lanzarote es sol y viento pero también cuestas por un tubo en el circuito ciclista). Al llegar al maratón tuve serias dudas por la fisura en el dedo gordo del pie, pero al calentar la zona con los primeros kilómetros de trote salió el elefante maratoniano que hay en mí. No sé si alguno se ha parado a mirar los 42km a pie de un Ironman, pero si alguien lo ha hecho sabrá que de medio pelotón para atrás se camina bastante. Conocía el medio en el que me tocaba moverme, un maratón de asfalto y saber que había entrenado más que decentemente me dio la tranquilidad suficiente para, con paciencia, trotar de principio a fin la distancia de Filípides y entrar en meta feliz como una perdiz (y con el pie hinchado como un tomate). 

Llevo 12, ya lo he dicho, pero el reto es terminar 2014 con 16. Es un número redondo para mí, yo nací un día 16. Contaré de qué se trata y porqué más maratón, teniendo en cuenta que en junio corro en Klagenfurt el Ironman Austria: por primera vez, el mes pasado en el Tui de Palma maldecí haber tomado la salida, no por otra cosa que por lo que llegué a sufrir terminando lesionado, y esta distancia me ha dado demasiadas satisfacciones para pensar mucho tiempo en mi última cita con ella. Y como un clavo saca otro clavo, para olvidar el pasado me centré en el futuro. De 12 a 16 van 4, que quisera que fuesen por este orden Magaluf, Barcelona, Austria (cuento el IM puesto que son 42195m con dorsal y distancia homologada, aunque con un poco más calentamiento del normal) y alguna prueba en otoño, todavía por decidir (y el abanico es cada vez más amplio). 

Y hay un reto dentro del reto: de Magaluf a Barcelona hay 14 días, y eso no lo he hecho aún.

Quiero llegar a 16 bien, habiendo preparado cada carrera como corresponde, y terminando siempre en buenas condiciones, habiendo disfrutado del camino.

Es decir, con tanto orgullo como alegría.

Salud y kilómetros. 

miércoles, 23 de octubre de 2013

12 MARATONES (TUI Marathon Palma 2013)


Aunque bien poco para celebrar. No, puede que no fuese un fracaso por lo imponderable de las cosas que me sucedieron, pero tampoco fue un éxito. Aún así, "no podemos decidir la dirección del viento pero sí mover las velas".

Me pegué de salida al globo sub 4h30. Con mi MP en 4h31 y un verano sin espartana dedicación al maratón era una buena medida. Sobre 6'20"-6'25" debían salir los parciales de cada kilómetro. Pero mis amigos del globo tenían otros planes, y algunos kilómetros nos salían incluso por debajo de 6'. Mal, muy mal y luego termino de peinar a esta tropa.

En el km 17 pierdo el globo. No parecen muy interesados en avituallarse y desaparecen por el horizonte. En ese momento la media que me marca el GPS es de 6'07"/km. Vaya liebres. Yo sigo. Voy bebiendo todo lo que puedo en los avituallamientos porque hace mucho calor y la humedad es elevada. En el 5 iba ya todo empapado, por lo que procuro reponer líquidos con seriedad. También como algo: en varios rodajes había probado los "geles" de fruta de Mercadona, que son básicamente fruta triturada. Saben genial y me sientan bien. Azúcares y un aceptable porcentaje de sales, y baratos. Total, los tomo en el 10 y en el 23. En el 34 (de infausto recuerdo) me aprieto dos geles de otra marca, más técnicos ya (de peor sabor y resultados dudosamente mejores). A pesar de todo paso el medio maratón en 2h10, más rápido de lo que esperaba. Seguir a unas liebres que no saben hacer de liebres tiene estas cosas. Además, poco después, el alemán que llevaba el globo aparece delante mío otra vez. El globo ya no está, su camiseta con la leyenda "4h30" está girada del revés y él camina. Me dan ganas de darle una colleja, pero me retengo y le paso. Ya me molesta bastante el tendón de aquiles de la pierna izquierda.

Convivo con esta lesión desde 2008. Nos llevamos bastante bien dentro de todo. Si cuido un poco la mecánica, no me paso con el asfalto y voy poniendo hielo de vez en cuando. El triatlón, con las sesiones de agua y bici ayuda lo suyo. En 2011 el tema se descontroló. En el maratón de Barcelona el tendón se inflamó más de la cuenta ya desde los primeros kilómetros. En el 10 cojeaba y bajé el ritmo. En el 13 hice algo que no había hecho nunca: me retiré. Cojo, y con casi 30 km por delante hice lo que debía.

En Palma vuelve la molestia primero y el dolor después. En el km 34 me pega un pinchazo por el que incluso grito alarmando a la vecindad. Camino un poco, tomo gel y bebo. Vuelvo a probar y el tendón vuelve a pinchar. Debo decidir: retirada o peregrinaje de 8 km como-se-pueda hasta la meta. Van más o menos 3h30 y poco de carrera y decido caminar. Pruebo el trote en alguna ocasión pero duele demasiado, y hasta que no me quedan 400 metros (la foto debía ser más o menos ahí) no arranco otra vez, posiblemente a 8'/km con apoyos muy suaves, solo por no entrar andando. Para los amantes de los números, todo termina 4h54 después de haber comenzado. Mis ánimos por los suelos y unas palabras retumbando en mi cabeza: "Así no vale la pena".

Es mi duodécimo finisher, en trece intentos, claro, puesto que no cuento Barcelona 2011 como es lógico. Sí entran en el cómputo (esa licencia me permito) las dos veces que corrí 42195 metros con dorsal, en circuito homologado, después de "calentar" haciendo 3800m de natación y 180km en bici (Ironman de Frankfurt 2010 y de Lanzarote 2012). Si alguien no quiere contar esos maratones, entonces son 10, a gusto el consumidor.

Ahora estoy con el hielo, ya he dejado el ibuprofeno. La inflamación ha remitido bastante. Caminando ya no duele, y aún no  he corrido. Nadé el lunes sin usar las piernas, salí 1h15 el martes en la bici solo con el plato pequeño y he descansado hoy miércoles. El domingo estoy inscrito en el medio maratón de Menorca, como cada año. Si soy capaz de trotar saldré, aunque solo sea a completar la carrera de 10km que se organiza a la vez y sobre el mismo circuito. Si molesta vacaciones.

Salud y kilómetros.

lunes, 7 de octubre de 2013

CURRICULUM O NO



No voy a hablar de lo mal que llevo el blog. Podría cerrarlo por falta de actualizaciones. Pienso que las redes sociales, sobretodo Facebook y Twitter en mi caso, están cubriendo buena parte de las necesidades que el blog satisfacía allá por 2006 cuando fue creado. Sinceramente creo que un blog es ahora un espacio de esparcimiento literario de su autor, cualquiera que sea la temática del mismo, y me he convertido en buen lector de blogs y pésimo autor.

De todos modos, como almacén de históricos sí funciona, y para no olvidar ni que sea esa función de la bitácora voy a actualizar, a modo curricular o no, un poquito.

La foto corresponde al Extreme Man Menorca 113, edición de este año. Posiblemente la menos merecida por mi parte, ya que dediqué demasiado poco tiempo a entrenarla y la terminé con buenas dosis de éxito (de mi éxito, ese que no tiene en cuenta más que el hecho de cruzar la meta antes del cierre de control). Otro triatlón de distancia medio Ironman en el zurrón.

Ahora viene, en un par de semanas, un tour de force, maratón y media en 7 días, y en dos islas diferentes (ahora que está de moda, mi Red Bull 2 islands particular): Tui Marathon (así escrito, organización guiri) en Palma el día 20 y Mitja Marató Illa de Menorca el 27. De nada nos sirve ser íntimos de la organización de la media: nos la ponen cada año una semana después de los 42195 del Campeonato de Baleares (en el que quedaré irremediablemente el 36 de 36 que somos en mi categoría por poner una cifra cualquiera). Trigésimo octava media y duodécima maratón (advierto que cuento las dos de los dos Ironmans, que fueron 42195m con dorsal). Eso también puede ser curricular o no. 
Si me animo cuento en unos días como he sobrevivido a esa semana de asfalto, porque espero sobrevivir. 

Salud y kilómetros

lunes, 29 de julio de 2013

IN MY MIND, I'M A KENYAN




Buen momento como otro cualquiera para quitarle las telarañas a este rinconcito y colgar los proyectos de la temporada que ya debería haber empezado (aunque esto último sea harina de otro costal).


1. Meterme en el tritraje del club antes del 20 de septiempre. Cuando digo meterme me refiero a caber dentro de él. Como soy un fenómeno inscribiéndome, previo pago de un generoso canon el día que abrían las inscripciones, me comprometí a terminar el Medio Ironman local, una carrera que pasa por delante de la puerta de mi casa. Extreme Man Menorca 113, llaman a la criatura: 1.9km nadando, 90km en bicicleta y 21.1km corriendo (sumen y verán). Hay que terminar con dignidad.

2. Participar en el Campeonato de Baleares de Maratón a finales de octubre. El título está difícil, y me conformo con bajar mi marcón en la distancia, 4h31. In my mind, I'm a kenyan.

3. Completar en primavera otro maratón, muy posiblemente el de mi ciudad natal, Barcelona, donde terminé en 2007, 2009, 2010 y 2013, abandonando lesionado en 2011. Sería mi duodécimo aniversario como maratoniano. Me gustaría conseguir esa sensación de haber corrido bien y disfrutarlo.

4. Llegar a la meta del Ironman Austria en Klagenfurt. Estoy inscrito. Sería la tercera vez. Además, sin pensar en el reloj, también me gustaría hacerlo con solidez, sin épica. Veremos.

Siempre llevando con honor la pertenencia más que al club de los fondistas, al de los fondones, disfrutando del camino sin obsesiones, sin perderme el paisaje ni contar algún que otro chiste al voluntario o voluntaria de turno.

"Cada mañana al salir el sol en la sabana africana, la gacela sabe que debe correr más que el león más rápido si quiere seguir viviendo. Cada mañana al salir el sol en la sabana africana, el león sabe que debe correr más que la gacela más lenta si quiere comer y seguir viviendo. Por lo tanto, seas gacela o seas león, cada mañana al salir el sol vale más que estés preparado para correr si quieres seguir viviendo". Viejo refrán kalenjin.

Insisto, "In my mind, I'm a kenyan" (but in my legs I'm still a chubby slow white guy)

Salud y kilómetros!

sábado, 6 de agosto de 2011

DE VACACIONES (SUPONGO)

Estoy por pedir una prueba de paternidad. La de la foto es supuestamente hija mía. Se llama Carlota y nos parecemos en muchas cosas, pero después de ver cómo se toma esto de correr a sus 2 años y medio (lo sé, no lo parece pero estoy en disposición de aportar partida de nacimiento) pienso que me han dado gato por liebre o la escasez de talento no se hereda.

En fin, que estoy de vacaciones, que es esa época del año en la que no tengo tiempo para casi nada. Con familia y amigos por casa buena parte del tiempo, Carlota sin cole ni nada que se le parezca y mi santa currando como una campeona (cosas de vivir del turismo, en agosto), el día en sus 24 horas se me queda corto. Eso sí, estoy encontrando huecos suficientes para juntar entre 8 y 9 horas semanales de trientrenos, que está la mar de bien, aunque sea muchos días a costa de esperar el fin de la siesta de la pequeña y entre su merienda y un ratito de tele (benditos dibujos animados) meter una sesión en la bici de spinning o en la cinta de correr (artefactos con los que me hice para poder ser un papá-deportista-responsable). Como a Carlota le racionamos mucho lo de la tele, ahora es ella la que se despierta de la siesta y me suelta aquello de "papi, tú a entrenar", sabiendo que junto a la bici y la cinta está su sillón favortito y enfrente de todo ello se suceden las apasionantes aventuras de Pocoyó o Dora la Exploradora (y su amigo el mono Botas).
Lo de hacer el medio ironman en septiembre por equipos se desmorona. En realidad se me desmorona el equipo, y yo no tengo cuerpo aún para pegarme la paliza en solitario. No está todavía descartado pero poco le falta. De ese modo, y aunque la bici es por ahora protagonista de mi sinvivir por aquello de Lanzarote, el desnivel y el viento, los próximos proyectos son sobrevivir al medio maratón de Menorca (9 de octubre) y disfrutar de la Behobia-San Sebastián mediado noviembre, o sea, todo corriendo. No hay maratones en mi cabeza porque lo del Ironman se me hace una montaña ahora mismo, pero como Barcelona me debe una puede que... En fin, ya veremos.

Hasta entonces, salud y kilómetros disfrutados.

lunes, 7 de marzo de 2011

MARATÓ DE BARCELONA 2011: DNF

DNF: Acrónimo que se utiliza al otro lado del charco: Did Not Finish, o mandó la carrera a tomar viento antes de tiempo.

Un Ironman, 6 maratones, más de 20 medias e incontables carreras más cortas después me he retirado por primera vez. Ahí van los motivos con la brevedad que marcan las pocas ganas que tengo de hablar de ello:

Desde 2008 tengo una relación especial con mi tendón de Aquiles izquierdo. Yo lo mimo y él me deja correr. De hecho uso unas taloneras de silicona que me elevan el talón y permiten al tendón trabajar algo acortado y sufrir bastante menos. El problema está en las cuestas: al subir, los apoyos provocan que el tendón trabaje muy estirado y sufra algo más, y como quería hacer carreras de montaña he estado entrenando en cuestas. Y el tendón lo ha notado. Además, para ser completamente sincero, seguramente no ayuda el hecho de que las camisetas que me regalan en cada carrera me queden algo justas siempre.

Llevaba un par de semanas con una ligera molestia, que iba y venía en función de la cantidad de trabajo que le pedía al tendón. De todos modos ese tendón tiene varios maratones en su currículum, razón por la cual pensé que al calentar las molestias desaparecerían. Me equivocaba.

Ya en el km 3 el dolor era notorio. Salí al ritmo que pensé podía mantener hasta el final, con la idea de correr sin agobios, terminar feliz y poder entrenar la semana siguiente. Pronto reduje ese ritmo a la mínima expresión tratando de que los apoyos fueran tan suaves como fuera posible y no castigaran de más el tendón, pero el dolor era mayor cada kilómetro que pasaba. Caminé algo en el avituallamiento del 10 para tomar el primer gel de los 3 previstos y darle tregua al pie, y me costó volver a arrancar. A partir de ahí el dolor se hizo más difícil de soportar y a la vista del km 13 decidí caminar hasta esa marca. Ya no pude volver a correr. Lo intenté pero estaba completamente cojo. Me senté en la acera, me quité la zapatilla y el calcetín y palpé el punto de dolor. No hizo falta analizar la situación, pensar en los 30 km que faltaban, en el Trail Serra de Tramuntana ni en los 101 de Ronda. No lo dejé por ningún motivo distinto del hecho de que no podía seguir corriendo. Jodido y cojo di media vuelta y me fui para la zona de meta.

martes, 1 de marzo de 2011

¿PREPARADO PARA EL MARATÓN?

Pues no lo sé, ni podría afirmar a ciencia cierta si lo que llevo en las piernas valdrá para la que me espera el domingo. En fin.

La verdad es que todos sabemos cómo se prepara un maratón: combinamos rodajes largos, una vez por semana más o menos y llegando tan lejos como sea posible sin sufrir una lesión o condicionar las siguientes sesiones de entrenamiento, alguna sesión de cierta calidad (rodajes de ritmo o, los más avezados, entrenamientos interválicos como las temidas "series"), un rodaje semi largo a ritmo de maratón, una carrerita de recuperación y un par de días de descanso (más algo de gimnasio por aquello del fortalecimiento), con muchos estiramientos, comida sana y suficientes horas de sueño. Pues yo, nada de nada.

Si alguno ha leído algo antes aquí sabrá que no soy demasiado metódico entrenando. En realidad pocas veces pienso que lo que hago pueda llamarse técnicamente "entrenamiento" aunque a la larga me prepare poco o mucho para las competiciones a las que me inscribo. No significa eso que cada vez que salga a correr haga lo que me venga en gana o me la sude el siguiente proyecto que tenga en el horizonte. De hecho puede que haya bastante de método detrás de la anarquía porque las competiciones de fondo no se terminan por cojones: se llega a la meta por haber entrenado para ello. Lo que pasa es que la ciencia que puede haber en lo que yo hago está seguramente tan escondida que ni yo mismo sé dónde encontrarla.

Correré el maratón del domingo sin haber entrenado para ello. En realidad me preparo para la ultradistancia de abril y mayo, con salidas "al monte" en un lugar sin monte, largas en la mayor parte de los casos, con mucho sube y baja y combinando correr con caminar sin mucha organización para ello. He llegado a entrenar más de 5 horas (de las que habré corrido de modo intermitente por espacio de poco más de 3), en salidas largas cada fin de semana con la mente puesta entre Pollença y la cuesta del cachondeo de Ronda, sin pensar en correr un maratón en marzo. Pero... ¿por qué tanta reflexión a estas alturas?

El otro día un colega me preguntó si repetía en Barcelona. Le dije que sí y me hizo esa pregunta tan habitual como poco esperada por mí en ese momento: ¿Y qué marca esperas hacer?...

¡Buena pregunta! ¿Qué marca me saldrá? No he hecho el test de 2 x 6000, ni pruebas de esfuerzo con análisis de gases y toma de muestras sanguíneas para el lactato, ni rodajes semilargos a ritmo de maratón ni nada por el estilo. El año pasado hice 4:48. Si hago números, saliendo a 6'40" lo mejoro, pero no sé si puedo correr a ese ritmo porque sencillamente hace meses que no corro tan rápido durante varios kilómetros. Es decir, que tomando como referencia lo que he estado haciendo, esas largas distancias las he recorrido a medias bastante más lentas que 6'40" el kilómetro. Sé que muscularmente estaré bastante aceptable porque mis entrenamientos han incluído siempre terreno de sube y baja, pero unas piernas fuertes no sé si son suficiente garantía para el maratón. Y luego está el asfalto, que no piso desde hace también mucho tiempo. ¿Me castigará demasiado?

Muchas dudas que dan al domingo un interés mayor si cabe. Como no sé cuál va a ser el resultado me siento como un novato, aunque sea mi séptima cita con el maratón, la cuarta vez que complete ese circuito o mi última carrera seria haya sido un Ironman. Admito apuestas.

Salud y kilómetros a todos.


lunes, 21 de febrero de 2011

LOS 4 PICOS, ETAPA REINA.

Acabo de superar una gripe de campeonato. Una semana completa parado, de sábado a sábado. Supongo que entre los cambios de tiempo y las agresiones que para mi sistema inmunitario supone tanto entrenamiento largo abrieron en su día la autopista de mi organismo a los bichitos que anidaron en él sin anunciarse. Ahora estoy mejor y he vuelto al tajo.

Pocas cosas sin embargo han cambiado. Con el calendario que tengo por delante (en menos de 2 semanas maratón, en abril medio maratón y los 62k del Trail en 6 días y en mayo Ronda y sus 101) continúo con mi anárquica preparación, juntando más o menos a ojo rodajes largos, rodajes algo más vivos, tiradas de caminar-correr y algo de descanso. Todo ello procurando juntar unos volúmenes de supervivencia, que me lleven con mayor o menor calma a cada una de esas cuatro líneas de meta en las que se me espera.

Empezando por el principio, el 6 tomo si todo va bien la salida en Barcelona. Mi 4º maratón en ese circuito (el 6º o 7º total, que no sé si el del Ironman se cuenta) y por primera vez no tengo ni la más remota idea de cuál va a ser mi marca. Como supongo que de piernas no andaré mal del todo imagino que entre las 4h45 y las 5h15 andará la cosa, pero no puedo (ni quiero) ser más preciso. Ya pedí en su día disculpas por profanar la mística del maratón utilizándolo para entrenar, para sumar kilómetros de cara a objetivos venideros.

Lo de la media de Pollença va a ser otra decepción. Los decepcionados serán nuevamente mis compañeros de club, con los que nos desplazamos cada año a esta carrera al grito de "este año sí", en franca referencia a mi incapacidad manifiesta para bajar de 2 horas en esa distancia. Este año será otra vez no, primero porque no puedo, y segundo porque en 6 días, al sábado siguiente, debo merendarme el Trail Serra de Tramuntana (62k, 2200m de desnivel positivo y algo completamente desconocido para mí).

Lo de Ronda queda algo más lejos pero es mi principal desvelo, aquello a lo que dedico cada martes y cada sábado cuando salgo de casa para pasar todas esas horas combinando correr con caminar por la Menorca más rural. Anárquicamente, es cierto, pero pasándomelo de maravilla con el entrenamiento. Si termino las 4 carreras que nos quiten lo bailao. Luego vendrá otra vez el Tri...

Salud y kilómetros.

PS. Aún no tengo las camisetas solidarias. Problemas logísticos en vías de solucionarse las mantienen en la isla vecina. Supongo que no irá la cosa mucho más allá de esta semana y podré empezar a vender solidaridad. Tengo ya muchas ganas.

lunes, 20 de diciembre de 2010

LA MARATÓ, ESE ENTRENAMIENTO DISTINTO...

Salida de la edición de 2007 de la marató. Mi debut en la distancia. Esa primera vez...

Después de colgar, el otro día, la entrada más corta de este blog, y quedarme tan ancho he ido esta tarde al médico. Me ha quitado el vendaje de ese tobillo al que le ha dado por seguir hinchado adquiriendo bonitas tonalidades violáceas a las que, a su vez, la facultativa de rigor ha llamado despectivamente edema, para añadir que lo llevaba claro si esperaba el alta laboral y olvídese de despedir el año corriendo.

En fin, Serafín, que no pude celebrar mi cuarta experiencia en los 42 barceloneses (2007, 2009, 2010 y espero que 2011) saliendo a rodar. Pregunté por la bici pero la galena me amenazó con más hinchazones y más edemas: a lo sumo la piscina y sin usar las piernas. Y úseme usted una tobillera potente y una muleta de apoyo para liberar de peso a ese feo tobillo. ¡Susórdenes!

Pero volveré. Al menos lo hice ya en el terreno de las intenciones. Diseñé el plan de ataque al ultrafondo y me inscribí en la marató, que espero completar a ritmo de proyecto de ultrafondón (o era ultrafondista...) con el claro objetivo de acumular kilómetros, acumular amigos y acumular medallas de finisher, que también me hacen un porrón de ilusión, y acumular agujetas de lunes.

Eso sí, con todos los respetos por una distancia que no por conocida deja de ser vista con las pertinentes cautelas por su potencial aplasta-osados. Sigo pensando que en estas distancias triunfan los constantes, no los valientes (de los que tanto los cementerios como los 6 o 7 últimos kilómetros de la carrera, andando, añado, están llenos).

A mí me va a pasar como en Calvià con los 21: llegaré con muchos kilómetros (y cuestas) pero no corriendo un pimiento (como siempre, vamos), mi marca será una ruina pero terminaré más fresco que nunca (esa es la teoría, luego el asfalto nos pone a cada uno en nuestra realidad).

Por todo ello digo que la marató será un entrenamiento, algo distinto porque me darán agua, isotónico y esponjas, tendré servicio médico, animación en la calle, y miles de amigos con los que correr. Así todo es más fácil.

Ah, por cierto, seguro que tengo la oportunidad de volver a saludar a viejos amigos. Sólo por eso vale la pena ir.

Hasta entonces salud y kilómetros...

miércoles, 8 de diciembre de 2010

DE CAMBIOS, CONTROLADORES Y OTRAS PIEDRAS EN EL CAMINO

Terminando con Carlota la última carrera. 10K organizados por mi club, el Crismar CCE Sant Lluís

Lo primero va a ser agradecer los comentarios en la entrada anterior. Lo segundo explicar la desconexión: estoy asimilando determinados cambios en mis responsabilidades profesionales que han sacudido mi rutina diaria en las últimas dos semanas hasta volverlo todo patas arriba.
Además anduvimos peleando con los controladores para no ver arruinada la salida familiar de puente. Un día y medio después de lo previsto conseguimos volar a Barcelona. Yo volví bien, a seguir currando porque como decía un buen amigo, con el trasero alquilado no te sientas cuando quieres. Mis chicas se quedaron hasta el sábado.

Y entre el trabajo y el puente desapareció el orden en mi vida. El domingo corro medio maratón en Calvià y, aunque conseguí entrenar el lunes en la Carretera de les Aigües, llevaba 9 días sin poder calzarme las zapas en absoluto. En todo ese caos se diluyó, en parte, ese reto al que no renuncio (sigo queriendo bajar 15 kilos de una puñetera vez). No me he pesado en todo este tiempo, pero supongo que todo está más o menos donde lo dejé porque sigo abrochando el mismo agujero en el cinturón y he tratado de mantener el acierto en las elecciones dietéticas, apostando fuerte por lo sano y peleando por evitar lo insano. Así imagino que no habré perdido pero tampoco habré ganado. El lunes, cuando vuelva de Mallorca y todo se tranquilice un poco retomaré el control de la situación, haré balance y me someteré a público escarnio si corresponde.

Como decía, el lunes pude correr 1h 45 con calma. Ayer nadé y hoy he salido una horita. Mañana volveré a la piscina y el viernes rodaré suave 30 o 40 minutos para no estar muerto el domingo antes de los 21 km. Saldré, como siempre, con la calma y ya veremos qué pasa.

En otro orden de cosas, ya que mi sister se rajó (otra que trabaja demasiado) en su reto de comerse el medio maratón de Barcelona y no debo acompañarla me baila por la cabeza la idea de hacer el maratón. Sería mi cuarta vez en Barcelona, donde la logística por circunstancias familiares hace muy sencillo correr. Posiblemente la haga sin entrenar. Bueno, quiero decir sin preparación específica para maratón. Andaré con un buen volumen de trail porque mi temporada va hacia el Trail Serra de Tramuntana (62km) el 16 de abril y los 101 de Ronda el 7-8 de mayo. Lo de Barcelona lo decidiré antes del 19 de este mes, que es cuando la inscripción pasa de 50 eurazos a 60 (que ya es pagar, digo yo...), pero estoy casi convencido de presentarme a esa salida el día 6 de marzo.

Si consigo organizarme, claro...

Salud y kilómetros.

Anexo: Jueves 9 de diciembre. Como es jueves me pesé al levantarme. ¡Oh sorpresa!¡1.2kg menos! Los he subido al contador...

lunes, 15 de marzo de 2010

VUELTA AL TAJO QUE ME PILLA EL TORO...

Después del buen rollete que me dejó el último maratón, con marca personal (que no estaba difícil, ya lo sé, pero es la falta de costumbre) debo recuperar el objetivo principal de la temporada (y de mi vida). Me bajaron de las nubes de golpe los colegas del club pidiéndome marca personal también en el medio maratón de Pollença (11 de abril): nunca he podido correr esa distancia en menos de 2 horas (de hecho mi mejor marca son 2:07) y me apuntaban a que el momento había llegado aprovechando la inercia del éxito en el maratón. Ni hablar.

Ni hablar porque correr en Barcelona tuvo un precio: prácticamente 3 semanas de reajuste de plan: tanto me preocupaba la recuperación tras el maratón que me dediqué a prepararlo dejando de lado la bici y la piscina, no del todo pero sí en parte. Quedan 4 semanas para ese medio maratón y he decidido no tocar ni una coma del plan de entrenamiento, correr la carrera como una sesión preparatoria más y meterme la marca que sea en el bolsillo más feliz que una perdiz. Ya vendran tiempos mejores en todos los sentidos.

Me recuperé fantásticamente del esfuerzo del maratón. El lunes ya nadaba, el martes nadé e hice media horita en la bici del gimnasio, el miércoles más bici y el jueves corrí 40 minutos suaves sin molestia alguna. El viernes combiné la bici y correr, aún sin apretar los dientes, descansando el sábado para salir en cuadrilla con la btt el domingo. Esa fue la semana que siguió al maratón.

Hoy, como digo en la cabecera, volví al tajo. Empecé el día con una hora de carrera contínua suave por la hierba del perímetro exterior de la pista de atletismo. Me quedé con ganas de más pero controlando. Luego 30 minutos soltando piernas en la bici estática y 30 minutos más nadando suave. A lo tonto, a lo tonto, descontando estiramientos y demás mandangas me salieron eso, dos horitas de tute.

Mañana me tocan metros de verdad en el agua y una salida algo más seria en ruta con la bici. Porque la bula del maratón se ha terminado y el contador de la izquierda sigue desgranando días a razón de 1 cada 24 horas, que pasan volando.

Salud y kilómetros a todos.

martes, 9 de marzo de 2010

MARATÓ DE BARCELONA 2010

Hombre, pues para cómo empezó, al fin no estuvo mal. A ver si consigo ser breve.

Me sitúo algo más allá de los atracones de pasta del viernes y el sábado, más o menos el mismo domingo de autos, en principio bien tempranito. Soy un auténtico veterano en esto. Anoche lo preparé todo, pinché el dorsal en la camiseta y me dormí incluso antes de ver cómo terminaba el fútbol televisado. Bien desayuno que hay que llenar el depósito, vacío puntualmente los intestinos como mandan los cánones me visto y me voy. Llego al coche, monto y desmonto: olvidé la vaselina. Vuelta a casa, la pillo y me voy por segunda vez. Llego al coche, monto y desmonto: olvidé las tiritas de la nariz. Vuelta a casa, las pillo y desaparezco por tercera vez. Concuzco hasta la zona universitaria y desde ahí en metro hasta la plaza de España. Movidito ha empezado todo.

Acudo a la cita de las 8.00 con la tropa menorquina. Es una quedada para sacarnos una foto pero no hay cámara, requisito indispensable lo segundo para que se produzca lo primero. Rompemos filas y subo hacia el guardarropa. En plena escalera me paran los cuatro mosqueteros, a saber, Alex (de Nenikékamen), Víctor (Vicman) y su colega Jesús (Bekele) y Manel (Binoy). Departo muy brevemente con ellos empapándome de la ilusión de los dos debutantes y del aplomo de los veteranos. Un par de fotos y al guardarropa.

¿Dónde está la riñonera? No aparece en la mochila. La uso siempre en los maratones para cargar con los geles y algo de dinero para el taxi de un abandono que todavía no se ha producido nunca. Debo de haberla olvidado en casa, yo, el veterano que todo lo tenía tan controlado, sin mi riñonera de los maratones. En fin. Aprieto los geles en el microbolsillo del pantalón, dejo la ropa a una voluntaria (gracias desde aquí a todos ellos) y a la salida en la cola de los 12200. Durante un par de minutos recuerdo algo que hablé con Carlos Velayos hace un tiempo: siento una enorme sensación de soledad rodeado por tantísima gente. Ensimismado en estos pensamientos entretengo la mirada en una camiseta rosa. Enseguida deduzco que es la que la organización da este año a las chicas. Es muy bonita, estarán contentas. Además, ahora que me fijo, conozco a su propietaria. Es Ana Espirulina, junto al gran Hita. Dos caras amigas: me abalanzo sobre ellos no sin algún sobresalto por su parte y esperamos juntos el cañonazo del inicio.

Paso bajo el arco de salida cuando se llevan unos 7 minutos de carrera. Para entonces supongo que los keniatas irán ya a por el kilómetro 3. Despacito, con algo de frío pero controlando mucho el ritmo empiezo a correr mi maratón.

Las sensaciones no son muy buenas: tengo frío (algo que nunca había sentido), las piernas algo pesadas y el cabreo intacto: quería unos prolegómenos perfectos y hasta empezar a correr no tuve más que olvidos e improvisación. Además me pasa mucha gente. Intento relajarme y correr a mi ritmo. Igual no he salido tan atrás como yo pensaba. Antes del kilómetro 3 consulto el Fore por primera vez: llevo 1 hora 9 minutos corriendo y poco más de 11 kilómetros. No lo puse a cero tras el último rodaje. Renuevo el encabronamiento y reinicio el trasto. Ahora sólo podré controlar 39 kilómetros de carrera. Además no sé lo que he tardado en recorrer los 3 primeros por lo que el tiempo que llevo corriendo va a ser simplemente aproximado. Por mi cabeza pasaba la posibilidad de bajar de 5 horas teniendo en cuenta que, si bien no había entrenado más que otras veces, sí lo había hecho algo mejor. Si se da la marca lo sabré al bulto.

Tardo un par de kilómetros en relajarme de verdad. Resulta extraño porque aún después del avituallamiento del 5 me sigue pasando demasiada gente. Acierto armándome de paciencia y no modificando mi ritmo. Si algo sé de esto de los maratones es que es largo, muy largo.

En el 14 veo a mi hermana Marian que me saca alguna pose fotográfica y un par de besos. Iba a correr conmigo desde el 38 al final pero se me raja a última hora. Desde ahí empiezo a disfrutar un poquito más viendo cómo van cayendo los kilómetros poco a poco y mi condición se mantiene en un nivel aceptable.

Poco antes del medio maratón, en uno de esos tramos de ida y vuelta me cruzo con Ana. Celebro la oportunidad de volver a saludarla y sigo adelante. Paso la media en 2:21. Calculo con facilidad y veo que doblando el tiempo bajo de 5 horas. De todos modos sé dónde empieza mi carrera. Rara vez paso la mitad con una marca peor, pero a partir del 31 o 32 las fuerzas me suelen desaparecer.

Poco a poco invierto la proporción y empiezo a pasar a corredores. En el 25 ya veo a bastante gente caminando. Más en el 30. La zona de la playa es siempre mi punto débil, donde más sufrí el año pasado. Ahí me examino: no estoy peor que en el 10 y alucino por ello. Viene a mi cabeza la bici: esas tiradas de 70 y 80 kilómetros le han sentado de fábula a mis cuádriceps y más allá del 35 sigo clavando el ritmo casi de salida.

En el 38 vuelvo a ver a mi hermana con mi cuñado. Intercambiamos saludos, esta vez sin parada, y me voy para el casco antiguo de Barcelona con una ampolla puñetera, algo más tostado de piernas (es un maratón, no una broma) pero aún rodando a un ritmo decente. Ahora la cabeza suma muchos enteros porque el 80 por ciento de los que me rodean caminan y alguno con dificultad. La tentación de acompañarles es grande pero me da que andará cerca lo de las 5 horas y continúo corriendo con aceptable ánimo. Mi mejor marca data del 2007, 5:02, y lo de las 5:20 se ha repetido ya demasiado. Caen así el 39, y el 40. Antes del 41 ya veo la plaza al fondo y mis piernas aún me llevan. No sé cómo pero subo un poquito el ritmo (el último km me sale por debajo de 6'). Antes de las torres venecianas veo un coche con el crono oficial: ¡4: 54:00! Lo tengo, me cambia la cara, aprieto porque hasta le voy a bajar de 4:55 al reloj de meta (hay que restarle los 7 minutos que tardé en salir). Empiezo a pasar a todos. Recuerdo los calambres del año pasado: no están. Me gritan mis amigos desde las gradas: ¡Vamos Pepeee! Y cruzo esa meta con una enorme sonrisa de oreja a oreja que aún hoy, 2 días y muchas agujetas después, no ha desaparecido.

Marca oficial 4:48:20, récord personal. Esto es fantástico. Habrá más maratones.

Enhorabuena a los que llegaron a meta. Ánimos a los que lo intentaron y, a los demás, a todos, mucha salud para seguir en la brecha.


viernes, 5 de marzo de 2010

CINCO

No hay quinto malo, o eso dicen. Cuando me propuse el reto de completar un maratón pensaba que estaba bien eso de volver a sentirse joven y capaz de embarcarse en aventuras de ese tipo, pero a la vez tenía claro que mi genética no acompañaba y, si terminaba con éxito, posiblemente todo quedaría en una bonita historia que contar sobre esa vez que me propuse correr la mítica distancia.

Lo que pasa es que correr engancha, y el maratón es la droga dura. Terminé el primero jurando en arameo aquello de nunca más y al llegar a casa ya estaba pensando en el segundo, comentándolo por teléfono con el gran Santi Palillo. El debut primaveral en 2007 tuvo su continuidad en otoño del mismo año. Si primero fue Barcelona, la repetición de la jugada fue en Palma, para correr el Tui. 2008 fue el año de probar Mapoma, sin duda el mejor maratón de todos los que se hacen y deshacen por estos lares. Duro por el perfil pero fantástico en el recuerdo por el trato recibido en el antes, el durante y el después. En 2009 volví a casa, y repetí en Barcelona por logística fundamentalmente. Este año completo la trilogía de la Ciudad Condal y mi quinto "no malo" si todo sale bien. Será especial por muchas razones que no vienen demasiado a cuento. Tengo ganas, muchas ganas no sólo de correrlo sino de disfrutarlo e incluso estoy preparado para sufrirlo porque nadie cubre esos 42 kilómetros sin pasar malos ratos de esos que constituyen la condición necesaria para recordar el día con la mejor de las sonrisas.

Si os cruzáis conmigo, saludadme por favor. Esta vez voy sólo (y ahí está la gracia).

martes, 2 de marzo de 2010

NO QUEDA NADA...


Eso, poca literatura, que no queda nada, menos de una semana y nos paseamos por Barcelona. No se puede pedir más: nos paran los coches, tomamos el asfalto, nos dan agua, isotónicos, esponjas, atención médica, aplausos y gritos de ánimo (aunque alguno al vernos se pregunte qué demonios estamos haciendo tanto loco junto).

Me preguntaba hoy un colega de trabajo si estoy preparado. Le dije que no. En realidad he entrenado algo más que el año pasado, cuando una lesión muscular me fastidió el último mes y medio y salí a ver qué pasaba. De todos modos, mi entrenamiento sigue teniendo bien poca ciencia: corro ratos o ratitos. Encima ahora con lo del Ironman y mi compromiso con la bici y la piscina (algo aparcado estas dos últimas semanas) lo de correr habiendo entrenado específicamente para la distancia deberá esperar a futuras convocatorias.

Mi preparación ha sido la del período de base aeróbica del programa para el IM, añadiendo rodajes algo más largos los domingos, desde 1h30' hasta un tope de 2h46' para no-sé-cuántos kilómetros. Con eso debería bastar para llegar sano a la meta que, al final, es lo que importa.

Como pasé el fin de semana de viaje con la familia corrí el lunes (45') y hoy martes (45' más). Esta tarde me pongo en manos del fisio para uno de esos masajes de descarga del que espero recuperarme pronto (machacan lo suyo), volver a rodar el jueves suave y ya veremos si el viernes hago algo cortito y vigoroso para activar las piernas o simplemente las pongo en alto y me echo una siesta descomunal a la salud de Filípides.

Desde el punto de vista logístico, viajo el sábado, llegando a Barcelona sobre mediodía, más o menos. Mis intenciones apuntan a visitar la feria poco antes de la hora de comer para recoger el dorsal y dar una vueltecita por el lugar. El día de la carrera llegaré prontito a la salida, en metro, supongo, para disfrutar del ambiente de maratón. Me encantaría saludar a todos los valientes que tienen a bien pasarse por aquí de vez en cuando y van a tomar la salida el domingo por la mañana, de corredores o de espectadores, que todo tiene su mérito. Hasta entonces pues, salud y buen descanso.

lunes, 25 de enero de 2010

RECOPILANDO

Bueno, ya sé que casi andamos metidos en febrero, pero feliz año a todos. Sobretodo porque la última vez que aparecí por aquí fue el 20 de diciembre y (nunca mejor dicho) ya ha llovido mucho desde entonces. Recopilo pues.

Pasé las navidades en Barcelona. Nada de bici o piscina pero sí pude salir a correr en plan jogger prácticamente cada día. El mejor día del año para correr por Barcelona es el día de Navidad, sobre las 8 de la mañana, más o menos. Si sales ese día a esa hora, la ciudad te pertenece. Bueno, la compartes con aquellos que dan a la nochebuena sus últimos coletazos, con algún madrugador recalcitrante en busca de un periódico o una barra de pan y con unos pocos locos corredores como tú. Paradójicamente mi peor experiencia fue con esta última estirpe: debo estar volviéndome "de pueblo", pero me dio por saludar a cada uno de estos sudorosos fanáticos de la zapatilla tal como iba cruzándome con ellos. Algunos pueden alegar en defensa propia limitaciones auditivas producto de esa abyecta moda de correr con el ipod a todo trapo, pero la verdad es que la inmensa mayoría ni me miró a la cara, dejándome con la mano alzada y la cara de tonto. Cosas de la gran ciudad, aventuro.

De vuelta a casa me sumergí en la vorágine del sprint final de la temporada de crosses, primero en Menorca y luego en la final del Campeonato de Baleares en Mallorca ayer mismo. Puedo decir con orgullo que, de mi casi superada categoría M-35 (en 20 días me ascienden a M-40) soy el vigésimoquinto de Baleares. Corrían 25, cosas de tomarse esto "de otro modo". Bueno, en descargo propio puedo contar que para aprovechar el día (el objetivo es el maratón de Barcelona) rodé una hora como calentamiento y luego corrí el cross. Además, definitivamente este no es mi mundo. Todo bicho viviente que osa federarse y competir en estos campeonatos va a lo que va y corre que se las pela. Yo no. Hasta mi Santa ha insinuado que aprovecharía más el tiempo entrenando, que "me borre". Lo que ocurre es que en un lugar pequeño como Menorca, mucha de la oferta de carreras es para los federados. O te federas o a rodar por el campo, y tampoco es eso. Además el ambiente local es magnífico, y estar federado me permite viajar con mis compañeros de club a todas las competiciones organizadas a nivel Balear. A la hora de correr en esas pruebas soy un bicho raro, pero tengo ya las rarezas superadas y en mi club toleran mi fobia a la velocidad hasta con buena cara.

Ahora toca maratón. Mi tercera vez en Barcelona y mi quinta vez total. Sigo conformándome con terminar, pero no negaré que teniendo 5:02 como marca personal estaría bien poder romper la barrera de las 5 horas. Supongo que con una marca de 4:59 seguiré pudiendo utilizar mi nick sin problemas.

Más de un mes en silencio. Puede que esto ya no lo lea nadie. La gente se desconecta cuando uno deja de dar señales de vida, como es lógico. Paso de tópicos: no sé si esto va a actualizarse con más frecuencia. En cualquier caso, para lectores y no lectores, mucha salud y buenos rodajes. Deseos patrocinados por Slowcarlota y Slowpepe, los de la foto de arriba. Y sed felices.