lunes, 20 de diciembre de 2010

LA MARATÓ, ESE ENTRENAMIENTO DISTINTO...

Salida de la edición de 2007 de la marató. Mi debut en la distancia. Esa primera vez...

Después de colgar, el otro día, la entrada más corta de este blog, y quedarme tan ancho he ido esta tarde al médico. Me ha quitado el vendaje de ese tobillo al que le ha dado por seguir hinchado adquiriendo bonitas tonalidades violáceas a las que, a su vez, la facultativa de rigor ha llamado despectivamente edema, para añadir que lo llevaba claro si esperaba el alta laboral y olvídese de despedir el año corriendo.

En fin, Serafín, que no pude celebrar mi cuarta experiencia en los 42 barceloneses (2007, 2009, 2010 y espero que 2011) saliendo a rodar. Pregunté por la bici pero la galena me amenazó con más hinchazones y más edemas: a lo sumo la piscina y sin usar las piernas. Y úseme usted una tobillera potente y una muleta de apoyo para liberar de peso a ese feo tobillo. ¡Susórdenes!

Pero volveré. Al menos lo hice ya en el terreno de las intenciones. Diseñé el plan de ataque al ultrafondo y me inscribí en la marató, que espero completar a ritmo de proyecto de ultrafondón (o era ultrafondista...) con el claro objetivo de acumular kilómetros, acumular amigos y acumular medallas de finisher, que también me hacen un porrón de ilusión, y acumular agujetas de lunes.

Eso sí, con todos los respetos por una distancia que no por conocida deja de ser vista con las pertinentes cautelas por su potencial aplasta-osados. Sigo pensando que en estas distancias triunfan los constantes, no los valientes (de los que tanto los cementerios como los 6 o 7 últimos kilómetros de la carrera, andando, añado, están llenos).

A mí me va a pasar como en Calvià con los 21: llegaré con muchos kilómetros (y cuestas) pero no corriendo un pimiento (como siempre, vamos), mi marca será una ruina pero terminaré más fresco que nunca (esa es la teoría, luego el asfalto nos pone a cada uno en nuestra realidad).

Por todo ello digo que la marató será un entrenamiento, algo distinto porque me darán agua, isotónico y esponjas, tendré servicio médico, animación en la calle, y miles de amigos con los que correr. Así todo es más fácil.

Ah, por cierto, seguro que tengo la oportunidad de volver a saludar a viejos amigos. Sólo por eso vale la pena ir.

Hasta entonces salud y kilómetros...

viernes, 17 de diciembre de 2010

ARRIBA Y ABAJO

Ni ganas me quedan de subir foto alguna. Cuento:

El domingo estaba ARRIBA: pude completar el medio maratón de Calvià. Una carrera dura por las constantes cuestas del circuito, bonita por pasar en diferentes ocasiones junto al mar y algo desangelada por la escasa animación del recorrido, exceptuando ese final fantástico en las modélicas instalaciones de la pista de atletismo de Calvià.
La carrera me fue de menos a más (literalmente pulvericé en la segunda mitad el tiempo de la primera) pero es que empecé con la calma. No tenía muy claro lo que me iba a encontrar porque no había entrenado nada específico, más allá de largas y suaves tiradas de trail que me iban a ayudar muscularmente pero seguro que no harían nada por mejorar mis ritmos de carrera. Tal como predije, corrí lento porque no podía correr más rápido, pero me hinché a adelantar corredores los últimos 6 o 7 km, sobretodo los que caminaban cuesta arriba.
En los primeros 6 km tuve compañía. José Manuel López, ese fenómeno capaz de cruzar Baleares non stop, zamparse ironmans como quien corre un 5k o hacer el payaso con todos los honores en proyectos solidarios para el tercer mundo. Se presentó en bici y me abordó por la retaguardia (sin connotaciones sexuales) al grito de "¡Veo un pingüinooo!". Gracias amigo.
Terminé muy contento, haciendo "comentarios a 6" con Sixto, futuro repapá y admirado bloguero. Sigo pensando que se puede correr medio maratón den 2:17 y ser feliz con ello en meta. Es lo que hay.

El lunes estaba ABAJO: pasando por una calle en obras me puse a mi hija Carlota al cuello, para que no tropezase con todos esos obstáculos... con los que terminé de tropezar yo. Me torcí el tobillo y, para que no cayera la niña al suelo pisé con ganas. El resultado me llevó 4 horas en urgencias, un bonito esguince tamaño familiar y colgado de las muletas (al menos) hasta el próximo lunes, día en que mi médico de cabecera me quiere ver. De correr nada, claro. Porque no hay carreras de cojos, que si no...

miércoles, 8 de diciembre de 2010

DE CAMBIOS, CONTROLADORES Y OTRAS PIEDRAS EN EL CAMINO

Terminando con Carlota la última carrera. 10K organizados por mi club, el Crismar CCE Sant Lluís

Lo primero va a ser agradecer los comentarios en la entrada anterior. Lo segundo explicar la desconexión: estoy asimilando determinados cambios en mis responsabilidades profesionales que han sacudido mi rutina diaria en las últimas dos semanas hasta volverlo todo patas arriba.
Además anduvimos peleando con los controladores para no ver arruinada la salida familiar de puente. Un día y medio después de lo previsto conseguimos volar a Barcelona. Yo volví bien, a seguir currando porque como decía un buen amigo, con el trasero alquilado no te sientas cuando quieres. Mis chicas se quedaron hasta el sábado.

Y entre el trabajo y el puente desapareció el orden en mi vida. El domingo corro medio maratón en Calvià y, aunque conseguí entrenar el lunes en la Carretera de les Aigües, llevaba 9 días sin poder calzarme las zapas en absoluto. En todo ese caos se diluyó, en parte, ese reto al que no renuncio (sigo queriendo bajar 15 kilos de una puñetera vez). No me he pesado en todo este tiempo, pero supongo que todo está más o menos donde lo dejé porque sigo abrochando el mismo agujero en el cinturón y he tratado de mantener el acierto en las elecciones dietéticas, apostando fuerte por lo sano y peleando por evitar lo insano. Así imagino que no habré perdido pero tampoco habré ganado. El lunes, cuando vuelva de Mallorca y todo se tranquilice un poco retomaré el control de la situación, haré balance y me someteré a público escarnio si corresponde.

Como decía, el lunes pude correr 1h 45 con calma. Ayer nadé y hoy he salido una horita. Mañana volveré a la piscina y el viernes rodaré suave 30 o 40 minutos para no estar muerto el domingo antes de los 21 km. Saldré, como siempre, con la calma y ya veremos qué pasa.

En otro orden de cosas, ya que mi sister se rajó (otra que trabaja demasiado) en su reto de comerse el medio maratón de Barcelona y no debo acompañarla me baila por la cabeza la idea de hacer el maratón. Sería mi cuarta vez en Barcelona, donde la logística por circunstancias familiares hace muy sencillo correr. Posiblemente la haga sin entrenar. Bueno, quiero decir sin preparación específica para maratón. Andaré con un buen volumen de trail porque mi temporada va hacia el Trail Serra de Tramuntana (62km) el 16 de abril y los 101 de Ronda el 7-8 de mayo. Lo de Barcelona lo decidiré antes del 19 de este mes, que es cuando la inscripción pasa de 50 eurazos a 60 (que ya es pagar, digo yo...), pero estoy casi convencido de presentarme a esa salida el día 6 de marzo.

Si consigo organizarme, claro...

Salud y kilómetros.

Anexo: Jueves 9 de diciembre. Como es jueves me pesé al levantarme. ¡Oh sorpresa!¡1.2kg menos! Los he subido al contador...

lunes, 29 de noviembre de 2010

NO ES FÁCIL PERDER PESO

Ale, ya está. Le doy la vuelta al librillo de autoayuda del sr. Carr y afirmo con rotundidad que, o se hacen las cosas muy bien o no va a ser nada sencillo.

Una semana difícil. Cumpleaños del suegro el lunes. Cumpleaños del cuñado el miércoles. Santo de la abuela el jueves. En fin. Había que quedar bien, pasteles incluídos. Todo cenas, es lo que hay. Ante tanto ágape apliqué dos estrategias: quedo bien pero con moderación y no me peso el jueves, menos sustos.

Al final, aunque vuelvo a empezar con la cuenta de mis 21 días impolutos que convertirán mi conducta en hábito, han caído 100 gramos más en esta difícil semana. Pensé que subiría de peso pero al final no fue tan fiero el león como lo pintaban. Eso sí, quitando festejos familiares, me porté, y se trataba de eso.

No es tan fácil.

martes, 23 de noviembre de 2010

¿PLAN?¿QUÉ PLAN?

Esto no es muy serio. O sí, juzguen ustedes. En menos de 3 semanas correré medio maratón sin entrenar. Nunca he hecho algo así. Por mucho que mi perspectiva suela tender a la anarquía deportiva, siempre he respetado las distancias a las que me he enfrentado, y he cumplido aproximadamente con lo que hay que entrenar para colgarse cada dorsal. Esta vez va a ser que no.

Bien, hay truco. Tras empezar el mes de julio con mi particular domingo de resurrección me tomé el resto del mes para recuperarme. Agosto vino cargado de curro (porque eso no era trabajo, era curro y del bueno) y septiembre vacío de ganas. Octubre lo pasé lamentándome y medio noviembre quejándome a gritos por la pérdida de forma y ganancia de peso.

En realidad, desde septiembre he hecho "cositas", pero demasiado al tún-tún, y puede que tan sólo para celebrar que me gusta el deporte. Para ponerme las pilas me inscribí en el medio maratón de Calvià (12-D) y empecé a prepararlo tan bien, tan bien que duré 3 entrenamientos. Pronto me di cuenta de que disfrutaba más trotando a mi bola por el campo, caminando en las subidas, recuperando en las bajadas y con la calma en el llano. Eso sí, los volúmenes de estas salidas casi siempre estaban más cerca de hora y media que de la hora, algunos de hasta hora cuarenta, y uno de dos horas. Me enchufaba la Camelbak y a disfrutar.

Y hoy miro el calendario y trato de meter con calzador un par de rodajes sobre asfalto de 18 kilómetros para llegar "con algo" al 12-D, y ni siquiera confío en cumplir tan sólo con eso. Seguro que cuando llegue el momento me apetecerá más llegar corriendo (como hoy) hasta el faro de Cavalleria haciendo el cabra por los senderos de la costa a mi puñetera bola.

Lo mismo me presento en Calvià sin reloj, ni gps, ni gaitas y juro a todos que como debuto en la distancia me comprometo solamente a llegar antes de que cierren el control. Y me quedo tan ancho.

Salud y kilómetros.

lunes, 22 de noviembre de 2010

3.2 KG EN UNA SEMANA

Ese es el resultado que arroja la báscula esta mañana, en ayunas, habiendo vaciado intestinos y conteniendo la respiración. No me lo esperaba.

Después de un sábado de fútbol en la tele con amigos, tratando de esquivar el picoteo servido sobre la mesa y habiendo sucumbido (sin abusar pero comiendo) a parte de esos snacks hipercalóricos celebrando los goles de mi equipo (y fueron 8), después de comer fuera con la familia el domingo, con agua y sin postre pero pasando a cuchillo los entrantes y las chuletitas al ajillo con sus patatas correspondientes, perdí desde el jueves 1,2 kg, que sumados a los dos que arrastraba desde el lunes dan esa bonita cifra de 3,2 kg menos de adorno en mi cintura. Por encima de mis expectativas, debo confesarlo.

Hombre, no todo fue eso. Desayuné bien, completo, siempre. Cené bien, ligero, siempre. Evité beber otra cosa que no fuese agua, a todas horas. Y entrené. 19km largos el sábado y unos 10 (a ojo, poco más de una horita) el domingo.

Sé que los comienzos siempre suelen ser así de espectaculares, por lo que sigo pensando que vendrán tiempos peores y cada vez será más difícil bajarle numeritos a la báscula. Aún así, un principio es un principio, y este para mí es de lo más motivante.

Salud.

sábado, 20 de noviembre de 2010

SON XORIGUER - CALA EN TURQUETA (y vuelta)

Imagen la de arriba de Cala en Turqueta. En ese punto di media vuelta (tras apretarme un plátano que supo a gloria bendita).


Debo culpar al amiguete Arganzboy de buena parte de mi cambio de planes para la tirada larga de hoy. He recorrido muchos tramos del Camí de Cavalls, pero ese era uno de los pendientes. Su apunte en este blog y la lectura del relato de su rodaje veraniego por ese camino me llenó lo suficiente de curiosidad como para cambiar los 18 kilómetros de asfalto que me tocaban por los algo más de 19 entre pitos y flautas que hice esta mañana.

Tras desayunar bien (un pequeño bocadillo de queso, leche con cereales y zumo de naranja) me desplacé hasta la playa de Son Xoriguer, de donde nace el tramo del camino que debía recorrer. El objetivo era llegar hasta Cala en Turqueta y volver al punto de salida, donde dejé el coche. Además pienso que el Camí de Cavalls hay que hacerlo así, con recorridos de ida y vuelta, porque la isla se ve diferente según el sentido de la marcha, y lo que queda a la espalda cuando vamos corriendo es un espectáculo tan digno de ver como lo que va abriéndose ante nuestros ojos.

Se trata de un tramo fácil por su escaso desnivel, cosa que no ocurre en la costa norte de la isla, mucho más rompepiernas, con ascensiones de hasta 1 kilómetro. La dificultad está en lo agreste del piso, más pedregoso que otra cosa, con largos tramos de roca de canto vivo y parte de su trazado que invita más a caminar que a correr. Por ello no puedo decir que corriese todo el tiempo. Hablar del 85 % del tiempo corriendo se ajustaría más a la realidad (90% en un arranque de generosidad) porque hay sitios en los que no se puede correr (quizás alguien con más nivel técnico hubiese podido, yo no). Aún así, más de una vez se me fue el tobillo sin llegar a torcerse del todo y más de dos veces anduve a un pelo de dar con mis huesos en el duro suelo por tropezones (tampoco llegó la sangre al río). Mis tramos favoritos del Camí de Cavalls son más de tierra que de piedra, pero todo hay que conocerlo.

El panorama palió con mucho la dificultad del terreno. Con una mañana un poquito ventosa (no sería Menorca si no hubiese viento) pero muy soleada, cada playa que atravesaba competía en belleza con la anterior. Incluso pude disfrutar de un privilegiado balcón al Mediterráneo en los acantilados a los que se sube en la parte final del recorrido, justo antes de descender a Cala en Turqueta.

También yo siento molestias en los tobillos, seguramente más producto de la fatiga por falta de costumbre que otra cosa.

Salud, paisaje y kilómetros!


viernes, 19 de noviembre de 2010

MENORCA TRAIL RUNNING

Hoy sólo tuve 40 minutos para correr. De la hora que tenía reservada a tal efecto volaron 20 minutos en el ir y venir de prólogos y epílogos, y con ese tiempo tuve que apañarme. Como el que no se conforma es porque no quiere, hice un rodaje progresivo empezando muy lento y terminando lento. Todo suma.

Mañana, tanto si el tiempo nos respeta como si no, tengo la intención de hacer una de esas salidas largas. En unas dos horitas, minuto arriba, minuto abajo, trataré de meterle 17 o 18 kilómetros al cuerpo por el Camí de Cavalls, lugar al que pertenecen las fotos que ilustran estas líneas. Son 184 km de ruta casi salvaje que rodean la práctica totalidad de la isla. Un constante subir y bajar, alguna playa que atravesar en el camino y un espectáculo para los sentidos esas vistas, sonidos, olores,...

Escribo sobre ello porque acabo de cambiar el rodaje previsto en el giliplán de entrenamiento de la media del 12-D por esto. Tenía que salir a la carretera, correr 9 kilómetros en un sentido, dar la vuelta y 9 más de regreso a casa. Con el trail lo pasaré mejor.




Esta mañana desayuné prácticamente "on the run", algo de yogur para beber al que le añadí un puñado de cereales, una naranja, un plátano y a trabajar. Un desayuno de trabajo me "obligó" a pedir el bocata en el bar. De tortilla, como de costumbre, pero esta vez pedí media ración en lugar del bocadillo entero.

Al mediodía sopa de pescado de primero y pescado hervido con patata hervida (y un chorrito de aceite de oliva) de segundo. Sin postre.

Algo de fruta a media tarde (concretamente uva) y todavía por cenar. El plan es terminar el día con una ensalada multicolor y un yogur desnatado.

Agradezco los comentarios del tipo "¡qué gran fuerza de voluntad! ¡qué espíritu de sacrificio!" pero debo confesar que se trata sólo de ser fuerte eligiendo. Luego disfruto de la comida como el que más, no paso hambre e incluso he notado una mejora en mis digestiones. Nada más.

Salud y kilómetros.

jueves, 18 de noviembre de 2010

PRIMEROS DATOS

Ya está oficialmente estrenado el contador de la columna derecha del blog. Por encima de mis expectativas, esta mañana di en la báscula exactamente 2 kg menos que el lunes en las mismas condiciones. Por lo tanto he perdido ese peso en 3 días, lo que da una tasa de pérdida diaria de 666 gr., mucho más allá de lo que pretendo que sea el ritmo del reto.

Pesarse con demasiada frecuencia no es una buena idea. En muchas ocasiones las oscilaciones que marque la báscula de un día para otro pueden corresponder a diferentes niveles de retención de líquidos en función de lo que se cenase la noche anterior o de deshidratación si se entrenó por la tarde - noche y no se recuperaron adecuadamente los niveles de fluidos corporales. Una vez a la semana está bien pesarse, más probablemente no. Pero ya dije en su momento que necesitaba chicha para el blog, para seguir en ello y mantenerme motivado. Por eso me peso también los jueves.

Esos 2 kg de pérdida son un buen inicio, pero no los valoro demasiado porque al principio es más fácil todo y lo mismo el lunes próximo la báscula me da que he perdido 200 gr. desde el jueves. Lo que sí está claro es que la tendencia, con mayor o menor pendiente es hacia abajo.

Hoy desayuné una pera, un café con leche y 5 galletas. A media mañana comí un modesto bocata de pan de centeno con tomate y queso fresco. Tocaba almorzar fuera, y mi mujer se encaprichó del restaurante asiático del puerto. Obvié el pan de gambas pero ataqué la tempura de verduras (rebozado y frito). Mi plato principal fue "pollo 5 fragancias" (cuyo sabor era, podéis suponer, difícil de describir aunque agradable) con arroz 3 delicias (frito otra vez, en fin...). No hubo postre y bebí agua durante todo el ágape.

Me fui directo a la piscina, claro, aunque no aguanté más de 35 minutos en el fragor de la lucha. Luego demasiado trabajo toda la tarde, con espacio justo para dos piezas de fruta, en un día en el que tocaba descanso de correr, y sin hallar lugar para un ratito de spinning, ni falta que hizo.

Cena frugal, ensalada verde con atún al natural, que aún ando digiriendo en estos momentos y a pensar en mañana, que será sin duda otro día y que, si todo va bien, estaremos aquí para contarlo.

Salud por lo menos

miércoles, 17 de noviembre de 2010

COMIDA Y HORARIOS

Otra regla que ahora trato de respetar al máximo es la de comer determinados alimentos en función del momento del día en que deba consumirlos: en el desayuno, a media mañana y para medio día trato de consumir casi todos los carbohidratos de la jornada. Por la tarde algo de fruta al merendar y por la noche sólo proteína y verde. Hasta donde yo sé, los carbohidratos son la gasolina y las proteínas las piezas de repuesto. Antes de un largo viaje siempre procuramos llenar el depósito de combustible del coche, pero nunca se nos ocurriría correr a la gasolinera para luego guardar el vehículo en el garaje.

Del mismo modo, a medida que va avanzando el día disminuye el aporte calórico de mis alimentos, por la misma razón. Trato de llevar el depósito siempre tan lleno como necesito en cada momento, y para dormir, con la máquina al ralentí, el consumo es el más bajo.

Esta mañana, sin haber recibido aún el atinado apunte de GONZALO con respecto del colacao, repetí la rutina de pieza de fruta-colacao-magdalena. Recojo el guante de mi amigo canario y decido en adelante pasarme definitivamente a la leche con cereales o al café con leche (que ya consumo esporádicamente). A media mañana fusilé un plátano y algo de uva. Mi almuerzo consistió en un plato de puré de verduras y un pedazo mediano de carne roja guarnecido con patata hervida. Melón (parece mentira que aún queden melones buenos) de postre. Por circunstancias me pasó por alto la merienda. Mal porque procuro comer cada 3 o 4 horas, pero es lo que hay. Cené un par de filetes de pavo a la plancha con ensalada verde.

Sobre los sudores del día apunto 40 minutos de spinning por la mañana, ya en casa por la noche no pude salir a correr por ahí por mis responsabilidades familiares, pero rodé una horita sobre la cinta que sumó lo que le faltaba a mi entrenamiento.

Mañana me peso y lo cuento.

Salud, pocas calorías y muchos kilómetros.

PS. Más ciencia al respecto del contenido de esta entrada en la dirección de abajo, gentileza de JOSE IGNACIO HITA...
www.vitonica.com/alimentos/hidratos-para-desayunar-y-proteinas-para-cenar

martes, 16 de noviembre de 2010

RACIONES...

Cuando John Bingham, el pingüino original, habla de alimentación en sus libros trata de transmitir como mensaje fundamental que la comida es combustible, en el sentido más automovilístico, y como tal debemos considerarla. Entonces se trata de comer lo que nuestro cuerpo necesita y en la cantidad en que lo necesita. Casi siempre comemos más de lo necesario, y ese es el principal problema. No existen animales salvajes gordos, porque comen cuando tienen hambre y dejan de hacerlo cuando se sacian. Nosotros comemos con y sin hambre, por ansiedad, nervios, por razones sociales, porque es la hora, porque eso que nos gusta tanto está aún en la nevera, porque tenemos de eso tan rico y si no lo comemos lo harán los buitres con quien compartimos vivienda, en definitiva por la razón que sea. Comemos demasiado.

Entonces, otro de los pilares en que se asienta mi reto actual está en las raciones. Estoy tratando de comer lo que mi cuerpo necesita y sólo hasta donde lo necesita. Me asalta un mar de dudas porque todo lo baso en la experimentación: como la cantidad que me parece justa y luego espero a ver cómo reacciona mi cuerpo a ello. Tener siempre fruta a mano me resuelve cualquier error de cálculo y me levanta el ánimo enseguida.

Hoy desayuné una manzana, un colacao y una magdalena. Procuro no obsesionarme al menos por la mañana. La ausencia de obsesiones hace que no tenga sensación de privación, y si así pierdo peso, aunque sea lentamente, podré seguir con ello todo el tiempo que sea necesario. Como tuve la mañana libre tomé un plátano antes de salir a correr y un poco de uva roja al volver. Troté 1h35' por el Camí de Cavalls, subiendo y bajando la primera mitad y algo más a ritmo en la segunda parte. También me alcanzó para terminar la sesión con 30 minutillos en la piscina. Creo que desde el Ironman no nadaba "tan en serio".

Al mediodía comí verdura de primero: patata hervida con judías verdes y bróccoli, pechuga de pollo y champiñones de segundo y macedonia de frutas de postre. Debo reconocer que juegan a mi favor dos factores importantísimos: disfruto comiendo fruta y verdura y no soy de dulce (de hecho podría vivir sin probar un pastel más). Para media tarde reservé la delicatessen: bocadillito de un jamón que pillé en casa de ese que "quita el sentío". Como cayó algo tarde y por la noche soy más estricto, la cena ha sido muy frugal: un yogur, atender el blog y a la cama.

Mañana más. Salud.

lunes, 15 de noviembre de 2010

DENSIDAD NUTRICIONAL


Ahora que soy un hombre que lleva nada menos que 24 horas cuidando su dieta debo escribir sobre el concepto de densidad nutricional. Leo que las buenas elecciones están en los alimentos densos en nutrientes, definidos por oposición a lo que se conoce como calorías vacías.

Entre un donut de chocolate y una pieza de bróccoli hay dos diferencias. El primero sabe mucho mejor y el segundo aporta muchos nutrientes. Como el organismo necesita unas cantidades determinadas de todos los tipos de nutrientes, lo más inteligente es obtenerlas de los alimentos ricos en todas esas proteínas, vitaminas, minerales y demás.

La clave de la ecuación no está en conseguir donuts nutritivos sino en disfrutar comiendo todas esas frutas y verduras. Cuestión de hábitos.

Esta mañana desayuné mi leche semidesnatada (la desnatada me parece agua) con cereales integrales y una pieza de fruta. A media mañana cayó más fruta y un yogur desnatado. Comí una ensalada, una hamburguesa casera a la plancha (el pedazo de carne) y algo de arroz blanco, con macedonia de frutas de postre. Merendé algo de pan con jamón (tamaño moderado) y para cenar enriquecí la ensalada que sobró al mediodía con algo más de verde y un poco de queso. Nada de cerveza, ni refrescos (ni siquiera en su versión light): agua a todas horas. Controlé las cantidades, pero sin tener la sensación de "estar a dieta", y pasé el día sin hambre.

Salí a correr 50 minutos a primera hora de la mañana. También encontré un momento para meterme en el gimnasio y pedalear 30 minutos más en la bici estática. Abdominales de compromiso (por aquello de que no se diga, poquitos) y estiramientos.

Salud y kilómetros.

domingo, 14 de noviembre de 2010

EL RETO: 15 KILOS MENOS

Podría decir que lo he decidido yo, pero eso es sólo parcialmente cierto. Me sobran, por lo menos, 15 kilos. En realidad debería perder más, pero para empezar la cifra de 15 es redonda, no imposible y significativa para mi salud y mi estilo de vida. No tengo un plazo determinado para llegar al objetivo, pero está claro que hablo de meses y no de años, por varias razones.

CÓMO LO HARÉ

Los que saben hablan de comer bien y hacer "ejercicio". En la última revisión médica que tuve que pasar en el trabajo la doctora me recomendó hacer "algo de ejercicio". Tenía dos opciones: contarle mi vida deportiva o decirle "vale". Opté por lo último.

Entonces lo del "ejercicio" ya va bien. Ahora debo concentrarme en la otra parte. No estoy dispuesto a hacer dietas restrictivas. Conozco un buen número de ellas y soy un gran ejemplo de que no funcionan. Me dedicaré a comer bien, sobretodo eligiendo correctamente los alimentos y tomándolos con moderación pero sin agobios. No me extiendo demasiado más porque trataré de contarlo en el blog día a día.

La segunda parte del reto, de ese modo, es contarlo. No tengo ningún espíritu exhibicionista para poner a disposición pública mis miserias, pero creo que el feedback con la gente que tenga ganas de colgar algún comentario en las entradas (que trataré por todos los medios de contestar) será el hecho diferencial. Si la cago también lo contaré, y si recibo algún tirón de orejas daré las gracias por ello.

Me pesaré dos veces por semana. Creo más en hacerlo una sola vez cada 7 días pero si el blog tiene que jugar algún papel en el reto debo poder dar algo más de información al respecto. Los días en que pise la báscula serán el lunes y el jueves, en ayunas y recién levantado. También pondré un contador en la columna de la derecha del blog, donde iré (espero) restando kilo tras kilo hasta llegar a esos 15 del reto.

Agradezco por adelantado todos los ánimos. Acepto cualquier tipo de opinión, tanto sobre el tema del comer como el tema del correr. Por supuesto seguiremos hablando de entrenamiento en este chiringuito. En 4 semanas corro medio maratón.

¡Salud y kilómetros!

lunes, 8 de noviembre de 2010

GORE-TEX TRANSALPINE RUN


"Life is like a coin. You can spend it anywhere you like... but you can only spend it once. This is a great way to spend life..."

(La vida es como una moneda. Puedes gastarla donde quieras... pero sólo puedes gastarla una vez. Esta es una gran forma de gastar la vida...)

miércoles, 3 de noviembre de 2010

LA CASA POR EL TEJADO


Como viene siendo habitual por estos lares empiezo la casa por el tejado. Lejos de seguir el patrón de coherencia deportiva "lo entreno - lo hago" decido hacerlo antes de saber cómo entrenarlo.

Como ayer andaba sueltito me inscribí en el Trail Serra de Tramuntana (62km pateando y 2200m subiendo). Y porque no abrieron la veda en Ronda que si no...

Ahora debo plantearme el reto, a saber:

1. Me hago el perdedor y pierdo 20 kilos
2. Aprendo algo de esto de correr por el monte
3. Busco un sitio donde entrenar en una isla sin monte
4. Demuestro el movimiento andando

Con respecto al punto primero, estoy planteándome un cosido labial de efectos disuasorios. Imagino que la bollería industrial entrará con más dificultad a través de una sonda nasogástrica (o comoquiera que se llame). El punto tercero es sin retorno: buscaré alguna cuesta para subirla y bajarla sin parar o usaré las escaleras cada vez que acceda a la biblioteca municipal (con lo cual mi ritmo de lectura tendrá que acelerarse para conseguir un entrenamiento efectivo).

Lo que me preocupa es el punto 2: Trail running, vale, pero...¿y eso cómo se hace?

- ¿Cómo lo entreno? ¿Me pongo como un toro con las pesas? ¿Series en cuestas?
-¿Qué material debo conseguir? ¿Mochila? ¿Bastones?
-¿Cómo resuelvo el avituallamiento sólido? ¿Y la hidratación?

En fin, Serafín, que acepto consejos propios y ajenos. Si queda algún alma caritativa que vea útil evitar el fracaso de un pingüino paquete por esos montes de dios, soy todo oídos.

Salud y gracias.

miércoles, 27 de octubre de 2010

AUNQUE LA MONA SE VISTA DE SEDA...

Como ando aún tras las correspondientes fotos he decidido no ilustrar todavía estas líneas con imagen alguna.

El sábado corrí la Cursa de Fons de Sant Lluís, que organizamos junto con mis compañeros de club. Es una carrera de 10 km por los caminos de la costa sur de la isla, con salida y llegada en el pueblo de Sant Lluís y bastantes cuestas en su circuito.

Estoy peor de lo que creía, esto lo tengo ya claro. Como había muchos debutantes (andamos promocionando el tema) propuse armar un autobús hasta el kilómetro 5. No, no es que hiciéramos parte de la carrera en un vehículo motorizado (lo que sin duda iría contra el espíritu del atletismo, el reglamento de la Federación y algún artículo del Código Penal probablemente), sino que confeccionamos un pelotón de conformistas: unos 15 esforzados y esforzadas comprometidos con el ritmo del más lento. Eso nos llevó rozando los 7 minutos por kilómetro hasta media carrera. A partir de ahí el pacto era "cada uno a su bola". Pensé que mi bola era la de aquellos con los que decidí tirar "p'alante" pero mis previsiones resultaron optimistas en exceso: en la segunda cuesta larga tuve que elegir entre seguir con los demás o continuar con vida, y como no estoy escribiendo desde el infierno sino desde un lugar algo más fresco está claro que decidí seguir viviendo, reduje la marcha y me conformé con terminar lo más dignamente posible a mi ritmo trotón.

Al comentar mi chasco con un compañero de club recibí una buena lección:

- No lo entiendo, pensé que a 5'45" andaría más cómodo. Este verano me movía en esos ritmos sin mucha dificultad...
- Pues es muy fácil. Si quieres correr tan rápido como cuando perdiste peso y entrenaste mucho, adelgaza en serio y entrena de verdad. No hay más secreto que ese.

Vaya. Será eso.

martes, 19 de octubre de 2010

5 de 6


Finalmente descansé el domingo, pero hoy martes completé mi quinta salida seria en seis días (jueves, viernes, sábado, lunes y martes). En este último entrenamiento hubo anécdota: una manada de vacas en el camino, algunas de ellas color negro zahíno y afilados cuernos. Conocida por los doctos en el tema es la mansedumbre de esas reses en libertad, pero la presencia de terneritos a proteger y mi proverbial ignorancia respecto al carácter de tales animales me llevaron montaña arriba buscando evitar todo roce con los morlacos. Tan montaña arriba quise ir que antes de decir Jesús ya estaba rodeado de arbustos de metro-setenta por todas partes. Encontrar la salida de aquel laberinto fue tarea tan ardua como dolorosa, y mis piernas terminaron llenas de arañazos producto del roce con la maleza (ahora sé porqué la llaman así) tratando de dar con el camino de nuevo. Contando con los 15 o 20 minutos que anduve perdido, la aventura duró hora-cuarenta y la di por buena escozores aparte.

En otro orden de cosas, hoy recibí un correo de la organización de Ronda. Confirman que los días 6, 7 y 8 de mayo son finalmente los 101. Aún no se dio el pistoletazo de salida a las inscripciones, cosa que debería ocurrir en enero, pero habrá que espabilar porque muchos son los llamados pero pocos los elegidos (es decir que hay mucho interés, máxime cuando el año pasado no hubo carrera por las obligaciones militares de la organización).

Mañana descanso. Como mucho cuatro largos en la piscina y algo de estiramientos. Y mi próximo gadget de correr será un capote.

Salud y kilómetros!

sábado, 16 de octubre de 2010

3 de 3

En la foto andaba tomando un respiro en la última tirada larga en el mar que hicimos antes del IM. La pongo porque representa poco menos que las ganas de entrenar de verdad que estoy recuperando poquito a poco.

Llevaba tiempo sin correr tres días seguidos, porque lo último serio que hice fue preparar lo de Frankfurt y en el triatlón hay muchas más cosas que sólo correr durante la semana. Además no tengo por costumbre correr muchos días seguidos: mis articulaciones son castigadas un poquito más de lo normal por el peso y hace ya algún tiempo vi que la serie 2 días sí/1 día no (de correr, claro) me funcionaba de cine. Esta vez fueron tres sí, y mañana me apetece rodar un poquito a primera hora, antes de que la familia se ponga en marcha. Supongo que todo ello responde un poco a lo que comentaba Gonzalo aquí el otro día: la llamada.

Además, tras un letargo justificado (por las pocas ganas, ya que el tiempo si se quiere sale), también llevo 3 días seguidos actualizando el blog aunque con pocas cosas que contar. Lo más destacable fue la cara de extrañeza que puso esta mañana un inglés con el que me crucé en mi rodaje por el camí de cavalls desde Ses Salines a Son Saura. Me salió del alma comentarle algo así como "tranquilo que no me persigue nadie" a lo que él respondió algo que me alegró la mañana: "¿entonces corres por placer?". Evidentemente.

viernes, 15 de octubre de 2010

PORTRAIT OF A SWITCHER

Sigo sin correr un pimiento (en términos de velocidad) y teniendo un blog de lo más discreto, pero ahora todo lo vivo con más "glamour" porque dicen que soy un "switcher", que es alguien que abandona al pc de toda la vida por haber sucumbido a los encantos de uno de esos bellos ingenios fabricados por la marca de la manzanita y presentados al mundo cada año por un señor mayor en vaqueros y jersey de cuello alto negro, con pinta de casi todo menos de dueño del negocio y alguna charla universitaria de éxito colgada en Youtube.

Sigo sin saber más que, estrictamente, aquello que me vale para sobrevivir en el mundo de la informática, pero ahora soy un ignorante con clase porque hace tres semanas estrené mi primer Mac, y por lo visto ese gesto marca estilo.

El viejo pc, ese que tardaba poco más de media hora en arrancar y se colgaba cada vez que alguien encendía la tele en casa ya está encerrado bajo llave en el armario del despacho. Ahora somos de Mac.

En los pies soy fiel a Asics. Si alguien conoce alguna marca (ya que voy de chaquetero) que me prometa un medio maratón a 5'40" el kilómetro (y bajar por fin de las 2 horas) soy todo oídos.
Si no, bueno, pues tendré que entrenar un poquito más...

jueves, 14 de octubre de 2010

EL CORAJE DE VOLVER A EMPEZAR

Ya he contado en infinidad de ocasiones que convertirme en un hombre de hojalata me dejó chafado de éxito. Un mes para recuperar el cuerpo y algún tiempo más para volver a sentir la llamada de las zapas en condiciones.

Lo primero que se me quitó después de Frankfurt fueron las ganas de competir. A los 10 días corría una popular en Menorca, pero terminé con tan mal rollo por haber corrido tan cerca del límite que no volví a colgarme un dorsal hasta hace tres semanas, con motivo de la carrera de la "Illa del Rei", más por lo pintoresco del lugar y la amistad que me une a los organizadores que por otra cosa (la foto que ilustra este "retorno" es de esa carrera). Cabe resaltar que en mis vitrinas luce con orgullo el trofeo de segundo clasificado de mi categoría: no se rían, señores, éramos dos. Es lo que hay.

De lo poco bueno que hice en estos meses puedo contar lo bien que lo pasé acompañando a mi hermana (y a su marido) en su debut como corredora popular seria: los 10k de la Cursa de la Mercè en Barcelona, que completamos con inmejorables sensaciones sumando en la lista de esos 13000 que cruzaron el arco de meta en la Av. Maria Cristina.

Ni siquiera acudí a mi cita anual con el medio maratón de Menorca el primer domingo de octubre. Como estaban sin speaker los de la organización, insensatos, me animaron a colgar las zapatillas por un año y tomar el micro, a través del que anduve cascando desde las 9 hasta la 1. No fue sencillo, me quedé en blanco más de una vez, pero conocer personalmente a poco más de la mitad de los corredores fue como jugar en casa.

Eso es lo poco interesante que puedo contar, más allá del 4 de julio. Bueno, puede que interese quizás que para el Ironman bajé 14kg sólo entrenando (nada de dietas ni milongas). No sé si son 7 u 8 los que he recuperado a día de hoy, y sigo peleando por invertir la evolución de mi gráfica de peso porque de otro modo no sé cómo voy a subir montañas (bajarlas será rodando...) en la animalada esta de las carreras de montaña que quiero probar.

Como en la peli, tengo 9 semanas y media para preparar el medio maratón de Calvià al que ya estoy inscrito, eso es lo siguiente. Después habrá que pensar seriamente en los 62km de la Serra de Tramuntana y los 101 de Ronda.

Y de seguir contándolo por aquí, con algo más de frecuencia si puedo.

Salud y kilómetros!

jueves, 9 de septiembre de 2010

UltraRunning Coaching Endurance



Más Trail runnning. Lo pesqué del Youtube, como todos. Un poco made in Usa, por muchas cosas (llama la atención esa gran afición que tienen los americanos por los bidones de mano). Mil escenarios, a cual más inspirador. Aquí los que entienden lo llaman "carrera natural": el cuerpo te dice si corres más, menos o caminas, en función del desnivel o del tipo de terreno.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Trail, trail, trail,...




Ahí va buena parte de la próxima temporada. El primer perfil es del del Ultra Trail Serra de Tramuntana (Mallorca). El plano completo pertenece a la prueba mayor, 103 km en menos de 24 horas atravesando toda la Serra de Tramuntana. Este año se correrá al revés, de Andratx a Pollença. No será (de momento) nuestro reto. Nos conformamos con la hermana pequeña, el llamado Trail Serra de Tramuntana, 62 km (por eso lo de "pequeña" habrá que ponerlo en cuarentena), de Valldemossa a Pollença, cruzando más de la mitad de ese macizo montañoso que atraviesa Mallorca de punta a punta, siguiendo la vieja Ruta de la Piedra en Seco y haciendo el cabra cuando el camino sólo tenga de tal el nombre. Montaña pura y dura, vamos, para el 16 de abril.

El TST es en realidad un entrenamiento, aunque su dureza haga que decir esto sea poco menos que una frivolidad (más de 4200 mts de desnivel acumulado en la prueba larga), sobretodo para alguien que vive en un lugar como Menorca con un pico de poco más de 300 metros de altura al que sólo puede subirse por una carretera como supuesto principal escenario de entrenamientos. Y digo entrenamiento porque el objetivo gordo de la temporada debe ser para mediados de mayo. Si las obligaciones militares de la Legión no lo impiden (aún andan por Afganistán), el Tercio Alejandro Farnesio tiene previsto volver a organizar los 101 km en 24 horas de Ronda. Años hace que tengo la mosca detrás de la oreja, y eso de ser "cientounero" me motiva mucho. No sé cómo voy a entrenar montaña sin montañas, pero torres más altas han caído.

En cuanto me llegue alguna foto que lo demuestre cuento la experiencia triatlonera del sábado. Un sprint que salió a pedir de boca (entré tercero por la cola con un bocata de sobrasada en la mano). En fin...

lunes, 30 de agosto de 2010

SER O NO SER... UN PINGÜINO

"LLEGAR EL ÚLTIMO ES INFINITAMENTE MEJOR QUE HABER ABANDONADO, LO CUAL A SU VEZ ES MUCHO MEJOR QUE NO HABERLO INTENTADO"

Hay una segunda generación de corredores. Son aquellos que incorporan la rutina de correr en su estilo de vida activo y saludable, que compiten por compartir el gusto por correr con sus semejantes. Son seres sociales por naturaleza que se juntan para celebrar la alegría de vivir, buscando casi a la vez sudores y buena conversación.

En las carreras compiten generalmente contra la distancia, más que contra el reloj. Terminar suele ser el objetivo, a veces haciéndolo tan bien como sea posible pero sin dejar en ningún momento de disfrutar del camino. Eso en ocasiones les obliga a repetir (por tercera vez) a los chicos de la ambulancia que NO desean ser recogidos, y a responder a las preguntas de los voluntarios que puede que sólo sean 4 o 5 los que queden por detrás (si siguen aún en carrera).

También son los que más sonríen a los objetivos del fotógrafo de la organización, preguntan al público si hace mucho que pasó el primero o toman tres sorbos de cerveza entre las risas de esos chicos sentados en la terraza del bar.

Si la gente en las aceras parece estar en el teatro son ellos los que se arrancan a aplaudir con alegría al grito de "vamos, vamos" y contagian las ganas de animar al más soso de los espectadores. Los pingüinos son los únicos con resuello suficiente como para pegar berridos en plena carrera. Para eso su ritmo es el que es. Que se ahoguen los del podium.

Los pingüinos corren cualquier tipo de carrera. También maratones, cuidando especialmente el desayuno porque saben que no van a estar disponibles todavía a la hora de comer (merendarán en el mejor de los casos). Se paran en todos los avituallamientos y casi siempre se toman el suficiente tiempo como para agradecer a los voluntarios su trabajo (y jurar que están bien, todo el mundo tranquilo).

Llegan a meta disfrutando de esos mágicos 195 últimos metros como el que más. Suelen entrar de uno en uno, sin apreturas ni agobios y por ello le exigen a la voluntaria los dos besos de rigor al recibir la medalla, igual que los del podium (si es un voluntario con barba de tres días suele bastar un apretón de manos, siempre que el pingüino no sea pingüina, en cuyo caso ya depende del gusto de la consumidora).

A los pingüinos se les distingue por su extraño modo de correr y porque sonríen cuando corren. Difícilmente adelantaréis a un pingüino porque siempre salen atrás, algunos para no molestar, los más para no ser atropellados. Si dobláis a un pingüino, pensad que al fin y al cabo no es tan malo compartir asfalto con alguien distinto. Si todos fuéramos iguales la vida sería aburridísima.

PS. En el avituallamiento del km 30 del maratón del Ironman me ofrecieron bebida de cola. ¿Soy un pingüino si la pedí, por favor, con hielo y una rodajita de limón? Espero que sí...



Dedico esta entrada a mi amigo Eduardo. Pocos como él han entendido lo que hay detrás de ser o no ser un pingüino. Su blog, una auténtica delicia, AQUÍ

viernes, 27 de agosto de 2010

MÓJATE CONTRA CORRIENTE


José Manuel López. Ese es el nombre del héroe. Y la información detallada del proyecto la encontraréis AQUÍ.

Ayer tuve la oportunidad de acompañarle en el inicio de su viaje-proyecto. Se propone cruzar las baleares empezando por pasar Menorca en bici (salió ayer a las 12 de la noche, o como dice él, hoy a las 00:00h) de Maó a Cap d'Artutx. La idea era llegar y lanzarse al agua para cruzar el canal a nado hasta Mallorca. Cuando los dejé en Cala en Bosch, a él y a sus colaboradores, a las 3 de la madrugada, seguía soplando un fuerte viento dirección sur con olas de casi 2 metros que hacían imposible nadar con seguridad. A esa hora valoraban la posibilidad de cruzar con la piragua hasta que el tiempo permitiese seguir nadando.

Cuando José Manuel llegue a Mallorca piensa cruzar la isla mayor corriendo (110km desde Cala Ratjada hasta Santa Ponsa), al agua otra vez con el Kayak hasta Ibiza, cruzar la pitiusa mayor, nadar a Formentera, atravesarla y terminar cruzando a nado nuevamente hasta S'Espalmador.

Un superhombre, un super reto y todo ello en nombre de la solidaridad.

Después de pasar un rato con él ayer por la mañana me fui a correr 15km por la tarde. Me lo pedía el cuerpo. Hay personalidades inspiradoras, y la de José Manuel es sin duda una de ellas. A pesar de lo difícil que se lo está poniendo el tiempo espero que llegue al final del reto tal y como se ha propuesto. A mí no me cabe ninguna duda de que lo hará.

martes, 10 de agosto de 2010

DURO AGOSTO


Salí a correr. Bueno, desde la última entrada lo he hecho ya 4 veces con desigual suerte. Se me "arrejuntó" el julio de recuperación con el agosto infernal y todo lo que resulte alejarse del sofá y el aire acondicionado se me está convirtiendo en un mundo.

Por primera vez en tiempo trato de cuidar el coco en el sentido de plantearme tan sólo "salir" sin más, sin pensar en relojes, pulsaciones, entrenamientos ni nada por el estilo, y aún así me cuesta horrores hacerlo. Para mi tranquilidad, una vez en el ajo me lo paso teta, y ya en casa tras la ducha sigo sintiendo esa satisfacción de siempre, pero afirmo que el paso más difícil es el que cruza el umbral de la puerta de casa.

Estuve en Barcelona una semanita, de visita familiar. Pude correr por Collserola. Bueno, mi intención era hacerlo sólo por la Carretera de les Aigües, Sancta Sanctorum del running barcelonés, pero en la vuelta a casa la cortaron por obras y me desviaron monte arriba. De este modo, y contando con mi pésima orientación, un rodajito de una hora se convirtió en 2h 20' de trail running al más puro estilo slowpepe (caminemos cuesta arriba). Por fortuna el teléfono móvil evitó que una legión de policías y bomberos peinasen la zona en busca del gilicorredor extraviado (nerviosilla que es la buena de mi madre).

Descartado el medio Ironman del 12 de septiembre, ando planteándome el sprint del día 4. Es popular (bicis de paseo con canastilla y todo) pero lo que yo estoy haciendo desde el 5 de julio se parece muy poquito a entrenar, y estas cosas hay que prepararlas (media horita he nadado desde el IM). Supongo que al sprint sí me presentaré, aunque sólo sea por sacarme la espinita del abandono el año pasado. Luego no sé lo que viene. Me he castigado a no inscribirme en nuestro medio maratón hasta que mi actividad resulte cuando menos decente. Si no consigo preparalo con algo de dignidad me ofreceré como voluntario y a otra cosa mariposa. Este agosto pasará. Tiene huevos que maldiga el único mes del año en el que tengo vacaciones.

Salud y kilómetros a tutti.

martes, 3 de agosto de 2010

Habrá que ponerse, ¿no?


Lo del Ironman me dejó el espíritu peor de lo que pensaba. Después de vegetar por espacio de dos semanas buenas decidí empezar a mover el culete un poco. Dos días me duraron las malas ideas porque pronto descubrí un tipo de cansancio que no conocía aún: el psicológico.

Por lo que sea, prácticamente un mes después de haber terminado en Frankfurt sumo dos salidas a correr, un muy poquito de nadar y en bici como el chiste: una o ninguna. Hasta hace tres o cuatro días me engañaba con aquello de "ya encontraré el momento, ahora no puedo, claro". Sí podía, pero no me apetecía lo suficiente (calor, trabajo, la niña, el mundial,...montones de excusas).

Ahora estoy ya de vacaciones y fuera de casa. Llevo en esta situación 4 días. Metí en la maleta las zapas y el traje de romano y aún siguen, todos los bártulos, en la misma bolsa. Ayer decidí empezar, luego lo pospuse hasta hoy y hoy pensé que mejor será mañana. Veremos.

Mientras tanto, con el medio maratón de Menorca en el horizonte, sopeso la posibilidad de pasarme al otro lado de las cámaras, no correr, hacer de voluntario y sacar unas cuantas buenas fotos de mis amigos.

Y en mayo haré los 101 km en 24h de Ronda si la Legión está de vuelta y los organiza. En fin.

Salud a todos.

viernes, 9 de julio de 2010

YES WE CAN. Crónica del día más largo.

Dani, Pedro y Pepe, en la oficina de la organización recién recogido dorsal y todo lo demás.

No quisiera aburrir, vaya eso por delante. El día fue muy largo, dio para mucho y las emociones se sucedieron una tras otra, pero trataré de resumir.

Todo empieza en el briefing del viernes. Entre muchos otros detalles nos cuentan algo que va a marcar esta edición del IRONMAN: se esperan temperaturas en la línea de los 40ºC el sábado y de 37ºC con suerte el domingo. Va a ser un largo paseo por el infierno. Primeras consecuencias: sube la temperatura del lago Langener Waldsee por encima de los 24.5ºC donde se encuentra la frontera que el reglamento marca para permitir el traje de neopreno. Por tanto nadaremos a pelo. Yo no traía ni bañador por lo que deberé usar las mallas de correr para el primer tramo del Ironman.

Llegamos al lago con uno de los buses de la organización. Ya hablaré más adelante de como se lo montaron los alemanes, pero adelanto que son para esto unos auténticos fenómenos. Tras preparar toda la logística nos vamos al agua.

A Dani hace rato que lo he perdido. Recojo a Pedro y nos vamos a probar el agua. Calentita (26ºC dicen). Cuatro brazadas y a esperar el cañonazo de salida. Hay mucha gente. Esto va a ser una guerra por lo que decidimos salir atrás, bien atrás (primer error del día). De hecho se da la salida en el agua con nuestros pies echando ya raíces en la arena. Empezamos a nadar a más de 100 metros de distancia de la línea que marca el inicio de la carrera. Salimos los dos nadando bastante juntos y permanecemos así por espacio de los 10 primeros minutos. Pensaba esperar a Pedro, un buen nadador, pero pronto queda atrás porque nada con molestias (recién recuperado de una fractura de clavícula tuvo el mérito de pasar como pudo la natación y terminar luego volando hacia la meta).

Nado relajado, pensando en la primera C del Ironman, la natación con Calma. Adelanto a muchos nadadores. La mayoría de ellos pertenecen a esa especie tan molesta (en estas circunstancias) que es EL BRACISTA. El bracista nada lento. Adelantar a un bracista no es fácil pues por su estilo ocupa mucho espacio en el agua. Adelantar a varios bracistas en apretado pelotón es muy complicado. Y lo peor de todo: el bracista te recibe a coces. Recibo un patadón en el hombro primero. Luego otro en la sien que me arranca las gafas de la cara. Las pillo al vuelo, recompongo el disfraz de nadador y paso como puedo. Me abro un poco y doy con algo de espacio para nadar más o menos bien. Me rejalo y sigo hasta el primer giro. Una vez ahí el pelotón vuelve a apretarse y el ritmo que se me permite es el que llevan los de delante y los de al lado, ni más ni menos. Tardo como 1500 metros en empezar a nadar a mi ritmo, pero finalmente lo encuentro. Relajado, pensando en la técnica sigo superando nadadores hasta terminar bastante descansado los 3800 metros y salir del agua.

Camino en la rampa de salida y troto suave por la zona de transición. Al llegar a la bici una voluntaria me espera. Se interesa por mí, me ayuda y me despide asegurándome que ella se encarga de ordenar mis cosas, que tire y que muchos ánimos. Le doy las gracias y empujo la bicicleta hasta la marca de "Bike Start". A pedalear.

Los primeros kilómetros son de un llano favorable que me lleva bastante por encima de las expectativas. Hacer los 185 a una media de entre 26 y 27 km/h era el objetivo, pero ruedo sin problemas bastante por encima de 30 km/h y aún así me pasan muchos ciclistas y yo apenas adelanto a nadie. Lo doy por bueno y sigo rodando rápido, puede que hasta contraveniendo la regla de la segunda C del Ironman: la bicicleta con Cabeza.

Las primeras cuestas me ponen en mi sitio: esto no es tan llano como decían. Empiezo a controlar pero aún voy fresco. En el km 25 me adelanta Dani con gritos de ánimo. Es muy buen ciclista y se nota sobretodo cuesta arriba.

Los primeros 100 km sobre la bici se me hacen llevaderos. A pesar de que el perfil de la prueba tiene tramos favorables, tramos de suaves subidas y algunas cuestas cortas y duras, no empiezo a sufrir de verdad hasta bien entrada la segunda vuelta. No lo paso bien los últimos 70 o 75 km. Se me hacen eternos y el ritmo baja considerablemente. Paro dos veces: la primera para orinar, y la segunda para ver qué demonios pasa en mi pie izquierdo que me duele tanto un dedo. No pasaba nada: masajeo un poco la zona y las sensaciones mejoran. Sobre la última cuesta, a 15 km del final me adelanta Pedro como una exhalación. Me cuenta que pasó 2h20 en el agua y se va con viento fresco. Desde ahí hasta el final, falso llano favorable que me ayuda a llegar a Frankfurt con algo más de alegría de la que esperaba. Alcanzo la segunda transición, me bajo de la bici (se la lleva un voluntario y otro me acompaña a por mi bolsa y a cambiarme) y enseguida veo que las cosas no van bien. De hecho busco con la mirada la puerta trasera del lugar, aquella por la que se sale de esto discretamente, porque no me veo capaz de ponerme a correr.

Me cambio con Pedro que ya se marcha. Lo animo. Me anima. Le digo que él sí, pero que yo no. Que creo que no voy a poder. Se marcha y ultimo mis preparativos para la maratón. Sigo sin dar con esa puerta por la que salir hacia el hotel sin ser visto. No existe y salgo por la única vía que aprecio: a correr.

Me incorporo a un río de gente que hace lo mismo que yo, aunque ellos algo más deprisa. Decido empezar a correr muy despacito, a ver qué pasa. No va mal. Si no acelero puedo seguir así un ratito. Pronto establezco un criterio de clasificación de la fauna circundante: los brazaletes. El circuíto es de 10.5km y hay que dar 4 vueltas (más los 195mts que llevan a la línea de meta). Un brazalete es una vuelta completada. Dos brazaletes son dos vueltas y así sucesivamente. Yo no tengo brazalete y me adelanta gente con el brazo lleno (esos deben ser los buenos).

Sigo corriendo despacito. Todos me pasan. Bueno, todos los que corren. Algunos caminan y les adelanto. Caminan porque pueden permitírselo. Yo no. Ya llevo 8 km corriendo sin parar. Empiezo con los números hasta que las conclusiones me asustan: si quiero llegar voy a tener que correr todo el maratón y no estoy seguro de poder hacerlo. Me borro de la cabeza los pensamientos negativos y me centro en la buena noticia de que aún me mantengo sobre mis pies avanzando de un modo algo parecido al trote. Como en el kilómetro 15 sigo con la estrategia inicial (caminar al llegar a cada avituallamiento, comer y beber y volver a correr hasta el siguiente) y el dolor presente es soportable decido intentar llegar a la media maratón a las 19.00h. Si lo consigo no se me escapa el finisher porque tendré 3 horas para completar la segunda media maratón y eso es algo que puedo hacer apretando los dientes sin duda.

A las 18.50h paso la media maratón. Cambio de estrategia porque estoy sufriendo demasiado. Empiezo a correr 9 minutos y caminar 1, más lo que necesite para avituallarme. Así sigo la tercera vuelta completa. Ya mucha gente camina y les adelanto, aunque casi todos llevan más brazaletes que yo. Caminan porque pueden permitírselo, yo no.

Consigo el tercer brazalete y empiezo la cuarta vuelta revisando el estado general de la mecánica. Voy mal, claro. Decido cambiar a 8 minutos corriendo y 2 caminando. Me duele el estómago más que las piernas (tanto gel y barrita me baila por los intestinos que creo que voy a tener que dejarlo por eso). Entonces se me ocurre que con tanta cabina sanitaria puedo parar a soltar lastre y paro a la primera oportunidad. Naturalmente no entraré en detalles. Bueno, sentado "ahí" pensaba que mis piernas no me iban a permitir seguir después de ese respiro. Termino con "la tarea" y me reincorporo al trote alucinando con la sensación de alivio. El estómago ya no es ningún problema y aún puedo trotar.

Llegando a recoger el último brazalete me cruzo con Dani que camina maldiciendo lo poco preparado que estaba para correr. Le animo y me anima. Me quedan 3 kilómetros a meta y tengo 40 minutos para hacerlos. Empiezo a ser dolorosamente feliz. Pronto atrapo a Dani. Caminamos juntos un momento y me anima a trotar hasta la meta. Hacemos muy despacito ese último par de kilómetros en los que termina de anochecer. Los voluntarios ya nos chocan las manos en el último avituallamiento (del que pasamos de largo) y nos felicitan. En el kilómetro 42 nos desvían a la derecha hacia la zona de meta.

Primero un pasillo algo estrecho, alfombra roja bajo nuestras zapatillas, con vallas a los lados. La gente grita. Todos quieren chocarnos las manos. Mucha luz al fondo y ruido, mucho más ruido. Pronto entramos en la plaza Römerberg. Piel de gallina y lágrimas en los ojos. Gradas a ambos lados con 15000 almas aplaudiendo y gritando. Levanto los brazos repartiendo besos al aire. El último beso mirando al cielo. Va por ti, Papá. Te dije que podría.

Agarro a Dani por el cuello y entramos juntos gritando. La felicidad completa debe ser algo muy parecido a lo que siento en estos momentos. El pingüino ya es de hierro.

A falta de conseguir las fotos de la organización, un voluntario me sacó así poco después de terminar



AHORA ME DEDICO A ESTO...

Que corran los buenos, y yo de acompañante...

lunes, 5 de julio de 2010

IRONMAN FRANKFURT 2010

Aún no he bajado de la nube. Estamos todavía en Frankfurt viviendo el día después pero aprovecho la pesca de un equipo informático al vuelo para subir una reseña de lo que ayer pasó.

Como dice un amigo, fue duro de cojones. Por ser la única prueba del circuito Ironman donde hay que ser sub 15h para ser finisher. Por prohibirnos el sábado el neopreno (los triatletas saben lo bien que se nada con el traje, sobretodo largas distancias) por culpa de la ola de calor que azotó la zona el fin de semana. Por lo poco llano que es el circuito de bici en contra de lo que creíamos y, sobretodo por el calor (37º dicen) que nos cayó encima durante la maratón.

Fue bien (ya se ve en la foto), muy bien. Hasta nos sobraron 15 minutos. Agradezco todos los ánimos y, públicamente bendigo la paciencia de mi mujer Mayte y mi hija Carlota, aguantando todos estos meses que el entrenamiento les robara al marido y padre respectivamente.

En cuanto llegue a casa lo cuento con algo más de detalle. De momento he salido de dudas:

EXISTEN LOS PINGÜINOS DE HIERRO

Salud!

miércoles, 30 de junio de 2010

¿EXISTEN LOS PINGÜINOS DE HIERRO?

Pensaba esta mañana mientras nadaba por última vez en la piscina municipal en cómo despedir la preparación de esta aventura. Rápidamente decidí que el título de esta entrada debía reflejar las dudas razonables que me genera todo lo que va a pasar el próximo fin de semana.

Mañana viajo a Frankfurt. El domingo corro el Ironman.

Hombre, claro que he entrenado. He hecho casi todo lo que supuestamente debía hacer. Incluso presumo de haber entrenado no todo lo posible sino todo lo que mi cuerpo era capaz de asimilar en cada momento. Me siento en ese puntito guay del que llega a la línea de salida un pelín falto de forma porque lo prefiere a llegar un pelín pasado. Siempre ha sido así cuando mejor me han ido las cosas y no lo iba a cambiar ahora por mucho Ironman que se me pusiera por delante. A pesar de mi consabida falta de talento para el deporte le he echado horas e ilusión a esto. Pero tengo miedo.

Tengo miedo de no soportar que demasiadas cosas salgan mal y se me chafe la fiesta que llevo un año preparando. Si debo ser sincero soy un mediocre nadador, un mediocre ciclista y un mediocre corredor, algo que nunca ha sido ningún problema y que no lo sería si corriera por ejemplo en Klagenfurt (180 de bici y 16 horas para llegar), pero me inscribí en la única prueba del circuito Ironman en la que hay que terminar en 15 horas justas y la bici es, por mor de unas oportunas obras, 5 kilómetros más larga. Por todo eso tengo dos opciones:

1. Echo cuentas, espero que todo salga rodado y me la juego a llegar en 14h59' (y sufro como un condenado). Debo añadir que no sé si de esto soy capaz, el domingo lo descubriré.

2. No echo cuenta alguna, mido el tiempo en ratos y ratitos, me pongo y cuando llegue habré acabado (a riesgo de entrar en 16 horas o incluso algo más tarde, y también sufro como un condenado).

Como decía mi abuela, al llegar al baile, bailaremos.

Hasta entonces, mil gracias por todo ese apoyo a todos. Ya contaré los detalles en cuanto pueda.

Mientras tanto, como siempre, mucha salud y buenos kilómetros.

domingo, 27 de junio de 2010

TAPERING

Gráfico sustraído del blog del Chuckie V, probablemente el mejor no-entrenador de triatlón del mundo
Llevo dos semanas tocándome las pelotas. Bueno, entreno lo que me toca pero esto ya no es lo mismo. Después de pelearme con sesiones de 7 horas (6 de bici y 1 de correr), o de nadar 4000 metros por la mañana y correr 3 horas por la tarde, lo que estoy haciendo ahora mismo es pasear, pero por lo visto es lo que corresponde.

Sin ir más lejos (quedándonos por aquí) esta mañana organizamos una travesía nadando. 7500 metros en el mar, con el neopreno y pudiendo pedirle a la lancha que nos acompañaba un tentempié parece más de lo que realmente es. Aún así, prudencia mediante, sólo nadé 4000. El domingo que viene es "el día más largo", y no es plan de cagarla ahora.

En bici y, especialmente corriendo me creo el puto amo. Debo controlar tanto volúmenes como intensidades, y constantemente le estoy diciendo al motor que no, que no toca darle más. Por tanto voy cómodo siempre, y eso a alguien como yo que vive todo esto desde el lado más pobre le produce grandes sensaciones. De todos modos basta con sacar pecho y quedar para rodar con alguien un poco normalito para bajar al puto amo a la tierra y ver que no es oro todo lo que reluce.

En fin, Serafín, que como me he pegado una panzada de entrenar soy tan paquete como antes pero ahora un paquete con buenas sensaciones... hasta que pienso en lo que se me viene encima. Sé que para el domingo estoy, pero no tengo nada claro que para estar menos de 15 horas en el envite. Aunque no seré yo quien ahora pierda demasiado tiempo echando cálculos: como dice el coach, esto es tan largo que un montón de cosas pueden ir mal. Tan sólo tengo en la cabeza para esos 231 km (226 + 5 de obras en el tramo de bici) el método de las tres C: nadar con Calma, en la bici con Cabeza y el maratón con Cojones (si queda algo aún, claro).

Si no pasa nada colgaré algo antes de volar el próximo jueves. Gracias por los ánimos a todos.

Salud y kilómetros!!!

miércoles, 9 de junio de 2010

VOLVER A CONTARLO

Debía ser el km 18 del medio maratón en el Half Challenge de Calella. Sufriendo, claro...

Dejé de escribir porque me quedé sin ganas y retomo el blog porque me vuelve a apetecer. Seguramente todo es así de sencillo, aunque llevase aletargado varias semanas antes de dejarlo y siguiese con la página por un mal entendido compromiso. Ahora he recuperado algo de tiempo y ganas y aquí estoy de nuevo por si queda aún alguien que me lea.

Como dice el contador que desde la esquina superior izquierda del blog desgrana día tras día una cuenta atrás que ya me acojona un poco, sigo liado con la locura del Ironman, en la semana de máximo volumen ahora mismo, sin ir más lejos, y capeando el temporal con ese valor que a todo pingüino se le supone.

En el camino quedó la experiencia del debut en lo que los que saben llaman LD (larga distancia para nosotros). El Half Challenge de Calella, en un ya lejano 16 de mayo, fue un rotundo éxito para alguien como yo. Me pareció una auténtica revelación descubrir que existen carreras a partir de cierta distancia (1.9 km nadando, 90 km en bici y 21 km corriendo) en las que basta con salir tranquilito, sin prisas ni agobios, sin ritmos de umbral ni mandangas por el estilo. La sensación de triunfo en Calella fue fantástica: seguramente por controlar con la modestia del novato el ritmo en el agua y con la bici me sentí buen corredor (!) en el medio maratón, adelantando a infinidad de tipos con mucho mejor aspecto que yo y entrando feliz en la meta una hora antes de lo previsto (vale, la previsión era de mínimos, claro), 6 horas y 27 minutos después de empezar con la aventura. Para muestra un par de botones convenientemente sustraídos de la web del fotógrafo oficial...


Como de observadores anda el mundo lleno y puede que hasta alguien desperdicie algo de tiempo en esta entrada admitiré que he perdido un poco de peso. Nada exagerado, pero me va a venir bien para Frankfurt sin duda. ¿Dieta? la del cucurucho: comer como siempre y entrenar mucho (era así, ¿no?...en fin...)

La próxima vez hablaremos de entrenamiento. Sigo sin saber demasiado al respecto pero ando todo el día cansado.

Salud y kilómetros a todos.

jueves, 22 de abril de 2010

CIERRE TEMPORAL


Este blog lleva algún tiempo languideciendo por desatención (más propia que ajena). Volveré a la carga cuando sienta que puedo aportar algo con sustancia. Ahora mismo tengo la cabeza en otros muchos sitios y las cosas no deben hacerse a medias. Cuelgo el letrero sin dar las gracias a los que hicisteis pasable este rincón con vuestras aportaciones porque supongo que volveré. Hasta entonces pues, salud y kilómetros a todos.

jueves, 15 de abril de 2010

DE QUÉ HABLA MURAKAMI CUANDO HABLA DE CORRER

Algunos de los que invertimos nuestro escaso tiempo libre en darle a la zapatilla y contarlo después andamos disfrutando de la lectura de lo último que ha salido al mercado literario patrio (aunque escrito en 2007) de Murakami, que no por nada habla de correr.

El libro me parece una auténtica delicia, pero eso tiene escaso mérito a la vista de que era antes un convencido fan de este escritor y habla el libro de la afición que compartimos por salir a correr. No voy a recomendar su lectura porque pienso que cada uno debe leer lo que le dé la gana, pero sí que me apetece desarrollar un par de pensamientos extraídos del libro para plasmarlos en el blog.

Murakami corre cada día. Bueno, él mismo dice salir de media unos 6 días por semana, pero si no sale 7 es porque siempre hay algún día en que no puede por estar demasiado ocupado o no permitirlo la climatología. Al ser preguntado por su afición a las zapatillas la gente suele alabar su fuerza de voluntad para cumplir con tan espartano régimen de entrenamiento. Pero correr para el exitoso escritor japonés no tiene nada que ver con la fuerza de voluntad, y en eso coincidimos muchos de los que un día enfermamos de modo incurable en el mismo sentido: si seguimos corriendo años después de haber comenzado es, sin duda, porque nos gusta y porque hace que nos sintamos mejor. Y esas son las dos razones que resumen todas las demás en mi opinión. El resto de ellas (perder peso, bajar el colesterol o la tensión arterial, controlar los niveles de azúcar en sangre, mejorar la autoestima, acompañar a los amigos, bla, bla, bla,...) no sirven para ir más allá de unas pocas semanas de vida correril.

Murakami empezó a correr cuando cambió su vida de currante (regentaba un bar) por la de escritor. Tantas horas sentado en su mesa de trabajo escribiendo y fumando empezaron pronto a pasar factura a su salud por lo que el tipo tomó la determinación de cortar por lo sano y empezar a correr, una actividad que se llevaba de fábula con su personalidad. Él dice que tiene tendencia a coger peso y debe llevar una vida muy activa para controlar ese tema (por ahí nos identificamos todos los que engordamos sólo con mirar la comida). Corriendo mejoró su estructura física y empezó a alimentarse mejor (y dejó de fumar). Ahora dice sentirse más fuerte y sano que antes.
La gente con tendencia a engordar tiene, por definición, más posibilidades de sufrir por la fragilidad de su salud en la vida adulta que aquellos que no necesitan hacer ningún esfuerzo por mantenerse delgados. Es un hecho que el sobrepeso (la pandemia del siglo XXI como lo llaman los cardiólogos) resulta determinante en muchos accidentes cardiovasculares, y es factor de riesgo de muchas enfermedades (la diabetes sin ir más lejos). Lo que me gusta de Murakami es que le da la vuelta a la situación convirtiendo el problema en una oportunidad: aquellos que deben esforzarse por comer bien y hacer ejercicio para mantener el peso corporal (y lo consiguen, añado yo) siempre tendrán sobre el papel mejor salud que quienes no deben esforzarse por estar delgados (y, se entiende, siguen comiendo mal y sin hacer ejercicio). Aplastante.

Seguimos en la brecha, dándole al trideporte.

Salud, kilómetros y páginas.

Añado algo que acabo de recibir por correo electrónico. Creo que hace algún tiempo que rueda por ahí, de hecho ya lo había leído, pero me parece tan bueno que he decidido colgarlo en esta entrada. De todos modos la foto tampoco tenía mucho que ver con Murakami...

Sabes que ya eres corredor cuando:

* Tratas de convencer a todo el mundo que corra 5 km, "porque eso no es nada."
* Te sabes las distancias a todas partes con una precisión de 0.1 Km.
* Te parece que la diferencia entre 5 min/Km y 6 min/Km es inmensa.
* La enfermera se asusta porque tus pulsaciones están en cuarenta por minuto.
* Tus héroes son todos africanos y ya te estás pareciendo a ellos.
* Proteínas, pasta, agua y frutas son el 80% de tu dieta.
* No corres para adelgazar, sino que adelgazas para correr.
* Te levantas más temprano los fines de semana que los días de trabajo.
* Los viernes te acuestas más temprano que el resto de la semana.
* Sales escondido a correr porque te da pena decirle a la familia que vas por tu segunda carrera del día.
* En un día "suave" corres 10 Kms.
* En el lavadero de tu casa hay un sitio especial para la ropa de correr.
* Cuando viajas, las zapatillas las cargas en el equipaje de mano.
* Eres el único al que no le importa que el ascensor no funcione.
* Ya nadie pelea contigo porque sales a correr un 25 de diciembre.
* Corres 12 Kms, te bañas, te vistes, desayunas y cuando el resto de la gente se despierta te pregunta: "Qué pasa? hoy no corres?"
* No puedes correr en el gimnasio porque la cinta tiene un límite de 30 minutos (de todas maneras correr en cinta te parece una mierda.)
* Ves maratones por televisión.
* Los geles y los energy-bars te empiezan a saber bien.
* Mezclas Gatorade con agua porque "la concentración comercial no es la correcta."
* Desayunas a las 4 de la mañana.
* Te molesta la gente que le llama a cualquier carrera "maratón."
* Cuando la familia ya no te reclama que corres mucho o estás muy flaco.
* Viajas 150 Kms para una competición de 10km.
* Te fijas en las zapatillas que usan otros.
* Sabes más de rodillas que un médico.
* Te puedes tomar 4 litros de agua seguidos.

lunes, 12 de abril de 2010

MITJA MARATÓ DE POLLENÇA 2010


Me permito empezar esta crónica con una anécdota de calentamiento: el chico de la imagen superior me reconoció, cosas de esta fama mal llevada, y me pidió una foto. Como no es plan de negarse, que luego todo se sabe, accedí encantado. La verdad es que no estoy muy acostumbrado a ello, pero a los fans nunca hay que negarles nada porque somos quienes somos gracias a ellos. En fin, que el mozalbete tuvo su dosis de gloria a mi lado. Mucho le debí animar porque al final ganó la carrera.

Bromas aparte (gracias, Chema, por tu predisposición y simpatía), el rodaje largo de carrera que correspondía a esta semana de entrenamiento lo convertí en el Campeonato de Baleares de medio maratón, o lo que es lo mismo, en la cuarta edición del medio maratón de Pollença (Mallorca), repitiendo porque ya corrí el año pasado.

Viajé con el club, como siempre, y tuvimos un fin de semana redondo. Cada vez estoy más contento de que en el Crismar CCE Sant Lluís nadie haya alzado la voz aún pidiendo la expulsión fulminante de alguien tan poco competitivo como yo. Al final, el ranking.

Mi semana no fue la de alguien que va a competir seriamente el domingo. De hecho no moví ni una coma del plan de entrenamiento. La única diferencia, obligada por el viaje, fue descansar el sábado en lugar del lunes (que salí con la bicicleta). Lo demás lo hice tal como tocaba, esperando no estar más que decente en los 21 y pico de Pollença.

Salí cansadote, notando las piernas algo más pesadas de lo habitual. Eso no lo esperaba tanto porque creía que el reposo del sábado me iba a venir mejor. Los primeros kilómetros son en suave descenso y donde debería haber estado más que cómodo por ese perfil me costó mover las piernas con fluidez. La verdad es que esa pesadez me acompañó prácticamente toda la carrera, pero lo bueno del caso es que el tema no pasó de ahí. Quiero decir que me comí los 21 todos al mismo ritmo, sin notar apenas el cansancio propio del paso de los kilómetros y bajando hogadamente de 6'/km en los dos últimos parciales. Sin apretar demasiado, pensando en no hipotecar la siguiente semana de entrenamientos por la recuperación propia de las competiciones fuertes bajé más de 9 minutos mi marca del año pasado en el mismo circuito y con las mismas condiciones de calor y humedad (tuvimos un sol de justicia y algo más de 20º en el termómetro). Sigo siendo un más que humilde corredor, que en tropecientas medias jamás ha bajado de las 2 horas, pero con mis 2:10 (crono oficial, que a mí me salen 2:09) quedé mucho más que satisfecho.

Ahora el ranking:

1. Mis compañeros de club, una familia de veteranos, un grupo 10
2. La organización del viaje, Xec, Beni y compañía: todo salió perfecto
3. La cervecita viendo el fútbol del sábado. Sin comentarios por el resultado.
4. Los voluntarios de Pollença: imprescindibles.
5. Ser reconocido en la línea de salida: aún me da vergüenza.
6. El agua fría de las duchas: único pero de un polideportivo ejemplar.
7. Las fotos de la organización: 416 fotos preciosas en las que no aparezco ni de lejos
8. El dorsal, de papel cebolla, que llegó en la mano de más de uno a meta.
9. La manía de dar los botellines de agua sin tapón
10. La espera, por llevarnos a la salida a las 8 empezando la carrera a las 10

martes, 6 de abril de 2010

LA BICI DE MI VECINA

Se la he pedido para el Ironman, pero me gustaría tenerla algo antes para hacerme con las nuevas medidas. Los acoples le van a quedar la mar de chulos, aunque no tengo muy claro que mi espalda piense lo mismo, teniendo en cuenta que nos han pasado el tramo de bici a 185 kilómetros.

También he pensado en montarle el Aerodrink, que es ese bidón con pajita que se monta entre los acoples para beber sin perder la posición aerodinámica.

Dice mi amigo Ángel que lo mismo el desarrollo que monta de serie se me va a quedar un poco corto, sobretodo en las bajadas, así que he pensado en montarle un plato de 55 dientes. Lo que ocurre es que montando el plato no me queda mucho espacio para los piñones, por lo que sólo puedo montar atrás uno, y de 5 dientes. ¿Os parece difícil de mover tanto desarrollo o confiais en esas piernas que Dios me dio? Afortunadamente el circuito es bastante llano por lo que si me lanzo fuerte con todos mis kilos la inercia me ayudará a dar pedales, o eso espero. Si monto ese desarrollo tendré que ingeniármelas para alargar el manillar o lijarme un poco las rodillas, para que éstas no golpeen la empuñadura en cada ciclo de pedaleo. Como lo segundo no lo contemplo tendré que recurrir al ingenio para conseguir lo primero. El problema entonces está en la altura del sillín, que es algo limitada. Con el manillar alto y el sillín bajo la posición sobre los acoples será más benévola con mi espalda, aunque algo antiestética porque va a parecer que monto de pie sobre la bici. Quizás lo más importante sea que la distinguiré con facilidad de las otras bicis a la hora de hacer la transición desde el agua. Es que son todas tan iguales y hay tantas que si no es así no hay manera.

Anduve también tras la idea de montarle una rueda lenticular trasera, de tamaño normal, pero lo descarté porque me dijo el mecánico que entonces corría el riesgo de caerme hacia adelante a la menor oportunidad, y la seguridad es lo primero. Con las ruedas de serie, la ventaja es que puedo llevar las cámaras de repuesto como si fueran pulseritas de esas del equilibrio que tan de moda están ahora, y si debo cambiar alguna, se hinchan en dos empujones con la bomba.

Espero que los jueces de Frankfurt homologuen esas pequeñas modificaciones y pueda usar la bici de mi vecina en la carrera. Sobre la vecina me ahorro cualquier tipo de comentario machista para salvaguardar la impoluta imagen que tantos años me ha costado edificar. Soy un tipo decente.

Ale, salud y kilómetros.