domingo, 27 de junio de 2010

TAPERING

Gráfico sustraído del blog del Chuckie V, probablemente el mejor no-entrenador de triatlón del mundo
Llevo dos semanas tocándome las pelotas. Bueno, entreno lo que me toca pero esto ya no es lo mismo. Después de pelearme con sesiones de 7 horas (6 de bici y 1 de correr), o de nadar 4000 metros por la mañana y correr 3 horas por la tarde, lo que estoy haciendo ahora mismo es pasear, pero por lo visto es lo que corresponde.

Sin ir más lejos (quedándonos por aquí) esta mañana organizamos una travesía nadando. 7500 metros en el mar, con el neopreno y pudiendo pedirle a la lancha que nos acompañaba un tentempié parece más de lo que realmente es. Aún así, prudencia mediante, sólo nadé 4000. El domingo que viene es "el día más largo", y no es plan de cagarla ahora.

En bici y, especialmente corriendo me creo el puto amo. Debo controlar tanto volúmenes como intensidades, y constantemente le estoy diciendo al motor que no, que no toca darle más. Por tanto voy cómodo siempre, y eso a alguien como yo que vive todo esto desde el lado más pobre le produce grandes sensaciones. De todos modos basta con sacar pecho y quedar para rodar con alguien un poco normalito para bajar al puto amo a la tierra y ver que no es oro todo lo que reluce.

En fin, Serafín, que como me he pegado una panzada de entrenar soy tan paquete como antes pero ahora un paquete con buenas sensaciones... hasta que pienso en lo que se me viene encima. Sé que para el domingo estoy, pero no tengo nada claro que para estar menos de 15 horas en el envite. Aunque no seré yo quien ahora pierda demasiado tiempo echando cálculos: como dice el coach, esto es tan largo que un montón de cosas pueden ir mal. Tan sólo tengo en la cabeza para esos 231 km (226 + 5 de obras en el tramo de bici) el método de las tres C: nadar con Calma, en la bici con Cabeza y el maratón con Cojones (si queda algo aún, claro).

Si no pasa nada colgaré algo antes de volar el próximo jueves. Gracias por los ánimos a todos.

Salud y kilómetros!!!

miércoles, 9 de junio de 2010

VOLVER A CONTARLO

Debía ser el km 18 del medio maratón en el Half Challenge de Calella. Sufriendo, claro...

Dejé de escribir porque me quedé sin ganas y retomo el blog porque me vuelve a apetecer. Seguramente todo es así de sencillo, aunque llevase aletargado varias semanas antes de dejarlo y siguiese con la página por un mal entendido compromiso. Ahora he recuperado algo de tiempo y ganas y aquí estoy de nuevo por si queda aún alguien que me lea.

Como dice el contador que desde la esquina superior izquierda del blog desgrana día tras día una cuenta atrás que ya me acojona un poco, sigo liado con la locura del Ironman, en la semana de máximo volumen ahora mismo, sin ir más lejos, y capeando el temporal con ese valor que a todo pingüino se le supone.

En el camino quedó la experiencia del debut en lo que los que saben llaman LD (larga distancia para nosotros). El Half Challenge de Calella, en un ya lejano 16 de mayo, fue un rotundo éxito para alguien como yo. Me pareció una auténtica revelación descubrir que existen carreras a partir de cierta distancia (1.9 km nadando, 90 km en bici y 21 km corriendo) en las que basta con salir tranquilito, sin prisas ni agobios, sin ritmos de umbral ni mandangas por el estilo. La sensación de triunfo en Calella fue fantástica: seguramente por controlar con la modestia del novato el ritmo en el agua y con la bici me sentí buen corredor (!) en el medio maratón, adelantando a infinidad de tipos con mucho mejor aspecto que yo y entrando feliz en la meta una hora antes de lo previsto (vale, la previsión era de mínimos, claro), 6 horas y 27 minutos después de empezar con la aventura. Para muestra un par de botones convenientemente sustraídos de la web del fotógrafo oficial...


Como de observadores anda el mundo lleno y puede que hasta alguien desperdicie algo de tiempo en esta entrada admitiré que he perdido un poco de peso. Nada exagerado, pero me va a venir bien para Frankfurt sin duda. ¿Dieta? la del cucurucho: comer como siempre y entrenar mucho (era así, ¿no?...en fin...)

La próxima vez hablaremos de entrenamiento. Sigo sin saber demasiado al respecto pero ando todo el día cansado.

Salud y kilómetros a todos.

jueves, 22 de abril de 2010

CIERRE TEMPORAL


Este blog lleva algún tiempo languideciendo por desatención (más propia que ajena). Volveré a la carga cuando sienta que puedo aportar algo con sustancia. Ahora mismo tengo la cabeza en otros muchos sitios y las cosas no deben hacerse a medias. Cuelgo el letrero sin dar las gracias a los que hicisteis pasable este rincón con vuestras aportaciones porque supongo que volveré. Hasta entonces pues, salud y kilómetros a todos.

jueves, 15 de abril de 2010

DE QUÉ HABLA MURAKAMI CUANDO HABLA DE CORRER

Algunos de los que invertimos nuestro escaso tiempo libre en darle a la zapatilla y contarlo después andamos disfrutando de la lectura de lo último que ha salido al mercado literario patrio (aunque escrito en 2007) de Murakami, que no por nada habla de correr.

El libro me parece una auténtica delicia, pero eso tiene escaso mérito a la vista de que era antes un convencido fan de este escritor y habla el libro de la afición que compartimos por salir a correr. No voy a recomendar su lectura porque pienso que cada uno debe leer lo que le dé la gana, pero sí que me apetece desarrollar un par de pensamientos extraídos del libro para plasmarlos en el blog.

Murakami corre cada día. Bueno, él mismo dice salir de media unos 6 días por semana, pero si no sale 7 es porque siempre hay algún día en que no puede por estar demasiado ocupado o no permitirlo la climatología. Al ser preguntado por su afición a las zapatillas la gente suele alabar su fuerza de voluntad para cumplir con tan espartano régimen de entrenamiento. Pero correr para el exitoso escritor japonés no tiene nada que ver con la fuerza de voluntad, y en eso coincidimos muchos de los que un día enfermamos de modo incurable en el mismo sentido: si seguimos corriendo años después de haber comenzado es, sin duda, porque nos gusta y porque hace que nos sintamos mejor. Y esas son las dos razones que resumen todas las demás en mi opinión. El resto de ellas (perder peso, bajar el colesterol o la tensión arterial, controlar los niveles de azúcar en sangre, mejorar la autoestima, acompañar a los amigos, bla, bla, bla,...) no sirven para ir más allá de unas pocas semanas de vida correril.

Murakami empezó a correr cuando cambió su vida de currante (regentaba un bar) por la de escritor. Tantas horas sentado en su mesa de trabajo escribiendo y fumando empezaron pronto a pasar factura a su salud por lo que el tipo tomó la determinación de cortar por lo sano y empezar a correr, una actividad que se llevaba de fábula con su personalidad. Él dice que tiene tendencia a coger peso y debe llevar una vida muy activa para controlar ese tema (por ahí nos identificamos todos los que engordamos sólo con mirar la comida). Corriendo mejoró su estructura física y empezó a alimentarse mejor (y dejó de fumar). Ahora dice sentirse más fuerte y sano que antes.
La gente con tendencia a engordar tiene, por definición, más posibilidades de sufrir por la fragilidad de su salud en la vida adulta que aquellos que no necesitan hacer ningún esfuerzo por mantenerse delgados. Es un hecho que el sobrepeso (la pandemia del siglo XXI como lo llaman los cardiólogos) resulta determinante en muchos accidentes cardiovasculares, y es factor de riesgo de muchas enfermedades (la diabetes sin ir más lejos). Lo que me gusta de Murakami es que le da la vuelta a la situación convirtiendo el problema en una oportunidad: aquellos que deben esforzarse por comer bien y hacer ejercicio para mantener el peso corporal (y lo consiguen, añado yo) siempre tendrán sobre el papel mejor salud que quienes no deben esforzarse por estar delgados (y, se entiende, siguen comiendo mal y sin hacer ejercicio). Aplastante.

Seguimos en la brecha, dándole al trideporte.

Salud, kilómetros y páginas.

Añado algo que acabo de recibir por correo electrónico. Creo que hace algún tiempo que rueda por ahí, de hecho ya lo había leído, pero me parece tan bueno que he decidido colgarlo en esta entrada. De todos modos la foto tampoco tenía mucho que ver con Murakami...

Sabes que ya eres corredor cuando:

* Tratas de convencer a todo el mundo que corra 5 km, "porque eso no es nada."
* Te sabes las distancias a todas partes con una precisión de 0.1 Km.
* Te parece que la diferencia entre 5 min/Km y 6 min/Km es inmensa.
* La enfermera se asusta porque tus pulsaciones están en cuarenta por minuto.
* Tus héroes son todos africanos y ya te estás pareciendo a ellos.
* Proteínas, pasta, agua y frutas son el 80% de tu dieta.
* No corres para adelgazar, sino que adelgazas para correr.
* Te levantas más temprano los fines de semana que los días de trabajo.
* Los viernes te acuestas más temprano que el resto de la semana.
* Sales escondido a correr porque te da pena decirle a la familia que vas por tu segunda carrera del día.
* En un día "suave" corres 10 Kms.
* En el lavadero de tu casa hay un sitio especial para la ropa de correr.
* Cuando viajas, las zapatillas las cargas en el equipaje de mano.
* Eres el único al que no le importa que el ascensor no funcione.
* Ya nadie pelea contigo porque sales a correr un 25 de diciembre.
* Corres 12 Kms, te bañas, te vistes, desayunas y cuando el resto de la gente se despierta te pregunta: "Qué pasa? hoy no corres?"
* No puedes correr en el gimnasio porque la cinta tiene un límite de 30 minutos (de todas maneras correr en cinta te parece una mierda.)
* Ves maratones por televisión.
* Los geles y los energy-bars te empiezan a saber bien.
* Mezclas Gatorade con agua porque "la concentración comercial no es la correcta."
* Desayunas a las 4 de la mañana.
* Te molesta la gente que le llama a cualquier carrera "maratón."
* Cuando la familia ya no te reclama que corres mucho o estás muy flaco.
* Viajas 150 Kms para una competición de 10km.
* Te fijas en las zapatillas que usan otros.
* Sabes más de rodillas que un médico.
* Te puedes tomar 4 litros de agua seguidos.

lunes, 12 de abril de 2010

MITJA MARATÓ DE POLLENÇA 2010


Me permito empezar esta crónica con una anécdota de calentamiento: el chico de la imagen superior me reconoció, cosas de esta fama mal llevada, y me pidió una foto. Como no es plan de negarse, que luego todo se sabe, accedí encantado. La verdad es que no estoy muy acostumbrado a ello, pero a los fans nunca hay que negarles nada porque somos quienes somos gracias a ellos. En fin, que el mozalbete tuvo su dosis de gloria a mi lado. Mucho le debí animar porque al final ganó la carrera.

Bromas aparte (gracias, Chema, por tu predisposición y simpatía), el rodaje largo de carrera que correspondía a esta semana de entrenamiento lo convertí en el Campeonato de Baleares de medio maratón, o lo que es lo mismo, en la cuarta edición del medio maratón de Pollença (Mallorca), repitiendo porque ya corrí el año pasado.

Viajé con el club, como siempre, y tuvimos un fin de semana redondo. Cada vez estoy más contento de que en el Crismar CCE Sant Lluís nadie haya alzado la voz aún pidiendo la expulsión fulminante de alguien tan poco competitivo como yo. Al final, el ranking.

Mi semana no fue la de alguien que va a competir seriamente el domingo. De hecho no moví ni una coma del plan de entrenamiento. La única diferencia, obligada por el viaje, fue descansar el sábado en lugar del lunes (que salí con la bicicleta). Lo demás lo hice tal como tocaba, esperando no estar más que decente en los 21 y pico de Pollença.

Salí cansadote, notando las piernas algo más pesadas de lo habitual. Eso no lo esperaba tanto porque creía que el reposo del sábado me iba a venir mejor. Los primeros kilómetros son en suave descenso y donde debería haber estado más que cómodo por ese perfil me costó mover las piernas con fluidez. La verdad es que esa pesadez me acompañó prácticamente toda la carrera, pero lo bueno del caso es que el tema no pasó de ahí. Quiero decir que me comí los 21 todos al mismo ritmo, sin notar apenas el cansancio propio del paso de los kilómetros y bajando hogadamente de 6'/km en los dos últimos parciales. Sin apretar demasiado, pensando en no hipotecar la siguiente semana de entrenamientos por la recuperación propia de las competiciones fuertes bajé más de 9 minutos mi marca del año pasado en el mismo circuito y con las mismas condiciones de calor y humedad (tuvimos un sol de justicia y algo más de 20º en el termómetro). Sigo siendo un más que humilde corredor, que en tropecientas medias jamás ha bajado de las 2 horas, pero con mis 2:10 (crono oficial, que a mí me salen 2:09) quedé mucho más que satisfecho.

Ahora el ranking:

1. Mis compañeros de club, una familia de veteranos, un grupo 10
2. La organización del viaje, Xec, Beni y compañía: todo salió perfecto
3. La cervecita viendo el fútbol del sábado. Sin comentarios por el resultado.
4. Los voluntarios de Pollença: imprescindibles.
5. Ser reconocido en la línea de salida: aún me da vergüenza.
6. El agua fría de las duchas: único pero de un polideportivo ejemplar.
7. Las fotos de la organización: 416 fotos preciosas en las que no aparezco ni de lejos
8. El dorsal, de papel cebolla, que llegó en la mano de más de uno a meta.
9. La manía de dar los botellines de agua sin tapón
10. La espera, por llevarnos a la salida a las 8 empezando la carrera a las 10

martes, 6 de abril de 2010

LA BICI DE MI VECINA

Se la he pedido para el Ironman, pero me gustaría tenerla algo antes para hacerme con las nuevas medidas. Los acoples le van a quedar la mar de chulos, aunque no tengo muy claro que mi espalda piense lo mismo, teniendo en cuenta que nos han pasado el tramo de bici a 185 kilómetros.

También he pensado en montarle el Aerodrink, que es ese bidón con pajita que se monta entre los acoples para beber sin perder la posición aerodinámica.

Dice mi amigo Ángel que lo mismo el desarrollo que monta de serie se me va a quedar un poco corto, sobretodo en las bajadas, así que he pensado en montarle un plato de 55 dientes. Lo que ocurre es que montando el plato no me queda mucho espacio para los piñones, por lo que sólo puedo montar atrás uno, y de 5 dientes. ¿Os parece difícil de mover tanto desarrollo o confiais en esas piernas que Dios me dio? Afortunadamente el circuito es bastante llano por lo que si me lanzo fuerte con todos mis kilos la inercia me ayudará a dar pedales, o eso espero. Si monto ese desarrollo tendré que ingeniármelas para alargar el manillar o lijarme un poco las rodillas, para que éstas no golpeen la empuñadura en cada ciclo de pedaleo. Como lo segundo no lo contemplo tendré que recurrir al ingenio para conseguir lo primero. El problema entonces está en la altura del sillín, que es algo limitada. Con el manillar alto y el sillín bajo la posición sobre los acoples será más benévola con mi espalda, aunque algo antiestética porque va a parecer que monto de pie sobre la bici. Quizás lo más importante sea que la distinguiré con facilidad de las otras bicis a la hora de hacer la transición desde el agua. Es que son todas tan iguales y hay tantas que si no es así no hay manera.

Anduve también tras la idea de montarle una rueda lenticular trasera, de tamaño normal, pero lo descarté porque me dijo el mecánico que entonces corría el riesgo de caerme hacia adelante a la menor oportunidad, y la seguridad es lo primero. Con las ruedas de serie, la ventaja es que puedo llevar las cámaras de repuesto como si fueran pulseritas de esas del equilibrio que tan de moda están ahora, y si debo cambiar alguna, se hinchan en dos empujones con la bomba.

Espero que los jueces de Frankfurt homologuen esas pequeñas modificaciones y pueda usar la bici de mi vecina en la carrera. Sobre la vecina me ahorro cualquier tipo de comentario machista para salvaguardar la impoluta imagen que tantos años me ha costado edificar. Soy un tipo decente.

Ale, salud y kilómetros.

jueves, 1 de abril de 2010

TIEMPOS DE CORTE

Lo normal en un Ironman siempre fue tener 17 horas para completar la distancia. Luego algunas carreras subieron algo el listón y fijaron en 16 horas su tiempo de corte, detallando tiempos intermedios que había que superar para poder seguir oficialmente en carrera. Sin dar la talla hasta ese punto lo más habitual es que le quiten a uno el dorsal y le inviten a abandonar advirtiéndole de que si continúa lo hace bajo su estricta responsabilidad. Una tocada de huevos, vamos, teniendo en cuenta los meses de sacrificio y la pasta que uno invierte en material, viaje, hotel, dorsal, ...

Tras inscribirme en Frankfurt, revisando cositas sin importancia en la web oficial topé con la mala noticia de que iba a tener no 17 ni 16 sino 15 horas para llegar a meta. Para alguien como yo este no es un dato baladí. Me siento capaz de preparar a mi organismo para recorrer los 226 kilómetros pero, no nos engañemos, lo que no puedo es hacerlo con demasiadas urgencias en el crono: nado más o menos bien pero no muy rápido, sumo kilómetros en bici pero mis medias de velocidad son aún muy modestas y corro siempre en el pelotón de cola. Además creo que puedo mejorar mi resistencia sin demasiados problemas, es cuestión de darle, pero para la velocidad no tengo lo que hay que tener y no creo que lo adquiera de hoy a julio, por lo que las dudas con las que empecé el viaje no se van a despejar con facilidad.

Bien, pues en estas, el bueno de Iván (http://www.grabuma.blogspot.com/) publica un post contando que lo de las 15 horas responde a presiones de los vecinos del lugar (gracias, señores), pero es que además se descuelga con la noticia (contrastada luego en la web oficial) de que el segmento de bici debe alargarse 5 kilómetros por culpa de unas obras. ¡Bien! Justo lo que necesitaba para asegurar mis opciones. No nos engañemos, 185 kilómetros es muy lejos hasta para ir en coche. Eso sí, alargan el tiempo de corte de la bici en 15 minutos (gracias, todo un detalle) ¡que no se suman al tiempo final de corte, quedando este en las 15 horas igual! Total, que empezaremos el maratón 5 kilómetros más cansados y tendremos 15 minutos menos para correrlo. Así me gusta, dando facilidades a los pingüinos.

En otro orden de cosas, y como no podía ser de otro modo, lento pero seguro sigo entrenando. Mis salidas en bici andan ya por las 3 horas 30 minutos. Esta mañana salí con Pedro y Raúl. Llaneando anduve a su nivel, pero tuvieron que esperarme después de cada cuesta. Para arriba sigo pasándolo bastante mal, pero al menos ya no tengo que declinar invitaciones de mis compañeros porque ya no hay tanta diferencia entre ellos y yo. Y entrenar en grupo es sin duda mucho más entretenido que salir solo tantas horas.

En el agua me siento cada vez más cómodo pero empiezo a andar algo corto de volumen teniendo en cuenta lo que queda de plan de entrenamiento. Tras el medio maratón del día 11 pasaré a nadar 4 días, a ver si le doy al tema el empujón definitivo. Lo de correr, como siempre, lentito y a disfrutar. Vamos a ver si todo sumado me da para llegar a la meta, y si puede ser sin ser descalificado por no dar la talla con los tiempos de corte.

Salud y kilómetros

lunes, 15 de marzo de 2010

VUELTA AL TAJO QUE ME PILLA EL TORO...

Después del buen rollete que me dejó el último maratón, con marca personal (que no estaba difícil, ya lo sé, pero es la falta de costumbre) debo recuperar el objetivo principal de la temporada (y de mi vida). Me bajaron de las nubes de golpe los colegas del club pidiéndome marca personal también en el medio maratón de Pollença (11 de abril): nunca he podido correr esa distancia en menos de 2 horas (de hecho mi mejor marca son 2:07) y me apuntaban a que el momento había llegado aprovechando la inercia del éxito en el maratón. Ni hablar.

Ni hablar porque correr en Barcelona tuvo un precio: prácticamente 3 semanas de reajuste de plan: tanto me preocupaba la recuperación tras el maratón que me dediqué a prepararlo dejando de lado la bici y la piscina, no del todo pero sí en parte. Quedan 4 semanas para ese medio maratón y he decidido no tocar ni una coma del plan de entrenamiento, correr la carrera como una sesión preparatoria más y meterme la marca que sea en el bolsillo más feliz que una perdiz. Ya vendran tiempos mejores en todos los sentidos.

Me recuperé fantásticamente del esfuerzo del maratón. El lunes ya nadaba, el martes nadé e hice media horita en la bici del gimnasio, el miércoles más bici y el jueves corrí 40 minutos suaves sin molestia alguna. El viernes combiné la bici y correr, aún sin apretar los dientes, descansando el sábado para salir en cuadrilla con la btt el domingo. Esa fue la semana que siguió al maratón.

Hoy, como digo en la cabecera, volví al tajo. Empecé el día con una hora de carrera contínua suave por la hierba del perímetro exterior de la pista de atletismo. Me quedé con ganas de más pero controlando. Luego 30 minutos soltando piernas en la bici estática y 30 minutos más nadando suave. A lo tonto, a lo tonto, descontando estiramientos y demás mandangas me salieron eso, dos horitas de tute.

Mañana me tocan metros de verdad en el agua y una salida algo más seria en ruta con la bici. Porque la bula del maratón se ha terminado y el contador de la izquierda sigue desgranando días a razón de 1 cada 24 horas, que pasan volando.

Salud y kilómetros a todos.

martes, 9 de marzo de 2010

MARATÓ DE BARCELONA 2010

Hombre, pues para cómo empezó, al fin no estuvo mal. A ver si consigo ser breve.

Me sitúo algo más allá de los atracones de pasta del viernes y el sábado, más o menos el mismo domingo de autos, en principio bien tempranito. Soy un auténtico veterano en esto. Anoche lo preparé todo, pinché el dorsal en la camiseta y me dormí incluso antes de ver cómo terminaba el fútbol televisado. Bien desayuno que hay que llenar el depósito, vacío puntualmente los intestinos como mandan los cánones me visto y me voy. Llego al coche, monto y desmonto: olvidé la vaselina. Vuelta a casa, la pillo y me voy por segunda vez. Llego al coche, monto y desmonto: olvidé las tiritas de la nariz. Vuelta a casa, las pillo y desaparezco por tercera vez. Concuzco hasta la zona universitaria y desde ahí en metro hasta la plaza de España. Movidito ha empezado todo.

Acudo a la cita de las 8.00 con la tropa menorquina. Es una quedada para sacarnos una foto pero no hay cámara, requisito indispensable lo segundo para que se produzca lo primero. Rompemos filas y subo hacia el guardarropa. En plena escalera me paran los cuatro mosqueteros, a saber, Alex (de Nenikékamen), Víctor (Vicman) y su colega Jesús (Bekele) y Manel (Binoy). Departo muy brevemente con ellos empapándome de la ilusión de los dos debutantes y del aplomo de los veteranos. Un par de fotos y al guardarropa.

¿Dónde está la riñonera? No aparece en la mochila. La uso siempre en los maratones para cargar con los geles y algo de dinero para el taxi de un abandono que todavía no se ha producido nunca. Debo de haberla olvidado en casa, yo, el veterano que todo lo tenía tan controlado, sin mi riñonera de los maratones. En fin. Aprieto los geles en el microbolsillo del pantalón, dejo la ropa a una voluntaria (gracias desde aquí a todos ellos) y a la salida en la cola de los 12200. Durante un par de minutos recuerdo algo que hablé con Carlos Velayos hace un tiempo: siento una enorme sensación de soledad rodeado por tantísima gente. Ensimismado en estos pensamientos entretengo la mirada en una camiseta rosa. Enseguida deduzco que es la que la organización da este año a las chicas. Es muy bonita, estarán contentas. Además, ahora que me fijo, conozco a su propietaria. Es Ana Espirulina, junto al gran Hita. Dos caras amigas: me abalanzo sobre ellos no sin algún sobresalto por su parte y esperamos juntos el cañonazo del inicio.

Paso bajo el arco de salida cuando se llevan unos 7 minutos de carrera. Para entonces supongo que los keniatas irán ya a por el kilómetro 3. Despacito, con algo de frío pero controlando mucho el ritmo empiezo a correr mi maratón.

Las sensaciones no son muy buenas: tengo frío (algo que nunca había sentido), las piernas algo pesadas y el cabreo intacto: quería unos prolegómenos perfectos y hasta empezar a correr no tuve más que olvidos e improvisación. Además me pasa mucha gente. Intento relajarme y correr a mi ritmo. Igual no he salido tan atrás como yo pensaba. Antes del kilómetro 3 consulto el Fore por primera vez: llevo 1 hora 9 minutos corriendo y poco más de 11 kilómetros. No lo puse a cero tras el último rodaje. Renuevo el encabronamiento y reinicio el trasto. Ahora sólo podré controlar 39 kilómetros de carrera. Además no sé lo que he tardado en recorrer los 3 primeros por lo que el tiempo que llevo corriendo va a ser simplemente aproximado. Por mi cabeza pasaba la posibilidad de bajar de 5 horas teniendo en cuenta que, si bien no había entrenado más que otras veces, sí lo había hecho algo mejor. Si se da la marca lo sabré al bulto.

Tardo un par de kilómetros en relajarme de verdad. Resulta extraño porque aún después del avituallamiento del 5 me sigue pasando demasiada gente. Acierto armándome de paciencia y no modificando mi ritmo. Si algo sé de esto de los maratones es que es largo, muy largo.

En el 14 veo a mi hermana Marian que me saca alguna pose fotográfica y un par de besos. Iba a correr conmigo desde el 38 al final pero se me raja a última hora. Desde ahí empiezo a disfrutar un poquito más viendo cómo van cayendo los kilómetros poco a poco y mi condición se mantiene en un nivel aceptable.

Poco antes del medio maratón, en uno de esos tramos de ida y vuelta me cruzo con Ana. Celebro la oportunidad de volver a saludarla y sigo adelante. Paso la media en 2:21. Calculo con facilidad y veo que doblando el tiempo bajo de 5 horas. De todos modos sé dónde empieza mi carrera. Rara vez paso la mitad con una marca peor, pero a partir del 31 o 32 las fuerzas me suelen desaparecer.

Poco a poco invierto la proporción y empiezo a pasar a corredores. En el 25 ya veo a bastante gente caminando. Más en el 30. La zona de la playa es siempre mi punto débil, donde más sufrí el año pasado. Ahí me examino: no estoy peor que en el 10 y alucino por ello. Viene a mi cabeza la bici: esas tiradas de 70 y 80 kilómetros le han sentado de fábula a mis cuádriceps y más allá del 35 sigo clavando el ritmo casi de salida.

En el 38 vuelvo a ver a mi hermana con mi cuñado. Intercambiamos saludos, esta vez sin parada, y me voy para el casco antiguo de Barcelona con una ampolla puñetera, algo más tostado de piernas (es un maratón, no una broma) pero aún rodando a un ritmo decente. Ahora la cabeza suma muchos enteros porque el 80 por ciento de los que me rodean caminan y alguno con dificultad. La tentación de acompañarles es grande pero me da que andará cerca lo de las 5 horas y continúo corriendo con aceptable ánimo. Mi mejor marca data del 2007, 5:02, y lo de las 5:20 se ha repetido ya demasiado. Caen así el 39, y el 40. Antes del 41 ya veo la plaza al fondo y mis piernas aún me llevan. No sé cómo pero subo un poquito el ritmo (el último km me sale por debajo de 6'). Antes de las torres venecianas veo un coche con el crono oficial: ¡4: 54:00! Lo tengo, me cambia la cara, aprieto porque hasta le voy a bajar de 4:55 al reloj de meta (hay que restarle los 7 minutos que tardé en salir). Empiezo a pasar a todos. Recuerdo los calambres del año pasado: no están. Me gritan mis amigos desde las gradas: ¡Vamos Pepeee! Y cruzo esa meta con una enorme sonrisa de oreja a oreja que aún hoy, 2 días y muchas agujetas después, no ha desaparecido.

Marca oficial 4:48:20, récord personal. Esto es fantástico. Habrá más maratones.

Enhorabuena a los que llegaron a meta. Ánimos a los que lo intentaron y, a los demás, a todos, mucha salud para seguir en la brecha.


viernes, 5 de marzo de 2010

42 y 195

Por último dejo en el blog este vídeo. No es nuevo. Tampoco para mí, pero en su día me gustó mucho y me parece un momento ideal para volver a él. 42 y 195.

CINCO

No hay quinto malo, o eso dicen. Cuando me propuse el reto de completar un maratón pensaba que estaba bien eso de volver a sentirse joven y capaz de embarcarse en aventuras de ese tipo, pero a la vez tenía claro que mi genética no acompañaba y, si terminaba con éxito, posiblemente todo quedaría en una bonita historia que contar sobre esa vez que me propuse correr la mítica distancia.

Lo que pasa es que correr engancha, y el maratón es la droga dura. Terminé el primero jurando en arameo aquello de nunca más y al llegar a casa ya estaba pensando en el segundo, comentándolo por teléfono con el gran Santi Palillo. El debut primaveral en 2007 tuvo su continuidad en otoño del mismo año. Si primero fue Barcelona, la repetición de la jugada fue en Palma, para correr el Tui. 2008 fue el año de probar Mapoma, sin duda el mejor maratón de todos los que se hacen y deshacen por estos lares. Duro por el perfil pero fantástico en el recuerdo por el trato recibido en el antes, el durante y el después. En 2009 volví a casa, y repetí en Barcelona por logística fundamentalmente. Este año completo la trilogía de la Ciudad Condal y mi quinto "no malo" si todo sale bien. Será especial por muchas razones que no vienen demasiado a cuento. Tengo ganas, muchas ganas no sólo de correrlo sino de disfrutarlo e incluso estoy preparado para sufrirlo porque nadie cubre esos 42 kilómetros sin pasar malos ratos de esos que constituyen la condición necesaria para recordar el día con la mejor de las sonrisas.

Si os cruzáis conmigo, saludadme por favor. Esta vez voy sólo (y ahí está la gracia).

martes, 2 de marzo de 2010

NO QUEDA NADA...


Eso, poca literatura, que no queda nada, menos de una semana y nos paseamos por Barcelona. No se puede pedir más: nos paran los coches, tomamos el asfalto, nos dan agua, isotónicos, esponjas, atención médica, aplausos y gritos de ánimo (aunque alguno al vernos se pregunte qué demonios estamos haciendo tanto loco junto).

Me preguntaba hoy un colega de trabajo si estoy preparado. Le dije que no. En realidad he entrenado algo más que el año pasado, cuando una lesión muscular me fastidió el último mes y medio y salí a ver qué pasaba. De todos modos, mi entrenamiento sigue teniendo bien poca ciencia: corro ratos o ratitos. Encima ahora con lo del Ironman y mi compromiso con la bici y la piscina (algo aparcado estas dos últimas semanas) lo de correr habiendo entrenado específicamente para la distancia deberá esperar a futuras convocatorias.

Mi preparación ha sido la del período de base aeróbica del programa para el IM, añadiendo rodajes algo más largos los domingos, desde 1h30' hasta un tope de 2h46' para no-sé-cuántos kilómetros. Con eso debería bastar para llegar sano a la meta que, al final, es lo que importa.

Como pasé el fin de semana de viaje con la familia corrí el lunes (45') y hoy martes (45' más). Esta tarde me pongo en manos del fisio para uno de esos masajes de descarga del que espero recuperarme pronto (machacan lo suyo), volver a rodar el jueves suave y ya veremos si el viernes hago algo cortito y vigoroso para activar las piernas o simplemente las pongo en alto y me echo una siesta descomunal a la salud de Filípides.

Desde el punto de vista logístico, viajo el sábado, llegando a Barcelona sobre mediodía, más o menos. Mis intenciones apuntan a visitar la feria poco antes de la hora de comer para recoger el dorsal y dar una vueltecita por el lugar. El día de la carrera llegaré prontito a la salida, en metro, supongo, para disfrutar del ambiente de maratón. Me encantaría saludar a todos los valientes que tienen a bien pasarse por aquí de vez en cuando y van a tomar la salida el domingo por la mañana, de corredores o de espectadores, que todo tiene su mérito. Hasta entonces pues, salud y buen descanso.

domingo, 21 de febrero de 2010

ES LUPUS

Foreman: Para tratar pacientes nos hicimos médicos.

House: No, para tratar enfermedades somos médicos. Tratar pacientes es el inconveniente de esta profesión.

No me he vuelto arrogante, ególatra, narcisista o antisocial. Tampoco agonizo víctima de un ataque de misantropía, aunque ha faltado poco, muy poco. Algunos dirán que me estoy volviendo viejo: el martes cumplí 40 y no soy capaz de arrancar de mi cabeza el infame pensamiento de que dentro de 10 años cumpliré 50. En plena crisis, sí, pero no es eso.

Resulta que para empezar con el invento este del triatlón y llegar a Frankfurt sabiendo un poquito de que va el rollo me inscribí en una prueba de la llamada distancia B o Half Ironman. Hablo concretamente de la Challenge-Barcelona Maresme en Calella, para el mes de mayo (supongo). Es la segunda edición de este Half. La organización tiene una página web (www.challenge-barcelona.com) y ahí acudo para formalizar todos los trámites que incluían el desembolso de la bonita cifra de 150 eurazos que se cobran con cargo a mi correspondiente tarjeta de crédito de modo puntual. Y parece que no hay carrera. A ver si soy capaz de explicarlo (hasta donde yo sé) de modo resumido:

TEAM-CHALLENGE GERMANY es una empresa alemana, dueña de los derechos de las competiciones de marca "Challenge". Los alemanes contratan el año pasado a una empresa española, EVOLUTION, para organizar tanto el Half (1900 m nadando, 90 km en bici y 21 km corriendo a pie) como el Challenge (distancia completa 3800-180-42).

Para este 2010, EVOLUTION abre inscripciones y nos apuntamos. Mientras tanto llega el mal rollo, las discusiones y la ruptura del contrato entre EVOLUTION y TEAM-CHALLENGE. Ambas partes dicen poseer los derechos de organización de la prueba. EVOLUTION sostiene que el Half va a ser organizado tal y como estaba previsto el próximo 23 de mayo. TEAM-CHALLENGE, propietaria de los derechos, renegocia los permisos con las autoridades locales y organiza su Half el 16 de mayo, abriendo una página web para ello idéntica a la de EVOLUTION pero terminada en .es (www.challenge-barcelona.es) Ambas pruebas en Calella.

Las dos empresas se cruzan denuncias y todo queda en manos de un juez que, como suele ser costumbre del lugar, resolverá cuando le parezca.

Mando sendos correos electrónicos a las dos partes. Ambas se reconocen como legítimas organizadoras de la prueba: TEAM-CHALLENGE por poseer los derechos y tener los acuerdos con las autoridades, y EVOLUTION por defender el contrato que, por 5 años, firmaron la temporada pasada y consideran vigente hasta que un juez no diga lo contrario. Ahí estamos, a la espera de saber qué demonios es lo que padece el enfermo, aceptando los pros y contras de la medicina y odiando a los pacientes. EVOLUTION no está dispuesta a devolver a nadie el dinero de la inscripción, aunque todo apunta a que, siendo el hermano pobre, el Half lo organizará finalmente TEAM-CHALLENGE. Y los alemanes siguen con sus inscripciones a buen ritmo amenazando con dejarnos fuera a los que nos inscribimos con los españoles (cuando sólo existía la posibilidad de hacerlo así, hace ya meses).

En otro orden de cosas, esta semana pasé un par de días en Barcelona. Conseguí salir a correr un ratito el miércoles, y volviendo tropecé con uno de mis amiguetes favoritos, asiduo de esta bitácora, maratoniano, ironman y la mar de majete. Como por navidades casi todos los corredores barceloneses me dejaron con mi saludo de pueblo en el aire, me he vuelto un poco House e ignoro a todo bicho trotante con el que me cruzo corriendo por la ciudad condal. Por suerte Pau (www.ironpanic.com) es infinitamente más sociable que yo y, no sin cierto estupor (o desconcierto geográfico), me reconoció, tuvo a bien pararse, abandonar a sus compañeros de entrenamiento y comentar conmigo la jugada. Como diría mi primo, fue un puntazo. Y trotando de vuelta a casa volví a saludar a tantos corredores como se cruzaron conmigo. Otra vez sin éxito, claro.

Salud y buenos rodajes a todos.

lunes, 8 de febrero de 2010

CORRIENDO CON CARLOTA

Cuando apostamos por la paternidad fuimos convenientemente advertidos de los cambios que la niña iba a ocasionar en nuestro estilo de vida. Personalmente sabía que Carlota iba a exigir mucho tiempo de calidad que, como no nací millonario, debía salir del que dedicaba habitualmente al ocio, en buena parte lo llenado por el entrenamiento.

Inmediatamente pensé en el carrito. Mi santa no tragó con "el mónstruo de las tres ruedas" por aquello de tener (ella) un coche pequeño y nuestra casa demasiadas puertas. Habiendo comprado para Carlota el clásico carrito compacto y práctico con el que no se puede salir a correr, fijé mi objetivo en uno de esos "babyjogger" tan molones, ruedas grandes y finas, y precio por las nubes. Como mi cumpleaños estaba lejos, los reyes no se iban a mostrar demasiado generosos y la paga extra estaba más que gastada el proyecto durmió el sueño de los justos y salir a correr con Carlota tuvo que esperar... hasta hace unos tres meses.

Un conocido iba a jubilar un carrito de tres ruedas en buen estado. Hablándolo se ofreció a prestármelo, pero ya se sabe lo que pasa con estas cosas: las usas, las usas y las usas y para cuando debes devolverlas te mueres de vergüenza por el estado en el que se encuentran. Le pedí que le pusiera precio, llegamos a un acuerdo justo y me llevé el carrito a casa. Tras un leve mantenimiento apretando un par de tornillos, repasando las ruedas y dando una manita de lubricante a las partes móviles el nuevo bólido de Carlota enseguida funcionó de maravilla.

No diré que lo hayamos usado mucho, la verdad. El invierno está siendo duro por estos lares, con frío, viento y humedad, y una cosa es que Carlota y yo queramos salir a correr juntos y otra muy distinta es que arriesgue la salud de mi hija de modo innecesario. Eso sí, cuando hemos salido la experiencia ha valido la pena. Le monté un saquito de esos de invierno, y Carlota se acurruca dentro de él y se pasa todo el rodaje riendo.

Hay un par de cosas interesantes que apuntar con respecto a esto de correr con el carrito del bebé:

Lo primero es esperar a que el bebé tenga fuerza suficiente en el cuello como para no lastimarse con los baches. Normalmente eso sucede sobre los 7 meses, aunque puede ser un poquito antes (sobretodo si se hace sólo asfalto) o un poquito después en función de cada bebé. Después recomiendan acostumbrar poco a poco al pasajero. Yo no tuve ese problema porque a mi hija todo lo que sea salir de casa le encanta y ya pasamos el verano yendo en bici de aquí para allí con una sillita frontal de la que tengo que hablar algún día (una auténtica maravilla).

Otra cuestión importante es el ritmo: como es lógico hay que bajar un poquito el pistón porque se trata de reservar fuerzas para empujar el carrito (sobretodo se nota la más mínima cuesta), para ir comentando la jugada con el bebé (con mi hija contamos gaviotas, saludamos a las vacas, ...) y andar un poco pendiente de si se quita los guantes y los tira por la borda, si se duerme y se descoloca, etc.

En cuanto a la técnica, encuentro difícil correr con las dos manos en el carrito, porque mis hombros están acostumbrados a bascular para contrarrestar la rotación de mi cadera (como en cualquier otro ser humano, ni más ni menos). Es más sencillo empujar el carrito con una mano y mover en libre braceo la otra extremidad superior. Conduzco mejor con la derecha, pero estoy aprendiendo a hacerlo también con la izquierda, por aquello de entrenar compensado. Hay que saber que la rueda delantera de un carrito que sirva para correr no es direccional (es fija) y hay que estar un poco atento también a si hay que levantar el carrito tanto para superar obstáculos como para girar cuando la curva es curva de verdad. Aún así, con una mano el carrito s se dirige bien sin levantar la rueda delantera si los giros son suficientemente suaves.

Lo dicho, toda una experiencia tanto para el papi (o la mami) como para el bebé. Absolutamente recomendable hablando desde mi experiencia (limitada pero intensa). Carlota se pone a aplaudir cuando ve que empiezo a vestirme de romano y saco su anorak y su gorro orejero preferido.

Salud y buenos rodajes, solos o tan bien acompañados como podáis.

jueves, 28 de enero de 2010

LENTO

No quisiera cansar a nadie con mucha filosofía. Me llevé la bronca de mi querido Ricardo tras el "pobre" papel realizado en el campeonato de Baleares de Cross. Su argumento era irrefutable: un tío que puede correrse esos 8 kilómetros a 5'20" o 5'30" no debe permitirse terminar invirtiendo algo más de 6 minutos cada 1000. Ir acompañando a Julio no es excusa: era el gran campeonato para veteranos (sic), individual y por clubes, y se trataba de darlo todo. Y Julio que espabile...

Soy lento, muy lento. Hay dos razones para que las leyes de la física me maltraten de ese modo. La primera razón por la que no corro rápido es porque no puedo. La segunda es porque no quiero. Posiblemente hice de la necesidad virtud, me adapté a mis posibilidades y descubrí un nuevo mundo fuera de la ley en el que las cosas me iban más o menos bien, donde había espacio para todos, independientemente de sus capacidades.

Además la velocidad es técnicamente un concepto relativo: yo hasta puedo parecer rápido si se me compara con los 10 últimos de cualquier gran maratón del mundo, y mi amigo Ricardo es una auténtica tortuga comparado con conocidos míos que se zampan un maratón en 2h 40' (y estos a su vez son lentísimos si corren con Gebresselassie, claro).

Respeto a los rápidos, hasta les envidio en cierto modo por ello, pero no me molesta en absoluto ser lento. Hago sus mismos kilómetros pero paso más tiempo sobre el asfalto. Lo más importante es que adoro lo que hago, no podría vivir sin ello y disfruto de cada minuto que paso ahí afuera. Tan sólo pido que me dejen hacerlo a mi manera. Además pienso que si alguno de los que se queda en casa se lo llegase a plantear de este modo cambiaríamos el sofá por el pelotón de cola en muchos casos. Y no me digan que no es mejor correr despacito por el campo que vivir encerrado frente al televisor.

El tema se me pasó por la cabeza al coincidir en el tiempo la "bronca" de mi compañero con el hallazgo de esta foto. Es el medio maratón de Pollensa del año pasado, en uno de los avituallamientos. Ya se sabe, la chica simpática, el fotógrafo apuntando,... tuve que parame a posar. La marca fue una ruína, claro, pero lo bien que me lo pasé no me lo quita nadie (y corrí los 21km una vez más, y ya van unas cuantas...)

Salud y buenos rodajes (rápidos o lenos ¿qué más da?)

PS. Ricardo es casi un hermano para mí. Acepto su crítica como lo que fue: una opinión emitida desde el buen rollo que tenemos no sólo él y yo sino entre todos los compañeros de club.

lunes, 25 de enero de 2010

RECOPILANDO

Bueno, ya sé que casi andamos metidos en febrero, pero feliz año a todos. Sobretodo porque la última vez que aparecí por aquí fue el 20 de diciembre y (nunca mejor dicho) ya ha llovido mucho desde entonces. Recopilo pues.

Pasé las navidades en Barcelona. Nada de bici o piscina pero sí pude salir a correr en plan jogger prácticamente cada día. El mejor día del año para correr por Barcelona es el día de Navidad, sobre las 8 de la mañana, más o menos. Si sales ese día a esa hora, la ciudad te pertenece. Bueno, la compartes con aquellos que dan a la nochebuena sus últimos coletazos, con algún madrugador recalcitrante en busca de un periódico o una barra de pan y con unos pocos locos corredores como tú. Paradójicamente mi peor experiencia fue con esta última estirpe: debo estar volviéndome "de pueblo", pero me dio por saludar a cada uno de estos sudorosos fanáticos de la zapatilla tal como iba cruzándome con ellos. Algunos pueden alegar en defensa propia limitaciones auditivas producto de esa abyecta moda de correr con el ipod a todo trapo, pero la verdad es que la inmensa mayoría ni me miró a la cara, dejándome con la mano alzada y la cara de tonto. Cosas de la gran ciudad, aventuro.

De vuelta a casa me sumergí en la vorágine del sprint final de la temporada de crosses, primero en Menorca y luego en la final del Campeonato de Baleares en Mallorca ayer mismo. Puedo decir con orgullo que, de mi casi superada categoría M-35 (en 20 días me ascienden a M-40) soy el vigésimoquinto de Baleares. Corrían 25, cosas de tomarse esto "de otro modo". Bueno, en descargo propio puedo contar que para aprovechar el día (el objetivo es el maratón de Barcelona) rodé una hora como calentamiento y luego corrí el cross. Además, definitivamente este no es mi mundo. Todo bicho viviente que osa federarse y competir en estos campeonatos va a lo que va y corre que se las pela. Yo no. Hasta mi Santa ha insinuado que aprovecharía más el tiempo entrenando, que "me borre". Lo que ocurre es que en un lugar pequeño como Menorca, mucha de la oferta de carreras es para los federados. O te federas o a rodar por el campo, y tampoco es eso. Además el ambiente local es magnífico, y estar federado me permite viajar con mis compañeros de club a todas las competiciones organizadas a nivel Balear. A la hora de correr en esas pruebas soy un bicho raro, pero tengo ya las rarezas superadas y en mi club toleran mi fobia a la velocidad hasta con buena cara.

Ahora toca maratón. Mi tercera vez en Barcelona y mi quinta vez total. Sigo conformándome con terminar, pero no negaré que teniendo 5:02 como marca personal estaría bien poder romper la barrera de las 5 horas. Supongo que con una marca de 4:59 seguiré pudiendo utilizar mi nick sin problemas.

Más de un mes en silencio. Puede que esto ya no lo lea nadie. La gente se desconecta cuando uno deja de dar señales de vida, como es lógico. Paso de tópicos: no sé si esto va a actualizarse con más frecuencia. En cualquier caso, para lectores y no lectores, mucha salud y buenos rodajes. Deseos patrocinados por Slowcarlota y Slowpepe, los de la foto de arriba. Y sed felices.