jueves 10 de diciembre de 2009

CORRIENDO


Hoy cuelgo una foto del último medio maratón local, entrando con Carlota en meta. Una parecida (no ésta) subí hace un tiempo

Decir que correr se me da bien es faltar gravemente a la verdad. Con semejantes condiciones (por eso cuelgo una foto actual, a título ilustrativo) más podría defender un pasado en la Liga Nacional (de aquí) de Fútbol Americano, que lo hubo, que una vida dedicada a correr desde hace algunos (aunque no demasiados) años ya.

Hoy tocaba correr, 60 minutos en una zona aeróbica confortable según el sr. Polar. Quedé con Juanki en la pista municipal, que tiene un perímetro amplio de hierba bajita que se lleva muy bien con mis articulaciones. Las vueltas no son de más de 500 metros, pero cambiando de sentido cada 15 minutos, con el sol y la buena temperatura que teníamos hoy y la entretenida conversación, el rodaje fue fantástico. Juanki es de los pocos atletas de 4'30"/km capaces de adaptarse a mi ritmo y correr sin acelerarme. Normalmente es así, aunque hoy, sabiendo que íbamos a coincidir durante media horita, me exprimí un poquito más de la cuenta al punto de que mi colega me preguntó en más de una ocasión si iba bien (por lo poco hablador que me había vuelto). Al quedarme sólo, con 30 minutillos por delante he reducido el ritmo (necesitaba ese respiro) para luego ir aumentándolo poquito a poco hasta llegar a mis pulsaciones objetivo sin pasar para nada (145 ppm, para los aficionados a la ciencia). Entonces se ha producido el milagro de los panes y los peces pero en versión trotona: maravillosas sensaciones han aparecido como de la nada. Corría sin apenas esfuerzo, como flotando sobre la hierba, percibiendo cada pisada mientras disfrutaba del sol en mi cara y la suave brisa de la mañana menorquina. Sé que es una cursilada como un templo, pero sólo así puedo describir esa rara conexión con el correr que viví esta mañana, algo que pasa muy pocas veces (al menos a mí) y que me reconcilia con esto del sudar al aire libre.

Sigo siendo un corredor de pacotilla, pero en ocasiones hasta pienso que completar un entrenamiento puede ser lo mejor que me vaya a pasar en todo el día (hasta que llego a casa y mi hija me da uno de sus abrazos y el mejor beso de los que acaba de aprender a dar).

Mañana hablo de los acoples. Hasta entonces, mucha salud.

miércoles 9 de diciembre de 2009

TRANSICIÓN

Me cuentan que el triatlón no son sólo 3 segmentos (natación, ciclismo y carrera a pie) sino también algo llamado T1 y T2 que, lejos de referirse a terminales aeroportuarias son nombres que identifican al espacio de tiempo que transcurre desde que se sale del agua hasta que se empieza a pedalear (T1) o desde que uno se baja de la bici hasta que empieza a correr (T2). Incluso ambos lapsos temporales, en triatlón, se cronometran y llegan a aparecer referencias de la marca lograda en cada transición en los resúmenes numéricos que la organización ofrece a los triatletas al final de cada prueba en concreto.

Cuando mi Coach dijo que las transiciones se deben entrenar pensé inmediatamente que debía planificar sesiones en las que aprendiera a quitarme un neopreno que aún no tengo, secarme bien las partes nobles y vestirme de romano para montar en bici o empezar a correr lo más rápidamente posible. Pero no, el Coach se refería a entrenar la adaptación muscular y articular entre un tipo de trabajo y otro, fundamentalmente entre la bicicleta y la carrera a pie, que por lo visto se parecen menos de lo que uno podía pensar.

EL PLAN me obliga a realizar dos tipos de trabajo de transición. Uno los miércoles (entre semana los volúmenes de trabajo son casi de funcionario, de lo más llevadero) trabajando hasta una hora sobre la bici y unos 20 minutos corriendo inmediatamente después. La otra transición, que me da que no va a ser tan sencilla, supone salir a correr (no mucho, empezando por 20 minutos con un máximo de 1 hora) después de la tirada larga de bicicleta. Ahí sí se notará un poco más eso de que las piernas no van para empezar a trotar.

Hoy el tema quedó en un chapuzón de duración indeterminada en la piscina (el Coach lo llama "técnica"), 30 minutos de bici estática alegre (con resistencia) y 20 minutos largos de carrera inmediatamente después. Y sí, las piernas no iban demasiado al empezar la última parte de la sesión. Bueno, no es que de normal vayan demasiado, pero no suelo parecer un pato mareado hasta que no llevo unos kilómetros en las zapatillas. Eso sí, fue la mar de divertido: cuando estaba a punto de cansarme de la bici ya me tocaba correr. Esto del Tri es muy entrentenido.

Salud!

martes 8 de diciembre de 2009

Preparados..., listos..., ¡ya! Camino a Frankfurt

Esto ha empezado ya. Llevo varias semanas, puede que incluso meses, preparándome para comenzar, y el lunes pasado (ayer para el que esto escribe)
inicié la cuenta de 30 semanas justas, la última de las cuales va a transcurrir en buena parte por tierras germanas. Esas 30 semanas es lo que dura mi plan de entrenamiento, que se inició con mal pie para no perder la costumbre.

De puente por Barcelona y si poder salir en bici, el lunes salí a correr sin que fuese lo que el plan decía. Fue poco más de una horita, a ritmos controlados y disfrutando del rodaje propio de las 10 primeras semanas de construcción de base aeróbica. Hoy martes tocaba correr pero tan pronto como aterricé por casa me vestí de romano, monté en la bici e hice una salidita de poquito más de 50km en dos horas peladas, lo que contando fácil da una media de 25km/h. Para entender lo de las medias que voy a sacar no sólo hay que saber un poquito de ciclismo, sino también ayuda conocer la isla en la que vivo, que para mí que era mucho más grande siglos atrás y alguien se ocupó de arrugarla para que cupiese en su sitio, dejando cuestas por todas partes y lo que ello significa para montar en bici.

Así pues, por necesidades del guión, en las primeras dos sesiones ya he hecho de mi capa un sayo colocando entrenamientos que no tocaban en lugar de los que sí tocaban pero no podía hacer. Al final supongo que, como dice un colega, lo importante es nadar mucho, pedalear mucho y correr mucho, llegando sano a la salida, por lo que espero que en este caso el orden de los factores no altere demasiado el producto.

Mañana me toca una cosa llamada transición. Es algo así como enseñar al cuerpo a correr después de una sesión de ciclismo. Poco volumen todavía, porque estoy empezando, pero ya se va pareciendo esto a lo que hacen los triatletas serios. Cuando lo haga ya contaré.

PS. He tenido el blog bastante abandonado estos últimos meses. He dejado sin contestar algún comentario, razón por la que me disculpo añadiendo que todos los he leído y por todos doy las gracias. En adelante trataré de encontrar más tiempo para la página y, sobretodo, para interactuar con aquellos que la visitan que, a fin de cuentas, es lo que más me enriquece en todos los aspectos (menos en el económico, claro, pero es que no se puede tener todo).

Salud a todos.

sábado 14 de noviembre de 2009

LOS PILARES DEL INVENTO

Uno puede no tener demasiada idea del tema, pero ese uno sabe leer y conoce su cuerpo. Lo de leer lo digo porque el que quiere información no tiene más que preguntar o moverse un poco por librerías o internets, acopiar datos, separar el grano de la paja y llegar a sus propias conclusiones. Hablando del Ironman ahí van las mías:

El invento se sustenta en dos pilares fundamentales (insisto, en mi caso):

1. EL PESO
Estoy tranquilamente 25 kilos por encima de lo aconsejable para estos temas. No me refiero a que esa sea la distancia entre mi oronda humanidad y el peso ideal del triatleta. Quiero decir que debo perder entre 20 y 25 kilos para afrontar el envite simplemente con dignidad. Siempre he sido grande, y por ello lento. Hasta hoy eso no ha sido ningún problema porque mis posiblildades casaban con facilidad con mi concepción lúdica del deporte. Ahora me enfrento a una marca de corte de 15 horas: debo estar moviéndome todo ese tiempo y hacerlo algo más rápido de lo habitual. Para ello es la condición número 1 perder buena parte del exceso de carga que soportan mis articulaciones. Ni que sea por salud.

2. LA BICICLETA
Todo el mundo sabe que en el IM se empieza nadando. No soy un delfín pero esa parte no la hago mal. Como técnicamente soy algo eficiente, no será difícil sumar metros hasta enfrentarme sin sufrir demasidado a los 3800 de Frankfurt. Además, en el agua voy a estar un 10% del tiempo total. Correr (o el trote cochinero-maratoniano) siempre ha sido lo mío. La clave y el número dos en importancia es la bicicleta. 180 km son muchos. Con el culo pegado al sillín es donde se pasa más tiempo en ese IM, y por ello es el lugar donde puedo ganar o perder mi batalla contra el tiempo de corte. Además se trata de llegar al final de ese segmento tan fresco como pueda. ¿Alguien se imagina bajarse de la bici fundido y mirar a lo que queda, el maratón, con cara de estar a punto de ser pasado a cuchillo? Ir bien en bici es clave para asegurar la marca, para correr el maratón sin morir en el intento y llegar a meta como finisher feliz. Además, por qué no admitirlo, para sumar volumen de entrenamiento durante estos meses que quedan hasta julio sin destrozar tobillos, rodillas o cadera la bici manda. Fundamental.

Eso son los dos pilares que sustentan el proyecto, las dos columnas sobre las que más hay que trabajar para que con solidez permitan, nadando, corriendo y descansando lo suficiente también, que mi sueño deportivo se vuelva feliz realidad. No temo al IM, pero lo respeto enormemente.

lunes 9 de noviembre de 2009

IRONMAN MINIMALISTA: UN ENFOQUE SENSATO

El compañero PACO comenta en la anterior entrada que le parece interesante pero difícil de leer el artículo que colgué, porque está en inglés. Ahí va una traducción un poco libre. Filólogos, lingüistas y demás personal preparado, sean indulgentes conmigo:

Puedes prepararte para terminar un IM con éxito con un programa que tenga una media de 12 horas semanales de volumen de entrenamiento y un pico brevemente sostenido de 16 horas. Por "terminar con éxito" no me refiero a llegar vivo a la meta. Quiero decir recorrer la distancia tan rápidamente como tu potencial genético perimita. De hecho pienso que muchos triatletas pueden correr un IM más rápido siguiendo un plan de 12 horas bien construído de lo que lo harían bajo un enfoque de más alto volumen.
Hay 5 razones específicas para que un acercamiento minimalista al entrenamiento para IM funcione igual o mejor que un enfoque de más alto volumen:

1. LA NATACIÓN ES SOBRETODO TÉCNICA, NO FORMA FÍSICA
Muy poquita mejora en tu natación viene de construír la resistencia específica a través de horas de entrenamiento. Casi toda la mejora viene de detalles técnicos que con frecuencia ocurren en un instante. Deberías entrenar la natación del IM de modo que potenciases la mejora técnica en lugar de concentrarte en mejorar la resistencia específica. Consigue correcciones en tu brazada de un entrenador de natación cualificado, estudia la técnica del estilo libre (Youtube.com es una buena fuente de vídeos técnicos), perfecciona tu brazada, usa material auxiliar y ejercicios enfocados a la técnica para la posición del cuerpo, el rolido, respiración, empuje de agua y patada eficiente. Usa tus intérvalos y nado contínuo principalmente para mejorar tu técnica y de modo secundario para construír la resistencia específica.

2. LA NATACIÓN, EN REALIDAD, NO ES TAN IMPORTANTE
Para completar el segmento de natación del IM tan rápido como tu talento natural permita, deberías entrenar en la piscina dos horas cada día, seis días a la semana, o algo así. Eso es lo que requeriría arañar cada segundo posible. Pero recuerda que la natación te va a llevar tan sólo el 10% más o menos de tu tiempo final en el IM. Puedes conseguir el 90% de tu potencial total entrenando tres veces por semana una hora en el agua. ¿Por qué no hacerlo?

3. LA RESISTENCIA ESPECÍFICA DE CICLISMO AYUDA A LA CARRERA
Cuando entrené para mi primer IM en 2002, mi entrenamiento de carrera se vio severamente comprometido por una lesión. Mi carrera era a mediados de septiembre. Para Julio mi media semanal corriendo era de 15 millas (aprox. 24km). Hasta 5 semanas antes del IM no pude hacer mi primera carrera larga: 12 millas (19km). Conseguí llegar a las 16 millas (25km) y hasta una sola tirada de 20 millas (32km) antes de la carrera. A pesar de estas limitaciones, corrí el maratón en 3:23, no tan rápido como hubiera podido pero mejor que todos menos 42 de los participantes en el IM Wisconsin. La razón fue que mi excelente forma física sobre la bicicleta me llevó también durante el maratón.
Puedes contar con la resistencia específica de ciclismo también para el maratón, y ajustar así la cantidad de kilómetros que vas a hacer corriendo para preparar el IM. Un rodaje largo, otro de intensidad alta y un tercero de moderado entrenamiento de base (a los que un atleta más avanzado puede añadir un fartlek o unas series) cada semana bastará. También puedes hacer rodajes de 2 o 3 kilómetros como transición después de la bici, para preparar el momento específico del cambio del ciclismo a la carrera.

4. EL ENTRENAMIENTO DE ALTA INENSIDAD SOBRE LA BICI DEL GIMNASIO (O EL RODILLO) AHORRA TIEMPO Y RESULTA IGUAL DE EFECTIVO.
Entrenar el la bici predominantemente bajo techo puede ser un modo efectivo de desarrollar un mejor nivel de resistencia específica de ciclismo con un gasto de tiempo sustancialmente menor que rodar exclusivamente al aire libre. Bajo techo, el entrenamiento requiere menos preparación logística y está sujeto a menos interrupciones que al aire libre. Además permite conseguir mayor intensidad desde el punto de vista de pulsaciones porque no hay inercias (descansos sin pedalear) ni bajadas. El entorno es más controlado y se presta mejor a sesiones de alta intensidad.
Hay icluso una pequeña legión de defensores del entrenamiento indoor entre los triatletas de élite. Andy Potts, campeón del mundo de Ironman 70.3 en 2007, suele entrenar al aire libre una sola vez por semana. El resto de sus 5 o 6 entrenamientos son sesiones indoor cosnsistentes en un montón de trabajo interválico "quema-pulmones" y esfuerzos en umbral de una media de duración de 45 minutos cada uno. Tyler Stewart, la mujer con el récord del mundo del segmento ciclista de un IM (4:47:59 en el IM de Florida de 2007) entrena la mayoría de sus sesiones en el formato de sesiones interválicas de 90 minutos bajo techo que ella misma enseña a otros triatletas y ciclistas a los que entrena. Igual que Potts, Tyler sólo rueda en carretera una vez por semana y completa sólo unas pocas tiradas de más de 4 horas antes de un IM.
Yo mismo he adoptado recientemente un acercamiento similar a mi entrenamiento de bici para el IM, con excelentes resultados. Cada semana hago 5 entrenamientos en mi bicicleta de spinning (CycleOops 300PT). Cada sesión dura de 30 a 45 minutos, y dos de ellas suelen ser de trabajo de muy alta intensidad. Los sábados monto en mi bici de carretera y hago rodajes largos. Mis cifras de potencia son tan altas como siempre, pero mi dedicación a la bicicleta en términos de tiempo es mucho menor que en el pasado. Inténtalo y lo verás.

5. UNA DOCENA DE RODAJES EN BICI DE MÁS DE 100KM NO TE DARÁN MUCHO MÁS QUE 2 O 3.
Como acabo de explicar, la mujer más rápida sobre la bici en un IM completa unos pocos rodajes de más de 4 horas antes de competir. Esto contrasta con lo que hacen muchos triatletas competitivos, que empiezan con rodajes de muchas horas varios meses antes de la carrera. El éxito de Tyler Stewart prueba lo que el sentido común debería sugerir: simplemente no es necesario hacer toneladas de rodajes muy largos, cercanos a los 180km del segmento ciclista de un IM, para construír la resistencia específica de ciclismo necesaria para llegar con éxito a la meta. Si edificas una sólida base de forma física en bici haciendo mucho del trabajo de umbral e interválico que muchos triatletas olvidan , y regularmente afrontas salidas ligeramente agresivas en el rango de las 2,5 a 3,5 horas es suficiente de entrada. Luego puedes gradualmente incrementar ese rodaje largo, digamos desde 100 hasta 160km durante las últimas 8 semanas anteriores a tu tapering (descenso gradual de la carga anterior a la prueba, normalmente de 3 semanas). Con este acercamiento construirás adecuadamente esa resistencia sin hacerlo en detrimento de ganar potencia, con un riesgo mínimo de quemarte y, no menos importante, si malgastar ni un solo segundo de tu valioso tiempo.

domingo 11 de octubre de 2009

MINIMALIST IRONMAN TRAINING (Matt Fitzgerald)


La red es fuente inagotable de conocimiento, sobretodo para los que no andamos sobrados de entendederas en determinada materia. Como ando tras el tema del IM, bucear por internet en busca de cositas interesantes se está volviendo práctica habitual. Encontré un artículo de Matt Fitzgerald, entrenador de triatletas de reconocido prestigio, donde aparece un acercamiento muy sensato a la locura del entrenamiento para el Ironman.


Está en inglés. Me propuse traducirlo pero enseguida lo descarté. Encontré una docena de cosas más urgentes a las que dedicarle ese tiempo. A quien le sirva de consuelo le diré que yo tampoco soy hijo predilecto del imperio británico, ni nativo de Wisconsin. El contexto ayuda a entender un poquito. Prometo resumen en la próxima entrada. Saludos.


You can prepare for a successful Ironman triathlon with a program that has an average training volume of only 12 hours per week and a briefly-maintained peak training volume of 16 hours. And by “successful” I don’t mean finishing alive. I mean covering the distance as fast as your genetic potential allows. In fact, I believe that many triathletes can race a faster Ironman by following a well-constructed 12-hours-a-week program than they could with a higher-volume approach.


There are five specific reasons a minimalist approach to Ironman training can work just as well as, if not better than, a higher-volume approach.


1. Swimming performance is all about technique, not fitness
Very little improvement in swimming performance comes from building swim fitness through hours of training. Almost all swimming improvement comes from technique refinements that often occur instantaneously. You should swim-train for an Ironman in a way that encourages and accelerates technique refinements instead of in a way that concentrates on building fitness. Get one-on-one stroke coaching from a qualified swim coach, study freestyle technique (youtube.com is a good source of technique videos), fiddle with your stroke, use swim aids that encourage technique development and perform technique drills for body position, rotation, efficient breathing, a strong pull and efficient kicking. Use intervals and sustained swimming primarily to ingrain technique and secondarily to develop fitness.


2. The swim just isn’t that important
To complete the swim leg of a Hawaii Ironman as fast as your inner talent allows, you would have to train in the pool two hours a day, six days a week, or thereabouts. That’s what it would take to shave off every second possible. But the swim accounts for only about 10 percent of the time it takes to complete an Ironman. And you can get at least 90 percent of the way toward your fastest possible Ironman swim split by swimming just one hour a day, three times per week. So why not do that?


3. Cycling fitness crosses over well to running
When I trained for my first Ironman in 2002, my run training was severely compromised due to injury. My race took place in mid-September. Through July I averaged just 15 miles of running per week. Not until five weeks before the race was I able to do my first “long” run: a 12-miler. I squeezed in a 16-miler and a lone 20-miler before race day.
Despite these limitations, I was able to run a 3:23 marathon at Ironman Wisconsin—not as fast as I could have run with better training, but faster than all but 42 other participants in the race nevertheless. The reason, I realized, was that my excellent cycling fitness carried me through the run.
You can count on the fitness crossover from cycling to running to trim back the amount of run training you do in preparing for an Ironman. One long run, one high-intensity run and a moderate, steady base run (to which more advanced athlete’s can add a threshold progression or a sprinkling of fartlek speed intervals) each week will suffice. You may also do one- or two-mile transition runs after bike workouts to prepare for the specific challenge of running off the bike.


4. High-intensity indoor cycling is time-efficient and effective
Cycling predominantly indoors can be an effective means to develop a higher level of cycling fitness with a substantially lesser time commitment to training than cycling exclusively outside. Riding indoors requires less set-up time and entails fewer stops than outdoor riding. It is also more intense—heart rates are always higher on an indoor trainer because there is no momentum and there are no downhills. Finally, the indoor cycling environment is more controlled and more conducive to high-intensity riding.
There is a small trend of predominantly indoor bike training at the top levels of triathlon these days. Andy Potts, the 2007 Ironman 70.3 World Champion, typically rides outdoors only once a week. His five or six other rides are indoor workouts featuring lots of lung-busting interval and threshold efforts and lasting only 45 minutes each, on average. Tyler Stewart, who has the fastest women’s Ironman bike split in history (4:47:59 at Ironman Florida in 2007), gets most of her bike training in the form of 90-minute interval-based indoor workouts that she teaches for other triathletes and cyclists. Like Potts, she rides outdoors just once weekly and she completes only a handful of rides longer than four hours before racing an Ironman.
I’ve recently adopted a similar approach to my Ironman bike training, and with excellent results so far. Each week I perform five rides on a CycleOps 300PT indoor trainer. Each of these rides is 30 to 45 minutes long and two feature very challenging high-intensity work. On Saturdays I hop on my Kestrel Airfoil and ride long. My power numbers are as high as they have ever been, but my time commitment to bike training is much smaller than it has been in the past. Try it and you’ll see.


5. A dozen century training rides won’t give you much more cycling endurance than two or three I just mentioned that the fastest female Ironman cyclist in history completes only a handful of four-plus-hour rides before competing in an Ironman. This practice is in contrast to that of many competitive Ironman triathletes, who start doing multi-hour rides months before race day. But Tyler Stewart’s success proves what common sense would suggest: that it’s simply not necessary to do a ton of long rides that are close to the Ironman bike leg distance to build the cycling endurance needed for a successful Ironman.


If you build a solid foundation of cycling fitness by doing a lot of the hard threshold and interval training that so many athletes avoid, and by regularly performing fairly aggressive long rides in the 2.5-3.5-hour range, you can easily extend the range of your pedaling power to encompass the full Ironman distance by incrementally increasing the distance of your weekly long ride from, say, 60 miles to 100 miles through the last eight weeks of your training preceding your taper. With this approach you will cultivate adequate endurance without doing so at the expense of pure power, and with minimal risk of burning out, and, not least importantly, without wasting a second of your valuable time.

jueves 8 de octubre de 2009

ENTRADA EN META


Se lo prometí a Carlota. El año pasado no había nacido y no pudo ser. Ahora ya sí. Se pasó todo el día con la medalla colgando de su cuello de bebé.

domingo 4 de octubre de 2009

MITJA MARATÓ ILLA DE MENORCA 2009

Foto por cortesía de Rossi Kruger, la imprescindible en nuestras carreras

Tras unas semanas de completa desconexión voy a contar muy por encima lo de esta mañana, que no va a pasar a la historia como algo muy significativo pero es una carrera que contar en un blog en el que se cuentan carreras.

No íbamos a faltar a la cita, como cada año. Para alguien que vive en una isla pequeña, que le organicen un medio maratón de este nivel una vez al año es una oportunidad que no se debe dejar pasar. Además son carreras sin coste familiar alguno (porque esta vez no hay que tomar aviones y pernoctar en hoteles para correr), y tal y como tengo el tema ahora mismo decir eso es decir mucho.

Invitamos como el año pasado a Martín Fiz y Abel Antón. Martín ganó la carrera y Abel se ganó a sus corredores. Uno corre mucho todavía, el otro es más "del pueblo", trajo a su familia y se mezcló con todos nosotros un poquito más. Gracias a ambos, puede que lo de aquí les suene más a los de allí pronto, y algún día seamos alguno más de los casi 300 que eramos hoy.

Bueno, al lío. Sin estar demasiado "fino" (de hecho, el barrilete que hace el animal en primer plano en la foto es un servidor, y véase cómo cualquier parecido con un Keniata es pura coincidencia) me organizo para salir tranquilo. 6'15"/km y a esperar que caigan uno a uno esos 21097 metros. Como siempre, yo tan exacto, empiezo a 5 y pico el primer km, y hasta el 3 no consigo organizarme para volver a mi velocidad de crucero. Para entonces ya tenemos el grupito de 4 formado (en la foto salimos los 4 aunque a Julio no se le ve). A Julio y a Lisa los conozco de antes. Menorca es pequeña, y aquí uno intima pronto con el menos pintado. Luego está Klaus, como Santa Klaus pero sin regalos (así se nos presenta). Este debuta en la distancia. Es de los de media horita de trote, tres veces por semana, y se ha preparado con alguna tirada de 15 km para llegar con salud a la meta. Le animo a que así sea, porque tiene buena pinta y porque estoy convencido de que con 15 km uno va que se mata para terminar un medio maratón.

No quisiera pecar de inexacto, pero hacia el km 12 Julio se descuelga. Le animamos a seguir pero nos pide que tiremos, que él ya llegará a su ritmo. No insisto, porque pienso que lo peor que se puede hacer en estos casos es correr la carrera de los demás. Cada uno sabe dónde está su ritmo, y cuanto más cerca se ande de él, más posibilidades de éxito se tienen.

Hacia el 14 o 15, también Lisa decide tomarse el tema con un poquito más de calma. El ritmo sigue estable, y me quedo con mi amigo Klaus hasta el 19. Desde un poquito antes ando algo tostadito de piernas, hace mucho calor y, como mi marca va a ser una ruína de todos modos, decido no sufir, animo a mi colega alemán (al que desde lejos tengo que dirigir a gritos porque tiene una extraña habilidad para girar a la derecha cuando hay que hacerlo a la izquierda y viceversa) y reduzco algo la marcha, hasta encontrar un trote cómodo con el que zamparme los últimos dos kilómetros, dejando a las claras la birria de competidor que soy.

Disfrutando ya de ese final de carrera llego al 21 donde están mis dos santas. A mi hija Carlota (casi 11 meses) la cojo en brazos y meándondos ambos de la risa enfilamos la recta de meta (tengo que dar con esa foto y la cuelgo aquí). Le ponen la medalla a ella, ¡sólo faltaría!, paro el fore en 2:14 y, con una sonrisita bajo la nariz pienso que soy un corredor de pacotilla, porque en ese mismo momento me metía 4 o 5 kilómetros más sin problema (nóteses que no es este precisamente un blog donde abunden las fantasmadas, y que 2 horas 14 es una marca lo bastante modesta como para no sacar pecho). Luego el chip de los cojones me da 2:15. En fin...

Vengan a Menorca, señoras y señores. Tenemos una carrerita de lujo y la isla está preciosa por esta época. En serio.

Salud y buenos rodajes a todos


miércoles 9 de septiembre de 2009

LO QUE HAY QUE TENER

A veces pienso que no tengo lo que hay que tener para meterme en los berenjenales en los que me meto. Me explicaré.

Andaba revisando todo el material fotográfico correspondiente al triatlón del sábado pasado, cosas de esto del Facebook (al que empiezo a verle alguna utilidad aunque sigo sin saber cómo va) y pensando que el mundillo del triatlón seguramente supone una vuelta de tuerca más al deporte popular de este país. Antes, cuando me presentaba a una carrera cualquiera, tenía claro que había 3 o 4 tíos (o tías) que peleaban por ganarla, 10 o 12 que eran la élite, 25 o 30 que eran populares con talento y 120 km a la semana y luego estaba el resto. Ese resto se dividía a su vez en un 40% de tipejos (y tipejas) que aún corrían que se las pelaban, otro 40% que algún día habían corrido o algún día correrían bastante y mi 20%. En ese último 20% estábamos los desheredados del atletismo, aquellos que no pretendíamos batirnos demasiado el cobre por una marca o aquellos que no podíamos pedirle a nuestra maltrecha anatomía mucho más que llegar felices a la meta. Y a lo mejor he sido generoso con el porcentaje.

Bien, pues en el triatlón es aún más difícil encontrar a gente de mi grupo. Incluso aquellos a los que se les suponía novatos, que por conocer personalmente sus historias uno sabía que llevaban menos kilómetros sobre la bici o largos en la piscina, incluso ellos, ex-futbolistas, ex-baloncestistas o ex-fiesteros conversos, resulta que andan como motos en esto del trideporte. Y no sólo eso, sino que se presentan a su primer examen vestidos con trajes siderales en los que uno no cabría ni estando dos años a lechuga y tomate, se meten en el agua con más ganas que recursos técnicos y para cuando llegas al box ya hace rato que dan vueltas al circuito sobre alguna bici prestada. Lo disfrutan pero no será fácil que repitan el año que viene, porque lo mismo entonces están jugando a futbol-7 o paseando a su segundo retoño. Eso sí, a ellos se les da bien y a ti no, ellos tienen "lo que hay que tener" y tú tan sólo ganas de estar ahí. Y que conste que la mayoría de ellos son amiguetes a los que les apena verte abandonar y aguantan estoicamente tu mal humor en la línea de meta.

No sé si tengo lo que hay que tener, pero sí me han dicho que para el que no lo tenga, hay mucho por ahí, y tan sólo hay que mover un poco el culo para hacerse con algo de ello, quizás lo justo para que alcance a formar parte, ni que sea en el mismo final del pelotón de cola, también de esto del triatlón, igual que uno se lió en su vida la manta a la cabeza y empezó a correr maratones sin saber muy bien lo que había detrás de todo ello. Por si acaso, decidí hace un par de meses perseguir a lo bestia mi sueño de juventud, y me inscribí en el Ironman de Frankfurt del año próximo. Ya empieza a ser hora de averiguar cuánto de eso que hay que tener tenemos, y con cuánto debemos hacernos para llegar con salud a la meta de ese carrera de 226 kilómetros.

En la próxima hablamos de entrenamiento, que por ahí se empieza, digo yo.

Salud!

domingo 6 de septiembre de 2009

TRIATLÓN 1 - SLOWPEPE 0


Ayer, para centrarnos un poco. Primera edición del (esperemos longevo) Triatlón de Ciutadella. En poniente, una vez más, toman la delantera a todos a la hora de liarse la manta a la cabeza con lo de montar eventos. Un 10 para ellos. 102 inscritos y mucha ilusión en la gente del deporte en la isla. Gran acierto de empezar con la distancia Sprint (750 mts. nadando, 20 km. en bici y 5 km. corriendo), al alcance de más de uno que en su vida hubiese pensado que haría triatlón, y por tanto con ese carácter popular-popular que tantas cosas buenas hace por el deporte en este país.

Además, personalmente suponía mi debut en un triatlón "de verdad", con jueces, reglamentación de estricta aplicación, piraguas en el mar, box con alfombra y conos en el circuito. De los 102 puede que 50 (o más) fueran amiguetes, lo que resulta aún más atractivo si cabe. Pues allá que nos vamos.

Empezamos nadando, como corresponde. Con el claro objetivo de no recibir demasiados golpes, me sitúo en el extremo menos concurrido del grupo, el más alejado de la primera boya, como es de suponer. Prefiero nadar algún metro más y llevarme algún palo menos. El pistoletazo me sorprende con las gafas en la mano, pero enseguida me pongo en marcha, un poco acelerado al principio, por novato, pero poco a poco cada vez mejor. Me relajo y me centro en la técnica de cada brazada, levantando la cabeza esporádicamente para relocalizar la primera boya. Llego al giro más cómodo de lo esperado, y subo un poquito el ritmo hasta alcanzar de nuevo la playa. Primer tercio concluído con éxito. He disfrutado nadando.

En la transición empieza el espectáculo. Hemos sido avisados por los jueces reiteradamente de que no podemos descolgar la bici sin ponernos el casco y atarlo, que es importante hacer primero una cosa y luego la otra, y con el orden de los factores se me altera el producto: me pongo primero los calcetines, luego las zapatillas de la bici y entonces veo que no tengo aún el culotte en su sitio. Papelón para ponérmelo porque se engancha repetidamente en las calas de las zapatillas, y por fin mi transición resulta prácticamente la mas lenta de todos los participantes.

La bici empieza muy bien porque (gracias a mi pésima transición de casi 4 minutos donde otros no tardaban mucho más de 30 segundos) Ángel que es un buen ciclista y no piensa correr después me da alcance y me ofrece su rueda, ya que la primera parte del circuito es muy ventosa. Me lleva, pues, en este tramo y en la segunda parte de la vuelta volamos adelantando a bastantes ciclistas. Sigo pasándomelo en grande. Esto del triatlón es para recomendarlo... hasta que a mitad de la segunda vuelta, en un tramo bastante bacheado doy un llantazo a un agujero y reviento la rueda trasera.

Paro enseguida y me planteo la situación. Opción A, me retiro y ya está. Opción B, cambio la cámara a la rueda y termino como sea. Yo nunca me retiro. Manos a la obra tirando de la poca pericia que tengo para estas finas tareas. Cambio la cámara con éxito, monto la rueda sin mayor problema y empiezo a hinchar. Nada. La válvula de la cámara de repuesto está rota. No entra aire. Se acabó.

Estoy tirado en la cuneta, a 3 kilómetros de la zona de meta, con una cámara reventada en una mano y una bici inservible por deshinchada en la otra. Me cago en todo lo que se mueve y empiezo a caminar. Casi 40 minutos después (prueben a andar sobre asfalto con zapatillas de ciclismo) aparezco por boxes a recibir el sentido pésame de mis felices compañeros. Les saludo con un gruñido como corresponde a mi estado de ánimo y espero a que todo lo demás termine. ¿Ya está? Para casita.

Al día siguiente (hoy) me levanto a las 7 a.m. (en domingo) y decido que la mejor forma de quitarme el mal rollo es salir a trotar. Al final poco más de 15 kilómetros. Estirar, una ducha y como nuevo. Esto me gusta mucho.

Salud a todo el mundo!

martes 18 de agosto de 2009

EXPIANDO MISERIAS

No tenía pensado volver a escribir aquí, por lo menos hasta bien entrado el mes de septiembre. La razón está en lo poco productivas que, desde el punto de vista deportivo, están resultando estas vacaciones. Por no aburrir con el tema familar tan sólo diré que se requiere mi presencia en casa muchas horas, y la falta de la ayuda con que contábamos en julio han convertido agosto en el mes menos deportivamente aprovechado del año. El 3 de septiembre vuelve esa "ayuda" en forma de abuela y el panorama será bien distinto.

Mientras tanto capeo el temporal como buenamente puedo. Los favores en forma de canguros para Carlota me dejan un par de horitas de uso personal día sí, día no. Ese tiempo lo dedico, entre otras cosas, a mover un poquito el culo, aunque cualquier parecido entre lo que hago y entrenar sería pura coincidencia. Seguramente por eso me sentí tan justito el domingo pasado en el primer entrenamiento de grupo para el medio maratón de Menorca. 14 kilómetros que se me hicieron largos: en el 9 ya lo hubiera mandado todo al carajo, pero estaba de guía del grupo más lento y no era plan de dejar al personal sin más. Enchufé la mejor de mis sonrisas y me dediqué a animar a un par de chicas que no habían completado aún esa distancia corriendo nunca.

Lo que sí hago un poco más es nadar. Sobretodo porque he descubierto las bondades de acercarme a Cala Tirant (a 2 minutos de casa, no hay excusas) y disfrutar de los atardeceres de mar en calma. Entonces aquello se convierte en una piscina de ensueño donde nado 40 minutillos 3 o 4 días por semana rodeado de pececitos de colores. No es lo mismo el mar que la piscina, pero nadar donde nado ahora tiene sus ventajas: floto más, me aburro menos, y no debo preocuparme de por dónde adelantar a esa señora que flota enmedio de la calle sin chocarme con el Phelps de turno que viene nadando mariposa como un poseso.

La bici en cambio está, este mes, durmiendo el sueño de los justos. El problema de entrenar con ella es que necesito demasiado tiempo para completar una sesión con cara y ojos, y aunque me resulte difícil de explicar, durante estas vacaciones lo que no tengo es tiempo. A cambio monté una sillita en la bici de mi santa y salimos a pasear con Carlota, normalmente cuando cae el sol, los días en que no puedo ir a nadar.

Ese es el bagaje actual. Tiemblo cuando pienso en el Ironman, porque viendo mi estado actual de forma el reto parece ahora un imposible. El plan de entrenamiento empieza en noviembre. Dice el coach que entonces me va a poner de vuelta y media, pero es que antes hay que hacer una serie de deberes para llegar en condiciones a la primera sesión de tortura, y ahora mismo no soy todo lo aplicado que el coach espera de mí. Eso sí, no por falta de ganas. No necesito tatuarme lo mismo que mi amiguete de la foto en la espalda. Si acaso pondría otra cosa...

Salud y deporte!

viernes 14 de agosto de 2009

VACACIONES BLOGUERAS

A estas alturas de la película no creo que quede prácticamente nadie por aquí. Yo sigo de vacaciones, como parece claro por lo desatendido que tengo el chiringuito. Todo se reduce, en realidad, a que si no se tiene nada que aportar vale más permanecer calladito y atender a lo que cuentan los demás.

Esa sensación de no tener nada más interesante que escribir me llevó hace un par de semanas a plantearme seriamente el cerrar este garito, pero como su mantenimiento es gratuíto decidí dejarlo dormir el sueño de los justos hasta superar la presente crisis creativa.

Cuando empiece a entrenar de verdad aparecerán, espero, las ganas de contar. Hasta entonces, que seais terriblemente felices haciendo lo que más os guste, aunque sea despaciiiito y disfrutando del paisaje. Como siempre, mucha salud y buenos rodajes...

martes 7 de julio de 2009

SIN MORIR EN EL INTENTO

Se puede. Eso dice Pepo, y a las pruebas se remite. No hay que ser Supermán para enfrentarse a los 226 kilómetros del Ironman, y el objetivo es demostrarlo. La idea es probar en propias carnes cómo preparando con ilusión el evento, partiendo de una capacidad deportiva más que del montón y de un tiempo para entrenar bastante justito (aunque suficiente) se puede llegar a la meta con relativo buen aspecto y sin perder la sonrisa. Ese es el reto.

Hoy vi mi nombre en la lista de inscritos. El proceso de inscripción me pareció tan confuso como el mensaje de confirmación del tema que recibí de la empresa que le gestiona la burocracia a la organización. Por todo ello, hasta no verme en los listados oficiales de admitidos no he abandonado ese run-rún de pardillo pendiente de si lo había hecho bien o no. Confirmado, pues, tanto lo mío como lo de mis dos compañeros de fatigas, Pedro y Dani, con los que salvo sorpresa viajaré desde aquí al IM en julio de 2010.

Ahora queda organizar la preparación. Que esto del IM esté al alcance de casi todos no significa que se pueda afrontar sin un mínimo de preparación, con un volumen de trabajo responsable. La clave está algo más en la cantidad que en la calidad, eso está claro, y organizarme muy bien la vida para poder cerrar el triángulo FAMILIA - TRABAJO - ENTRENAMIENTO es ahora lo que más me preocupa con diferencia. Mi familia no tiene que pagar por mis proyectos, y debo seguir trabajando al no tener la suerte de haber nacido rico, y a todo ello se le suma ahora el IM...

Por cierto,... he empezado a entrenar. Bueno, es divertido porque estoy en una fase que no se llama "entrenar" sino "prepararse para entrenar". Se trata de acostumbrar al cuerpo a más sesiones semanales, antes de empezar lo que propiamente será el plan. Incluso antes del propio plan (de 30 semanas) andaré metido en el trabajo de base que irá de este "período inicial" hasta la primera sesión de entrenamiento específico de IM. Algún día tengo que contar las razones por las que esto del triatlón me resulta tan atractivo, aunque adelanto que la diversión es seguramente lo mejor del multideporte. Eso sí, animo ahora mismo a probarlo. Antes de cansarte de nadar ya estás en la bici y cuando empieza la fatiga a pedales ya hay que bajarse y empezar a correr. De ahí al IM..., un pasito, un poco alocado pero un pasito.

Salud y SBR!

miércoles 1 de julio de 2009

¿EXISTEN LOS PINGÜINOS DE HIERRO?


Hombre, lo pregunto porque no lo tengo muy claro. De todos modos vamos a saberlo antes o después. Como muy tarde en un añito la respuesta.

Tras haber patinado de lo lindo con el plazo de inscripciones del Titán, que era el objetivo de este año, puede decirse que anduvimos listos esta vez. Las inscripciones para Frankfurt se abrían esta mañana a las 10 a.m. CET (que supongo que será lo mismo que decir hora de aquí), y tras pelear un centenar de veces con el puñetero servidor primero, y con mis tarjetas de crédito después (tuve que pagar aprovechando que tenía a mano los datos de un colega que también viene, quien apoquinó vía su visa hasta el último céntimo de mi inscripción), por fin hacia las 4 de la tarde recibía el puñetero correo de confirmación del pago. Supongo que habrá que esperar a aparecer en las listas de inscritos, cosa que no creo que suceda en unos días, porque ni siquiera se ha corrido la edición de este año y deben andar liadísimos.

Pues eso, que si no media catástrofe (toco madera), nos vamos a Frankfurt el añito que viene, a correr el Ironman. Dicen que si nadas 3800 metros, al salir del agua montas en una bicicleta para pedalear un ratito (180 kilómetros de ratito), te bajas y terminas la jornada completando un maratón, y si eres capaz de hacer todo esto en menos de 16 horas, te vuelves de hierro. Todo el mundo habla de los hombres de hierro, pero yo me pregunto si también existirán los pingüinos de hierro, porque si no es así, no sé como demonios voy a salir del embrollo en el que me he metido en nombre de no sé qué promesa al cumplir unos 40 que ni siquiera tengo todavía.

Salud a todos y que dure!

martes 2 de junio de 2009

COMO SE VÉ, SEGUIMOS ENTRENANDO

Nueva convocatoria de ese club gastronómico venido a llamarse "Corredors de Sant Lluís". La gente de mi club, bajo la vieja fórmula de corremos una horita y luego a desayunar nos encontramos en el parking de la playa del Arenal d'en Castell a las 8 de la mañana del domingo. Carlota estuvo de acuerdo en dejarme desaparecer de casa a esas horas: se tragó el biberón matutino en un santiamén y siguió durmiendo sin rechistar (ni despertar a su madre, condición básica para fugarme con tan loables fines deportivo-alimenticios).

A la hora pactada empezó el goteo de corredores y prácticamente en 5 minutos ya podíamos empezar el rodaje. Pactamos un circuito que, en esta ocasión no era de ida y vuelta, lo que condicionaba los ritmos de los más lentos, pero que por su gran belleza paisajística merecía la pena protagonizar la sesión del día.

El calentamiento fue en autobús. En su día pedí que así fuera, encontrando más edificante empezar todos juntos al menos el primer kilómetro. A pesar de que, con diferencia, soy el más lento, nadie puso nunca objeción alguna, y comenzamos a trotar en pelotón, cuesta arriba por la urbanización en busca de la entrada del camino. Debo añadir que mis compañeros eran los que calentaban. Yo hacía poco menos que series en cuestas, a ritmos más que alegres y disimulando mis vergüenzas con una sonrisa para no desentonar. Poco antes de los 10 minutos de sesión abandono la idea de seguir el ritmo del grupo, que se va fragmentando poco a poco en función del nivel de cada uno. Ahí aparece el siguiente problema: no conozco el camino por lo que me parece totalmente descartado dar la vuelta entera. Convengo que será más sensato rodar media hora pallá, dar la vuelta, y otra media hora pacá. Así no molesto a nadie y voy más cómodo.

En esas topo con Miquel, el anfitrión del posterior desayuno, que está resuelto a acompañarme para que no me pierda. Se ha dejado caer del grupo principal y me sale al paso. Dice sentirse en la necesidad de rodar tranquilito por no estar aún al 100% (bendito mentiroso) y así me muestra el camino. Con él y, después, con Richy, haré todo el circuito, poco más de 10 kilómetros de bosque y caminos de gran belleza y duro perfil.

En poco más de una hora estamos de vuelta, los últimos en terminar, como era de esperar, pero habiendo disfrutado mucho del entrenamiento. Al estar ya todos reunidos se impone un bañito en el mar. El agua aún fresca le va a hacer mucho bien a esas piernas. Antes estiro porque tengo alguna molestia en la parte trasera del muslo izquierdo (y porque estirar después de correr es lo suyo, claro). El baño deja el dolorcillo en un tibio recuerdo de lo que podría haber sido y no fue.

Tras ese chapuzón en un Mediterráneo limpio y fresquito tomamos las de Villadiego (o mejor Villamiquel) en pos de juntar algunas viandas para matar el hambre generada por una mañana de tanto trasiego. Hay de todo, me ahorro descripciones detalladas por si el lector está sin comer todavía. Devoramos al grito de "me lo merezco" y conseguimos contrarrestar las 1000 calorías perdidas con 3000 de ingeridas. Y ahí nos las den todas, o que nos quiten lo bailao. El refranero es sabio.

Chicos ¿cuándo es la próxima?

Salud y buenos rodajes a todos.

domingo 24 de mayo de 2009

MI CUERPO


"La verdad es que, como adultos, muchos de nosotros estamos convencidos de que hubieramos hecho todo lo que se nos hubiera antojado si nuestro cuerpo fuese el adecuado para ello. Gastamos nuestra vida en las tinieblas de lo que podíamos haber sido. Por desgracia, el único modo de tener el cuerpo que queremos es escoger adecuadamente a nuestros padres. La genética puede no ser la única explicación, pero sí se trata de algo que como adultos nos condiciona de modo casi definitivo.

Determinado día, en determinada carrera, coincidí calentando con Bill Rodgers, cuatro veces ganador tanto del maratón de Boston como el de Nueva York. Ante tanta evidencia no pude evitar una sonrisa mientras lo miraba. Parecía una gacela. Todo en su cuerpo era perfecto. El modo en que sus pies estaban pegados a sus tobillos, sus tobillos a sus piernas y sus piernas a sus caderas respondía con exactitud al modo en que uno hubiera diseñado el cuerpo de un maratoniano. Apuesto a que no había tenido grasa corporal desde los 6 meses de edad.

En cuanto empecé a comparar su cuerpo con el mío se me ocurrió que todas esas partes de ambos tenían el mismo nombre pero, definitivamente no tenían el mismo aspecto. Sin embargo en pocos minutos ibamos a competir el uno contra el otro (y algunos miles de corredores más).

Para nosotros los adultos es difícil aceptar que alguien con, esencialmente, el mismo cuerpo que nosotros, ha conseguido logros que nosotros sólo podemos soñar. Los atletas olímpicos no disponen de un pulmón adicional con el que respirar en mejores condiciones. Puede que fueran bendecidos con un don, puede que tengan talento y, seguro, tienen lo que les da el entrenamiento, pero no tienen nada "extra". Eso sí, debemos empezar por entender que los cuerpos de esos seres tan especialmente dotados no son, en lo esencial, diferentes de los nuestros. Sólo así entenderemos que los cuerpos de unos y de otros reaccionan de un modo básicamente similar al entrenamiento.

Este punto me quedó especialmente claro la noche que tuve la oportunidad de cenar con Khalid Khannouchi, el mismo que rompió en mil pedazos el récord del mundo de maratón en Chicago, en 1999. Ambos corrimos ese mismo maratón, el mismo día. Él terminó en 2:05'42", y yo ligeramente por encima de 5:30'. De hecho escuché lo de su récord cuando yo iba a alcanzar la milla 11 de esa misma carrera.

Tal como íbamos charlando sobre nuestro entrenamiento y la preparación de ese tipo de carreras (las series, los rodajes largos, las carreras de ritmos vivos,...) me quedó claro que hablábamos de las mismas cosas. La diferencia no estaba en el contenido o calidad de los entrenamientos. La única diferencia estaba en la velocidad a la que corríamos en esas sesiones. El esfuerzo era la constante, la velocidad era la variable. Nuestros cuerpos reaccionaban del mismo modo a la carga y a la recuperación. Lo que significaba un esfuerzo extenuante para el recórdman mundial se sentía prácticamente igual en el pelotón de cola.

Aceptar esta verdad sobre mi cuerpo fue el punto de partida de mi progresión como corredor. Para mí fue una auténtica revelación aceptar la gran verdad sobre el hecho de que ningún cuerpo puede dar más del 100%. Mi tope era sólo el mío. Podía entrenar duro, inteligentemente, con intensidad y el propósito de mejorar, pero lo único que cambiaría sería en punto en el que estaba mi 100%, pero el mío. Mi tope siempre sería el mío, no el de Khannouchi o cualquier otro.

De ese modo me convencí de que, estuviera como estuviera mi cuerpo, era el cuerpo que iba a tener que usar. No podía cambiarlo por otro que tuviera mejor aspecto. Debería llegar al lugar al que quería ir en ese cuerpo, sobre esos pies. Esa verdad es también la tuya. No se trata de tener el cuerpo que quieras, sino de hacer lo máximo que puedas con el cuerpo que tienes. No te preocupes por ser el mejor. Sé el mejor que tú puedas ser."


Traducción casera de uno de los párrafos que a mí me inspiraron más del libro "No Need For Speed", de John Bingham. Espero no haber infringido demasiadas leyes por colgar esto aquí.

Salud y buenos rodajes, con el cuerpo que tenéis ;-)