jueves, 2 de agosto de 2007

SLOWBIKER

El globero tras el último entrenamiento. Cuando me ponga un maillot de verdad...

Quien mueve las piernas, mueve el corazón, o eso por lo menos nos vendían en los años 80. Pues con la flaca he empezado a mover las piernas cuidando al ruidoso aquiles, que es de lo que se trata. La verdad es que el que no se conforma es porque no quiere. Yo lo estoy pasando muy bien en mis salidas. Por lo general quedo con algún amigo ciclista, sobretodo tratando de que se me pegue algo. Con los de la Asociación Cicloturista de Menorca he sido invitado a salir este sábado, pero me da que va a ser que no, porque la mayoría son unos maquinorros de impresión y ni quiero quedar descolgado y solo ni pretendo que nadie me ande esperando. Para salir con ellos necesito al menos un par de meses de sumar kilómetros en las piernas, porque si ya andaba poco a pie, en bici soy un tortuga de tres pares de narices, como no podía ser de otro modo.

A todo esto van casi 160 kilómetros esta semana, porque a lo tonto a lo tonto he salido ya 3 veces para unos 50-60 por salida. Algo rodado iba ya, claro, porque los domingos desde hace ya un par de años, solemos quedar con los amiguetes de la bici gorda, a comernos los barrancos de la isla. Las medias de mis salidas son de risa, eso sí. La más rápida, 23 km/h, pone lo de globero en un auténtico piropo para mí. De todos modos, eso es algo que me la trae al pairo: salgo solo o con amigos que esperan un ratito de buena conversación y poco más.


En agosto la piscina municipal está cerrada por vacaciones del personal. Eso me llevó a programar mis sesiones de natación en el mar, porque no estaba muy dispuesto a entrenar en piscinas de verano, con niños y colchonetas por todas partes. Ese proyecto de natación marina parece que va a dormir el sueño de los justos, porque me da una pereza brutal lo del agua salada, las lanchas y las medusas, y si no hay motivación no la hay, oye. En septiembre volveré con los entrenamientos de natación en la piscina, aunque tenga que empezar casi de cero.


El tendón me dice que no está aún para correr, pero que a lo mejor este fin de semana me deja que lo pruebe. El médico me ha recomendado una rentrée suave y paulatina, y el sábado puede que me vaya a un caminito llano y de tierra que conozco a trotar 20 minutillos, estirar otros 20 y ponerme hielo nada más llegar a casa. Si eso sale bien, al cabo de 2 días otros 20 minutos, y así hasta no tener ni el recuerdo de la tendinitis. Si a la mañana siguiente el tema molesta habrá que pensar en parar más tiempo y visitar al fisio.


martes, 31 de julio de 2007

LA FLACA (y 2)

No es foto de catálogo, es la mía (en cuanto termine de pagarla, claro)

Tras padecer los rigores de la insularidad en forma de espera, hoy he podido recoger el maquinón de flaca del que tuve a bien enamorarme en su día. Ir a recogerla para llevarla a casa fue la excusa perfecta para poner fin a casi tres semanas en el dique seco (un par de paseítos en bici de montaña y algo de ligero nado veraniego no van a contar como entrenamiento, claro). Entre llevarla hasta su nuevo hogar y sacarla de paseo por la tarde cayeron 60 kilometrillos, que son ya algo digno de mencionar.

Ahora sólo espero que mañana al levantarme, que es la hora en que el aquiles suele manifestarse de mala manera, las molestias no sean mayores que las de días precedentes. Si es así, tengo el firme propósito de incluír esas sesiones de ciclismo moderado que recomendaban los que me escribieron la anterior entrada entre mis entrenamientos, de modo protagonista por lo menos hasta que pueda volver a correr, que no sé cuándo será porque eso sólo lo sabe el joputa del aquiles.

Por lo que respecta a la flaca, firme objeto de estas líneas, debo decir que aún tengo que aprender a montarla. Hoy parecía un pato mareado tratando de poner las calas de las zapatillas espaciales esas que me vendieron dentro de los pedales, cosa que sucedió al noveno o décimo intento para jolgorio de vecinos y paseantes. Luego no tiraba como corresponde con los cambios, y empezando cuesta arriba por poco me caigo de lo despacito que iba (plato grande- piñón pequeño, para el que sepa de qué va). Luego está lo del manillar: si lo agarraba de abajo, desde donde podía acceder a cambio y frenos, la bici se volvía ingobernable, peligrando la vida del ciclista en plena carretera. Lo dicho, que hay que volver a aprender a montar en bicicleta con estos cacharros. Mientras tanto disfrutaré de los piropos recibidos sobre ella. Hoy me llamaron "globero". Si supieran...

¡Que tiemble el puerto de Las Palomas!

viernes, 27 de julio de 2007

UN POCO DE INFO


Corto y pego lo más interesante que, sobre la tendinitis aquílea, aparece en la web http://www.achillestendon.com/. Está en inglés, y siento no verme con coraje de plantar una traducción decente. Me lo dejo ahí de recordatorio, para evitar tentaciones, porque tengo unas ganas locas de calzarme mis nuevas asics y el tendoncito de las narices dice que cuidadín con tocarle las ídems.



The Achilles tendon is fibrous tissue that connects the heel to the muscles of the lower leg: the calf muscles. Leg muscles are the most powerful muscle group in the body and the Achilles tendon is the thickest and strongest tendon in the body. Contracting the calf muscles pulls the Achilles tendon, which pushes the foot downward. This contraction enables: standing on the toes, walking, running, and jumping. Each Achilles tendon is subject to a person’s entire body weight with each step. Depending upon speed, stride, terrain and additional weight being carried or pushed, each Achilles tendon may be subject to up to 3-12 times a person’s body weight during a sprint or push off. For more information on Achilles tendon anatomy see: Physiology.


Larger version of Achilles Tendon IllustrationsCauses of Injury Overuse, misalignment, improper footwear, medication side effects, and/or accidents can all result in Achilles tendon injuries. Multiple causes often contribute to the same Achilles tendon injury. For information on each of these Achilles tendon injury causes, see Causes of Injury
Preventing Injuries
The best way to prevent an Achilles tendon injury is to a) stay in overall good shape, and b) warm-up, stretch, and strengthen the Achilles tendons. The best way to prevent an Achilles tendon injury from getting worse is to address the injury immediately: it will get worse if not addressed. For more information on preventing Achilles tendon injuries see: Preventing Injuries.

Injuries
Undue strain results in over 230,000 Achilles tendon injuries per year in the U.S. alone. The undue strain could be caused by a variety of factors, including: tightness or weakness of the leg, knee, hip, or back; high or low arches; uneven leg lengths; alternating between high (2”) heels and exercise shoes; and/or sudden (rather than gradual) increases in training, such as running faster, further, or up steeper hills. The most common Achilles tendon injuries are Achilles tendinosis (formerly called Achilles tendonitis) and Achilles tendon rupture. Achilles tendinosis is a soreness and stiffness that comes on gradually and continues to worsen until treated. It often starts with stiffness and creaking when first getting out of bed in the morning. Lightly pinching the Achilles tendon with the forefinger and thumb will indicate soreness. Achilles tendinosis is a common injury among middle and long distance runners.



Treating Injuries
Treatment for Achilles tendinosis includes: relative rest, muscle strengthening, physical therapies (i.e. ultrasound, laser photostimulation, electrical stimulation), and ice.



Footwear
Correct footwear can be one of the keys to preventing, recovering from, and preventing the reoccurrence of, Achilles tendon injuries. Incorrect footwear can cause or exacerbate Achilles tendon injuries. Selecting the right shoe or sneaker in terms of cushioning, arch height, and pronation is always beneficial. Some people experience a tremendous temporary benefit from a little extra padding or cushioning under the heel. The temporary heel padding reduces the length of Achilles tendon stretching made with each step or stride.



Treatment includes five simultaneous steps. In cases of tendonitis an anti-inflammatory may also be used.


Relative rest. Stop doing the activity that caused the injury for between a week and a few months, depending upon the degree of degeneration. Relative rest should last at least 1 week for a grade 1 or 2 injury, at least 3 weeks for a grade 3 injury, and at least 1 month for a grade 4 injury. For an understanding of injury grades see: injuries. During the relative rest period also stop performing activities and sports that are similar to the one that caused the injury, i.e. soccer is similar to running, handball is similar to tennis, etc.
Achilles tendinosis is not an excuse to get out of shape: relative rest is the treatment, not total rest. During the relative rest period do alternate sports that are easy on the Achilles tendon, such as swimming, moderate cycling, upper body weight lifting, etc. After the relative rest period, resume gradually. For example, if you are a runner with a grade 3 injury resume with jogging until you are sure that you are down to at least a level 2 injury, then resume running moderate distance with no speed work or hills until you are down to at least a grade 1 injury, then resume running at the same intensity as prior to the injury.

Stretch the calf muscles
for 20 or more minutes per day. If the other leg muscles, the hip muscles, and the back muscles are tight, they may be causing tightness of the calf muscles, so stretch these other muscles as well. In addition to standard stretching, muscles can also be stretched by strengthening their opposing muscle group. For example, strengthening the anterior tibialis, the small muscle group on the front of the lower leg, stretches the calf muscles. As part of stretching, consider massage.


Eccentric strengthening of the leg muscles, particularly the calf muscles. Do daily or every other day calf raises on a stair or using a calf raise machine in a gym. Start slowly using just your body weight doing three sets of 10 or 15. When this can be done without pain, gradually increase the speed, number of repetitions per set, amount of weight, and number of sets. Concentrate on the eccentric rather than the concentric portion of the exercise (the calf lowering rather than the calf raising portion of calf raises). On each repitition, be sure to go all the way down for a full stretch of the Achilles tendon. Do the calf raises after, rather than before, any other exercises that you are doing.


Physical therapy. Therapies applied by professional physical therapists to repair tendon degeneration include: ultra sound, electric
stimulation, and laser photostimulation.


Ice therapy. Apply ice to reduce the degeneration. Ice should not be applied directly to the skin, use an ice pack instead. Apply the ice pack to the Achilles tendons after exercise or physical therapy. Apply as often and as for as long as possible.


Avoid anti-inflammatory and pain killing drugs. The anti-inflammatory drugs will not help because Achilles tendinosis is a degenerative injury rather than an inflammation (see injuries). The pain killing drugs will mask the problem, which is likely to cause the degeneration to get worse. In addition to being ineffective, anti-inflammatory and pain killing drugs are also expensive.
In the very worst cases of Achilles tendinosis, surgery may be required, but only as a very last resort. Consider surgery if all the above steps have been taken completely and repeatedly, and the Achilles tendinosis has not improved for at least six months.

miércoles, 25 de julio de 2007

IGUAL, TODAVÍA

Pues así es. Sin demasiadas ganas de escribir y con muy poquito que contar cuelgo esta entrada. Lo más relevante es que sigo paradísimo. El dolor es ya sólo molestia, pero está ahí para recordarme que como se me ocurra reaparecer sin su correspondiente autorización expresa podría el parón ser mucho peor.

Para decir la verdad sigo siendo escrupulosamente ordenado con el tratamiento prescrito: Tomo a sus horas el Airtal, aplico hielo en la zona maltrecha por la mañana, al mediodía y antes de dormir y me doy frecuentes friegas de Voltarén gel. Por las mañanas el tendón no da los alaridos de días atrás, que ya es mucho, pero molesta al tacto y en según qué posiciones del pie.

Eso del aqua-running, que tanta gracia hace a algunos contertulios se está convirtiendo en mi único consuelo, triste modo de plantearse que me quedan 12 semanas para un medio maratón en el que tenía un poco de "marquitis" puesta (iluso), y 14 domingos para un segundo maratón en el que ya estoy inscrito y para el que no me puedo preparar, al menos de momento. Bastante tengo con controlar esas ganas de salir a trotar 20 minutillos a ver qué tal responde el aquiles, haciendo como que ya no me duele para engañarme con una recuperación que aún no es tal.

No renuncio a nada, pero la verdad es que cada día que pasa se me pone el calendario un poquito más cuesta arriba. Dentro de nada mi mejor opción serán esos planes que combinan correr y caminar y que todos los libros y revistas anuncian como "PARA TERMINAR". Tampoco me importaría, oye...

jueves, 19 de julio de 2007

PACIENCIA

Hoy tuve la que ha sido una tercera opinión sobre mi lesión. Supongo que el diagnóstico ya es definitivo, básicamente porque los tres galenos consultados coinciden en que está todo muy clarito. Para aquellos que más empollados anden al respecto del tema, puedo decir que tengo algo llamado ENTESIS, que no es más que una inflamación del tendón de Aquiles o tendinitis, cuando ésta se produce en el punto de inserción del tendón en el hueso. Existe un puntito de dolor inhabilitante y las molestias son persistentes. Por esa razón tengo terminantemente prohibido todo lo que se haga en posición vertical (al menos mi santa no sale demasiado perjudicada en este punto).

De correr ya ni me acuerdo, y todo lo que se me permite con la bici es limpiarla y engrasarla. Puedo nadar sin abusar de los impulsos de salida después de cada viraje en la pared, y también se me permite (y se me aconseja) eso del aqua-running, que dicho así parece algo galáctico pero no es más que ponerse un churro (un flotador con forma de patata frita gigante) bajo las axilas y hacer como que se corre en aguas profundas. Lo he hecho por espacio de 40 minutos, siendo observado por decenas de usuarios de la piscina con cara de "mira lo que hace ese chalado". Mi cara era la de "yo a lo mío, yo a lo mío", ¡qué remedio!. Tras recuperarme de mi novedosa sesión de ejercicios he nadado un poquito por aquello de aprovechar el remojón, pero las sensaciones no han sido las mejores, yendo con miedo en cada viraje porque el pie me duele.

El tratamiento que me ha sido recetado es el llamado técnicamente como "conservador", que no es el que hacen los señores del principal partido de la oposición en España, sino que consiste en ser bueno haciendo mucho reposo, hielo 3 veces al día, Airtal cada 12 horas, Voltarén pomada con frecuencia y estiramientos. En principio, en un par de semanitas tengo que estar bien ya. Lo jodido del tema es que tanto tiempo parado me va a suponer, por un lado tener que volver atrás en el entrenamiento y ver si soy capaz de mantener los retos que para otoño me había marcado. Por el otro lado, no hago más que pensar en las causas de la lesión. Sé que uno se hace daño cuando se hace daño, y no siempre hay que echar la culpa al entrenamiento, pero es que me pasé 6 meses preparando un maratón y corrí esa carrera sin la más mínima molestia, con un entrenamiento de esos que llaman en los planes "para acabar". Ahora, mucha calidad, mejoras visibles pero 3 lesiones en poco tiempo. No sé si compensa.

La paciencia, que para Santa Teresa de Jesús era un don divino, va a ser ahora el eje de mi actitud frente a esta lesión. Si vuelvo demasiado pronto y recaigo no llego a Palma, eso seguro. De todos modos, Lance Armstrong (en la foto) volvió después de un cáncer para ganar 6 Tours de Francia. Con eso yo creo que está todo dicho. Mucha salud y buenos rodajes a todos.

lunes, 16 de julio de 2007

STOP

Dicen por ahí que existen sólo dos tipos de corredores: los que ya se han lesionado y los que se van a lesionar. Dice mi amigo Juanlu, irlandés-gaditano fundador del club Drinkers with a running problem aunque últimamente no ejerza, que cuando empiezas a correr deprisa lo más fácil es que te lesiones. Bien, el pasado jueves hice esas dos cosas: corrí más deprisa que nunca y me lesioné.

Dice mi GPS que fueron más de 7 kilómetros a 5'20" de media (contando el calentamiento que hago siempre muy suave), lo que como bien saben los que me conocen, para mí es poco menos que volar. Terminé eufórico, pero como poco dura la alegría en casa del pobre, tras la ducha empecé a sentir molestias en el aquiles de mi pie izquierdo. Sometí esa zona a los mimos habituales, con hielito, ibuprofeno vía oral (lo siento, el Traumeel no me hace ni cosquillas) y masajitos con la cremita de turno.

Pues no era el aquiles, o por lo menos no era sólo eso. El dolor era tan raro que hoy cogí los trastos y me planté en urgencias, armado de paciencia y con lectura suficiente como para pasar hasta navidad en la sala de espera. 4 horas y media y dos niños tocacojones después ya tenía un diagnóstico que por lo menos descartaba cualquier asunto feo en el hueso. La doctora acertó a decirme que tenía una inflamación contusa en el lugar del pie que se veía hinchado (gracias, doctora), provocada por el excesivo estrés a que sometí en su día a la zona maltrecha. Total, a que no imagina nadie el tratamiento: hielo, ibuprofeno en las comidas como si fuera el cafetito, pomadita antiinflamatoria y reposo. Para ese viaje no hacían falta estas alforjas. De todos modos bien por descartar nada más heavy. Me quedé más tranquilo.

De una semana a diez días me tengo que pasar sin correr por no golpear la zona. Tampoco puedo montar en bici porque el gemelo me tira del área dañada al contraerse. Sólo puedo nadar, pues menos mal.
También me recomendó unas taloneras que mejoren la amortiguación del calzado, diciéndome que debo protegerme así antes de plantearme eso de empezar a correr. El sorpresón fue mayúsculo cuando le puse al corriente de que el gordito que tenía delante corría maratones.

Me voy a portar bien por lo menos una semana. Luego ya veremos, porque más vale que me ponga bien. Desde el jueves que no corro me ando subiendo por las paredes en casa.

jueves, 12 de julio de 2007

RETOS

En Kona (Hawaii) no todo es Ironman... afortunadamente. Adoro a las ballenas.


No hace tanto, todo el que corría era un atleta, todo el que montaba en bici en condiciones era un ciclista y todo el que nadaba en una piscina arriba y abajo era un nadador. Los maratones estaban reservados a superdotados de aspecto enjuto y rostro afilado, los grandes puertos de montaña solo los subían en bici los profesionales y cuatro tarados con demasiado tiempo libre, y la natación era para competir por los campeonatos regionales o para retozar barriga al aire y aliviar esos calores veraniegos. Afortunadamente las cosas han cambiado.


Hoy los maratones se hacen mayores a costa de un porcentaje elevadísimo de corredores de salud, aquellos que introducen cambios en su estilo de vida para hacerla más activa y saludable, y, enganchados a esto del correr, empiezan por carreras cortas y acaban devorando la mítica distancia de los 42 kilómetros y ese glorioso pico. Las asociaciones cicloturistas florecen aquí y ahí, agrupando globeros del área de influencia primero los domingos por la mañana y después algún día más robado a la familia o al sueño, para terminar en organizadas marchas ventilándose tres puertos de los Pirineos en fila o merendándose los Dolomitas con un piñón de 30 dientes. Y los triatlones. Recuerdo como veía a salto de mata y por la vieja parabólica del Astra reportajes sobre la épica del Ironman de Kona, en Hawaii. Daba la sensación de que estaba ante algo para superdotados, al alcance de tan pocos que difícilmente iba a salir todo aquello más allá de la categoría de rareza. Hoy las pruebas de distancia Ironman aparecen casi por todas partes (si hasta tenemos una en el Delta del Ebro), y lo que es más, esa salvajada de por lo menos 15 horas se mete en la cabeza de montones de ciudadanos de a pie, y cada vez hay más finishers.


¿Y por qué digo todo esto? Básicamente porque hace un añito mi salud era precaria y el deporte significaba sillón o, como mucho, resoplantes pachanguitas de 3 contra 3 o algún paseo en bici de montaña. Hoy tengo en el saco 3 medios maratones y un maratón, uno más de cada caerá antes de que termine el año, Mapoma me llama para 2008 aunque yo mire para otro lado y para fines de ese año tengo casi perfilado mi reto. Con la boquita pequeña puedo decir que organizan una animalada en la sierra de Cádiz llamada TRIATLÓN TITÁN, un medioIronman de los de 2-90-21 con la particularidad de que todo, absolutamente todo (menos el pantano, claro) va tirando parriba, en el recorrido más cabrón que se pueda encontrar para esa distancia, subiendo en bici 3 puertos de primera categoría de Vuelta a España (de hecho Las Palomas se subió en alguna edición) y con un medio maratón subeybaja que termina con 2 km subiendo un 7 y pico % constante. ¿Que por qué es un reto? Porque creo que no soy capaz de terminarlo. Tengo un añito largo para convencerme de que no debo ir.


Mirad, mirad:


Me prometí mantener todo esto bajo el paraguas de la discreción. Contarlo es el único modo de sacármelo de la cabeza un poquito. Lo siento.

miércoles, 4 de julio de 2007

DAY IN, DAY OUT

Que esto no va a ser un camino de rosas es algo que yo ya sabía. El entrenamiento de ayer terminó de confirmar todas las sospechas en esa línea. Por las cosas del currar, tuve que aparecer en la pista un poco después de las 13:00 horas, con el Lorenzo calentando de lo lindo y un tentempié bailando por el estómago. Después de rodar un buen progresivo y hacer con escrupulosa exactitud los ejercicios de técnica de carrera y dos diagonales fuertes empezó la sesión propiamente dicha.

Modulaciones cortas. Eso era lo que el Coach tenía previsto para el día de ayer. Algo parecido a las clásicas series, pero adaptado a mi plan de entrenamiento concreto. Sobre el perímetro exterior de hierba de la pista municipal de atletismo debía dar una vuelta rápida (475 metros), en 2'15", y una vuelta de recuperación por debajo de 3', repitiendo el ejercicio sin parar hasta 5 veces. Al controlar la recuperación y hacer que ésta sea cada vez más corta, el ejercicio se acerca mucho a la realidad del fondista: ritmo elevado y sostenido, esa es la idea.La primera vuelta rápida salió demasiado bien: 2'04". La manzana que danzaba amenazadoramente por mi estómago intentaba salir del mismo por donde había entrado. Los esfuerzos por mantenerla en su sitio dejaron de ser efectivos a la tercera vuelta. El malestar se hizo insoportable, aparecieron las náuseas y, al poco, sobrevino el vómito. Tras parar, beber un poquito de agua y recuperar el resuello traté de seguir. Pude con una repetición más. El estómago seguía quejándose, las piernas no andaban y la cabeza me decía que corriera otro. En ese momento resuelvo que lo mejor va a ser mandarlo todo al carajo. Bueno, sigo, pero al trote cochinero, con la moral por los suelos y el aparato digestivo en plena rebelión. Finalmente decido dejarlo, ir en busca del Coach y presentarle mis excusas por tamaña exhibición de flojera, falta de arrestos y pésima digestión.

Hablando con el Coach llego a la conclusión de que esto son cosas que pasan. Cada vez que me veo con él para entrenar trabajamos sobre ritmos que para mí son exigentes, y a los que no estoy para nada acostumbrado. Estoy mejorando, esto lo noto, pero no quisiera pagar un precio demasiado alto por ello. Lamento haber pinchado ayer. Lo lamento por mí y por el Coach, porque lo que yo hago me ilusiona a mí pero también a él, y mis miserias son las suyas.

Voy a correr un tupidísimo velo sobre el entrenamiento de ayer. Voy a aprender de lo que hice (comer una manzana 5 minutos antes de empezar a correr fuerte y a 30ºC) y a borrar justo después, todo lo que pasó. A ver si soy capaz de retomar el plan de entrenamiento donde lo dejé, y no me vuelve a pasar nada de todo esto.

jueves, 28 de junio de 2007

PROPOSICIONES INDECENTES

Por lo visto, el de Arriba se está comportando con nosotros esta semana. Por aquí han bajado esas temperaturas cabronas que le quitan a uno las ganas de nada que no sea a la sombra y con una cervecita en la mano. Lo dicho, que está haciendo un fresquito que encanta, y el cuerpo, por ello o porque no sabe lo que se hace, pide guerra.

Están siendo estos días, pues, tiempo de subidón, de buenos entrenamientos y, soñador que es uno, malas ideas. No es que mi estado de forma haya sufrido modificaciones excesivamente notorias, pero la mejora en las sensaciones, y en algún detallito del reloj, sí son dignas de ser tenidas en cuenta.

Ayer rodé por el camino de La Cucanya, cruzando de Fornells a Alaior por el segundo alto insular, el Puig de Sa Roca. Es un recorrido que me gusta mucho, porque discurre en su totalidad entre bosques, por una senda que es un contínuo sube y baja, y por donde encontrar un coche es poco menos que un milagro. El camino de montaña en sí tiene una distancia de 8,4 kilómetros, gps en mano, y de la última vez que lo hice, hará cosa de un mes y medio, a ayer, le pegué un mordisco al crono de más de 6 minutos. De todos modos, lo fundamental para mí fue lo bien que me encontré subiendo, porque las cuestas son contínuas, y donde antes tenía que reducir para evitar que el corazón se me saliera por la boca, ayer fue un trotar con buenas sensaciones. Aún así estamos hablando de menos de 9 kilómetros a un ritmo un poco por encima de 6'10", aunque sea una travesía de montaña. Para mí está bien, pero poniendo los números se puede ver que de FastPepe aún ná de ná.

Hoy he sacado la bici de montaña. También he subido a Sa Roca, esta vez desde abajo. Es curioso porque antes en esas cuestas echaba pie a tierra y ahora subo aunque sea sufriendo un poquito. Al final con el puerto y todo, me salieron 31 kilómetros, para 1 hora 40, que para las cuestas y tratarse de caminos y no de carretera, está el tema bastante apañao. Lo dicho, como ayer, lo mejor, las sensaciones.

Y en época de bonanza siempre me pasa lo mismo. Supongo que es una reacción por el tiempo en que no he sido capaz de hacer nada importante. Cuando estoy bien, empiezo a construír castillos en el aire, aunque como soy tan cabezón, suelo cumplir con cada locura en que me embarco. Aún así, no voy a tomar ninguna decisión con respecto a mi calendario hasta después de las dos carreras de octubre (21 y 42km), porque sino me voy a volver loco, pero estoy recibiendo últimamente demasiadas proposiciones indecentes...

Un abrazo a todos, habituales y no tanto, que tengo el día Teletubi.

lunes, 25 de junio de 2007

A POR ELLOS

Voy lanzao. No sé si es el plan, el coach, la promesa de futuras recompensas o una más que probable pérdida del juicio, pero la sesión de esta tarde me dejó con las pilas cargadas y la moral por las nubes. De todos modos lo mejor va a ser que tenga los pies en la tierra y la cabeza en su sitio, porque esto no ha hecho más que empezar.
Hoy correspondía según el plan una sesioncita dedicada a las modulaciones cortas, que según el coach no son series, pero a mí me parecen una judiada poco menos que comparable. Después de un calentamiento digno del mejor encierro sanferminero, con los dos mihuras desbocados en esa progresión de rodaje, le he dado las buenas tardes a mis isquios con sendas reverencias. El coach no es muy partidario de estirar antes de la batalla, y sí de hacerlo mucho y bien al final, como dedicando un tiempo especial al recuento de bajas. Aún así, no me he permitido las diagonales a ritmo de 400 a que he sido sometido sin antes avisar a mis maltrechas piernas sobre lo que parecía avecinarse.
Modulaciones cortas, uséase, una vueltecita rápida (casi a lo que dé) y otra lenta recuperando el resuello y la dignidad perdida. Bueno, el tema llevaba un poquito más de ciencia en su planteamiento, pero para qué aburrir con fríos datos cuando de números están las páginas de los buenos llenas. (¿Cómo era eso? ¿Dejemos las marcas para los atletas?). La pura cuestión en sí es que el bueno del coach anda recuperando la forma a pasos agigantados, y me ha llevado con el gancho en la primera repetición, corriendo algo más rápido de lo previsto (siempre que para el tortuga que suscribe "algo más rápido" sea poco más de 4 minutillos el mil). Por suerte esa tortura duró sólo 475 metros y algunos exhabruptos por mis cuerdas vocales emitidos, acordándome de la madre del coach y de algunos de sus antepasados tristemente finados. Ahí el pulsómetro se ha puesto en plan cachondo, y me ha dicho aquello de ¿dónde vaaaaaaas?¿a ver si ahora nos creemos Bekeleeeeee? Al menos eso he entendido yo, porque el pobre no hacía más que pitar a pleno pulmón y encender todo tipo de luces rojas, que digo yo que no es el color de la esperanza precisamente.
El resto de la sesión, puesto el coach en vereda, ha transcurrido ya dentro de unos cauces más cercanos a lo que se nos supone a ambos. Los tiempos han salido y de vuelta a casa las sensaciones son prácticamente inmejorables, como me sucede cada vez que hago un entrenamiento en condiciones. Las piernas bien, el coco mejor. De todos modos esto no ha hecho más que empezar. Mañana trideporte, porque aparte de las pesas (sí, hasta un acérrimo enemigo de mover hierrotes como yo...) me toca nadar y, si el día da pa tanto, sacar la bici por la tarde. De momento no es la flaca, porque ando aún con la de montaña parriba y pabajo, pero le estoy echando el ojo a un par de elementas y antes o después la flaca caerá.

domingo, 24 de junio de 2007

TENEMOS UN PLAN, OTRA VEZ

Primero vino un plan llamado "del sofá al medio maratón". Terminado éste, el gran reto de los 42 de Barcelona también tuvo su correspondiente planificación. Varias carreritas cayeron antes del Gran Día, y en marzo de este año se cumplió el sueño. Tras la correspondiente recuperación, y sin objetivos demasiado claros me fui al festival gastronómico de Almansa, que incluyó un paseo de 21 kilómetros por todo el pueblo y un baño de camaradería impagable. Ahí no hubo plan. Después vinieron las ganas de mejorar, el Coach, los sueños de 3en1 y por fin, mañana es lunes.

Mañana empieza el nuevo plan. Subidos a él debemos llegar a cubrir una serie de objetivos, unos más concretos que otros:
Por un lado, y como retos deportivos en sentido estricto, tengo una ilusión bárbara por bajar de 2 horas en el Medio Maratón de Menorca el domingo 7 de octubre. Dos semanas después, la cita es con el plato fuerte de otoño, los 42 y pico del Tui Maratón de Palma. Ahí los objetivos son más de sensaciones que de crono. Dicen que el primer maratón hay que ir a terminarlo y en el segundo a mejorar tu marca. A mí, por el respeto que le tengo ahora a la distancia, me va a bastar con acabar un poquito mejor que en Barcelona (en menos de 5 horas si no es mucho pedir). Por último, como objetivo genérico y por el amplio margen que me da tan bajo punto de partida, me planteo sobretodo mejorar corriendo y, sin agobios, en la bici y nadando.

El 80 % del éxito está en la dieta, en mi caso así es, y bajar los kilos que llevo en la mochila ya no es sólo una cuestión de mejora sino de garantía contra las lesiones, sobretodo si los entrenamientos de calidad empiezan a ser el pan nuestro de cada día. Por esto es por lo que pienso que meter natación y bici va a ayudarme a mejorar esa resistencia aeróbica sin sobrecargar tanto mi maltrecha estructura músculo-esquelética (además de disfrutar por la variedad que ello introduce en el plan).

Esto es lo que en realidad cuenta. Lo que venga dentro de algunos años ya vendrá. Claro que querría celebrar mis 40 primaveras con alguna animalada atlética, pero eso llegará en su debido momento, dentro de un tiempecito. Ahora mismo, a sus órdenes, Coach.


martes, 19 de junio de 2007

NO ME HE VUELTO LOCO (que yo sepa...)

Futura Ironman finisher saliendo del agua. Todos detrás. Así cualquiera.

Sorprende en sobremanera que uno cuelgue un post pensando en voz alta, contando una de esas ilusiones que son, o no son, y aparezcan legión (afortunadamente) de comentarios deseando suerte en la empresa. En lo del Triatlón estoy con Sor Triatleta-naturista: lo más probable es que sea algo muy divertido. Yo disfruto especialmente metiendo natación y bici para descansar de correr. Me permite seguir trabajando mi resistencia cardiorrespiratoria sin machacar los grupos musculares propios de la carrera. Con la bici desaparecen los impactos contra el suelo, y el trabajo excéntrico de los isquiotibiales, que ahora son mi punto débil. Con la natación trabaja básicamente el tren superior. Además uso bastante unas palas específicas de nadar, con lo que brazos, hombros, pectorales y dorsales se entrenan aún sin querer. En los triatlones está demostrado que el nivel de los participantes es de maquinorros para arriba, y en mi puñetera vida me había planteado ni por asomo sacar la nariz en una competición de ese estilo. La larga distancia es diferente. Ahí caben los fenómenos y los menos fenómenos, los de 8 horitas y los que luchan por evitar el cierre del control a las 15 o 17 horas (según competición). Es un reto de dureza superlativa que está ahí para quien quiera recoger el guante, y a largo plazo me parece la mar de atractivo. Eso es todo.

Pero no me he vuelto loco. Empecé a correr "de verdad" hace aún menos de un año. Desde entonces he corrido un maratón, tres medios maratones y muchas carreras más cortas. Y ese es por ahora mi mundo (y que dure).


En la última carrera, en La Mola. Al fondo los perseguidores. Careto de sufrimiento, y eso que bajaba. Foto cortesía del Coach, que corría un pasito por atrás.

Eso es en puridad lo que debo afirmar, no sea caso que me empiecen a preguntar por el Ironman con demasiada frecuencia. De momento es corriendo como me encuentro a mí mismo, soy feliz y pretendo mejorar. La bici y la piscina me divierten y me ayudan, y con ello seguiré. Para los 40 (y faltan 3) habrá que organizar algo y liarla, pero queda tantísimo...

Mañana empiezo a entrenar sin mirar al jodisquiotibial. No hay ni dolor ni molestia. Ya no lo hubo anteayer cuando rodé 23 minutillos de test. Las sensaciones fueron entonces extrañas: no noté la lesión, pero sentía que la pierna "mala" no estaba igual que la "buena". No sé porqué pero era así. Puede que el coco me tuviera demasiado pendiente de dar con la más mínima molestia y no me dejara rodar completamente redondo. Posiblemente sea algo normal tras un problema muscular, pero en mi bisoñez correril debo decir que ese día se convirtió en una novedad inquietante.

Por cierto, he descubierto un Triatlón de distancia Ironman en España. Es en el Delta del Ebro, en el pueblo pescador de l'Ampolla (http://www.ironcat.org/) . Mi madre tiene una casa a 25 minutos de ahí. Mmmmm...

lunes, 18 de junio de 2007

MALAS IDEAS...


9 días sin poder salir a correr dan para bastante. Por ejemplo tiene uno tiempo de salir en bici, solo o acompañado, y disfrutar de otro modo de un ratito de sudores y paisaje. También hay tiempo para pelearse con el agua. Siempre me gustó mucho nadar, aunque otros lo hicieran mejor que yo. Tanto sobre la bici como nadando me muestro como un reflejo fiel de lo que soy con las zapas en los pies: un tipo tranquilo, lento pero seguro.





9 días de no correr dan para mucho. Por ejemplo para darse cuenta de que uno no quiere dejar de correr nunca, de que uno necesita de esa recarga de pilas casi diaria que se regala calzándose las viejas zapatillas para patear algún camino.


9 días de no correr dan para otras cosas. Por ejemplo para pensar en lo que se hizo, en lo que se está haciendo y en lo que se puede hacer. Y dan para tener malos pensamientos, para proponerse retos que ahora parecen imposibles, aunque uno los coloque más allá en el tiempo, digamos a unos 3 años vista. Hace sólo un año, correr un maratón también me parecía un imposible...


Desde luego, determinados retos no pueden tomarse a la ligera, sobretodo si, desde el desconocimento, no se tiene una perspectiva clara de la magnitud de la empresa. De todos modos, soñar es gratis, y estos días he tenido demasiado tiempo para soñar.


Hoy empiezo a correr otra vez. Estoy mucho mejor de la lesión, y quiero agradecer desde aquí todo ese apoyo que me habéis ofrecido.



martes, 5 de junio de 2007

DURA VIDA DEL CORREDOR

En la travesía de montaña a Monte Toro (32 km) con mi amigo Tin

Nadie dijo que todo esto iba a ser fácil. Para esta semanita el coach me había preparado una serie de test para evaluar lo evaluable, y tener así un registro de mi actual momento correril al que poder referirse en un instante futuro y obtener datos fiables sobre mi supuesta progresión.

10 vueltas al perímetro exterior de la pista municipal de atletismo (475 metros) a tope. Eso se supone que debía hacer ayer. Después de calentar concienzudamente me lancé al reto. Duré menos que un caramelo en la puerta de un colegio. A la 5ª vuelta tuve que dejarlo, con mareos, náuseas y visión nublada. Salí demasiado fuerte, hacía mucho calor, quería hacerlo muy bien y soy un novato del carajo en esto. Por todas estas razones tuve que dejar el test para mejor momento. Me supo mal fundamentalmente por el coach, al que no quiero fallar en esto. Él me entendió y restó importancia al tema, diciendo que hay que aceptar que tenemos días en que no andamos, que las piernas dicen nones, y lo mejor es recoger el chirniguito y dejarlo para mejor ocasión.

Esa mejor ocasión se dio por la tarde, en que me volví a calzar las zapas y completé 9 km a un ritmito aceptable y, sobretodo, con buenas sensaciones. Ahora se trata de encontrar el momento para repetir ese test de casi 5000, y hacer el de 1000 y el de 400, además de rodar unos kilometrillos fáciles para cerrar la semana de cara a la carrerita de la Mola del próximo sábado.

Mientras corría ayer esos 9 km pude departir con otros corredores que encontré en la pista. Me enteré de cómo es el circuito de la Mola: un recorrido por las entrañas de la fortaleza a través de pasadizos, patios y calabozos para salir en cuesta arriba hasta la zona de cañones y volver a bajar por el mismo lugar. En total 2 vueltas, es decir, que seré doblado por la cabeza de carrera una vez. Así podré ver quien va primero, que también tiene su interés.

Anexo a la entrada:
Hoy completé el test de 5000. Bueno, metro arriba, metro abajo son 4750. La marca está de momento en poquito más de 25 minutos, lo que al cambio da un ritmo por kilómetro aproximado de 5'19". Estoy muy contento porque por fin salió, con calor y viento fuerte en contra en una de las dos rectas largas (es lo que tiene esta maravilla de isla en la que vivimos).

Mañana saldré con mi cuñado, que está también empezando en esto por controlar el peso. Va a ser un rodaje suave Run Easy, y con tanta calidad con el coach como lo que entreno últimamente, me apetece perderme una horita por esos caminos rurales en los que yo soy yo en mi máximo esplendor.


domingo, 3 de junio de 2007

¿QUIEN DIJO QUE EN ALMANSA NO HUBO PODIUM?

De izquierda a derecha: Slowpepe, Josero, Grey y el maestro Santi Palillo.
Foto cortesía de www.nekerun.blogspot.com (hurto alevoso)

sábado, 2 de junio de 2007

CAMINANTE NO HAY CAMINO...

Fortaleza de La Mola, Puerto de Maó


...Se hace camino al andar. Por ahí, y siguiendo la inspiración del más que famoso poema de Antonio Machado, es por donde anda mi momento correril. Hemos empezado a caminar. Tenemos 4 meses por delante para recoger frutos, pero el momento actual es de arado de campo y siembra. Hemos vuelto a empezar: estoy aprendiendo a correr, y no sabía que esto era tan jodidamente complejo. Técnica de tobillos, trabajo con rodillas altas, cadera baja, flexión, extensión, mejora en los apoyos,... ¡uf! Sin embargo, voy a cumplir con mi parte del compromiso y seré el más aplicado de los alumnos. Si algo no sale bien, la culpa al coach.


Y lo primero que voy a hacer, siguiendo su consejo, es participar en la Carrera de la Fortaleza de la Mola, 7.5 km por los pasadizos, almenas y torreones de esta maravilla de fines del 1800.



La Fortaleza de la Mola está estratégicamente situada en una península que cierra la entrada del puerto de Maó por su orilla norte. Denominada también de Isabel II, en honor a la reina que la mandó construir a mediados del siglo XIX durante la dominación española de la isla, tuvo como función principal la de proteger la entrada del puerto de posibles invasiones enemigas.
Bajo los acantilados de esta impresionante fortaleza han tenido lugar numerosos episodios de batallas, en las que los poderosos navíos se enfrentaban a los ejércitos enemigos.
La estructura de la fortaleza fue trazada con una línea poligonal para tener bien controlado tanto el frente terrestre como el marítimo. El sistema de fortificación se basaba en las enseñanzas del ingeniero Montalambert, que concentraba los fuegos en los ángulos entrantes con sus reductos, en el interior del ancho foso, y sus órdenes de fuego desde las casamatas. Terminada la fortificación, se inició el artillado con la inclusión de los primeros cañones que fueron ampliados con el tiempo.
En la visita a esta portentosa fortificación militar del pasado podremos observar los fosos con reductos defensivos y el hornabeque con cañones protegidos por casamatas que vigilaban la entrada al puerto.






Eso será el próximo sábado, dentro de una semanita. Será la primera vez que voy a una carrera aquí en la isla sin plantearme nada que no empiece en mí y termine en mí. Es decir, si soy el último (como casi siempre que corro por aquí), aquí paz y después gloria, y a quien Dios se la dé, que San Pedro se la bendiga. Se acabó el preocuparse por ese estigma de perdedor que siempre me acompaña por aquí. La cabeza bien alta y una sonrisa de oreja a oreja al cruzar el arco de meta. Además voy a correr sin reloj, con dos cojones.