miércoles, 27 de octubre de 2010

AUNQUE LA MONA SE VISTA DE SEDA...

Como ando aún tras las correspondientes fotos he decidido no ilustrar todavía estas líneas con imagen alguna.

El sábado corrí la Cursa de Fons de Sant Lluís, que organizamos junto con mis compañeros de club. Es una carrera de 10 km por los caminos de la costa sur de la isla, con salida y llegada en el pueblo de Sant Lluís y bastantes cuestas en su circuito.

Estoy peor de lo que creía, esto lo tengo ya claro. Como había muchos debutantes (andamos promocionando el tema) propuse armar un autobús hasta el kilómetro 5. No, no es que hiciéramos parte de la carrera en un vehículo motorizado (lo que sin duda iría contra el espíritu del atletismo, el reglamento de la Federación y algún artículo del Código Penal probablemente), sino que confeccionamos un pelotón de conformistas: unos 15 esforzados y esforzadas comprometidos con el ritmo del más lento. Eso nos llevó rozando los 7 minutos por kilómetro hasta media carrera. A partir de ahí el pacto era "cada uno a su bola". Pensé que mi bola era la de aquellos con los que decidí tirar "p'alante" pero mis previsiones resultaron optimistas en exceso: en la segunda cuesta larga tuve que elegir entre seguir con los demás o continuar con vida, y como no estoy escribiendo desde el infierno sino desde un lugar algo más fresco está claro que decidí seguir viviendo, reduje la marcha y me conformé con terminar lo más dignamente posible a mi ritmo trotón.

Al comentar mi chasco con un compañero de club recibí una buena lección:

- No lo entiendo, pensé que a 5'45" andaría más cómodo. Este verano me movía en esos ritmos sin mucha dificultad...
- Pues es muy fácil. Si quieres correr tan rápido como cuando perdiste peso y entrenaste mucho, adelgaza en serio y entrena de verdad. No hay más secreto que ese.

Vaya. Será eso.

martes, 19 de octubre de 2010

5 de 6


Finalmente descansé el domingo, pero hoy martes completé mi quinta salida seria en seis días (jueves, viernes, sábado, lunes y martes). En este último entrenamiento hubo anécdota: una manada de vacas en el camino, algunas de ellas color negro zahíno y afilados cuernos. Conocida por los doctos en el tema es la mansedumbre de esas reses en libertad, pero la presencia de terneritos a proteger y mi proverbial ignorancia respecto al carácter de tales animales me llevaron montaña arriba buscando evitar todo roce con los morlacos. Tan montaña arriba quise ir que antes de decir Jesús ya estaba rodeado de arbustos de metro-setenta por todas partes. Encontrar la salida de aquel laberinto fue tarea tan ardua como dolorosa, y mis piernas terminaron llenas de arañazos producto del roce con la maleza (ahora sé porqué la llaman así) tratando de dar con el camino de nuevo. Contando con los 15 o 20 minutos que anduve perdido, la aventura duró hora-cuarenta y la di por buena escozores aparte.

En otro orden de cosas, hoy recibí un correo de la organización de Ronda. Confirman que los días 6, 7 y 8 de mayo son finalmente los 101. Aún no se dio el pistoletazo de salida a las inscripciones, cosa que debería ocurrir en enero, pero habrá que espabilar porque muchos son los llamados pero pocos los elegidos (es decir que hay mucho interés, máxime cuando el año pasado no hubo carrera por las obligaciones militares de la organización).

Mañana descanso. Como mucho cuatro largos en la piscina y algo de estiramientos. Y mi próximo gadget de correr será un capote.

Salud y kilómetros!

sábado, 16 de octubre de 2010

3 de 3

En la foto andaba tomando un respiro en la última tirada larga en el mar que hicimos antes del IM. La pongo porque representa poco menos que las ganas de entrenar de verdad que estoy recuperando poquito a poco.

Llevaba tiempo sin correr tres días seguidos, porque lo último serio que hice fue preparar lo de Frankfurt y en el triatlón hay muchas más cosas que sólo correr durante la semana. Además no tengo por costumbre correr muchos días seguidos: mis articulaciones son castigadas un poquito más de lo normal por el peso y hace ya algún tiempo vi que la serie 2 días sí/1 día no (de correr, claro) me funcionaba de cine. Esta vez fueron tres sí, y mañana me apetece rodar un poquito a primera hora, antes de que la familia se ponga en marcha. Supongo que todo ello responde un poco a lo que comentaba Gonzalo aquí el otro día: la llamada.

Además, tras un letargo justificado (por las pocas ganas, ya que el tiempo si se quiere sale), también llevo 3 días seguidos actualizando el blog aunque con pocas cosas que contar. Lo más destacable fue la cara de extrañeza que puso esta mañana un inglés con el que me crucé en mi rodaje por el camí de cavalls desde Ses Salines a Son Saura. Me salió del alma comentarle algo así como "tranquilo que no me persigue nadie" a lo que él respondió algo que me alegró la mañana: "¿entonces corres por placer?". Evidentemente.

viernes, 15 de octubre de 2010

PORTRAIT OF A SWITCHER

Sigo sin correr un pimiento (en términos de velocidad) y teniendo un blog de lo más discreto, pero ahora todo lo vivo con más "glamour" porque dicen que soy un "switcher", que es alguien que abandona al pc de toda la vida por haber sucumbido a los encantos de uno de esos bellos ingenios fabricados por la marca de la manzanita y presentados al mundo cada año por un señor mayor en vaqueros y jersey de cuello alto negro, con pinta de casi todo menos de dueño del negocio y alguna charla universitaria de éxito colgada en Youtube.

Sigo sin saber más que, estrictamente, aquello que me vale para sobrevivir en el mundo de la informática, pero ahora soy un ignorante con clase porque hace tres semanas estrené mi primer Mac, y por lo visto ese gesto marca estilo.

El viejo pc, ese que tardaba poco más de media hora en arrancar y se colgaba cada vez que alguien encendía la tele en casa ya está encerrado bajo llave en el armario del despacho. Ahora somos de Mac.

En los pies soy fiel a Asics. Si alguien conoce alguna marca (ya que voy de chaquetero) que me prometa un medio maratón a 5'40" el kilómetro (y bajar por fin de las 2 horas) soy todo oídos.
Si no, bueno, pues tendré que entrenar un poquito más...

jueves, 14 de octubre de 2010

EL CORAJE DE VOLVER A EMPEZAR

Ya he contado en infinidad de ocasiones que convertirme en un hombre de hojalata me dejó chafado de éxito. Un mes para recuperar el cuerpo y algún tiempo más para volver a sentir la llamada de las zapas en condiciones.

Lo primero que se me quitó después de Frankfurt fueron las ganas de competir. A los 10 días corría una popular en Menorca, pero terminé con tan mal rollo por haber corrido tan cerca del límite que no volví a colgarme un dorsal hasta hace tres semanas, con motivo de la carrera de la "Illa del Rei", más por lo pintoresco del lugar y la amistad que me une a los organizadores que por otra cosa (la foto que ilustra este "retorno" es de esa carrera). Cabe resaltar que en mis vitrinas luce con orgullo el trofeo de segundo clasificado de mi categoría: no se rían, señores, éramos dos. Es lo que hay.

De lo poco bueno que hice en estos meses puedo contar lo bien que lo pasé acompañando a mi hermana (y a su marido) en su debut como corredora popular seria: los 10k de la Cursa de la Mercè en Barcelona, que completamos con inmejorables sensaciones sumando en la lista de esos 13000 que cruzaron el arco de meta en la Av. Maria Cristina.

Ni siquiera acudí a mi cita anual con el medio maratón de Menorca el primer domingo de octubre. Como estaban sin speaker los de la organización, insensatos, me animaron a colgar las zapatillas por un año y tomar el micro, a través del que anduve cascando desde las 9 hasta la 1. No fue sencillo, me quedé en blanco más de una vez, pero conocer personalmente a poco más de la mitad de los corredores fue como jugar en casa.

Eso es lo poco interesante que puedo contar, más allá del 4 de julio. Bueno, puede que interese quizás que para el Ironman bajé 14kg sólo entrenando (nada de dietas ni milongas). No sé si son 7 u 8 los que he recuperado a día de hoy, y sigo peleando por invertir la evolución de mi gráfica de peso porque de otro modo no sé cómo voy a subir montañas (bajarlas será rodando...) en la animalada esta de las carreras de montaña que quiero probar.

Como en la peli, tengo 9 semanas y media para preparar el medio maratón de Calvià al que ya estoy inscrito, eso es lo siguiente. Después habrá que pensar seriamente en los 62km de la Serra de Tramuntana y los 101 de Ronda.

Y de seguir contándolo por aquí, con algo más de frecuencia si puedo.

Salud y kilómetros!

jueves, 9 de septiembre de 2010

UltraRunning Coaching Endurance



Más Trail runnning. Lo pesqué del Youtube, como todos. Un poco made in Usa, por muchas cosas (llama la atención esa gran afición que tienen los americanos por los bidones de mano). Mil escenarios, a cual más inspirador. Aquí los que entienden lo llaman "carrera natural": el cuerpo te dice si corres más, menos o caminas, en función del desnivel o del tipo de terreno.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Trail, trail, trail,...




Ahí va buena parte de la próxima temporada. El primer perfil es del del Ultra Trail Serra de Tramuntana (Mallorca). El plano completo pertenece a la prueba mayor, 103 km en menos de 24 horas atravesando toda la Serra de Tramuntana. Este año se correrá al revés, de Andratx a Pollença. No será (de momento) nuestro reto. Nos conformamos con la hermana pequeña, el llamado Trail Serra de Tramuntana, 62 km (por eso lo de "pequeña" habrá que ponerlo en cuarentena), de Valldemossa a Pollença, cruzando más de la mitad de ese macizo montañoso que atraviesa Mallorca de punta a punta, siguiendo la vieja Ruta de la Piedra en Seco y haciendo el cabra cuando el camino sólo tenga de tal el nombre. Montaña pura y dura, vamos, para el 16 de abril.

El TST es en realidad un entrenamiento, aunque su dureza haga que decir esto sea poco menos que una frivolidad (más de 4200 mts de desnivel acumulado en la prueba larga), sobretodo para alguien que vive en un lugar como Menorca con un pico de poco más de 300 metros de altura al que sólo puede subirse por una carretera como supuesto principal escenario de entrenamientos. Y digo entrenamiento porque el objetivo gordo de la temporada debe ser para mediados de mayo. Si las obligaciones militares de la Legión no lo impiden (aún andan por Afganistán), el Tercio Alejandro Farnesio tiene previsto volver a organizar los 101 km en 24 horas de Ronda. Años hace que tengo la mosca detrás de la oreja, y eso de ser "cientounero" me motiva mucho. No sé cómo voy a entrenar montaña sin montañas, pero torres más altas han caído.

En cuanto me llegue alguna foto que lo demuestre cuento la experiencia triatlonera del sábado. Un sprint que salió a pedir de boca (entré tercero por la cola con un bocata de sobrasada en la mano). En fin...

lunes, 30 de agosto de 2010

SER O NO SER... UN PINGÜINO

"LLEGAR EL ÚLTIMO ES INFINITAMENTE MEJOR QUE HABER ABANDONADO, LO CUAL A SU VEZ ES MUCHO MEJOR QUE NO HABERLO INTENTADO"

Hay una segunda generación de corredores. Son aquellos que incorporan la rutina de correr en su estilo de vida activo y saludable, que compiten por compartir el gusto por correr con sus semejantes. Son seres sociales por naturaleza que se juntan para celebrar la alegría de vivir, buscando casi a la vez sudores y buena conversación.

En las carreras compiten generalmente contra la distancia, más que contra el reloj. Terminar suele ser el objetivo, a veces haciéndolo tan bien como sea posible pero sin dejar en ningún momento de disfrutar del camino. Eso en ocasiones les obliga a repetir (por tercera vez) a los chicos de la ambulancia que NO desean ser recogidos, y a responder a las preguntas de los voluntarios que puede que sólo sean 4 o 5 los que queden por detrás (si siguen aún en carrera).

También son los que más sonríen a los objetivos del fotógrafo de la organización, preguntan al público si hace mucho que pasó el primero o toman tres sorbos de cerveza entre las risas de esos chicos sentados en la terraza del bar.

Si la gente en las aceras parece estar en el teatro son ellos los que se arrancan a aplaudir con alegría al grito de "vamos, vamos" y contagian las ganas de animar al más soso de los espectadores. Los pingüinos son los únicos con resuello suficiente como para pegar berridos en plena carrera. Para eso su ritmo es el que es. Que se ahoguen los del podium.

Los pingüinos corren cualquier tipo de carrera. También maratones, cuidando especialmente el desayuno porque saben que no van a estar disponibles todavía a la hora de comer (merendarán en el mejor de los casos). Se paran en todos los avituallamientos y casi siempre se toman el suficiente tiempo como para agradecer a los voluntarios su trabajo (y jurar que están bien, todo el mundo tranquilo).

Llegan a meta disfrutando de esos mágicos 195 últimos metros como el que más. Suelen entrar de uno en uno, sin apreturas ni agobios y por ello le exigen a la voluntaria los dos besos de rigor al recibir la medalla, igual que los del podium (si es un voluntario con barba de tres días suele bastar un apretón de manos, siempre que el pingüino no sea pingüina, en cuyo caso ya depende del gusto de la consumidora).

A los pingüinos se les distingue por su extraño modo de correr y porque sonríen cuando corren. Difícilmente adelantaréis a un pingüino porque siempre salen atrás, algunos para no molestar, los más para no ser atropellados. Si dobláis a un pingüino, pensad que al fin y al cabo no es tan malo compartir asfalto con alguien distinto. Si todos fuéramos iguales la vida sería aburridísima.

PS. En el avituallamiento del km 30 del maratón del Ironman me ofrecieron bebida de cola. ¿Soy un pingüino si la pedí, por favor, con hielo y una rodajita de limón? Espero que sí...



Dedico esta entrada a mi amigo Eduardo. Pocos como él han entendido lo que hay detrás de ser o no ser un pingüino. Su blog, una auténtica delicia, AQUÍ

viernes, 27 de agosto de 2010

MÓJATE CONTRA CORRIENTE


José Manuel López. Ese es el nombre del héroe. Y la información detallada del proyecto la encontraréis AQUÍ.

Ayer tuve la oportunidad de acompañarle en el inicio de su viaje-proyecto. Se propone cruzar las baleares empezando por pasar Menorca en bici (salió ayer a las 12 de la noche, o como dice él, hoy a las 00:00h) de Maó a Cap d'Artutx. La idea era llegar y lanzarse al agua para cruzar el canal a nado hasta Mallorca. Cuando los dejé en Cala en Bosch, a él y a sus colaboradores, a las 3 de la madrugada, seguía soplando un fuerte viento dirección sur con olas de casi 2 metros que hacían imposible nadar con seguridad. A esa hora valoraban la posibilidad de cruzar con la piragua hasta que el tiempo permitiese seguir nadando.

Cuando José Manuel llegue a Mallorca piensa cruzar la isla mayor corriendo (110km desde Cala Ratjada hasta Santa Ponsa), al agua otra vez con el Kayak hasta Ibiza, cruzar la pitiusa mayor, nadar a Formentera, atravesarla y terminar cruzando a nado nuevamente hasta S'Espalmador.

Un superhombre, un super reto y todo ello en nombre de la solidaridad.

Después de pasar un rato con él ayer por la mañana me fui a correr 15km por la tarde. Me lo pedía el cuerpo. Hay personalidades inspiradoras, y la de José Manuel es sin duda una de ellas. A pesar de lo difícil que se lo está poniendo el tiempo espero que llegue al final del reto tal y como se ha propuesto. A mí no me cabe ninguna duda de que lo hará.

martes, 10 de agosto de 2010

DURO AGOSTO


Salí a correr. Bueno, desde la última entrada lo he hecho ya 4 veces con desigual suerte. Se me "arrejuntó" el julio de recuperación con el agosto infernal y todo lo que resulte alejarse del sofá y el aire acondicionado se me está convirtiendo en un mundo.

Por primera vez en tiempo trato de cuidar el coco en el sentido de plantearme tan sólo "salir" sin más, sin pensar en relojes, pulsaciones, entrenamientos ni nada por el estilo, y aún así me cuesta horrores hacerlo. Para mi tranquilidad, una vez en el ajo me lo paso teta, y ya en casa tras la ducha sigo sintiendo esa satisfacción de siempre, pero afirmo que el paso más difícil es el que cruza el umbral de la puerta de casa.

Estuve en Barcelona una semanita, de visita familiar. Pude correr por Collserola. Bueno, mi intención era hacerlo sólo por la Carretera de les Aigües, Sancta Sanctorum del running barcelonés, pero en la vuelta a casa la cortaron por obras y me desviaron monte arriba. De este modo, y contando con mi pésima orientación, un rodajito de una hora se convirtió en 2h 20' de trail running al más puro estilo slowpepe (caminemos cuesta arriba). Por fortuna el teléfono móvil evitó que una legión de policías y bomberos peinasen la zona en busca del gilicorredor extraviado (nerviosilla que es la buena de mi madre).

Descartado el medio Ironman del 12 de septiembre, ando planteándome el sprint del día 4. Es popular (bicis de paseo con canastilla y todo) pero lo que yo estoy haciendo desde el 5 de julio se parece muy poquito a entrenar, y estas cosas hay que prepararlas (media horita he nadado desde el IM). Supongo que al sprint sí me presentaré, aunque sólo sea por sacarme la espinita del abandono el año pasado. Luego no sé lo que viene. Me he castigado a no inscribirme en nuestro medio maratón hasta que mi actividad resulte cuando menos decente. Si no consigo preparalo con algo de dignidad me ofreceré como voluntario y a otra cosa mariposa. Este agosto pasará. Tiene huevos que maldiga el único mes del año en el que tengo vacaciones.

Salud y kilómetros a tutti.

martes, 3 de agosto de 2010

Habrá que ponerse, ¿no?


Lo del Ironman me dejó el espíritu peor de lo que pensaba. Después de vegetar por espacio de dos semanas buenas decidí empezar a mover el culete un poco. Dos días me duraron las malas ideas porque pronto descubrí un tipo de cansancio que no conocía aún: el psicológico.

Por lo que sea, prácticamente un mes después de haber terminado en Frankfurt sumo dos salidas a correr, un muy poquito de nadar y en bici como el chiste: una o ninguna. Hasta hace tres o cuatro días me engañaba con aquello de "ya encontraré el momento, ahora no puedo, claro". Sí podía, pero no me apetecía lo suficiente (calor, trabajo, la niña, el mundial,...montones de excusas).

Ahora estoy ya de vacaciones y fuera de casa. Llevo en esta situación 4 días. Metí en la maleta las zapas y el traje de romano y aún siguen, todos los bártulos, en la misma bolsa. Ayer decidí empezar, luego lo pospuse hasta hoy y hoy pensé que mejor será mañana. Veremos.

Mientras tanto, con el medio maratón de Menorca en el horizonte, sopeso la posibilidad de pasarme al otro lado de las cámaras, no correr, hacer de voluntario y sacar unas cuantas buenas fotos de mis amigos.

Y en mayo haré los 101 km en 24h de Ronda si la Legión está de vuelta y los organiza. En fin.

Salud a todos.

viernes, 9 de julio de 2010

YES WE CAN. Crónica del día más largo.

Dani, Pedro y Pepe, en la oficina de la organización recién recogido dorsal y todo lo demás.

No quisiera aburrir, vaya eso por delante. El día fue muy largo, dio para mucho y las emociones se sucedieron una tras otra, pero trataré de resumir.

Todo empieza en el briefing del viernes. Entre muchos otros detalles nos cuentan algo que va a marcar esta edición del IRONMAN: se esperan temperaturas en la línea de los 40ºC el sábado y de 37ºC con suerte el domingo. Va a ser un largo paseo por el infierno. Primeras consecuencias: sube la temperatura del lago Langener Waldsee por encima de los 24.5ºC donde se encuentra la frontera que el reglamento marca para permitir el traje de neopreno. Por tanto nadaremos a pelo. Yo no traía ni bañador por lo que deberé usar las mallas de correr para el primer tramo del Ironman.

Llegamos al lago con uno de los buses de la organización. Ya hablaré más adelante de como se lo montaron los alemanes, pero adelanto que son para esto unos auténticos fenómenos. Tras preparar toda la logística nos vamos al agua.

A Dani hace rato que lo he perdido. Recojo a Pedro y nos vamos a probar el agua. Calentita (26ºC dicen). Cuatro brazadas y a esperar el cañonazo de salida. Hay mucha gente. Esto va a ser una guerra por lo que decidimos salir atrás, bien atrás (primer error del día). De hecho se da la salida en el agua con nuestros pies echando ya raíces en la arena. Empezamos a nadar a más de 100 metros de distancia de la línea que marca el inicio de la carrera. Salimos los dos nadando bastante juntos y permanecemos así por espacio de los 10 primeros minutos. Pensaba esperar a Pedro, un buen nadador, pero pronto queda atrás porque nada con molestias (recién recuperado de una fractura de clavícula tuvo el mérito de pasar como pudo la natación y terminar luego volando hacia la meta).

Nado relajado, pensando en la primera C del Ironman, la natación con Calma. Adelanto a muchos nadadores. La mayoría de ellos pertenecen a esa especie tan molesta (en estas circunstancias) que es EL BRACISTA. El bracista nada lento. Adelantar a un bracista no es fácil pues por su estilo ocupa mucho espacio en el agua. Adelantar a varios bracistas en apretado pelotón es muy complicado. Y lo peor de todo: el bracista te recibe a coces. Recibo un patadón en el hombro primero. Luego otro en la sien que me arranca las gafas de la cara. Las pillo al vuelo, recompongo el disfraz de nadador y paso como puedo. Me abro un poco y doy con algo de espacio para nadar más o menos bien. Me rejalo y sigo hasta el primer giro. Una vez ahí el pelotón vuelve a apretarse y el ritmo que se me permite es el que llevan los de delante y los de al lado, ni más ni menos. Tardo como 1500 metros en empezar a nadar a mi ritmo, pero finalmente lo encuentro. Relajado, pensando en la técnica sigo superando nadadores hasta terminar bastante descansado los 3800 metros y salir del agua.

Camino en la rampa de salida y troto suave por la zona de transición. Al llegar a la bici una voluntaria me espera. Se interesa por mí, me ayuda y me despide asegurándome que ella se encarga de ordenar mis cosas, que tire y que muchos ánimos. Le doy las gracias y empujo la bicicleta hasta la marca de "Bike Start". A pedalear.

Los primeros kilómetros son de un llano favorable que me lleva bastante por encima de las expectativas. Hacer los 185 a una media de entre 26 y 27 km/h era el objetivo, pero ruedo sin problemas bastante por encima de 30 km/h y aún así me pasan muchos ciclistas y yo apenas adelanto a nadie. Lo doy por bueno y sigo rodando rápido, puede que hasta contraveniendo la regla de la segunda C del Ironman: la bicicleta con Cabeza.

Las primeras cuestas me ponen en mi sitio: esto no es tan llano como decían. Empiezo a controlar pero aún voy fresco. En el km 25 me adelanta Dani con gritos de ánimo. Es muy buen ciclista y se nota sobretodo cuesta arriba.

Los primeros 100 km sobre la bici se me hacen llevaderos. A pesar de que el perfil de la prueba tiene tramos favorables, tramos de suaves subidas y algunas cuestas cortas y duras, no empiezo a sufrir de verdad hasta bien entrada la segunda vuelta. No lo paso bien los últimos 70 o 75 km. Se me hacen eternos y el ritmo baja considerablemente. Paro dos veces: la primera para orinar, y la segunda para ver qué demonios pasa en mi pie izquierdo que me duele tanto un dedo. No pasaba nada: masajeo un poco la zona y las sensaciones mejoran. Sobre la última cuesta, a 15 km del final me adelanta Pedro como una exhalación. Me cuenta que pasó 2h20 en el agua y se va con viento fresco. Desde ahí hasta el final, falso llano favorable que me ayuda a llegar a Frankfurt con algo más de alegría de la que esperaba. Alcanzo la segunda transición, me bajo de la bici (se la lleva un voluntario y otro me acompaña a por mi bolsa y a cambiarme) y enseguida veo que las cosas no van bien. De hecho busco con la mirada la puerta trasera del lugar, aquella por la que se sale de esto discretamente, porque no me veo capaz de ponerme a correr.

Me cambio con Pedro que ya se marcha. Lo animo. Me anima. Le digo que él sí, pero que yo no. Que creo que no voy a poder. Se marcha y ultimo mis preparativos para la maratón. Sigo sin dar con esa puerta por la que salir hacia el hotel sin ser visto. No existe y salgo por la única vía que aprecio: a correr.

Me incorporo a un río de gente que hace lo mismo que yo, aunque ellos algo más deprisa. Decido empezar a correr muy despacito, a ver qué pasa. No va mal. Si no acelero puedo seguir así un ratito. Pronto establezco un criterio de clasificación de la fauna circundante: los brazaletes. El circuíto es de 10.5km y hay que dar 4 vueltas (más los 195mts que llevan a la línea de meta). Un brazalete es una vuelta completada. Dos brazaletes son dos vueltas y así sucesivamente. Yo no tengo brazalete y me adelanta gente con el brazo lleno (esos deben ser los buenos).

Sigo corriendo despacito. Todos me pasan. Bueno, todos los que corren. Algunos caminan y les adelanto. Caminan porque pueden permitírselo. Yo no. Ya llevo 8 km corriendo sin parar. Empiezo con los números hasta que las conclusiones me asustan: si quiero llegar voy a tener que correr todo el maratón y no estoy seguro de poder hacerlo. Me borro de la cabeza los pensamientos negativos y me centro en la buena noticia de que aún me mantengo sobre mis pies avanzando de un modo algo parecido al trote. Como en el kilómetro 15 sigo con la estrategia inicial (caminar al llegar a cada avituallamiento, comer y beber y volver a correr hasta el siguiente) y el dolor presente es soportable decido intentar llegar a la media maratón a las 19.00h. Si lo consigo no se me escapa el finisher porque tendré 3 horas para completar la segunda media maratón y eso es algo que puedo hacer apretando los dientes sin duda.

A las 18.50h paso la media maratón. Cambio de estrategia porque estoy sufriendo demasiado. Empiezo a correr 9 minutos y caminar 1, más lo que necesite para avituallarme. Así sigo la tercera vuelta completa. Ya mucha gente camina y les adelanto, aunque casi todos llevan más brazaletes que yo. Caminan porque pueden permitírselo, yo no.

Consigo el tercer brazalete y empiezo la cuarta vuelta revisando el estado general de la mecánica. Voy mal, claro. Decido cambiar a 8 minutos corriendo y 2 caminando. Me duele el estómago más que las piernas (tanto gel y barrita me baila por los intestinos que creo que voy a tener que dejarlo por eso). Entonces se me ocurre que con tanta cabina sanitaria puedo parar a soltar lastre y paro a la primera oportunidad. Naturalmente no entraré en detalles. Bueno, sentado "ahí" pensaba que mis piernas no me iban a permitir seguir después de ese respiro. Termino con "la tarea" y me reincorporo al trote alucinando con la sensación de alivio. El estómago ya no es ningún problema y aún puedo trotar.

Llegando a recoger el último brazalete me cruzo con Dani que camina maldiciendo lo poco preparado que estaba para correr. Le animo y me anima. Me quedan 3 kilómetros a meta y tengo 40 minutos para hacerlos. Empiezo a ser dolorosamente feliz. Pronto atrapo a Dani. Caminamos juntos un momento y me anima a trotar hasta la meta. Hacemos muy despacito ese último par de kilómetros en los que termina de anochecer. Los voluntarios ya nos chocan las manos en el último avituallamiento (del que pasamos de largo) y nos felicitan. En el kilómetro 42 nos desvían a la derecha hacia la zona de meta.

Primero un pasillo algo estrecho, alfombra roja bajo nuestras zapatillas, con vallas a los lados. La gente grita. Todos quieren chocarnos las manos. Mucha luz al fondo y ruido, mucho más ruido. Pronto entramos en la plaza Römerberg. Piel de gallina y lágrimas en los ojos. Gradas a ambos lados con 15000 almas aplaudiendo y gritando. Levanto los brazos repartiendo besos al aire. El último beso mirando al cielo. Va por ti, Papá. Te dije que podría.

Agarro a Dani por el cuello y entramos juntos gritando. La felicidad completa debe ser algo muy parecido a lo que siento en estos momentos. El pingüino ya es de hierro.

A falta de conseguir las fotos de la organización, un voluntario me sacó así poco después de terminar



AHORA ME DEDICO A ESTO...

Que corran los buenos, y yo de acompañante...

lunes, 5 de julio de 2010

IRONMAN FRANKFURT 2010

Aún no he bajado de la nube. Estamos todavía en Frankfurt viviendo el día después pero aprovecho la pesca de un equipo informático al vuelo para subir una reseña de lo que ayer pasó.

Como dice un amigo, fue duro de cojones. Por ser la única prueba del circuito Ironman donde hay que ser sub 15h para ser finisher. Por prohibirnos el sábado el neopreno (los triatletas saben lo bien que se nada con el traje, sobretodo largas distancias) por culpa de la ola de calor que azotó la zona el fin de semana. Por lo poco llano que es el circuito de bici en contra de lo que creíamos y, sobretodo por el calor (37º dicen) que nos cayó encima durante la maratón.

Fue bien (ya se ve en la foto), muy bien. Hasta nos sobraron 15 minutos. Agradezco todos los ánimos y, públicamente bendigo la paciencia de mi mujer Mayte y mi hija Carlota, aguantando todos estos meses que el entrenamiento les robara al marido y padre respectivamente.

En cuanto llegue a casa lo cuento con algo más de detalle. De momento he salido de dudas:

EXISTEN LOS PINGÜINOS DE HIERRO

Salud!

miércoles, 30 de junio de 2010

¿EXISTEN LOS PINGÜINOS DE HIERRO?

Pensaba esta mañana mientras nadaba por última vez en la piscina municipal en cómo despedir la preparación de esta aventura. Rápidamente decidí que el título de esta entrada debía reflejar las dudas razonables que me genera todo lo que va a pasar el próximo fin de semana.

Mañana viajo a Frankfurt. El domingo corro el Ironman.

Hombre, claro que he entrenado. He hecho casi todo lo que supuestamente debía hacer. Incluso presumo de haber entrenado no todo lo posible sino todo lo que mi cuerpo era capaz de asimilar en cada momento. Me siento en ese puntito guay del que llega a la línea de salida un pelín falto de forma porque lo prefiere a llegar un pelín pasado. Siempre ha sido así cuando mejor me han ido las cosas y no lo iba a cambiar ahora por mucho Ironman que se me pusiera por delante. A pesar de mi consabida falta de talento para el deporte le he echado horas e ilusión a esto. Pero tengo miedo.

Tengo miedo de no soportar que demasiadas cosas salgan mal y se me chafe la fiesta que llevo un año preparando. Si debo ser sincero soy un mediocre nadador, un mediocre ciclista y un mediocre corredor, algo que nunca ha sido ningún problema y que no lo sería si corriera por ejemplo en Klagenfurt (180 de bici y 16 horas para llegar), pero me inscribí en la única prueba del circuito Ironman en la que hay que terminar en 15 horas justas y la bici es, por mor de unas oportunas obras, 5 kilómetros más larga. Por todo eso tengo dos opciones:

1. Echo cuentas, espero que todo salga rodado y me la juego a llegar en 14h59' (y sufro como un condenado). Debo añadir que no sé si de esto soy capaz, el domingo lo descubriré.

2. No echo cuenta alguna, mido el tiempo en ratos y ratitos, me pongo y cuando llegue habré acabado (a riesgo de entrar en 16 horas o incluso algo más tarde, y también sufro como un condenado).

Como decía mi abuela, al llegar al baile, bailaremos.

Hasta entonces, mil gracias por todo ese apoyo a todos. Ya contaré los detalles en cuanto pueda.

Mientras tanto, como siempre, mucha salud y buenos kilómetros.

domingo, 27 de junio de 2010

TAPERING

Gráfico sustraído del blog del Chuckie V, probablemente el mejor no-entrenador de triatlón del mundo
Llevo dos semanas tocándome las pelotas. Bueno, entreno lo que me toca pero esto ya no es lo mismo. Después de pelearme con sesiones de 7 horas (6 de bici y 1 de correr), o de nadar 4000 metros por la mañana y correr 3 horas por la tarde, lo que estoy haciendo ahora mismo es pasear, pero por lo visto es lo que corresponde.

Sin ir más lejos (quedándonos por aquí) esta mañana organizamos una travesía nadando. 7500 metros en el mar, con el neopreno y pudiendo pedirle a la lancha que nos acompañaba un tentempié parece más de lo que realmente es. Aún así, prudencia mediante, sólo nadé 4000. El domingo que viene es "el día más largo", y no es plan de cagarla ahora.

En bici y, especialmente corriendo me creo el puto amo. Debo controlar tanto volúmenes como intensidades, y constantemente le estoy diciendo al motor que no, que no toca darle más. Por tanto voy cómodo siempre, y eso a alguien como yo que vive todo esto desde el lado más pobre le produce grandes sensaciones. De todos modos basta con sacar pecho y quedar para rodar con alguien un poco normalito para bajar al puto amo a la tierra y ver que no es oro todo lo que reluce.

En fin, Serafín, que como me he pegado una panzada de entrenar soy tan paquete como antes pero ahora un paquete con buenas sensaciones... hasta que pienso en lo que se me viene encima. Sé que para el domingo estoy, pero no tengo nada claro que para estar menos de 15 horas en el envite. Aunque no seré yo quien ahora pierda demasiado tiempo echando cálculos: como dice el coach, esto es tan largo que un montón de cosas pueden ir mal. Tan sólo tengo en la cabeza para esos 231 km (226 + 5 de obras en el tramo de bici) el método de las tres C: nadar con Calma, en la bici con Cabeza y el maratón con Cojones (si queda algo aún, claro).

Si no pasa nada colgaré algo antes de volar el próximo jueves. Gracias por los ánimos a todos.

Salud y kilómetros!!!

miércoles, 9 de junio de 2010

VOLVER A CONTARLO

Debía ser el km 18 del medio maratón en el Half Challenge de Calella. Sufriendo, claro...

Dejé de escribir porque me quedé sin ganas y retomo el blog porque me vuelve a apetecer. Seguramente todo es así de sencillo, aunque llevase aletargado varias semanas antes de dejarlo y siguiese con la página por un mal entendido compromiso. Ahora he recuperado algo de tiempo y ganas y aquí estoy de nuevo por si queda aún alguien que me lea.

Como dice el contador que desde la esquina superior izquierda del blog desgrana día tras día una cuenta atrás que ya me acojona un poco, sigo liado con la locura del Ironman, en la semana de máximo volumen ahora mismo, sin ir más lejos, y capeando el temporal con ese valor que a todo pingüino se le supone.

En el camino quedó la experiencia del debut en lo que los que saben llaman LD (larga distancia para nosotros). El Half Challenge de Calella, en un ya lejano 16 de mayo, fue un rotundo éxito para alguien como yo. Me pareció una auténtica revelación descubrir que existen carreras a partir de cierta distancia (1.9 km nadando, 90 km en bici y 21 km corriendo) en las que basta con salir tranquilito, sin prisas ni agobios, sin ritmos de umbral ni mandangas por el estilo. La sensación de triunfo en Calella fue fantástica: seguramente por controlar con la modestia del novato el ritmo en el agua y con la bici me sentí buen corredor (!) en el medio maratón, adelantando a infinidad de tipos con mucho mejor aspecto que yo y entrando feliz en la meta una hora antes de lo previsto (vale, la previsión era de mínimos, claro), 6 horas y 27 minutos después de empezar con la aventura. Para muestra un par de botones convenientemente sustraídos de la web del fotógrafo oficial...


Como de observadores anda el mundo lleno y puede que hasta alguien desperdicie algo de tiempo en esta entrada admitiré que he perdido un poco de peso. Nada exagerado, pero me va a venir bien para Frankfurt sin duda. ¿Dieta? la del cucurucho: comer como siempre y entrenar mucho (era así, ¿no?...en fin...)

La próxima vez hablaremos de entrenamiento. Sigo sin saber demasiado al respecto pero ando todo el día cansado.

Salud y kilómetros a todos.