miércoles, 24 de agosto de 2011

MIQUEL CAPÓ: LECCIONES DE UN CAMPEÓN

El portugués Telmo Coimbra pasará a la historia como el primer ganador del único ultramaratón desértico celebrado en Europa, el Isostar Desert Marathon, y el atleta mallorquín Miquel Capó, de sa Pobla, como el deportista que renunció a la victoria en un gesto de agradecimiento por la ayuda recibida del luso, que fue básica para no abandonar. Compañerismo difícil de vivir en otro tipo de pruebas en las que la autosuficiencia y la ultraresistencia son palabras desconocidas.

Miquel es el de la derecha en la foto, de naranja. He coincidido con él en varias carreras. Para cuando él termina yo suelo estar por la mitad del recorrido en el mejor de los casos. Ha ganado infinidad de pruebas de toda calaña, desde maratones hasta ultras de montaña pasando por lo que ustedes puedan imaginarse. Y no es la primera vez que le veo hacer algo así: en el UltraTrail Serra de Tramuntana entró abrazado a otro corredor. Dijo que para qué iba a esprintarle si habían hecho toda la carrera juntos. Y ahora esto.

El portugués necesitaba la victoria para poder correr el Maratón de Sables, su gran objetivo. Miquel dijo no encontrar razón alguna para que no ganase su "rival", que le había ayudado en carrera en momentos de debilidad. A 100 metros de la meta, con una buena ventaja para ganar esta dura prueba se paró, se sentó en el suelo y esperó pacientemente la llegada de Telmo Coimbra. Le acompañó en esa recta final y le cedió el triunfo. Según Miquel, Telmo lo merecía más.

No tengo palabras.

sábado, 6 de agosto de 2011

DE VACACIONES (SUPONGO)

Estoy por pedir una prueba de paternidad. La de la foto es supuestamente hija mía. Se llama Carlota y nos parecemos en muchas cosas, pero después de ver cómo se toma esto de correr a sus 2 años y medio (lo sé, no lo parece pero estoy en disposición de aportar partida de nacimiento) pienso que me han dado gato por liebre o la escasez de talento no se hereda.

En fin, que estoy de vacaciones, que es esa época del año en la que no tengo tiempo para casi nada. Con familia y amigos por casa buena parte del tiempo, Carlota sin cole ni nada que se le parezca y mi santa currando como una campeona (cosas de vivir del turismo, en agosto), el día en sus 24 horas se me queda corto. Eso sí, estoy encontrando huecos suficientes para juntar entre 8 y 9 horas semanales de trientrenos, que está la mar de bien, aunque sea muchos días a costa de esperar el fin de la siesta de la pequeña y entre su merienda y un ratito de tele (benditos dibujos animados) meter una sesión en la bici de spinning o en la cinta de correr (artefactos con los que me hice para poder ser un papá-deportista-responsable). Como a Carlota le racionamos mucho lo de la tele, ahora es ella la que se despierta de la siesta y me suelta aquello de "papi, tú a entrenar", sabiendo que junto a la bici y la cinta está su sillón favortito y enfrente de todo ello se suceden las apasionantes aventuras de Pocoyó o Dora la Exploradora (y su amigo el mono Botas).
Lo de hacer el medio ironman en septiembre por equipos se desmorona. En realidad se me desmorona el equipo, y yo no tengo cuerpo aún para pegarme la paliza en solitario. No está todavía descartado pero poco le falta. De ese modo, y aunque la bici es por ahora protagonista de mi sinvivir por aquello de Lanzarote, el desnivel y el viento, los próximos proyectos son sobrevivir al medio maratón de Menorca (9 de octubre) y disfrutar de la Behobia-San Sebastián mediado noviembre, o sea, todo corriendo. No hay maratones en mi cabeza porque lo del Ironman se me hace una montaña ahora mismo, pero como Barcelona me debe una puede que... En fin, ya veremos.

Hasta entonces, salud y kilómetros disfrutados.

viernes, 15 de julio de 2011

ENTRENANDO...

El pasado lunes empecé a entrenar. Desde ese día cuento 45 semanas menos un día (la carrera es en sábado) y ese es el tiempo que tengo para pasar de fondón venido a menos a hombre de hierro otra vez. Ese es todo el plazo disponible para preparar el cuerpo, ni un día más.

A pesar de que pueda parecer otra cosa, el punto de partida es bastante malo. La tendinitis que me bajó del maratón de Barcelona en el kilómetro 13 la he superado (casi) a costa de no correr apenas y terminar dos ultras (Trail Serra de Tramontana y 101 de Ronda) con un par de... bastones y mucho cuidado. Nadar, nada serio desde Frankfurt, hace ya más de un año, y la bici con demasiado polvo como para decir que la he usado ni un poquito. Por tanto, viendo lo que he hecho ya desde el lunes pasado puedo afirmar felizmente que estoy entrenando otra vez.

La idea, durante las primeras 6 u 8 semanas es olvidarme del volumen y, por descontado, de la intensidad, y centrarme en lo que se llama frecuencia, algo tan sencillo como salir a entrenar un día tras otro, nadar y correr hoy, bici mañana, y así sucesivamente, sesiones cortitas que dejen el cuerpo hasta pidiendo un poquito más, no sufriendo ni un ápice y descansando por completo un día por semana. Eso es en lo que estoy ahora.

Otro tema que me ocupa, del que me cuesta hablar consciente de que por demasiado comentado y nunca bien resuelto carezco de toda credibilidad es el del peso. Estoy unos 9 kilos por encima de lo que pesé en Frankfurt hace un año. Para ese Ironman bajé 14 kilos, sin dieta, comiendo bien y entrenando. Para Lanzarote, con lo dura que es la bici parece que esas cifras no garantizan casi nada y el esfuerzo deberá ser mayor. En esta semana, quitando solo las calorías vacías de mi dieta y entrenando he bajado casi un kilo, pero posiblemente sea por lo fácil que me es siempre al principio. Trataré de hacer algún ajuste serio más en lo que como para espabilar. Ayer me probé el tri-traje nuevo del club y al cerrar la cremallera creía que lo iba a reventar. No es que me quedara justo, es que no podía respirar. O las tallas XXL de la marca que nos equipa no son lo que debieran o todos los triatletas son unos tirillas o yo soy un barrilete de tres pares de narices (que es lo más probable). Hace algunos años el sobrepeso amenazaba mi salud. Conseguí eliminar los kilos-riesgo pero nunca terminé el trabajo. No estoy en condiciones de afirmar que esta vez será diferente pero permítanme que lo intente.

Donde hay un deseo hay un camino.

Salud y kilómetros!!!

viernes, 8 de julio de 2011

IRONMAN LANZAROTE 2011

Este me lo guardo. Cuentan lo que pasó este año y me sirve para soñar con lo que pasará en la próxima edición.

miércoles, 6 de julio de 2011

IRONMAN LANZAROTE 2012


Para empezar asusta la natación en el océano, sobretodo si a los alisios les da por mecer las olas por encima de lo aceptable. Asustan los 2551 metros de subida en bici durante 180 kilómetros demasiado azotados por el viento con frecuencia. Y el postre se llama maratón.

Eso sí, me encanta que me reciba el jefe. Kenneth Gasque, el venerable danés que desde siempre está al frente de la organización recibe bajo el arco de meta desde al fuera de serie que gana la prueba hasta el último esforzado finisher que termina el duro circuito en las 16 horas y 45 minutos que puede llegar a durar la aventura.

También me llama la atención contar en el blog los pormenores de un viaje de 9 meses, o de 45 semanas que ahora viene a ser casi lo mismo, desde hoy hasta el 19 de mayo, fecha en que si no hay novedad de fuerza mayor trataré de convertirme en finisher en ese Ironman, tan bello como duro.

Mi forma actual es baja. Desde Ronda he salido a trotar de modo poco regular y sobretodo suave, tratando de superar una tendinitis que cada vez está más olvidada. Mañana le sacaré el polvo a la bici, pasaré por la báscula para conocer con exactitud el punto de partida y empezaré con mucha tranquilidad tratando de volver a entrenar con solidez, a bajar poco a poco de peso y seguir disfrutando del amor por el deporte, visto desde mi particular punto de vista pero vivido con la misma pasión que cualquier campeón de cualquier disciplina.

Salud y kilómetros, como siempre!

miércoles, 11 de mayo de 2011

101 kilómetros de Ronda

Foto cortesía del compañero de fatigas Jaime Suárez Christiansen

Como bien está lo que bien acaba, sirva esta crónica para ilustrar lo que significó un feliz colofón a algo que empezó requetemal con el abandono en el maratón de Barcelona a primeros de marzo.

Para no cansar al personal con detalles de importancia menor sitúese amigo lector en la mañana de autos directamente: estoy en el campo de fútbol de Ronda. He llegado temprano, con el nervio ciático secretamente pinzado y el miedo en el cuerpo porque eso es lo único que me faltaba. Se confirma que el tendón no me ha dolido en toda la semana (en que me he tocado auténticamente los cojines como corresponde al tapering semiprofesional que el ultrafondo exige). Será por falta de uso. Se confirma también que soy un zoquete con la logística. Visto una finísima camiseta técnica de manga corta y la temperatura es gélida a esas horas. Lo que mal empieza aún puede empeorar: se pone a llover con más de una hora por delante de espera a la intemperie. En fin.

Me llama Jaime, tal como habíamos quedado. Lo conozco desde 2006 y no lo había visto en mi vida (personalmente). Al dar con él (o él conmigo) tengo esa sensación que ya tuve antes con alguno, como si nos conociéramos de siempre. Sabemos bastante el uno del otro, al menos desde el punto de vista deportivo, y la complicidad surge de modo inmediato. También está Boni, con el que he intercambiado en este blog comentarios en diversas ocasiones. Y Ricardo, pero a este lo perdemos de vista pronto porque su idea es volar y la nuestra un paseo tranquilo.
Me apena no haber visto a Sergio y Ana. Imagino que sus logísticas no han coincidido con las nuestras. Espero que sea en la próxima ocasión.

Sin tanto frío ya, tras los vivas reglamentarios y haber soltado a las bicis nos ponemos en marcha con la calma, aunque ya por las calles de Ronda, qué cabeza la mía, se me ocurre empezar a correr tras los Pretorianos de Tomares y mi amiguete Scheilor al que consigo dar alcance y saludar en el fragor de la lucha. Como he empezado puramente a mi ritmo de sensaciones tanto Boni como Jaime se me han adelantado lo suficiente como para perderles de vista, aunque pronto coincido de nuevo con el segundo de ellos, con el que haré muchos kilómetros en carrera. Caminando en las subidas y el llano y trotando suave en las cuestas abajo seguimos Jaime y yo en animada charla, tan solo salpicada por un pequeño chaparrón que no consigue alterarnos el ánimo porque nos pilla con las piernas frescas y la moral alta. Así hasta el kilómetro 19 0 20, donde me despisto buscando una barrita en la riñonera y Jaime se me escapa. Unos 10 kilómetros después, tras haber subido con ganas la cuesta de los cochinos volvemos a coincidir, yendo juntos hasta poco antes de Setenil (kilómetro 59) donde cae la noche, y de nuevo a la salida de ese avituallamiento y hasta poco antes del acuartelamiento de la Legión. Ahí sus problemas con las ampollas y la dureza de la subida aconsejan que nos separemos. Como no quiero condicionar más su ritmo me adelanto y alcanzo el cuartel (kilómetro 77) ya pagando algo el esfuerzo. Caldito caliente, cambio de zapatillas y a salir zumbando. El cuartel es la verdadera trampa de los 101. Llegas de madrugada, muy cansado, con frío y hambre y encuentras todo lo que necesitas (refugio, comida y descanso). Si abusas de ello por un mal entendido "me lo merezco" luego es imposible ponerse nuevamente en marcha. Salir con ánimo del cuartel es prácticamente sinónimo de terminar. Salgo con ánimo.

Tras el cuartel toca subir a la ermita (o las ermitas, que yo vi dos capillas). Tras la bajada, ya en el pueblo paso por el momento crítico de la carrera. Son las 5 de la madrugada y tengo un sueño espantoso, al punto que me sorprendo caminando (varias veces) e incluso trotando (una vez) con los ojos cerrados. La caraja me dura media hora. Me como el chocolate que llevo en el bolsillo del cortavientos desde Setenil y se me pasa. A partir de ahí debo luchar ya solo contra el dolor de pies (alguna ampolla traicionera y los empeines por primera vez en mi vida) y seguir a los de delante, que van como yo de lentos y fastidiados. Seguimos el cauce del río por espacio de varios kilómetros luchando contra los repechos y sobretodo el barro del sendero.

Amanece definitivamente en el avituallamiento del kilómetro 91, y como si se tratase de cargar las baterías solares recupero buena parte de las fuerzas perdidas mejorando desde ese momento mi ritmo de carrera. Los últimos 10 kilómetros son un continuo felicitarnos entre los marchadores, seguros ya de que esa meta es nuestra. En el 98 llega la cuesta del cachondeo, una pared que tiene fama de peleona. Sin embargo, tal como supongo, el aspecto psicológico juega un papel determinante en subirla como un tiro: esas rampas tienen premio. Llego arriba, a 1500 metros de la Alameda del Tajo y decido disfrutar de ese último tramo de paseo con todo merecimiento. Son poco más de las 9 de la mañana. No hay mucha gente por las calles pero la poca que hay aplaude fuerte y nos felicita con efusividad. Un tipo me grita "vamos, 500 metros" y empiezo a correr. Ya no me duele nada. Sigo corriendo hasta dar con la entrada en la Alameda, donde adelanto disculpándome a un grupo completo que se dispone a entrar en el recinto. Aprieto el paso con un correr suave i ágil, absolutamente impropio de alguien como yo. Me da por reír a mandíbula batiente, levantar los brazos y mirar al cielo. Y cruzo esa línea de meta. 101 kilómetros. 101 sensaciones diferentes. Un cansancio delicioso y muchas ganas de repetir.

Salud a todos. Sed muy felices.

lunes, 2 de mayo de 2011

Camí de Cavalls Costa Norte

Uno de mis últimos entrenamientos. Grabación curiosa porque fue improvisada, con la cámara del teléfono móvil y sin pensarlo demasiado. La calidad es justita, la imagen se mueve seguramente demasiado y su visionado tiene el inconveniente de tener que aguantar el rollo y los jadeos cuesta arriba del narrador (yo mismo para más señas), pero si alguien anda aburrido esto es la Menorca profunda. Yo lo disfruté.

Salud y kilómetros

domingo, 24 de abril de 2011

CORRER DESCALZO

No tengo problemas de irrigación sanguínea cerebral ni me he vuelto majareta. Esto es muy serio. Acabo de terminar con el "Born to run" de Chris McDougall, una delicia que habla sobre esa tribu perdida que son los Tarahumaras y su extrema habilidad para correr enormes distancias descalzos (o más modernamente provistos de sus sandalias "huaraches", una suela de neumático y cuatro cordeles). Al hilo de todo esto, y aprovechando un consejo tomado al vuelo de un sensato amiguete de Ávila (gracias, Carlos), buceo por la red tratando de dar con alguna pista sobre mi lesión que vaya algo más allá del reposo e ibuprofenos. Y llego hasta aquí.

Hagan la prueba, yo la he hecho. Súbanse a una cinta de correr pertrechados con ese calzado de altísima tecnología que todos los frikis de esto tenemos. Empiecen a correr sin pensar demasiado. Ahora fíjense. Están ustedes aterrizando con el talón, aprovechando el "air", el "gel", el "wave", o cualquier otro material espacial inyectado en la suela de sus zapatillas para salvaguardar su integridad física cada vez que tienen la mala idea de ponerse a correr. Como cuentan en el vídeo (sorry, está en inglés pero es lo que hay), en cada apoyo se produce un frenazo brusco de kilos y kilos de fuerza (si son rápidos peor para ustedes). Cuenten el número de frenazos por minuto y multiplíquenlo por el tiempo en que entrenan y compiten. En fin, estamos sanos de milagro.

Ahora quítense las zapatillas y arranquen. Sí, descalzos, sin miedo. Empiecen a correr con suavidad. Pronto verán que su biomecánica ha cambiado. Sin toda esa amortiguación ya no aterrizan con el talón. Se protegen posando el antepié (un par de centímetros antes de llegar a la base de los dedos) y reduciendo el impacto con un suave balanceo hacia el talón. Todo ello muy sencillo, muy natural. Fantástico.

Ayer salí a caminar puesto que sobre el papel no puedo correr. Se me ocurrió probar, no descalzo, pero sí con ese nuevo patrón biomecánico. 2 horas después dejé de trotar con una expresión en mi cara parecida a la de cualquier científico de éxito tras su personal "eureka". No diré que no noté nada en el tendón, pero tardé 45 minutos en saber que éste existía y lo que sentí no merece llamarse siquiera molestia. No diré que fui cómodo. Corrí muy despacito, con zancadas muy cortas y fatigándome por partes de mi cuerpo que posiblemente no habían trabajado nunca. Y con agujetas al día siguiente, claro. Pero creo que he descubierto algo.

En franco contrapeso para dotar de algo más de ciencia mi razonamiento debo admitir que por un lado se alzan también en la red voces autorizadas en contra de esta tendencia del correr minimalista. Se habla del riesgo de cambiar las zapatillas por la piel desnuda de nuestros pies así, sin más, y de lo duro que puede ser para nuestro organismo un cambio tan brusco y repentino. Se habla de fracturas por estrés del metatarso. En fin.
Supongo que no se trata de eso. No va de tirar a la basura las zapas y empezar a emular al gran Abebe Bikila sin más, pero no me negarán que parte de razón lleva la teoría del atontamiento de pies y piernas con tanta amortiguación. Yo lo veo como una oportunidad de fortalecer la estructura músculo-esquelética propia de esto del correr, y como una ocasión de revisar los principios biomecánicos en que se asienta esta actividad que tanto nos gusta.

No voy a empezar hoy a correr descalzo. Estoy en capilla de esos 101 que haré en su mayoría caminando puesto que otra cosa sería un suicidio deportivo. Pero estoy seguro de que tanta zapatilla cibernética nos atonta pies y piernas, y en cuanto retome la actividad tras recuperarme de Ronda usaré eso del "barefoot running" para fortalecer el aparato locomotor y como medio de prevención de lesiones, aunque siga utilizando mis zapas de toda la vida con mucha frecuencia. Y luego, si todavía esto le interesa a alguien, ya lo contaré en este rinconcito...

...y me compro unas de estas

Salud y kilómetros a todos.

jueves, 21 de abril de 2011

Trail Serra de Tramuntana


Tras los malos augurios que mi maltrecho físico apuntaba, esto es la crónica de un éxito (en realidad dos) a pesar de los pesares.

Llevo meses lesionado. En otras condiciones hubiese parado, me hubiese curado descansando y listo. Lo que pasa es que la lesión llegó en el peor momento posible, en plena vorágine de objetivos de la temporada, y trampeando estoy aún aquí.

En Barcelona (maratón) abandoné. Duré 13 km. Terminé cojo y me despedí prácticamente de todo lo que seguía. Recuperé algo en 10 días, y me pasé a la bici, donde el tendón de aquiles sufría mucho menos y podía entrenar sin apenas molestias. De ahí pasé a pensar que si podía ir en bici y podía andar aceptablemente lo mismo llegaba a las competiciones ya comprometidas (Trail Serra de Tramuntana y 101 de Ronda). Como la montaña se podía hacer andando e incluso con la ayuda de los bastones había alguna opción más.

Pero antes acudí a Pollença con el club. Era el Campeonato de Baleares de Medio Maratón, y había que tomar la salida por imperativo legal. La estrategia estaba clara: salgo, me retiro, certificado médico y salvo los muebles. No iba a meterle al tendón 21 km de asfalto llevando 4 semanas de bici y poco más en las piernas. Salí con los más veteranos del club, despacito, despacito,... y terminamos llegando. El tendón protestó pero la molestia era soportable. Supongo que aprendí a convivir con ella y el dolor no fue esta vez suficiente como para no correr. Hice mi peor marca de siempre terminando más feliz que nunca. Y 6 días después, la montaña.


De esta guisa nos presentamos Raúl, Antonio y yo en la salida del TST. Sobre el papel, 62 km atravesando la Serra de Tramuntana de Mallorca, con casi 2500 metros de desnivel positivo (de subida) y un circuito durísimo por pedregoso pero de insuperable belleza natural.

El objetivo era terminar, tirando de cabeza y de bastones, esperando que saliera el dolor de Pollença y no el de Barcelona. Lógicamente sólo andando.

De Valldemossa a Deià ya tropecé con José Miguel, un amiguete al que había conocido en otra carrera mallorquina tiempo atrás. Él iba acompañado. Hicimos juntos un buen tramo pero antes de Deià le perdí la pista.
La salida de Valldemossa ya la conocía: casi una hora cuesta arriba hasta el Camí de s'Arxiduc. De ahí la bajada a Deià, donde entrenado me había caído y partido un bastón. Sin incidentes. De hecho incluso corrí un buen tramo de la parte final de la bajada hasta el avituallamiento. Saliendo de éste traté de volver a correr pero el tendón me dio un pinchazo. Paré y tomé un ibuprofeno aprovechando el estómago lleno. Seguí sin mucha novedad, esta vez andando hasta Sóller, en lo que era la parte suave de la carrera. Tras el avituallamiento de Sóller, donde repinté de vaselina ambos pies, ya algo perjudicados, empecé la durísima subida del barranco de Biniaraix, donde di alcance nuevamente a José Miguel. Su colega andaba fuerte ya algo más adelante, y decidimos seguir juntos (pero sin contrato) lo que durase la aventura, que fue hasta la línea de meta.

Charlando animosamente alcanzamos la zona de los lagos de Cúber, donde nos avituallamos nuevamente y salimos tan llenos de ánimo que nos perdimos. Hubo que volver sobre nuestros pasos, de nuevo al avituallamiento, para encontrar las marcas del recorrido y tomar el camino bueno. A buen ritmo llegamos hasta el pie del Coll de la Massanella y empezamos la subida. Personalmente se me hizo dura, muy dura. Llevaba muchos kilómetros con la molestia del tendón y la fatiga se iba ya acumulando de modo importante. Suerte que llevaba los bastones conmigo. Pienso que sin ellos, ahí hubiese terminado la aventura. Coronamos la Massanella y paramos para hacer alguna foto de recuerdo. La mía encabeza esta entrada. La de José Miguel es esta:


No se dejen engañar por la sonrisa de pose. También él iba tocado pero tuvo dos narices de seguir con buen humor hasta la meta.

La bajada de la Massanella nos llevó hasta Lluc. Dicen que quien llega a Lluc termina la prueba, porque de ahí al final hay un tramo de algo menos de 18 kilómetros que es un regalo comparado con lo que acabábamos de pasar. Lo que ocurre es que ya es mucho lo acumulado en las piernas, y a nuestro lado hubo gente que lo dejó en el control de Lluc. Nosotros no, nos avituallamos y salimos para Pollença, buscando la meta y pensando que el dolor es temporal pero la gloria es para siempre.

Bajando a Pollença se nos hizo de noche. Colocamos los frontales en posición operativa y seguimos un descenso que se me antojó largo, muy largo, gracias al tute que llevaba encima principalmente. En ese brete recogimos varios cadáveres. La gente, sobretodo los del Ultratrail (105km) llegaba muy mal al tramo final de carrera. El que no arrastraba una rodilla arrastraba un tobillo, el que no la espalda o un gemelo. Llegué a la conclusión de que en este tipo de carreras no se trata de saber si habrá dolores. Se trata de ver cuánto dolor está uno dispuesto a soportar. Mi tendón llevaba casi 50 kilómetros dando la lata y en los últimos 5 dolió algo más de la cuenta. No corrí nada ya. Tan sólo caminé. Y llegamos en un grupo de 4 al pueblo de Pollença, que debíamos cruzar. Ahí perdimos las marcas del circuito. Tuvimos que volver sobre nuestros pasos pero ni aún así dábamos con referencia alguna del camino. Entonces alguien dijo que la meta estaba en el refugio de puente romano, y decidimos seguir algunas señales que apuntaban a tal lugar, hasta que se me ocurrió usar el teléfono. Raúl y Antonio estaban esperándome en la línea de meta: llamé a Raúl, diciéndole que ahora íbamos para el refugio... "¿Qué refugio? La meta está en el Polideportivo municipal" ¡¡¡Pardillos!!! Volvemos sobre nuestros pasos, hartos ya de callejear a esas horas por el pueblo y conseguimos que unos lugareños nos orienten en nuestra salida hacia las instalaciones deportivas municipales. Al ponernos sobre la pista del lugar reaparecen las marcas del circuito y con el mayor decoro posible alcanzamos felices la línea de meta. Al final fueron casi 66 km (de GPS) con pérdidas y todo. Muy duro.

Nunca había estado tan mal al día siguiente, ni después del Ironman. Esto del monte es muy duro. Sin embargo el tendón, tras recibir sus merecidos mimos, respondió bien. Tras Barcelona cojeé 4 días. Tras el Trail podía andar bien por lo que respecta al tendón. Por lo que respecta a lo demás tardé 3 días en caminar como una persona normal, y todavía me acojono cuando veo unas escaleras.

En menos de 3 semanas voy a Ronda. Luego 1 mes sin correr, pero eso ya llegará.

Salud y kilómetros...

domingo, 13 de marzo de 2011

NO PUEDO CORRER

Después del abandono en Barcelona pasé la semana lamiéndome las heridas en el dique seco. Esta tendinitis con la que convivo tiene diferentes manifestaciones según trate al tendón en cada momento. En Barcelona me molestaba antes de empezar, me dolía mientras comenzaba a sumar kilómetros y me obligó a parar un dolor bastante más agudo de lo razonablemente soportable. A los 3 días ya no notaba la molestia al caminar. Seguí con el tratamiento hasta el sábado en que salí a caminar por el campo con cuidado y buenas sensaciones. Hoy le di una vuelta más a la tuerca y repetí circuito pero tratando de correr. Duré 20 minutos porque la molestia reapareció en una cuesta arriba. Terminé caminando hasta casa para ducharme y poner más hielo. De momento es lo que hay.

Cierto es que tanto el Trail Serra de Tramuntana como los 101 de Ronda se pueden terminar andando rápido (y parando poquito), pero ese no era el plan ni para eso he entrenado todo este tiempo.

CAMISETAS SOLIDARIAS

En otro orden de cosas, la semana pasada recibí las camisetas solidarias. Me las han quitado de las manos. La verdad es que resulta muy complicado sacar la bolsa entre un grupo de compañeros corredores y no atender a los que te dicen primero "a ver, a ver...", luego "pues no sabía nada pero es una buena idea" y terminar con lo de "dame dos, una para mí y otra para mi mujer". En fin, que me quedan sólo un par de las más pequeñas. Tengo que ponerme en contacto con los amigos de Mallorca a ver si hacemos una segunda remesa o si a alguien le sobran camisetas de la primera porque tengo algunos compromisos desatendidos, entre ellos más de uno concretado a través del blog. En cuanto sepa algo lo cuento.

Salud y kilómetros

lunes, 7 de marzo de 2011

MARATÓ DE BARCELONA 2011: DNF

DNF: Acrónimo que se utiliza al otro lado del charco: Did Not Finish, o mandó la carrera a tomar viento antes de tiempo.

Un Ironman, 6 maratones, más de 20 medias e incontables carreras más cortas después me he retirado por primera vez. Ahí van los motivos con la brevedad que marcan las pocas ganas que tengo de hablar de ello:

Desde 2008 tengo una relación especial con mi tendón de Aquiles izquierdo. Yo lo mimo y él me deja correr. De hecho uso unas taloneras de silicona que me elevan el talón y permiten al tendón trabajar algo acortado y sufrir bastante menos. El problema está en las cuestas: al subir, los apoyos provocan que el tendón trabaje muy estirado y sufra algo más, y como quería hacer carreras de montaña he estado entrenando en cuestas. Y el tendón lo ha notado. Además, para ser completamente sincero, seguramente no ayuda el hecho de que las camisetas que me regalan en cada carrera me queden algo justas siempre.

Llevaba un par de semanas con una ligera molestia, que iba y venía en función de la cantidad de trabajo que le pedía al tendón. De todos modos ese tendón tiene varios maratones en su currículum, razón por la cual pensé que al calentar las molestias desaparecerían. Me equivocaba.

Ya en el km 3 el dolor era notorio. Salí al ritmo que pensé podía mantener hasta el final, con la idea de correr sin agobios, terminar feliz y poder entrenar la semana siguiente. Pronto reduje ese ritmo a la mínima expresión tratando de que los apoyos fueran tan suaves como fuera posible y no castigaran de más el tendón, pero el dolor era mayor cada kilómetro que pasaba. Caminé algo en el avituallamiento del 10 para tomar el primer gel de los 3 previstos y darle tregua al pie, y me costó volver a arrancar. A partir de ahí el dolor se hizo más difícil de soportar y a la vista del km 13 decidí caminar hasta esa marca. Ya no pude volver a correr. Lo intenté pero estaba completamente cojo. Me senté en la acera, me quité la zapatilla y el calcetín y palpé el punto de dolor. No hizo falta analizar la situación, pensar en los 30 km que faltaban, en el Trail Serra de Tramuntana ni en los 101 de Ronda. No lo dejé por ningún motivo distinto del hecho de que no podía seguir corriendo. Jodido y cojo di media vuelta y me fui para la zona de meta.

martes, 1 de marzo de 2011

¿PREPARADO PARA EL MARATÓN?

Pues no lo sé, ni podría afirmar a ciencia cierta si lo que llevo en las piernas valdrá para la que me espera el domingo. En fin.

La verdad es que todos sabemos cómo se prepara un maratón: combinamos rodajes largos, una vez por semana más o menos y llegando tan lejos como sea posible sin sufrir una lesión o condicionar las siguientes sesiones de entrenamiento, alguna sesión de cierta calidad (rodajes de ritmo o, los más avezados, entrenamientos interválicos como las temidas "series"), un rodaje semi largo a ritmo de maratón, una carrerita de recuperación y un par de días de descanso (más algo de gimnasio por aquello del fortalecimiento), con muchos estiramientos, comida sana y suficientes horas de sueño. Pues yo, nada de nada.

Si alguno ha leído algo antes aquí sabrá que no soy demasiado metódico entrenando. En realidad pocas veces pienso que lo que hago pueda llamarse técnicamente "entrenamiento" aunque a la larga me prepare poco o mucho para las competiciones a las que me inscribo. No significa eso que cada vez que salga a correr haga lo que me venga en gana o me la sude el siguiente proyecto que tenga en el horizonte. De hecho puede que haya bastante de método detrás de la anarquía porque las competiciones de fondo no se terminan por cojones: se llega a la meta por haber entrenado para ello. Lo que pasa es que la ciencia que puede haber en lo que yo hago está seguramente tan escondida que ni yo mismo sé dónde encontrarla.

Correré el maratón del domingo sin haber entrenado para ello. En realidad me preparo para la ultradistancia de abril y mayo, con salidas "al monte" en un lugar sin monte, largas en la mayor parte de los casos, con mucho sube y baja y combinando correr con caminar sin mucha organización para ello. He llegado a entrenar más de 5 horas (de las que habré corrido de modo intermitente por espacio de poco más de 3), en salidas largas cada fin de semana con la mente puesta entre Pollença y la cuesta del cachondeo de Ronda, sin pensar en correr un maratón en marzo. Pero... ¿por qué tanta reflexión a estas alturas?

El otro día un colega me preguntó si repetía en Barcelona. Le dije que sí y me hizo esa pregunta tan habitual como poco esperada por mí en ese momento: ¿Y qué marca esperas hacer?...

¡Buena pregunta! ¿Qué marca me saldrá? No he hecho el test de 2 x 6000, ni pruebas de esfuerzo con análisis de gases y toma de muestras sanguíneas para el lactato, ni rodajes semilargos a ritmo de maratón ni nada por el estilo. El año pasado hice 4:48. Si hago números, saliendo a 6'40" lo mejoro, pero no sé si puedo correr a ese ritmo porque sencillamente hace meses que no corro tan rápido durante varios kilómetros. Es decir, que tomando como referencia lo que he estado haciendo, esas largas distancias las he recorrido a medias bastante más lentas que 6'40" el kilómetro. Sé que muscularmente estaré bastante aceptable porque mis entrenamientos han incluído siempre terreno de sube y baja, pero unas piernas fuertes no sé si son suficiente garantía para el maratón. Y luego está el asfalto, que no piso desde hace también mucho tiempo. ¿Me castigará demasiado?

Muchas dudas que dan al domingo un interés mayor si cabe. Como no sé cuál va a ser el resultado me siento como un novato, aunque sea mi séptima cita con el maratón, la cuarta vez que complete ese circuito o mi última carrera seria haya sido un Ironman. Admito apuestas.

Salud y kilómetros a todos.


lunes, 21 de febrero de 2011

LOS 4 PICOS, ETAPA REINA.

Acabo de superar una gripe de campeonato. Una semana completa parado, de sábado a sábado. Supongo que entre los cambios de tiempo y las agresiones que para mi sistema inmunitario supone tanto entrenamiento largo abrieron en su día la autopista de mi organismo a los bichitos que anidaron en él sin anunciarse. Ahora estoy mejor y he vuelto al tajo.

Pocas cosas sin embargo han cambiado. Con el calendario que tengo por delante (en menos de 2 semanas maratón, en abril medio maratón y los 62k del Trail en 6 días y en mayo Ronda y sus 101) continúo con mi anárquica preparación, juntando más o menos a ojo rodajes largos, rodajes algo más vivos, tiradas de caminar-correr y algo de descanso. Todo ello procurando juntar unos volúmenes de supervivencia, que me lleven con mayor o menor calma a cada una de esas cuatro líneas de meta en las que se me espera.

Empezando por el principio, el 6 tomo si todo va bien la salida en Barcelona. Mi 4º maratón en ese circuito (el 6º o 7º total, que no sé si el del Ironman se cuenta) y por primera vez no tengo ni la más remota idea de cuál va a ser mi marca. Como supongo que de piernas no andaré mal del todo imagino que entre las 4h45 y las 5h15 andará la cosa, pero no puedo (ni quiero) ser más preciso. Ya pedí en su día disculpas por profanar la mística del maratón utilizándolo para entrenar, para sumar kilómetros de cara a objetivos venideros.

Lo de la media de Pollença va a ser otra decepción. Los decepcionados serán nuevamente mis compañeros de club, con los que nos desplazamos cada año a esta carrera al grito de "este año sí", en franca referencia a mi incapacidad manifiesta para bajar de 2 horas en esa distancia. Este año será otra vez no, primero porque no puedo, y segundo porque en 6 días, al sábado siguiente, debo merendarme el Trail Serra de Tramuntana (62k, 2200m de desnivel positivo y algo completamente desconocido para mí).

Lo de Ronda queda algo más lejos pero es mi principal desvelo, aquello a lo que dedico cada martes y cada sábado cuando salgo de casa para pasar todas esas horas combinando correr con caminar por la Menorca más rural. Anárquicamente, es cierto, pero pasándomelo de maravilla con el entrenamiento. Si termino las 4 carreras que nos quiten lo bailao. Luego vendrá otra vez el Tri...

Salud y kilómetros.

PS. Aún no tengo las camisetas solidarias. Problemas logísticos en vías de solucionarse las mantienen en la isla vecina. Supongo que no irá la cosa mucho más allá de esta semana y podré empezar a vender solidaridad. Tengo ya muchas ganas.

miércoles, 9 de febrero de 2011

WESTERN STATES ENDURANCE 100

75 Minutos en la Meca del Ultratrail. 100 millas de trail running en estado puro. Una maravilla.

PINCHA AQUÍ

sábado, 5 de febrero de 2011

CAMISETAS SOLIDARIAS. UNA INICIATIVA DE LOS BLOGUEROS DE BALEARES




¿Qué pasa cuando se junta un bombero con sus famosas ideas y un grupo numeroso de bloggeros deportivos de Baleares? Pues que nace una idea de bomberos bastante solidaria.

Nuestro amigo Pedro Ballesteros nos junto a todos los bloggeros para proponernos una idea: hacer camisetas técnicas para vender a amigos y familiares y asi recaudar unos eurillos para alguna fundación, ong...

Una vez elegido el diseño, color y tallas, nos pusimos de acuerdo con el número de camisetas a pedir, tendremos únicamente 20 camisetas por blog, que pueden parecer muchas, pero si apartamos 2 para nosotros, otras para familiares y algun amigo intimo, quedan pocas para vender por lo que os aconsejo que os apresureis en hacer vuestro pedido.

Con este proyecto recaudaremos cerca de 1500 euros y, ¿a quien ira destinado este dinero? Hemos decidido seguir la estela de nuestros amigos Tonis (Payeras y Contesti) y destinar el dinero a la Fundación Vicente Ferrer. Este movimiento se debe a Jose Luis de Rutas del Silencio. Espero que os gusten las camisetas y el proyecto, las hemos hecho con cariño y queriamos que salieran a la luz el fin de semana en el que nuestros amigos se enfrentan a sus retos.

Envianos un mensaje diciendonos el numero de camisetas que quieras y la talla, en caso de acabar una talla nos pondremos en contacto con otro compañero para facilitártela.

Muchas gracias una vez mas por vuestra solidaridad, sabemos que os pedimos ayuda muy a menudo pero desde que se inicio este movimiento nos encontramos mejor.

¡¡¡¡¡¡¡¡GRACIAS AMIGOS!!!!!!!




Blogs que participan en esta iniciativa:


@tletas de baleares

Atletismo femenino

Aventuras por Mallorca

Crazyfeetbyres

Cuoyot

Es Llop Verd

Grancampeón

Irontoni

JCarpediem

Mójate Contracorriente

Pensamientos a 6

Rutas del Silencio

Slowpepe

Uffffff



PRECIO DE LAS CAMISETAS SOLIDARIAS: 10 Euritos de nada (¡son técnicas!)


Este es el texto de la entrada que hemos publicado todos los implicados de un modo u otro en el proyecto. Personalmente agradezco de forma especial que contaran conmigo para ello, puesto que soy el único "foráneo", ya que todos los demás funcionan en la gran Mallorca. Precisamente por esa razón, y porque se trata de sacarle algún eurillo a cada camiseta para poder recaudar fondos y ayudar a quien más lo necesita, no voy a poder vender solidaridad fuera de Menorca. Los gastos de envío se comerían el beneficio, y éste es básico que llegue a su destino final.

Gracias de antemano por apoyar la iniciativa.

viernes, 4 de febrero de 2011

SOLIDARIDAD BLOGUERA

Esta noche, un minuto antes de que el día muera, se colgará en este rincón la misma entrada que en otros trece. Tengo el privilegio de poder sumarme a una iniciativa solidaria de primer orden. La información completa en pocas horas.