domingo, 20 de diciembre de 2009

SURFEANDO LA OLA FRÍA

Cuando en España se habla de mal tiempo yo suelo entender mucho frío en la parte más interior de la península y viento en el norte de Cataluña y Baleares. Ese viento suele ser de componente norte, un viento potente y frío. Menorca es la isla más al norte del archipiélago balear. Yo vivo en el norte de esa isla, y hasta hoy llevábamos una semana azotados por el temporal de lluvia y viento, con mucho frío. Cuando el tiempo está así de rebelde, lo que a uno menos le apetece es salir a practicar deporte al aire libre, claro.

El gimnasio me salvó la semanita de lunes a viernes. Por un lado en la piscina empiezo a notar pequeñísimas mejoras en mis sensaciones, aunque los tiempos aún no se han visto afectados por el volumen de trabajo ya realizado. Me conformo con nadar más a gusto, de momento, y lo de mejorar la velocidad supongo que llegará con el tiempo.

Las bicicletas estáticas cumplieron su cometido también esta semana. Hasta el sábado, los volúmenes de ciclismo no son demasiado altos en el plan, porque el mismo está pensado para gente que por sus obligaciones laborales no dispone de demasiado tiempo entre semana para entrenar. El sábado me tocaban 2 horas y media de rodaje pero el día salió con muchísimo viento y lluvia. Me propuse cambiarlo por una sesión sobre la bici de spinning, pero ahí no aguanté más de una hora, por lo que la tirada larga quedó en proyecto.

Hoy domingo corrí un cross en Sant Lluís. Con un frío de mil demonios tuve el honroso deber de cerrar la clasificación. Las inclemencias meteorológicas asustaron a casi todo el pelotón de cola que se quedó en casita junto al radiador. Tan sólo dos chicas fueron todo el tiempo por detrás de mí, pero ellas daban una vuelta menos al circuito por lo que el último en pasar por meta fue un servidor (cosas de correr federado cuando, probablemente, no debiera haberlo hecho nunca).

Al terminar el cross (durante el cual padecimos no sólo un cortante frío sino también una fina lluvia) salió el sol. Después de colaborar en la recogida de la cinta que marcaba el circuito (cosas de que fuese mi club el que organizaba la carrera) marché a casa a comer. Tal y como finalmente quedó el día, con sol y sin viento, no esperé ni a hacer la digestión: me volví a vestir de romano y salí con la bici a por 40 kilometrillos de prácticas. Y digo prácticas porque sigo aprendiendo a montar con el nuevo manillar.

Lo de los acoples lo llevo más o menos bien. Ya conduzco bastante recto y la posición me resulta relativamente cómoda de cintura para arriba, sin molestias durante ni después a nivel de hombros y espalda. Lo del culo es otro cantar. No estoy nada cómodo con la nueva posición sobre el sillín. No lo adelanté porque monté una potencia más cortita, pero sí lo incliné un poquito hacia delante. Aún así, mis partes nobles siguen padeciendo demasiado cada vez que me tiro sobre esos cuernos intentando convertirme en triatleta. No sé si el tema está tanto en la posición del sillín, en el tipo de sillín o en la falta de costumbre. Si no termino de hacerme con el tema me pensaré el instalar un sillín de triatlón, algo más largo y reforzado en su parte delantera.

Por lo demás, he rodado muy a gustito. Algo cansado por el cross de la mañana pero contento por poderme subir de nuevo a la bici después de una semana, sobretodo porque con las vacaciones viajamos a Barcelona y ahí sólo voy a poder salir a correr (aunque me llevo bañador, gorro y gafotas por si encuentro una piscina donde me acepten sin ser socio, previo pago de la correspondiente entrada puntual, claro). El martes volamos. A ver si puedo dejar algo aquí antes de desaparecer. Hasta entonces...

...mucha salud a todos!

PS. Lo de Pamela en bici con la pachorra y el latte de Starbucks en la mano es toda una metáfora de lo que no pude hacer esta puñetera semana: montar en bici en condiciones.
Por cierto, lo de doblar no debe ser muy bueno porque tengo las piernas más tostadas que la pipa de Toro Sentado. Ale, más salud.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

GOT MORE MOTIVATION? (MATT HOOVER EN HAWAII)

Conocía la histora de Matt Hoover, ganador de la (creo) segunda edición del reality "America's Biggest Looser", un Gran Hermano para gordos en el que el que más perdía ganaba. Hubo cierta polémica por como consiguió su plaza en el Campeonato del Mundo distancia Ironman (marca registrada) y no entró dentro del corte por poco más de 3 minutos. Aún así, su historia es la mejor prueba del tan americano "if there's a will, there's a way".

Gracias al amigo CoRRoeNCoRVaDo por el toque. Lo que no sabía es que este vídeo estaba en Youtube.

Salud!

GOT MOTIVATION?

lunes, 14 de diciembre de 2009

CARRERA DE LA BASE NAVAL. LOS ACOPLES.


(Foto cortesía de Rossi Kruger) Empezando por el final y con el retraso propio de la escasez de tiempo, derivada de mi dedicación este fin de semana al noble arte del anfitrionaje, el sábado corrimos una edición más (sobretodo para la mayoría, que para mí era la primera) de la carrera popular de la base naval.

Yo creía que la base era fundamentalmente el conjunto del muelle militar y edificios colindantes, pero no. Resulta que el monte que se eleva tras las últimas dependencias de la Armada tiene un camino con una cuesta interminable que formaba parte por dos veces (cosas de los circuitos con vueltas) del recorrido de la carrera. Fue como digo una mañana durilla, pero el buen ambiente, la bondad meteorológica, las ganas de colgarnos un dorsal y el aperitivo final ofrecido por nuestros anfitriones militares (sobretodo) dejan para el recuerdo muchas ganas de repetir el año que viene.

Deportivamente fue una ruína, como siempre. Bueno, mis sensaciones fueron más que aceptables, hasta podría decir que me divertí corriendo, pero se conoce que todos los demás están a años luz, porque no hay manera (ni mucha intención, la verdad) de abandonar la cola del pelotón ya sea cuesta arriba, cuesta abajo o llanito. Como muestra un botón: valientemente tomó la salida con nosotros un marchador (bueno, eso sí). Bien, terminé esprintándole en meta. Si no apretamos todos los de la foto nos pasa. En fin, es lo que hay.



En otro orden de cosas, el viernes estrené los acoples en la bici. Compré en Esportíssim, tienda especializada de Barcelona en la que el trato fue exquisito, los Profile Carbon Strike, como los de la foto. A falta de subir imágenes de mi propia bicicleta, debo decir que los míos están un poquito más cerrados y la cazoleta reposabrazos (seguro que ese no es su nombre pero...) tiene un muelle que la levanta cuando no la uso. De este modo dispongo de todo el espacio en el manillar para poner las manos cuando no voy acoplado. Para adaptar la geometría de la bicicleta al nuevo punto de agarre en los acoples, en lugar de adelantar el sillín cambié la potencia (que es la pieza que va del cuadro de la bicicleta al manillar) por otra 2 cm más corta. De este modo no cambia la relación entre mi centro de gravedad y el eje del pedalier (eso me dijeron) ni tampoco el modo en que mis piernas transfieren la fuerza a los pedales, pero sí estoy algo más adelantado en relación al manillar (de hecho es éste el que está ahora más retrasado) y la posición aunque sea muy nueva para mí no me resulta demasiado incómoda.

Eso, que el viernes los probé. Parecía un borrachín en bicicleta, incapaz de mantener la dirección recta, a riesgo de terminar fuera del arcén sobre la vegetación que acompaña a la carretera. Salí con Ángel, y por fortuna él es mucho más sensato que yo y en poco tiempo alcanzamos el desvío de la carretera que de Favàritx. Esa carretera termina en un faro y está muy poco transitada por estas fechas. Además hay un par de rectas muy largas y asfalto casi nuevo, por lo que era el terreno ideal para acoplarse y rodar probando el material. Según Ángel todo fue sorprendentemente bien. Hasta me dijo que tenía buena pinta y, como amigo, sé que dijo la verdad porque lo contrario no me ayudaría lo más mínimo. Su única observación hizo referencia a la pérdida de "redondez" de mi pedaleo. Según él, el pedaleo es redondo cuando se aprovecha no sólo la fuerza del pie que baja sino también la del pie que sube. Me ha costado bastante aprender a hacerlo sin acoples. Por lo visto ese aprendizaje poco consolidado se olvida cuando tengo que estar pendiente de agarrarme a dos palos que salen del centro del manillar. Imagino que la práctica terminará por resolver el problema.

Pensaba que al día siguiente mi espalda iba a recordarme que lo de los acoples no es para novatos pero me equivoqué: ninguna molestia. Incluso debo añadir que la salida en bici fue el viernes por la tarde y el sábado por la mañana corrí la carrera de la base, tan feliz. Eso sí, parece claro que hacer kilómetros con el nuevo material es imprescindible para poder usarlo con garantías ya no sólo en el IM de Frankfurt sino incluso en el Half de Calella que correremos en mayo.

Hasta entonces queda mucho entrenamiento.

Salud!

jueves, 10 de diciembre de 2009

CORRIENDO


Hoy cuelgo una foto del último medio maratón local, entrando con Carlota en meta. Una parecida (no ésta) subí hace un tiempo

Decir que correr se me da bien es faltar gravemente a la verdad. Con semejantes condiciones (por eso cuelgo una foto actual, a título ilustrativo) más podría defender un pasado en la Liga Nacional (de aquí) de Fútbol Americano, que lo hubo, que una vida dedicada a correr desde hace algunos (aunque no demasiados) años ya.

Hoy tocaba correr, 60 minutos en una zona aeróbica confortable según el sr. Polar. Quedé con Juanki en la pista municipal, que tiene un perímetro amplio de hierba bajita que se lleva muy bien con mis articulaciones. Las vueltas no son de más de 500 metros, pero cambiando de sentido cada 15 minutos, con el sol y la buena temperatura que teníamos hoy y la entretenida conversación, el rodaje fue fantástico. Juanki es de los pocos atletas de 4'30"/km capaces de adaptarse a mi ritmo y correr sin acelerarme. Normalmente es así, aunque hoy, sabiendo que íbamos a coincidir durante media horita, me exprimí un poquito más de la cuenta al punto de que mi colega me preguntó en más de una ocasión si iba bien (por lo poco hablador que me había vuelto). Al quedarme sólo, con 30 minutillos por delante he reducido el ritmo (necesitaba ese respiro) para luego ir aumentándolo poquito a poco hasta llegar a mis pulsaciones objetivo sin pasar para nada (145 ppm, para los aficionados a la ciencia). Entonces se ha producido el milagro de los panes y los peces pero en versión trotona: maravillosas sensaciones han aparecido como de la nada. Corría sin apenas esfuerzo, como flotando sobre la hierba, percibiendo cada pisada mientras disfrutaba del sol en mi cara y la suave brisa de la mañana menorquina. Sé que es una cursilada como un templo, pero sólo así puedo describir esa rara conexión con el correr que viví esta mañana, algo que pasa muy pocas veces (al menos a mí) y que me reconcilia con esto del sudar al aire libre.

Sigo siendo un corredor de pacotilla, pero en ocasiones hasta pienso que completar un entrenamiento puede ser lo mejor que me vaya a pasar en todo el día (hasta que llego a casa y mi hija me da uno de sus abrazos y el mejor beso de los que acaba de aprender a dar).

Mañana hablo de los acoples. Hasta entonces, mucha salud.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

TRANSICIÓN

Me cuentan que el triatlón no son sólo 3 segmentos (natación, ciclismo y carrera a pie) sino también algo llamado T1 y T2 que, lejos de referirse a terminales aeroportuarias son nombres que identifican al espacio de tiempo que transcurre desde que se sale del agua hasta que se empieza a pedalear (T1) o desde que uno se baja de la bici hasta que empieza a correr (T2). Incluso ambos lapsos temporales, en triatlón, se cronometran y llegan a aparecer referencias de la marca lograda en cada transición en los resúmenes numéricos que la organización ofrece a los triatletas al final de cada prueba en concreto.

Cuando mi Coach dijo que las transiciones se deben entrenar pensé inmediatamente que debía planificar sesiones en las que aprendiera a quitarme un neopreno que aún no tengo, secarme bien las partes nobles y vestirme de romano para montar en bici o empezar a correr lo más rápidamente posible. Pero no, el Coach se refería a entrenar la adaptación muscular y articular entre un tipo de trabajo y otro, fundamentalmente entre la bicicleta y la carrera a pie, que por lo visto se parecen menos de lo que uno podía pensar.

EL PLAN me obliga a realizar dos tipos de trabajo de transición. Uno los miércoles (entre semana los volúmenes de trabajo son casi de funcionario, de lo más llevadero) trabajando hasta una hora sobre la bici y unos 20 minutos corriendo inmediatamente después. La otra transición, que me da que no va a ser tan sencilla, supone salir a correr (no mucho, empezando por 20 minutos con un máximo de 1 hora) después de la tirada larga de bicicleta. Ahí sí se notará un poco más eso de que las piernas no van para empezar a trotar.

Hoy el tema quedó en un chapuzón de duración indeterminada en la piscina (el Coach lo llama "técnica"), 30 minutos de bici estática alegre (con resistencia) y 20 minutos largos de carrera inmediatamente después. Y sí, las piernas no iban demasiado al empezar la última parte de la sesión. Bueno, no es que de normal vayan demasiado, pero no suelo parecer un pato mareado hasta que no llevo unos kilómetros en las zapatillas. Eso sí, fue la mar de divertido: cuando estaba a punto de cansarme de la bici ya me tocaba correr. Esto del Tri es muy entrentenido.

Salud!

martes, 8 de diciembre de 2009

Preparados..., listos..., ¡ya! Camino a Frankfurt

Esto ha empezado ya. Llevo varias semanas, puede que incluso meses, preparándome para comenzar, y el lunes pasado (ayer para el que esto escribe)
inicié la cuenta de 30 semanas justas, la última de las cuales va a transcurrir en buena parte por tierras germanas. Esas 30 semanas es lo que dura mi plan de entrenamiento, que se inició con mal pie para no perder la costumbre.

De puente por Barcelona y si poder salir en bici, el lunes salí a correr sin que fuese lo que el plan decía. Fue poco más de una horita, a ritmos controlados y disfrutando del rodaje propio de las 10 primeras semanas de construcción de base aeróbica. Hoy martes tocaba correr pero tan pronto como aterricé por casa me vestí de romano, monté en la bici e hice una salidita de poquito más de 50km en dos horas peladas, lo que contando fácil da una media de 25km/h. Para entender lo de las medias que voy a sacar no sólo hay que saber un poquito de ciclismo, sino también ayuda conocer la isla en la que vivo, que para mí que era mucho más grande siglos atrás y alguien se ocupó de arrugarla para que cupiese en su sitio, dejando cuestas por todas partes y lo que ello significa para montar en bici.

Así pues, por necesidades del guión, en las primeras dos sesiones ya he hecho de mi capa un sayo colocando entrenamientos que no tocaban en lugar de los que sí tocaban pero no podía hacer. Al final supongo que, como dice un colega, lo importante es nadar mucho, pedalear mucho y correr mucho, llegando sano a la salida, por lo que espero que en este caso el orden de los factores no altere demasiado el producto.

Mañana me toca una cosa llamada transición. Es algo así como enseñar al cuerpo a correr después de una sesión de ciclismo. Poco volumen todavía, porque estoy empezando, pero ya se va pareciendo esto a lo que hacen los triatletas serios. Cuando lo haga ya contaré.

PS. He tenido el blog bastante abandonado estos últimos meses. He dejado sin contestar algún comentario, razón por la que me disculpo añadiendo que todos los he leído y por todos doy las gracias. En adelante trataré de encontrar más tiempo para la página y, sobretodo, para interactuar con aquellos que la visitan que, a fin de cuentas, es lo que más me enriquece en todos los aspectos (menos en el económico, claro, pero es que no se puede tener todo).

Salud a todos.

sábado, 14 de noviembre de 2009

LOS PILARES DEL INVENTO

Uno puede no tener demasiada idea del tema, pero ese uno sabe leer y conoce su cuerpo. Lo de leer lo digo porque el que quiere información no tiene más que preguntar o moverse un poco por librerías o internets, acopiar datos, separar el grano de la paja y llegar a sus propias conclusiones. Hablando del Ironman ahí van las mías:

El invento se sustenta en dos pilares fundamentales (insisto, en mi caso):

1. EL PESO
Estoy tranquilamente 25 kilos por encima de lo aconsejable para estos temas. No me refiero a que esa sea la distancia entre mi oronda humanidad y el peso ideal del triatleta. Quiero decir que debo perder entre 20 y 25 kilos para afrontar el envite simplemente con dignidad. Siempre he sido grande, y por ello lento. Hasta hoy eso no ha sido ningún problema porque mis posiblildades casaban con facilidad con mi concepción lúdica del deporte. Ahora me enfrento a una marca de corte de 15 horas: debo estar moviéndome todo ese tiempo y hacerlo algo más rápido de lo habitual. Para ello es la condición número 1 perder buena parte del exceso de carga que soportan mis articulaciones. Ni que sea por salud.

2. LA BICICLETA
Todo el mundo sabe que en el IM se empieza nadando. No soy un delfín pero esa parte no la hago mal. Como técnicamente soy algo eficiente, no será difícil sumar metros hasta enfrentarme sin sufrir demasidado a los 3800 de Frankfurt. Además, en el agua voy a estar un 10% del tiempo total. Correr (o el trote cochinero-maratoniano) siempre ha sido lo mío. La clave y el número dos en importancia es la bicicleta. 180 km son muchos. Con el culo pegado al sillín es donde se pasa más tiempo en ese IM, y por ello es el lugar donde puedo ganar o perder mi batalla contra el tiempo de corte. Además se trata de llegar al final de ese segmento tan fresco como pueda. ¿Alguien se imagina bajarse de la bici fundido y mirar a lo que queda, el maratón, con cara de estar a punto de ser pasado a cuchillo? Ir bien en bici es clave para asegurar la marca, para correr el maratón sin morir en el intento y llegar a meta como finisher feliz. Además, por qué no admitirlo, para sumar volumen de entrenamiento durante estos meses que quedan hasta julio sin destrozar tobillos, rodillas o cadera la bici manda. Fundamental.

Eso son los dos pilares que sustentan el proyecto, las dos columnas sobre las que más hay que trabajar para que con solidez permitan, nadando, corriendo y descansando lo suficiente también, que mi sueño deportivo se vuelva feliz realidad. No temo al IM, pero lo respeto enormemente.

lunes, 9 de noviembre de 2009

IRONMAN MINIMALISTA: UN ENFOQUE SENSATO

El compañero PACO comenta en la anterior entrada que le parece interesante pero difícil de leer el artículo que colgué, porque está en inglés. Ahí va una traducción un poco libre. Filólogos, lingüistas y demás personal preparado, sean indulgentes conmigo:

Puedes prepararte para terminar un IM con éxito con un programa que tenga una media de 12 horas semanales de volumen de entrenamiento y un pico brevemente sostenido de 16 horas. Por "terminar con éxito" no me refiero a llegar vivo a la meta. Quiero decir recorrer la distancia tan rápidamente como tu potencial genético perimita. De hecho pienso que muchos triatletas pueden correr un IM más rápido siguiendo un plan de 12 horas bien construído de lo que lo harían bajo un enfoque de más alto volumen.
Hay 5 razones específicas para que un acercamiento minimalista al entrenamiento para IM funcione igual o mejor que un enfoque de más alto volumen:

1. LA NATACIÓN ES SOBRETODO TÉCNICA, NO FORMA FÍSICA
Muy poquita mejora en tu natación viene de construír la resistencia específica a través de horas de entrenamiento. Casi toda la mejora viene de detalles técnicos que con frecuencia ocurren en un instante. Deberías entrenar la natación del IM de modo que potenciases la mejora técnica en lugar de concentrarte en mejorar la resistencia específica. Consigue correcciones en tu brazada de un entrenador de natación cualificado, estudia la técnica del estilo libre (Youtube.com es una buena fuente de vídeos técnicos), perfecciona tu brazada, usa material auxiliar y ejercicios enfocados a la técnica para la posición del cuerpo, el rolido, respiración, empuje de agua y patada eficiente. Usa tus intérvalos y nado contínuo principalmente para mejorar tu técnica y de modo secundario para construír la resistencia específica.

2. LA NATACIÓN, EN REALIDAD, NO ES TAN IMPORTANTE
Para completar el segmento de natación del IM tan rápido como tu talento natural permita, deberías entrenar en la piscina dos horas cada día, seis días a la semana, o algo así. Eso es lo que requeriría arañar cada segundo posible. Pero recuerda que la natación te va a llevar tan sólo el 10% más o menos de tu tiempo final en el IM. Puedes conseguir el 90% de tu potencial total entrenando tres veces por semana una hora en el agua. ¿Por qué no hacerlo?

3. LA RESISTENCIA ESPECÍFICA DE CICLISMO AYUDA A LA CARRERA
Cuando entrené para mi primer IM en 2002, mi entrenamiento de carrera se vio severamente comprometido por una lesión. Mi carrera era a mediados de septiembre. Para Julio mi media semanal corriendo era de 15 millas (aprox. 24km). Hasta 5 semanas antes del IM no pude hacer mi primera carrera larga: 12 millas (19km). Conseguí llegar a las 16 millas (25km) y hasta una sola tirada de 20 millas (32km) antes de la carrera. A pesar de estas limitaciones, corrí el maratón en 3:23, no tan rápido como hubiera podido pero mejor que todos menos 42 de los participantes en el IM Wisconsin. La razón fue que mi excelente forma física sobre la bicicleta me llevó también durante el maratón.
Puedes contar con la resistencia específica de ciclismo también para el maratón, y ajustar así la cantidad de kilómetros que vas a hacer corriendo para preparar el IM. Un rodaje largo, otro de intensidad alta y un tercero de moderado entrenamiento de base (a los que un atleta más avanzado puede añadir un fartlek o unas series) cada semana bastará. También puedes hacer rodajes de 2 o 3 kilómetros como transición después de la bici, para preparar el momento específico del cambio del ciclismo a la carrera.

4. EL ENTRENAMIENTO DE ALTA INENSIDAD SOBRE LA BICI DEL GIMNASIO (O EL RODILLO) AHORRA TIEMPO Y RESULTA IGUAL DE EFECTIVO.
Entrenar el la bici predominantemente bajo techo puede ser un modo efectivo de desarrollar un mejor nivel de resistencia específica de ciclismo con un gasto de tiempo sustancialmente menor que rodar exclusivamente al aire libre. Bajo techo, el entrenamiento requiere menos preparación logística y está sujeto a menos interrupciones que al aire libre. Además permite conseguir mayor intensidad desde el punto de vista de pulsaciones porque no hay inercias (descansos sin pedalear) ni bajadas. El entorno es más controlado y se presta mejor a sesiones de alta intensidad.
Hay icluso una pequeña legión de defensores del entrenamiento indoor entre los triatletas de élite. Andy Potts, campeón del mundo de Ironman 70.3 en 2007, suele entrenar al aire libre una sola vez por semana. El resto de sus 5 o 6 entrenamientos son sesiones indoor cosnsistentes en un montón de trabajo interválico "quema-pulmones" y esfuerzos en umbral de una media de duración de 45 minutos cada uno. Tyler Stewart, la mujer con el récord del mundo del segmento ciclista de un IM (4:47:59 en el IM de Florida de 2007) entrena la mayoría de sus sesiones en el formato de sesiones interválicas de 90 minutos bajo techo que ella misma enseña a otros triatletas y ciclistas a los que entrena. Igual que Potts, Tyler sólo rueda en carretera una vez por semana y completa sólo unas pocas tiradas de más de 4 horas antes de un IM.
Yo mismo he adoptado recientemente un acercamiento similar a mi entrenamiento de bici para el IM, con excelentes resultados. Cada semana hago 5 entrenamientos en mi bicicleta de spinning (CycleOops 300PT). Cada sesión dura de 30 a 45 minutos, y dos de ellas suelen ser de trabajo de muy alta intensidad. Los sábados monto en mi bici de carretera y hago rodajes largos. Mis cifras de potencia son tan altas como siempre, pero mi dedicación a la bicicleta en términos de tiempo es mucho menor que en el pasado. Inténtalo y lo verás.

5. UNA DOCENA DE RODAJES EN BICI DE MÁS DE 100KM NO TE DARÁN MUCHO MÁS QUE 2 O 3.
Como acabo de explicar, la mujer más rápida sobre la bici en un IM completa unos pocos rodajes de más de 4 horas antes de competir. Esto contrasta con lo que hacen muchos triatletas competitivos, que empiezan con rodajes de muchas horas varios meses antes de la carrera. El éxito de Tyler Stewart prueba lo que el sentido común debería sugerir: simplemente no es necesario hacer toneladas de rodajes muy largos, cercanos a los 180km del segmento ciclista de un IM, para construír la resistencia específica de ciclismo necesaria para llegar con éxito a la meta. Si edificas una sólida base de forma física en bici haciendo mucho del trabajo de umbral e interválico que muchos triatletas olvidan , y regularmente afrontas salidas ligeramente agresivas en el rango de las 2,5 a 3,5 horas es suficiente de entrada. Luego puedes gradualmente incrementar ese rodaje largo, digamos desde 100 hasta 160km durante las últimas 8 semanas anteriores a tu tapering (descenso gradual de la carga anterior a la prueba, normalmente de 3 semanas). Con este acercamiento construirás adecuadamente esa resistencia sin hacerlo en detrimento de ganar potencia, con un riesgo mínimo de quemarte y, no menos importante, si malgastar ni un solo segundo de tu valioso tiempo.

domingo, 11 de octubre de 2009

MINIMALIST IRONMAN TRAINING (Matt Fitzgerald)


La red es fuente inagotable de conocimiento, sobretodo para los que no andamos sobrados de entendederas en determinada materia. Como ando tras el tema del IM, bucear por internet en busca de cositas interesantes se está volviendo práctica habitual. Encontré un artículo de Matt Fitzgerald, entrenador de triatletas de reconocido prestigio, donde aparece un acercamiento muy sensato a la locura del entrenamiento para el Ironman.


Está en inglés. Me propuse traducirlo pero enseguida lo descarté. Encontré una docena de cosas más urgentes a las que dedicarle ese tiempo. A quien le sirva de consuelo le diré que yo tampoco soy hijo predilecto del imperio británico, ni nativo de Wisconsin. El contexto ayuda a entender un poquito. Prometo resumen en la próxima entrada. Saludos.


You can prepare for a successful Ironman triathlon with a program that has an average training volume of only 12 hours per week and a briefly-maintained peak training volume of 16 hours. And by “successful” I don’t mean finishing alive. I mean covering the distance as fast as your genetic potential allows. In fact, I believe that many triathletes can race a faster Ironman by following a well-constructed 12-hours-a-week program than they could with a higher-volume approach.


There are five specific reasons a minimalist approach to Ironman training can work just as well as, if not better than, a higher-volume approach.


1. Swimming performance is all about technique, not fitness
Very little improvement in swimming performance comes from building swim fitness through hours of training. Almost all swimming improvement comes from technique refinements that often occur instantaneously. You should swim-train for an Ironman in a way that encourages and accelerates technique refinements instead of in a way that concentrates on building fitness. Get one-on-one stroke coaching from a qualified swim coach, study freestyle technique (youtube.com is a good source of technique videos), fiddle with your stroke, use swim aids that encourage technique development and perform technique drills for body position, rotation, efficient breathing, a strong pull and efficient kicking. Use intervals and sustained swimming primarily to ingrain technique and secondarily to develop fitness.


2. The swim just isn’t that important
To complete the swim leg of a Hawaii Ironman as fast as your inner talent allows, you would have to train in the pool two hours a day, six days a week, or thereabouts. That’s what it would take to shave off every second possible. But the swim accounts for only about 10 percent of the time it takes to complete an Ironman. And you can get at least 90 percent of the way toward your fastest possible Ironman swim split by swimming just one hour a day, three times per week. So why not do that?


3. Cycling fitness crosses over well to running
When I trained for my first Ironman in 2002, my run training was severely compromised due to injury. My race took place in mid-September. Through July I averaged just 15 miles of running per week. Not until five weeks before the race was I able to do my first “long” run: a 12-miler. I squeezed in a 16-miler and a lone 20-miler before race day.
Despite these limitations, I was able to run a 3:23 marathon at Ironman Wisconsin—not as fast as I could have run with better training, but faster than all but 42 other participants in the race nevertheless. The reason, I realized, was that my excellent cycling fitness carried me through the run.
You can count on the fitness crossover from cycling to running to trim back the amount of run training you do in preparing for an Ironman. One long run, one high-intensity run and a moderate, steady base run (to which more advanced athlete’s can add a threshold progression or a sprinkling of fartlek speed intervals) each week will suffice. You may also do one- or two-mile transition runs after bike workouts to prepare for the specific challenge of running off the bike.


4. High-intensity indoor cycling is time-efficient and effective
Cycling predominantly indoors can be an effective means to develop a higher level of cycling fitness with a substantially lesser time commitment to training than cycling exclusively outside. Riding indoors requires less set-up time and entails fewer stops than outdoor riding. It is also more intense—heart rates are always higher on an indoor trainer because there is no momentum and there are no downhills. Finally, the indoor cycling environment is more controlled and more conducive to high-intensity riding.
There is a small trend of predominantly indoor bike training at the top levels of triathlon these days. Andy Potts, the 2007 Ironman 70.3 World Champion, typically rides outdoors only once a week. His five or six other rides are indoor workouts featuring lots of lung-busting interval and threshold efforts and lasting only 45 minutes each, on average. Tyler Stewart, who has the fastest women’s Ironman bike split in history (4:47:59 at Ironman Florida in 2007), gets most of her bike training in the form of 90-minute interval-based indoor workouts that she teaches for other triathletes and cyclists. Like Potts, she rides outdoors just once weekly and she completes only a handful of rides longer than four hours before racing an Ironman.
I’ve recently adopted a similar approach to my Ironman bike training, and with excellent results so far. Each week I perform five rides on a CycleOps 300PT indoor trainer. Each of these rides is 30 to 45 minutes long and two feature very challenging high-intensity work. On Saturdays I hop on my Kestrel Airfoil and ride long. My power numbers are as high as they have ever been, but my time commitment to bike training is much smaller than it has been in the past. Try it and you’ll see.


5. A dozen century training rides won’t give you much more cycling endurance than two or three I just mentioned that the fastest female Ironman cyclist in history completes only a handful of four-plus-hour rides before competing in an Ironman. This practice is in contrast to that of many competitive Ironman triathletes, who start doing multi-hour rides months before race day. But Tyler Stewart’s success proves what common sense would suggest: that it’s simply not necessary to do a ton of long rides that are close to the Ironman bike leg distance to build the cycling endurance needed for a successful Ironman.


If you build a solid foundation of cycling fitness by doing a lot of the hard threshold and interval training that so many athletes avoid, and by regularly performing fairly aggressive long rides in the 2.5-3.5-hour range, you can easily extend the range of your pedaling power to encompass the full Ironman distance by incrementally increasing the distance of your weekly long ride from, say, 60 miles to 100 miles through the last eight weeks of your training preceding your taper. With this approach you will cultivate adequate endurance without doing so at the expense of pure power, and with minimal risk of burning out, and, not least importantly, without wasting a second of your valuable time.

jueves, 8 de octubre de 2009

ENTRADA EN META


Se lo prometí a Carlota. El año pasado no había nacido y no pudo ser. Ahora ya sí. Se pasó todo el día con la medalla colgando de su cuello de bebé.

domingo, 4 de octubre de 2009

MITJA MARATÓ ILLA DE MENORCA 2009

Foto por cortesía de Rossi Kruger, la imprescindible en nuestras carreras

Tras unas semanas de completa desconexión voy a contar muy por encima lo de esta mañana, que no va a pasar a la historia como algo muy significativo pero es una carrera que contar en un blog en el que se cuentan carreras.

No íbamos a faltar a la cita, como cada año. Para alguien que vive en una isla pequeña, que le organicen un medio maratón de este nivel una vez al año es una oportunidad que no se debe dejar pasar. Además son carreras sin coste familiar alguno (porque esta vez no hay que tomar aviones y pernoctar en hoteles para correr), y tal y como tengo el tema ahora mismo decir eso es decir mucho.

Invitamos como el año pasado a Martín Fiz y Abel Antón. Martín ganó la carrera y Abel se ganó a sus corredores. Uno corre mucho todavía, el otro es más "del pueblo", trajo a su familia y se mezcló con todos nosotros un poquito más. Gracias a ambos, puede que lo de aquí les suene más a los de allí pronto, y algún día seamos alguno más de los casi 300 que eramos hoy.

Bueno, al lío. Sin estar demasiado "fino" (de hecho, el barrilete que hace el animal en primer plano en la foto es un servidor, y véase cómo cualquier parecido con un Keniata es pura coincidencia) me organizo para salir tranquilo. 6'15"/km y a esperar que caigan uno a uno esos 21097 metros. Como siempre, yo tan exacto, empiezo a 5 y pico el primer km, y hasta el 3 no consigo organizarme para volver a mi velocidad de crucero. Para entonces ya tenemos el grupito de 4 formado (en la foto salimos los 4 aunque a Julio no se le ve). A Julio y a Lisa los conozco de antes. Menorca es pequeña, y aquí uno intima pronto con el menos pintado. Luego está Klaus, como Santa Klaus pero sin regalos (así se nos presenta). Este debuta en la distancia. Es de los de media horita de trote, tres veces por semana, y se ha preparado con alguna tirada de 15 km para llegar con salud a la meta. Le animo a que así sea, porque tiene buena pinta y porque estoy convencido de que con 15 km uno va que se mata para terminar un medio maratón.

No quisiera pecar de inexacto, pero hacia el km 12 Julio se descuelga. Le animamos a seguir pero nos pide que tiremos, que él ya llegará a su ritmo. No insisto, porque pienso que lo peor que se puede hacer en estos casos es correr la carrera de los demás. Cada uno sabe dónde está su ritmo, y cuanto más cerca se ande de él, más posibilidades de éxito se tienen.

Hacia el 14 o 15, también Lisa decide tomarse el tema con un poquito más de calma. El ritmo sigue estable, y me quedo con mi amigo Klaus hasta el 19. Desde un poquito antes ando algo tostadito de piernas, hace mucho calor y, como mi marca va a ser una ruína de todos modos, decido no sufir, animo a mi colega alemán (al que desde lejos tengo que dirigir a gritos porque tiene una extraña habilidad para girar a la derecha cuando hay que hacerlo a la izquierda y viceversa) y reduzco algo la marcha, hasta encontrar un trote cómodo con el que zamparme los últimos dos kilómetros, dejando a las claras la birria de competidor que soy.

Disfrutando ya de ese final de carrera llego al 21 donde están mis dos santas. A mi hija Carlota (casi 11 meses) la cojo en brazos y meándondos ambos de la risa enfilamos la recta de meta (tengo que dar con esa foto y la cuelgo aquí). Le ponen la medalla a ella, ¡sólo faltaría!, paro el fore en 2:14 y, con una sonrisita bajo la nariz pienso que soy un corredor de pacotilla, porque en ese mismo momento me metía 4 o 5 kilómetros más sin problema (nóteses que no es este precisamente un blog donde abunden las fantasmadas, y que 2 horas 14 es una marca lo bastante modesta como para no sacar pecho). Luego el chip de los cojones me da 2:15. En fin...

Vengan a Menorca, señoras y señores. Tenemos una carrerita de lujo y la isla está preciosa por esta época. En serio.

Salud y buenos rodajes a todos


miércoles, 9 de septiembre de 2009

LO QUE HAY QUE TENER

A veces pienso que no tengo lo que hay que tener para meterme en los berenjenales en los que me meto. Me explicaré.

Andaba revisando todo el material fotográfico correspondiente al triatlón del sábado pasado, cosas de esto del Facebook (al que empiezo a verle alguna utilidad aunque sigo sin saber cómo va) y pensando que el mundillo del triatlón seguramente supone una vuelta de tuerca más al deporte popular de este país. Antes, cuando me presentaba a una carrera cualquiera, tenía claro que había 3 o 4 tíos (o tías) que peleaban por ganarla, 10 o 12 que eran la élite, 25 o 30 que eran populares con talento y 120 km a la semana y luego estaba el resto. Ese resto se dividía a su vez en un 40% de tipejos (y tipejas) que aún corrían que se las pelaban, otro 40% que algún día habían corrido o algún día correrían bastante y mi 20%. En ese último 20% estábamos los desheredados del atletismo, aquellos que no pretendíamos batirnos demasiado el cobre por una marca o aquellos que no podíamos pedirle a nuestra maltrecha anatomía mucho más que llegar felices a la meta. Y a lo mejor he sido generoso con el porcentaje.

Bien, pues en el triatlón es aún más difícil encontrar a gente de mi grupo. Incluso aquellos a los que se les suponía novatos, que por conocer personalmente sus historias uno sabía que llevaban menos kilómetros sobre la bici o largos en la piscina, incluso ellos, ex-futbolistas, ex-baloncestistas o ex-fiesteros conversos, resulta que andan como motos en esto del trideporte. Y no sólo eso, sino que se presentan a su primer examen vestidos con trajes siderales en los que uno no cabría ni estando dos años a lechuga y tomate, se meten en el agua con más ganas que recursos técnicos y para cuando llegas al box ya hace rato que dan vueltas al circuito sobre alguna bici prestada. Lo disfrutan pero no será fácil que repitan el año que viene, porque lo mismo entonces están jugando a futbol-7 o paseando a su segundo retoño. Eso sí, a ellos se les da bien y a ti no, ellos tienen "lo que hay que tener" y tú tan sólo ganas de estar ahí. Y que conste que la mayoría de ellos son amiguetes a los que les apena verte abandonar y aguantan estoicamente tu mal humor en la línea de meta.

No sé si tengo lo que hay que tener, pero sí me han dicho que para el que no lo tenga, hay mucho por ahí, y tan sólo hay que mover un poco el culo para hacerse con algo de ello, quizás lo justo para que alcance a formar parte, ni que sea en el mismo final del pelotón de cola, también de esto del triatlón, igual que uno se lió en su vida la manta a la cabeza y empezó a correr maratones sin saber muy bien lo que había detrás de todo ello. Por si acaso, decidí hace un par de meses perseguir a lo bestia mi sueño de juventud, y me inscribí en el Ironman de Frankfurt del año próximo. Ya empieza a ser hora de averiguar cuánto de eso que hay que tener tenemos, y con cuánto debemos hacernos para llegar con salud a la meta de ese carrera de 226 kilómetros.

En la próxima hablamos de entrenamiento, que por ahí se empieza, digo yo.

Salud!

domingo, 6 de septiembre de 2009

TRIATLÓN 1 - SLOWPEPE 0


Ayer, para centrarnos un poco. Primera edición del (esperemos longevo) Triatlón de Ciutadella. En poniente, una vez más, toman la delantera a todos a la hora de liarse la manta a la cabeza con lo de montar eventos. Un 10 para ellos. 102 inscritos y mucha ilusión en la gente del deporte en la isla. Gran acierto de empezar con la distancia Sprint (750 mts. nadando, 20 km. en bici y 5 km. corriendo), al alcance de más de uno que en su vida hubiese pensado que haría triatlón, y por tanto con ese carácter popular-popular que tantas cosas buenas hace por el deporte en este país.

Además, personalmente suponía mi debut en un triatlón "de verdad", con jueces, reglamentación de estricta aplicación, piraguas en el mar, box con alfombra y conos en el circuito. De los 102 puede que 50 (o más) fueran amiguetes, lo que resulta aún más atractivo si cabe. Pues allá que nos vamos.

Empezamos nadando, como corresponde. Con el claro objetivo de no recibir demasiados golpes, me sitúo en el extremo menos concurrido del grupo, el más alejado de la primera boya, como es de suponer. Prefiero nadar algún metro más y llevarme algún palo menos. El pistoletazo me sorprende con las gafas en la mano, pero enseguida me pongo en marcha, un poco acelerado al principio, por novato, pero poco a poco cada vez mejor. Me relajo y me centro en la técnica de cada brazada, levantando la cabeza esporádicamente para relocalizar la primera boya. Llego al giro más cómodo de lo esperado, y subo un poquito el ritmo hasta alcanzar de nuevo la playa. Primer tercio concluído con éxito. He disfrutado nadando.

En la transición empieza el espectáculo. Hemos sido avisados por los jueces reiteradamente de que no podemos descolgar la bici sin ponernos el casco y atarlo, que es importante hacer primero una cosa y luego la otra, y con el orden de los factores se me altera el producto: me pongo primero los calcetines, luego las zapatillas de la bici y entonces veo que no tengo aún el culotte en su sitio. Papelón para ponérmelo porque se engancha repetidamente en las calas de las zapatillas, y por fin mi transición resulta prácticamente la mas lenta de todos los participantes.

La bici empieza muy bien porque (gracias a mi pésima transición de casi 4 minutos donde otros no tardaban mucho más de 30 segundos) Ángel que es un buen ciclista y no piensa correr después me da alcance y me ofrece su rueda, ya que la primera parte del circuito es muy ventosa. Me lleva, pues, en este tramo y en la segunda parte de la vuelta volamos adelantando a bastantes ciclistas. Sigo pasándomelo en grande. Esto del triatlón es para recomendarlo... hasta que a mitad de la segunda vuelta, en un tramo bastante bacheado doy un llantazo a un agujero y reviento la rueda trasera.

Paro enseguida y me planteo la situación. Opción A, me retiro y ya está. Opción B, cambio la cámara a la rueda y termino como sea. Yo nunca me retiro. Manos a la obra tirando de la poca pericia que tengo para estas finas tareas. Cambio la cámara con éxito, monto la rueda sin mayor problema y empiezo a hinchar. Nada. La válvula de la cámara de repuesto está rota. No entra aire. Se acabó.

Estoy tirado en la cuneta, a 3 kilómetros de la zona de meta, con una cámara reventada en una mano y una bici inservible por deshinchada en la otra. Me cago en todo lo que se mueve y empiezo a caminar. Casi 40 minutos después (prueben a andar sobre asfalto con zapatillas de ciclismo) aparezco por boxes a recibir el sentido pésame de mis felices compañeros. Les saludo con un gruñido como corresponde a mi estado de ánimo y espero a que todo lo demás termine. ¿Ya está? Para casita.

Al día siguiente (hoy) me levanto a las 7 a.m. (en domingo) y decido que la mejor forma de quitarme el mal rollo es salir a trotar. Al final poco más de 15 kilómetros. Estirar, una ducha y como nuevo. Esto me gusta mucho.

Salud a todo el mundo!

martes, 18 de agosto de 2009

EXPIANDO MISERIAS

No tenía pensado volver a escribir aquí, por lo menos hasta bien entrado el mes de septiembre. La razón está en lo poco productivas que, desde el punto de vista deportivo, están resultando estas vacaciones. Por no aburrir con el tema familar tan sólo diré que se requiere mi presencia en casa muchas horas, y la falta de la ayuda con que contábamos en julio han convertido agosto en el mes menos deportivamente aprovechado del año. El 3 de septiembre vuelve esa "ayuda" en forma de abuela y el panorama será bien distinto.

Mientras tanto capeo el temporal como buenamente puedo. Los favores en forma de canguros para Carlota me dejan un par de horitas de uso personal día sí, día no. Ese tiempo lo dedico, entre otras cosas, a mover un poquito el culo, aunque cualquier parecido entre lo que hago y entrenar sería pura coincidencia. Seguramente por eso me sentí tan justito el domingo pasado en el primer entrenamiento de grupo para el medio maratón de Menorca. 14 kilómetros que se me hicieron largos: en el 9 ya lo hubiera mandado todo al carajo, pero estaba de guía del grupo más lento y no era plan de dejar al personal sin más. Enchufé la mejor de mis sonrisas y me dediqué a animar a un par de chicas que no habían completado aún esa distancia corriendo nunca.

Lo que sí hago un poco más es nadar. Sobretodo porque he descubierto las bondades de acercarme a Cala Tirant (a 2 minutos de casa, no hay excusas) y disfrutar de los atardeceres de mar en calma. Entonces aquello se convierte en una piscina de ensueño donde nado 40 minutillos 3 o 4 días por semana rodeado de pececitos de colores. No es lo mismo el mar que la piscina, pero nadar donde nado ahora tiene sus ventajas: floto más, me aburro menos, y no debo preocuparme de por dónde adelantar a esa señora que flota enmedio de la calle sin chocarme con el Phelps de turno que viene nadando mariposa como un poseso.

La bici en cambio está, este mes, durmiendo el sueño de los justos. El problema de entrenar con ella es que necesito demasiado tiempo para completar una sesión con cara y ojos, y aunque me resulte difícil de explicar, durante estas vacaciones lo que no tengo es tiempo. A cambio monté una sillita en la bici de mi santa y salimos a pasear con Carlota, normalmente cuando cae el sol, los días en que no puedo ir a nadar.

Ese es el bagaje actual. Tiemblo cuando pienso en el Ironman, porque viendo mi estado actual de forma el reto parece ahora un imposible. El plan de entrenamiento empieza en noviembre. Dice el coach que entonces me va a poner de vuelta y media, pero es que antes hay que hacer una serie de deberes para llegar en condiciones a la primera sesión de tortura, y ahora mismo no soy todo lo aplicado que el coach espera de mí. Eso sí, no por falta de ganas. No necesito tatuarme lo mismo que mi amiguete de la foto en la espalda. Si acaso pondría otra cosa...

Salud y deporte!

viernes, 14 de agosto de 2009

VACACIONES BLOGUERAS

A estas alturas de la película no creo que quede prácticamente nadie por aquí. Yo sigo de vacaciones, como parece claro por lo desatendido que tengo el chiringuito. Todo se reduce, en realidad, a que si no se tiene nada que aportar vale más permanecer calladito y atender a lo que cuentan los demás.

Esa sensación de no tener nada más interesante que escribir me llevó hace un par de semanas a plantearme seriamente el cerrar este garito, pero como su mantenimiento es gratuíto decidí dejarlo dormir el sueño de los justos hasta superar la presente crisis creativa.

Cuando empiece a entrenar de verdad aparecerán, espero, las ganas de contar. Hasta entonces, que seais terriblemente felices haciendo lo que más os guste, aunque sea despaciiiito y disfrutando del paisaje. Como siempre, mucha salud y buenos rodajes...

martes, 7 de julio de 2009

SIN MORIR EN EL INTENTO

Se puede. Eso dice Pepo, y a las pruebas se remite. No hay que ser Supermán para enfrentarse a los 226 kilómetros del Ironman, y el objetivo es demostrarlo. La idea es probar en propias carnes cómo preparando con ilusión el evento, partiendo de una capacidad deportiva más que del montón y de un tiempo para entrenar bastante justito (aunque suficiente) se puede llegar a la meta con relativo buen aspecto y sin perder la sonrisa. Ese es el reto.

Hoy vi mi nombre en la lista de inscritos. El proceso de inscripción me pareció tan confuso como el mensaje de confirmación del tema que recibí de la empresa que le gestiona la burocracia a la organización. Por todo ello, hasta no verme en los listados oficiales de admitidos no he abandonado ese run-rún de pardillo pendiente de si lo había hecho bien o no. Confirmado, pues, tanto lo mío como lo de mis dos compañeros de fatigas, Pedro y Dani, con los que salvo sorpresa viajaré desde aquí al IM en julio de 2010.

Ahora queda organizar la preparación. Que esto del IM esté al alcance de casi todos no significa que se pueda afrontar sin un mínimo de preparación, con un volumen de trabajo responsable. La clave está algo más en la cantidad que en la calidad, eso está claro, y organizarme muy bien la vida para poder cerrar el triángulo FAMILIA - TRABAJO - ENTRENAMIENTO es ahora lo que más me preocupa con diferencia. Mi familia no tiene que pagar por mis proyectos, y debo seguir trabajando al no tener la suerte de haber nacido rico, y a todo ello se le suma ahora el IM...

Por cierto,... he empezado a entrenar. Bueno, es divertido porque estoy en una fase que no se llama "entrenar" sino "prepararse para entrenar". Se trata de acostumbrar al cuerpo a más sesiones semanales, antes de empezar lo que propiamente será el plan. Incluso antes del propio plan (de 30 semanas) andaré metido en el trabajo de base que irá de este "período inicial" hasta la primera sesión de entrenamiento específico de IM. Algún día tengo que contar las razones por las que esto del triatlón me resulta tan atractivo, aunque adelanto que la diversión es seguramente lo mejor del multideporte. Eso sí, animo ahora mismo a probarlo. Antes de cansarte de nadar ya estás en la bici y cuando empieza la fatiga a pedales ya hay que bajarse y empezar a correr. De ahí al IM..., un pasito, un poco alocado pero un pasito.

Salud y SBR!

miércoles, 1 de julio de 2009

¿EXISTEN LOS PINGÜINOS DE HIERRO?


Hombre, lo pregunto porque no lo tengo muy claro. De todos modos vamos a saberlo antes o después. Como muy tarde en un añito la respuesta.

Tras haber patinado de lo lindo con el plazo de inscripciones del Titán, que era el objetivo de este año, puede decirse que anduvimos listos esta vez. Las inscripciones para Frankfurt se abrían esta mañana a las 10 a.m. CET (que supongo que será lo mismo que decir hora de aquí), y tras pelear un centenar de veces con el puñetero servidor primero, y con mis tarjetas de crédito después (tuve que pagar aprovechando que tenía a mano los datos de un colega que también viene, quien apoquinó vía su visa hasta el último céntimo de mi inscripción), por fin hacia las 4 de la tarde recibía el puñetero correo de confirmación del pago. Supongo que habrá que esperar a aparecer en las listas de inscritos, cosa que no creo que suceda en unos días, porque ni siquiera se ha corrido la edición de este año y deben andar liadísimos.

Pues eso, que si no media catástrofe (toco madera), nos vamos a Frankfurt el añito que viene, a correr el Ironman. Dicen que si nadas 3800 metros, al salir del agua montas en una bicicleta para pedalear un ratito (180 kilómetros de ratito), te bajas y terminas la jornada completando un maratón, y si eres capaz de hacer todo esto en menos de 16 horas, te vuelves de hierro. Todo el mundo habla de los hombres de hierro, pero yo me pregunto si también existirán los pingüinos de hierro, porque si no es así, no sé como demonios voy a salir del embrollo en el que me he metido en nombre de no sé qué promesa al cumplir unos 40 que ni siquiera tengo todavía.

Salud a todos y que dure!

martes, 2 de junio de 2009

COMO SE VÉ, SEGUIMOS ENTRENANDO

Nueva convocatoria de ese club gastronómico venido a llamarse "Corredors de Sant Lluís". La gente de mi club, bajo la vieja fórmula de corremos una horita y luego a desayunar nos encontramos en el parking de la playa del Arenal d'en Castell a las 8 de la mañana del domingo. Carlota estuvo de acuerdo en dejarme desaparecer de casa a esas horas: se tragó el biberón matutino en un santiamén y siguió durmiendo sin rechistar (ni despertar a su madre, condición básica para fugarme con tan loables fines deportivo-alimenticios).

A la hora pactada empezó el goteo de corredores y prácticamente en 5 minutos ya podíamos empezar el rodaje. Pactamos un circuito que, en esta ocasión no era de ida y vuelta, lo que condicionaba los ritmos de los más lentos, pero que por su gran belleza paisajística merecía la pena protagonizar la sesión del día.

El calentamiento fue en autobús. En su día pedí que así fuera, encontrando más edificante empezar todos juntos al menos el primer kilómetro. A pesar de que, con diferencia, soy el más lento, nadie puso nunca objeción alguna, y comenzamos a trotar en pelotón, cuesta arriba por la urbanización en busca de la entrada del camino. Debo añadir que mis compañeros eran los que calentaban. Yo hacía poco menos que series en cuestas, a ritmos más que alegres y disimulando mis vergüenzas con una sonrisa para no desentonar. Poco antes de los 10 minutos de sesión abandono la idea de seguir el ritmo del grupo, que se va fragmentando poco a poco en función del nivel de cada uno. Ahí aparece el siguiente problema: no conozco el camino por lo que me parece totalmente descartado dar la vuelta entera. Convengo que será más sensato rodar media hora pallá, dar la vuelta, y otra media hora pacá. Así no molesto a nadie y voy más cómodo.

En esas topo con Miquel, el anfitrión del posterior desayuno, que está resuelto a acompañarme para que no me pierda. Se ha dejado caer del grupo principal y me sale al paso. Dice sentirse en la necesidad de rodar tranquilito por no estar aún al 100% (bendito mentiroso) y así me muestra el camino. Con él y, después, con Richy, haré todo el circuito, poco más de 10 kilómetros de bosque y caminos de gran belleza y duro perfil.

En poco más de una hora estamos de vuelta, los últimos en terminar, como era de esperar, pero habiendo disfrutado mucho del entrenamiento. Al estar ya todos reunidos se impone un bañito en el mar. El agua aún fresca le va a hacer mucho bien a esas piernas. Antes estiro porque tengo alguna molestia en la parte trasera del muslo izquierdo (y porque estirar después de correr es lo suyo, claro). El baño deja el dolorcillo en un tibio recuerdo de lo que podría haber sido y no fue.

Tras ese chapuzón en un Mediterráneo limpio y fresquito tomamos las de Villadiego (o mejor Villamiquel) en pos de juntar algunas viandas para matar el hambre generada por una mañana de tanto trasiego. Hay de todo, me ahorro descripciones detalladas por si el lector está sin comer todavía. Devoramos al grito de "me lo merezco" y conseguimos contrarrestar las 1000 calorías perdidas con 3000 de ingeridas. Y ahí nos las den todas, o que nos quiten lo bailao. El refranero es sabio.

Chicos ¿cuándo es la próxima?

Salud y buenos rodajes a todos.

domingo, 24 de mayo de 2009

MI CUERPO


"La verdad es que, como adultos, muchos de nosotros estamos convencidos de que hubieramos hecho todo lo que se nos hubiera antojado si nuestro cuerpo fuese el adecuado para ello. Gastamos nuestra vida en las tinieblas de lo que podíamos haber sido. Por desgracia, el único modo de tener el cuerpo que queremos es escoger adecuadamente a nuestros padres. La genética puede no ser la única explicación, pero sí se trata de algo que como adultos nos condiciona de modo casi definitivo.

Determinado día, en determinada carrera, coincidí calentando con Bill Rodgers, cuatro veces ganador tanto del maratón de Boston como el de Nueva York. Ante tanta evidencia no pude evitar una sonrisa mientras lo miraba. Parecía una gacela. Todo en su cuerpo era perfecto. El modo en que sus pies estaban pegados a sus tobillos, sus tobillos a sus piernas y sus piernas a sus caderas respondía con exactitud al modo en que uno hubiera diseñado el cuerpo de un maratoniano. Apuesto a que no había tenido grasa corporal desde los 6 meses de edad.

En cuanto empecé a comparar su cuerpo con el mío se me ocurrió que todas esas partes de ambos tenían el mismo nombre pero, definitivamente no tenían el mismo aspecto. Sin embargo en pocos minutos ibamos a competir el uno contra el otro (y algunos miles de corredores más).

Para nosotros los adultos es difícil aceptar que alguien con, esencialmente, el mismo cuerpo que nosotros, ha conseguido logros que nosotros sólo podemos soñar. Los atletas olímpicos no disponen de un pulmón adicional con el que respirar en mejores condiciones. Puede que fueran bendecidos con un don, puede que tengan talento y, seguro, tienen lo que les da el entrenamiento, pero no tienen nada "extra". Eso sí, debemos empezar por entender que los cuerpos de esos seres tan especialmente dotados no son, en lo esencial, diferentes de los nuestros. Sólo así entenderemos que los cuerpos de unos y de otros reaccionan de un modo básicamente similar al entrenamiento.

Este punto me quedó especialmente claro la noche que tuve la oportunidad de cenar con Khalid Khannouchi, el mismo que rompió en mil pedazos el récord del mundo de maratón en Chicago, en 1999. Ambos corrimos ese mismo maratón, el mismo día. Él terminó en 2:05'42", y yo ligeramente por encima de 5:30'. De hecho escuché lo de su récord cuando yo iba a alcanzar la milla 11 de esa misma carrera.

Tal como íbamos charlando sobre nuestro entrenamiento y la preparación de ese tipo de carreras (las series, los rodajes largos, las carreras de ritmos vivos,...) me quedó claro que hablábamos de las mismas cosas. La diferencia no estaba en el contenido o calidad de los entrenamientos. La única diferencia estaba en la velocidad a la que corríamos en esas sesiones. El esfuerzo era la constante, la velocidad era la variable. Nuestros cuerpos reaccionaban del mismo modo a la carga y a la recuperación. Lo que significaba un esfuerzo extenuante para el recórdman mundial se sentía prácticamente igual en el pelotón de cola.

Aceptar esta verdad sobre mi cuerpo fue el punto de partida de mi progresión como corredor. Para mí fue una auténtica revelación aceptar la gran verdad sobre el hecho de que ningún cuerpo puede dar más del 100%. Mi tope era sólo el mío. Podía entrenar duro, inteligentemente, con intensidad y el propósito de mejorar, pero lo único que cambiaría sería en punto en el que estaba mi 100%, pero el mío. Mi tope siempre sería el mío, no el de Khannouchi o cualquier otro.

De ese modo me convencí de que, estuviera como estuviera mi cuerpo, era el cuerpo que iba a tener que usar. No podía cambiarlo por otro que tuviera mejor aspecto. Debería llegar al lugar al que quería ir en ese cuerpo, sobre esos pies. Esa verdad es también la tuya. No se trata de tener el cuerpo que quieras, sino de hacer lo máximo que puedas con el cuerpo que tienes. No te preocupes por ser el mejor. Sé el mejor que tú puedas ser."


Traducción casera de uno de los párrafos que a mí me inspiraron más del libro "No Need For Speed", de John Bingham. Espero no haber infringido demasiadas leyes por colgar esto aquí.

Salud y buenos rodajes, con el cuerpo que tenéis ;-)

miércoles, 20 de mayo de 2009

PUES VA A SER QUE NO (TAMPOCO ESTE AÑO, OIGA)

Y no por falta de ganas. Ni siquiera por no llevar al día los deberes, que yo sé los madrugones que me andaba pegando para sacar la bici mientras la familia apuraba su relación con las sábanas. Es tan sencillo como que en 3 días terminaron con las inscripciones y nosotros dormitando.

El año pasado, mis amigos se inscribieron prácticamente en el mes de junio. Este año estábamos al loro, esa es la verdad, pero se ve que no lo suficiente. La organización anduvo deshojando la margarita, pendiente de algo que han venido a llamar "Desafío Doñana", una prueba con la que no querían coincidir en fechas. Finalmente decidieron mantener el Titán en el mismo fin de semana que el año anterior (3 de octubre próximo) y dijeron que a partir del primero de abril se abrían inscripciones. Pasó esa fecha y mutis por el foro (nunca mejor dicho). Bien, como todo iba tan lento pasamos unos 10 días sin estar pendientes del tema (antes entrábamos uno u otro prácticamente a diario en la página web de la organización, básicamente en su foro) y en ese tiempo se abrió y se cerró la inscripción (en 3 días todo el papel vendido, me cuentan). Por lo visto desbordados, ya que ofertaron 250 plazas y cuando quisieron darse cuenta 400 locos habían pagado su derecho a ser de la partida.

Nos pusimos en contacto telefónico con los organizadores, quienes amablemente nos transmitieron su pesar por no estar en condiciones de atender a nuestros ruegos. Por lo visto bastante tienen ya con decidir a qué ilusionados triatletas les devuelven el dinero de la inscripción y les dicen adiós con la manita.

No es culpa suya, obvio. Eso nos pasa por pensar que lo que ayer era fácil hoy lo va a ser también. Pues va a ser que no, y me han chafado la guitarra.

Ahora tendremos que redefinir objetivos. Mis amigos hablan de Guadalajara, medio IM en el mes de agosto. Un poco justo para un pingüino diesel como yo. Más llanito pero lleno de maquinorros (como todo tri nacional que se precie). Ni siquiera he investigado, pero seguro que el tiempo de corte es un obstáculo prácticamente insalvable. Tengo que estudiármelo, pero me están entrando unas ganas locas de mandarlo todo a tomar viento y dedicarme al deporte-salud de verdad (que los maratones y las carreras de hierro no son nada saludables, oiga...)

Salud y deporte, también para todos.

domingo, 10 de mayo de 2009

VAMOS A ENTRENAR

Esto es un blog de corredores. Los que aparecen en la foto son corredores. De hecho todos menos el biciescoba de Richy completaron a pie (corriendo) un buen tramo del Camino Real de Ferreries minutos antes de la instantánea. Y no, la reunión no era a manteles sino a zapatillas, aunque parezca lo contrario.

Pues por mí podemos quedar cada domingo, oiga. No había ido nunca y no sabía lo que me perdía. Lo primero madrugar: a las 8.00 estábamos preparados casi todos. Finalmente nos dan las 8.10 y empezamos, cómo no, cuesta arriba hasta coger el camino propiamente dicho. No somos muchos por alguna extraña razón. La verdad es que en nuestro club las cosas suelen salir más multitudinarias porque el poder de convocatoria de Xec, Beni y compañía es grande. De todos modos no hay problema, ahí estamos.





Encontré en la red estas fotos del Camí Reial en su paso por el conocido barranco de Algendar. Corriendo por aquí uno tiene la sensación de reconciliarse con la Madre Naturaleza. Silencio, paisaje y ¡cuestas! Eso sí, estábamos avisados.

El plan era perfecto: tomar el camino, cada uno a su bola, y a los 30 minutos de reloj dar la vuelta y volver por el mismo sitio. De este modo se entrenaba sin problemas para ir al ritmo de los demás ni debiendo esperar a nadie.

Enseguida se forman grupos. Yo atrás, claro, primero con Vicente (quien nos acogió luego en su casa para el desayuno) y finalmente solo. A mi ritmo corro casi todo el tiempo, sin complejos para caminar en los tramos más empinados. Supongo que el camino es lo más parecido a correr por la montaña que tenemos en una isla sin montañas, y confirmo que algún día he de correr una de esas.

Al final del entrenamiento nos reunimos todos en casa de Vicente, aunque eso ya lo había dicho. Cada uno saca del zurrón las viandas de que buenamente se pudo hacer acopio en el día de ayer, lo ponemos todo sobre la mesa y ¡al ataque!
Como es lógico, desde el punto de vista de gasto calórico este entreno es una auténtica ruína, pero ¿quién se queja? No voy a ser yo, claro.

Lo dicho, por mí podemos ir cada domingo.

Salud y buenos rodajes a todos.



viernes, 8 de mayo de 2009

A VER SI ES VERDAD


Más que nada porque la colaboración familiar se me antoja un requisito absolutamente imprescindible ahora mismo. Vale, no hablamos del Ironman, pero el Titán y sobretodo su preparación tienen cosas con un aire muy de animalada hawaiana, la Larga Distancia en estado puro, endurecida por el perfil cabrón tanto del tramo ciclista como del circuito de carrera a pie.

Sigo entrenando a salto de mata. Ahora un poquito más, sobretodo corriendo, que es lo que menos me exige. La bici está un poco olvidada (hasta mañana, que saldré seguro) y la natación no me preocupa en exceso. Otro punto a favor reside en los 2 kilos que he bajado esta semana. Me he portado bien y han caído ya esos 2 de los 20 que me sobran (por lo menos). ¿El truco? Desayunar bien, controlar las raciones y eliminar los carbohidratos de la cena. Mano de santo.

Siempre anduve muy limitado desde el punto de vista del rendimiento deportivo por los kilos de más. Ese peso extra podría considerarse herencia de mis tiempos jugando a fútbol americano, cuando más grande significaba más fuerte y más fuerte significaba mejor. Eso por un lado, claro. Por otro lado está mi aficion a la buena (y repleta) mesa, y el tercer punto de apoyo de mis problemas con el peso anda oculto tras mi hipotiroidismo crónico, herencia familiar (a falta de tierras y alhajas) que ralentiza hasta límites insospechados mi metabolismo y colabora en que cada mendrugo de pan que acceda a mi sistema digestivo me resulte de un provecho increíble. Quemo calorías al paso de una tortuga centenaria, algo que resulta tanto una dificultad como un acicate para superar el problema.

Lo siguiente fue acomodarme a la situación: no puedo ser rápido, vale. Entonces, antes de no ser nada, soy lento. Y esa lentitud no me impide seguir adelante, sólo retrasa mi llegada a meta. Y como soy optimista por naturaleza giro la tortilla y convierto la dificultad en virtud: mi rodaje dura más, o sea que disfruto del paisaje durante más tiempo. Con esa filosofía me enganché al deporte, y especialmente a las carreras populares de todas las distancias, de las que ya han caído unas cuantas. Y ahora el triatlón, deporte que me divierte en sobremanera pero termina resultando mucho más exigente desde el punto de vista de cierres de control. Y a la meta del Titán hay que llegar en menos de 8 horas. No, si llegar no es el problema, sino hacerlo rápido. Veremos.

Mucha salud y SBR

martes, 21 de abril de 2009

MEDIO MARATÓN DE POLLENÇA

Pepe y Richy. Compañeros y hermanos. Listos para la batalla

El equipo casi al completo. El presi (segundo por la derecha, abajo) con prisa


Los del Crismar CCE Sant Lluís cometieron en su día un error por el que les estaré eternamente agradecido. Me admitieron en sus filas. No sólo no parecen estar arrepentidos por ello pese a todo, sino que encima me tratan de cine y se me llevan de excursión. Gracias chicos (y chicas).

Salimos el sábado para Mallorca. La base está en el mismo Puerto de Pollensa. Todo perfectamente dispuesto para que sólo tengamos que poner las ganas de correr. La organización de Xec, Beni y compañía impecable como siempre. El calor del grupo, algo impagable, dan al fin de semana aspecto de reunión de amigos. Ambiente inmejorable.

El domingo amanece soleado. Hará calor. Me visto con camiseta interior por si las moscas, y puede que también por un pudor mal entendido. Justo antes de salir veré que ande yo fresquito ríase el personal (...¿o no era así?...) y terminaré en tirantes rollo Sebastian Coe.

Bueno, la crónica: llegamos con casi dos horas de antelación a la salida. Cosas del autobús que nos pone la organización, y que sin rechistar acatamos. Mejor, más tiempo para departir con el personal, sacar unas fotos de recuerdo y prepararse para la tortura.

Con José Luís Blanco (plata en 3000 obst. Goteborg 2006) y Erik Kibet (1:03 en esa carrera), posando al grito de ¡¡¡igualitooos!!!

Atrás queda una jornada de concentración deportiva, una comida de club y una odisea para alquilar un coche en condiciones, sin la carrocería abollada y con la documentación en regla. Ya nada de todo eso cuenta, ni siquiera lo dura que estaba la cama o lo fresquita que estaba la cerveza del Pub irlandés ese en el que terminamos todos aquellos que pretendíamos arruinar nuestras marcas en medio maratón al grito de ¡a hidratarse que va a hacer calor!

Con el gran Miquel, psicólogo aficionado, y SuperXavi "a 4". Tan buenos como inseparables

Bueno, antes de ir al meollo de la cuestión un par de fotos más. La segunda porque les aprecio un montón, Julio y Margarita, Margarita y Julio, tanto monta, monta tanto. El verdadero espíritu del atletismo popular. ¡Que no falten nunca!

La primera foto, con Helke e Inga (los nombres son ficticios para salvaguardar su identidad y no sufrir querella alguna por difamación). ¿Por qué aparecen? Hombre, a riesgo de parecer machista, adornan y no dijeron que no.



Al lío. Con un calor de mil demonios dan la salida. He convencido a Richy para que me acompañe lejos de la élite junto a la que lo encontré en los prolegómenos. El insensato debe salir con una periostitis tibial de caballo y dos meses parado, recorrer una decena de metros y retirarse (para cumplir con los trámites administrativos derivados de su inscripción en el Campeonato de Baleares de Medio Maratón). Montse también sale con nosotros. A los 200 metros el cojo protesta por lo pausado del ritmo y desaparece pelotón alante. 100 metros después, Montse me mira de reojo y advierte que venir conmigo no es la mejor de las ideas. También tira. Sabia decisión.

Salgo pues atrás, pegadito a un grupo bastante numeroso de "balas rojas" del Club Atletismo San Pablo de Sevilla con los que charlo animadamente un par o tres de kilómetros. Les doy recuerdos para el Gran Scheilor, compañero suyo en el club y de alguno de ellos además en los Pretorianos de Tomares, grupo de ultrafondistas sin desperdicio ninguno, que corren pertrechados con corazas, cascos, escudos y estandarte pretoriano, y que tienen en los 101 de Ronda su carrera fetiche. Hasta que ya ni la buena conversación oculta que ellos tienen su ritmo y yo el mío, y les animo a que tiren a su bola.
A pesar de que el primer kilómetro sube ligeramente, los siguientes 4 o 5 se desarrollan a lo largo de un suave descenso que permite correr cómodo. En algunos momentos incluso diría que me siento como inmerso en lo que los del otro lado del charco llaman "runners high", algo así como un estado ideal en el que corres sin esfuerzo, como casi flotando sobre el asfalto. El kilómetro 6 (y las distancias son aproximadas) me baja de una colleja al pavimento. Empiezo a patear, ya más solo que la una, cuesta arriba, por una especie de avenida infinita de lo más aburrida. Ahí la carrera me revela sus claves: perfil engañoso, recorrido aburrido, escasa animación y calor, mucho calor.

Paso la zona del puerto y desde el paseo marítimo aparezco en una rotonda que desemboca en una suerte de camino rural (asfaltado, lástima) en el que la soledad y la incipiente fatiga empiezan a ser evidentes. Ahí aparece enseguida el kilómetro 13 y mi rodilla empieza a manifestarse, primero en un tenue lamento, y pronto en un agudo dolor. Adelanto a una moza de bastante buen ver a la que animo. Cuando alguien como yo adelanta, a esas velocidades, da tiempo de charlar un buen ratito hasta que se supera completamente al adelantado. O no me entiende esa chica cuando la animo, o parezco yo un moscón de cuidado o ambas cosas a la vez, pero el pretendido microdiálogo se queda en un triste micromonólogo, y sigo. Pasando el 14 la rodilla molesta cada vez más. En el 15 el dolor es poco menos que insoportable, el camino aburridísimo y mi cabeza empieza a barruntar en negativo. Mando al carajo eso de "¿yo?, poquito más de dos horitas" y me pongo a caminar. El dolor, pronto se convierte en molestia, y en un par de minutitos mal contados empiezo a trotar de nuevo. Eso sí, despacito con la idea de acelerar en cuanto el cuerpo me dé via libre. Poco a poco recupero mi ritmo, no por completo pero sí a niveles aceptables. En ese momento entro en el pueblo de Pollensa donde advierto que no estaba corriendo en el desierto sino en un lugar habitado. Además debo añadir que en esas estrechas calles la gente anima, y eso eleva el espíritu hasta de un trotón que lleva 18 kilómetros en las piernas. Hasta el 19 genial. Entonces, sin pedirlo en absoluto, la calle se empina por espacio de casi un kilómetro. Me viene a la cabeza la calle Mendizábal de Almansa y su desnivel cabrón, pero como vengo de subidón supero el escollo con aceptable ánimo. Pronto cae el 20, a gritos de "¡vamos campeón, que ya lo tienes!" y entro en el Polideportivo municipal bromeando con los voluntarios acerca de si queda mucho o no (300 metros quedaban, más o menos). Me gritan que ánimo, que en la meta hay donuts a toneladas, y sale de mí el Homer Simpson que todos llevamos dentro para completar esa media vuelta a la pista de atletismo como si tuviera que atrapar a los keniatas. Entro en meta brazos en alto y corro a ver a mis compañeros.

Mi tiempo, como siempre, una ruina. 2 horas 17 dice el Fore que, por cierto, se ha portado como un campeón toda la carrera. Calor, cuestas y otras trampas han hecho pinchar a más de uno en esta carrera. Bonito circuito porque Pollença es un lugar precioso, pero los tramos con rectas interminables y sin público se han hecho duros desde el punto de vista de coco. Aún así, repetía mañana mismo. Eso sí, con todos los de club. El fin de semana me pareció mejor que las más divertidas excursiones del cole. Volveremos.

Salud y buenos rodajes a todos.

Por cierto, Richy, sus dos meses parado y su periostitis tibial terminan, los tres en 1:50. Un capullo le preguntó en la salida qué hacía un gordo como él en una carrera como esta. En el kilómetro 17, el gordo cojo adelantó al capullo, le saludó mano en alto y sonrisa socarrona y enfiló camino de meta apretando los dientes por el dolor pero feliz por cerrarle la boca al capullo.

martes, 31 de marzo de 2009

EL PUÑETERO CIERRE DE CONTROL

Cuando decidí que intentaría coquetear con el triatlón a mi manera, rápidamente descarté las competiciones cortas por dos razones: por un lado el nivel de los habituales iba a sembrar en mí una sensación terrible de intrusismo deportivo difícil de soportar, y por otra parte, me parecía que las exigencias de material y entrenamiento no estarían nunca a mi alcance.

De todos modos, como por aquí sopla la Tramontana que da gusto, decidí que donde sí podía plantearme la salida era en alguno de esos que llaman de la "Larga Distancia", básicamente porque el volumen de las competiciones me parecía tal que estaba seguro de que se hacían "a mi ritmo". Veía en vídeo los maratones de cualquier Ironman de relumbrón con gente andando, o combinando caminar con correr y pensaba "eso es lo tuyo, Pepe, despacito y buena letra".

Luego apareció en el horizonte el reto del TITÁN. Más a huevo todavía: como se trata de un medio Ironman de montaña (eso sí, el más duro que existe, seguramente), va a ser imposible hacerlo a todo trapo, y seguramente nadie necesite bicicletas dotadas de dispositivos propios de la Nasa, porque con tanto puerto y subeybaja la aerodinámica no puede ser un factor tan determinante. El reto me obliga a montar en bici hasta para dormir durante los próximos meses, pero la posibilidad de hacerlo a ritmo pingüino con el único objetivo de terminar hace que la empresa no parezca un imposible.

Entonces me entero del tema referente al puñetero cierre de control.

Por partes: me dan una hora para salir del agua. Hoy mismo, para esos 2000 metros deberían bastarme poco más de 40 minutos. Para octubre tienen que ser 35, por lo que la natación no parece un problema. Lo de la T1, que para los que como yo no son versados en el tema diré que es el tiempo en el que pasas del disfraz de nadador al de ciclista, ya es otro cantar, porque como no me veo dentro de uno de esos trajes-para-todo que llevan los triatletas (tritraje lo llaman en un alarde de originalidad) debo embutirme en trapitos para el pedaleo, culo a salvo, porque puede que esté más tiempo sobre la bici del que paso durmiendo las noches en que Carlota quiere dormir. Habrá que cambiarse rápido, pues, aunque el fondo de armario sea el problema.

Para la natación y la bici, todo junto, el tiempo de corte está en 5 horas 40 minutos. Jodido. El circuito es montañoso, muy montañoso. Se suben dos puertos (Las Palomas y El Boyar, con la propina de Las Palomillas) de 1ª categoría en clasificación Vuelta a España (ciclismo). Muy duro, para cualquiera, más para alguien como yo, que no sólo no es ciclista sino que arrastra una masa difícil de desplazar cuesta arriba. Nadar y llegar al final del tramo ciclista en 5h40' me parece muuuuy difícil. 3 de los 5 amigos que fueron el año pasado se quedaron sin dorsal en ese tramo. Cuando la organización estima que ya no vas a poder llegar al siguiente control a tiempo te retira el dorsal, y si decides continuar lo haces bajo tu entera responsabilidad. Si aún así sigues y llegas a la meta te esperan, pero no entras en clasificación alguna.

Si pasas la bici, en 8 horas totales debes llegar a meta. Algunos Ironman (el doble de distancia) llanitos dan 17 horas para completar la carrera. 8 horas con la animalada de desniveles del Titán (me cuentan que el medio maratón termina con 2 km por encima del 7% de desnivel positivo, entre otras cuestas) convierten a esta prueba en un reto para valientes. No me resigno a perdérmelo. Veremos.

Salud, buenos rodajes y mucho Tri.



viernes, 20 de marzo de 2009

SLOWPEPE RELOADED


La foto corresponde a Roth, en uno de los triatlones distancia Ironman más populares del viejo continente. De ilusión también se vive...

La verdad es que llevo un tiempecito sin aparecer por aquí. Lo de la paternidad ha convertido mi tiempo en su tiempo en una suerte de ley de vida que trato de cumplir con la mejor de mis sonrisas. Lo llevo con primeriza alegría, porque cada día Carlota hace una gracia nueva. Las mañanas en que se despierta conmigo y riendo convierten mi jornada laboral en algo feliz, y no hay momento en que no piense en lo afortunados que somos por ello. Ahora debo encontrar un hueco para mí, eso es todo.

Las dificultades que estoy teniendo a la hora de gestionar el tiempo me llevaron hace unos días a valorar seriamente, en un orden de prioridades, el cerrar este chiringuito. Luego pensé en tomarme unas vacaciones, y finalmente decidí atenderlo sólo en la medida de mis posibilidades, sin obsesiones de ningún tipo.

Estoy bien, gracias. Me recuperé a plena satisfacción de la lesión en el gemelo, y tras olvidar las molestias propias de la locura del maratón volví a la carga más en ratitos que en ratos, quitándole tiempo al trabajo (corriendo a la hora del desayuno, cuando todos desaparecen camino del bar, por ejemplo). Durará lo que dure, si no me echan, claro.

Empecé la semana pasada en serio con la bici y la piscina, pero como soy campeón de la inconstancia, esta semana ya sólo he corrido, esperando pedalear un par de horitas mañana si nos hacen un hueco a la flaca y a mí. No me importa mucho eso de dar más importancia a correr que a otra cosa en estos momentos, porque en el horizonte está el Medio Maratón de Pollensa, al que vamos con los del Club porque es el Campenonato de Baleares de Medio Maratón. Al tener tal carácter oficial la cita, el Govern Balear nos paga el viaje (la insularidad tiene esto de los aviones) y el club corre con buena parte de los gastos de la estancia. Total, que lo tenemos a huevo, poniendo las zapas y las ganas (incluso la ropa es del club) el 19 de abril toca medio maratón. Después ya pensaremos en otras locuras. ¿El Titán? Es una idea...

Salud y buenos rodajes a todos

jueves, 5 de marzo de 2009

MARATÓ DE BARCELONA 2009

La fe mueve montañas. Luego cuento porqué.

3 meses de anarcoplán, entrenando de modo aceptable, con rodajes largos los fines de semana (aún no lo suficiente, pero largos al fin y al cabo). Entonces se rompe el gemelo. Paro e intento recuperarme con tiempo suficiente para llegar a la salida del maratón. Cuando creo que ya está pruebo, y a los 10 minutos otro chasquido. Sólo quedan un par largo de semanas y no vuelvo a calzarme las zapas hasta poco antes de la fecha de la carrera. Así está difícil enfrentarse al del mazo.

He convencido a algún amiguete para que debute en esta carrera, estoy inscrito, tengo el billete de avión (el mío y el de mis niñas) y el "hotel materno" está permanentemente reservado. Viajaré de todos modos y hasta el día antes no decidiré el plan de carrera.

Llego a la city el jueves por la noche. El viernes consigo el dorsal sin colas (en 2007 perdí unas dos horitas en el brete) y el sábado ya he visto a casi todo el mundo. Organizamos el asalto al sector italófono de la restauración barcelonesa desplegando todo el apetito de la delegación menorquina desde los entrantes hasta el postre, tan a mediodía como en la cena.

En la mañana del día de autos nos presentamos en la salida utilizando el metro como casi todo el mundo. En la zona de la feria he quedado con Joan Josep, amigo de la blogosfera pendiente en los últimos días de todas mis penurias. Conocerle es un auténtico placer, aunque me da la sensación de que no es la primera vez que nos vemos, que nos conocemos ya de mucho. Es lo que tiene, supongo, esto de compartir aficiones e intercambiar impresiones al respecto.


Con Joan Josep, media horita antes de la estampida. El de la izquierda, que parece menos etíope soy yo. Charlamos un ratito que se me hace cortísimo. Me presenta a su sufridora y hablamos un poco de todo hasta que se hace necesario pasar a la acción y empezar con el striptease.


Justo antes de quitarse lo civil para vestirse de romanos se impone una instantánea que inmortalice a la delegación menorquina (a mí me consideran foráneo-asimilado)antes de la batalla. No somos muy guapos pero recién duchaditos daríamos el pego.

No puedo saltar a la arena sin aparecer en una foto con Richy. Amigo del alma, casi-hermano, empezó a correr porque le piqué (si no contamos algún escarceo hace años) poco antes del medio maratón de Menorca. Tenía que correrlo a terminar y el muy mamonazo para el reloj en horacuarentaycuatro con una sonrisa de oreja a oreja. Lo siguiente tenía que ser el maratón, y se lo iba a merendar con patatas (3:50 con la gorra)


Eso sí, la pinta no es de purasangres la que tenemos...

A Raúl no lo convencí yo, pero ya tropezamos en el medio maratón y lo corrimos juntos. Debutaba lleno de dudas y la prudencia le llevó a la meta tan feliz. Haríamos juntos poco más de 20 kilómetros, los primeros, y luego entre sus zapas y los 40 principales llegó a los 42195 como un campeón.


No se puede negar que la frescura del momento ayuda a esas sonrisas ingenuas. Estábamos a puntito de empezar, ya metidos en el fondo del cajón de salida.

Uy, pero se trataba de correr, ¿no? Pues corramos. Salimos atrás, literalmente. A los 250 metros hago un ejercicio muy divertido: aflojo la marcha, dejo que tres chicas me adelanten y me proclamo el último del maratón: por detrás la poli, la ambulancia y el bus-escoba. Volvemos a nuestro ritmo pingüino y, muy lentamente, empezamos a pasar corredores, uno tras otro. Charlamos sobre lo que tenemos delante y proclamo mi elogio de la prudencia. Despacito va a ser todo más fácil.

Mi plan era llegar hasta el kilómetro 10 si el gemelo aguanta. Si entonces estoy bien me tiro hasta el 15. Si sigo en condiciones el objetivo es el medio maratón. Lo siguiente, más allá del 21, ya es pura entelequia. Y en esas salgo con Raúl, que tiene sus dudas y aprovecha mi ritmo leeeeento para hacerlo suyo ahorrando para el final. Pronto se pone a nuestra altura una chica rubia cuyo rostro me resulta familiar. Apostaría el huevo derecho a que la conozco, y dándole vueltas al tema me da que se trata de Dallas, la incansable reportera de Mayayo y los suyos, pero la tengo algo delante y no le veo bien la cara. Por no parecer el moscón que no soy espero hasta que ella se gira y me reconoce. Me alegro (¡lo sabía!) y rodamos junto a ella hasta lo que creo que es el avituallamiento del kilómetro 10, donde nos separamos en busca del propio ritmo.

Paso el 10, pues, y ni rastro del gemelo, buenas sensaciones y ánimo para seguir. A por el 15 y a ver que pasa. Ni por esas, tampoco el 15 me pilla en mal momento. Hasta el 20 sigo con Raúl. Ahí modifico la estrategia, porque como me encuentro aceptablemente me pasa por la cabeza la idea de terminar. Eso sí, para ello voy a tener que tomar medidas adicionales. Empiezo por licenciar a Raúl. Él irá más cómodo sin mí y con los 40 principales, y yo voy a poder tomarme la carrera con aún más calma, buscando retrasar la aparición del tío del mazo lo máximo posible.



Entre el 25 y el 30, en el aburrido tramo de Diagonal Mar recibo tres inyecciones de moral: como se va por un lado y se vuelve por el otro oigo el grito de Ángel ("¡¡¡Pepeeee!!!") acompañado de gestos de ánimo. Un poco más adelante tropiezo con el mismísimo Sergio Mayayo que me hace alguna foto (como ésta:)


Además, verle tan adelante asegura que Dallas sigue en carrera, lo que me da muy buen rollete. La tercera buena noticia me la da la propia Ana gritándome desde el carril de ida cuando yo volvía. La animo diciéndole algo relacionado con el buen aspecto que tiene. Jodido pero animado, pues, continúo mi peregrinaje por la zona de Vila Olímpica en busca del kilómetro 31. Aquí se termina la gasolina. El circuito, aunque pasa junto al mar es bastante soso y poco animado, y mis piernas ya casi no dan más de sí. Son esos momentos en los que te acuerdas del entrenamiento, bueno del que no hiciste, y empiezas a sufrir. Entonces es sólo la cabecita lo que puede llevarte a meta, porque las piernas no andan. Empiezo a caminar, imitando a muchos de los que me rodean. Bueno, son tramos de andar y tramos de correr, pero sufriendo mucho. Así hasta el 34 más o menos. A partir de ahí veo que puedo mantener el trote más tiempo, y decido caminar lo mínimo, para evitar lo de mi primer maratón, que cuando empecé a andar ya no podía volver a correr. El trote era modesto, muy modesto. Según el Fore, incluso algo por encima de los 8 minutos por kilómetro, pero puede llevarme a meta y me vale.
Tras pasar el Arc de Triomf (casi el 36) la carrera entra en el casco antiguo de la ciudad, con mucha más animación y cuesta abajo. Ahí revienta mi única pero muy significativa ampolla, en el dedo gordo del pie izquierdo, pero lejos de molestar me alivia bastante su pérdida de volumen. Ya sólo corro, en un claro contraste con lo que me rodea, un mar de caminantes de rostros desencajados. Eso sí, corro a 8:30/km, lo que para algún purista puede no ser "correr", y así, pasándolo realmente mal, enfilo los últimos kilómetros de carrera.


Richy me espera a medio kilómetro de meta. Entró como un cohete, se cambió y caminó a mi encuentro para trotar conmigo ese final de gloria, sacar alguna foto y salir en mi vídeo de meta, en el que ocupa un privilegiado primer plano. Además está en contacto telefónico con mis chicas (bueno, Carlota aún no usa el móvil, claro), que esperan a 300 metros de la llegada. Les doy un beso a las dos, una espontánea nos arrebata la cámara y saca esta foto:



Y sigo hacia los 195 metros de gloria, los más sufridos de mi vida porque justo ahí empiezan ambos gemelos a subir poco a poco amenazando con llegarme hasta el cogote. Al límite del colapso muscular cruzo la línea de meta pistolas en mano cumpliendo una promesa: todo este sufrimiento va por Adrià, para que siempre tenga en cuenta que la fe mueve montañas.



Y no terminan de colgarme la medalla cuando veo entrar por meta lágrimillas en ristre a Ana, la que venía a por una marca (la que fuera) en medio maratón y mira tú por donde ya la tiene en los 42195. Merece todas las felicitaciones, le doy un abrazo y nos inmortalizan



Y en meta, esperando al más lento, aparecen enseguida prácticamente todos los de la tribu menorquina (para alguno habían pasado más de dos horas desde el final de su carrera). Gracias, chicos.



Las conclusiones a las que llego después de este mi cuarto maratón son bastante claras: en estas condiciones no se debe tratar de terminar. Llevo toda la semana con muchos problemas para bajar escaleras o agacharme y eso antes no me había pasado. De todos modos estoy contento. No sé de dónde pero finalmente aparecieron fuerzas para llegar al final. Como siempre, gracias a mis chicas, por seguirme en mi locura sin hacerse demasiadas preguntas. Carlota, en la próxima entramos juntos. El domingo estabas tan dormidita con mamá que me pareció un delito tomarte en brazos y ponerme a correr. Pero nos haremos esa foto.

Agradezco los ánimos que la gente incluyó en sus comentarios de las últimas entradas. No he sido el mejor contestándolos, pero no tengáis duda ninguna que absolutamente todo lo que habéis dejado aquí me ha llegado hondo. Gracias, una vez más por ello. Seguiremos disfrutando.

Mucha salud y los mejores rodajes a todos.