miércoles, 5 de octubre de 2011

¿POR QUÉ EL IRONMAN?

El gran Chris McCormack cruzando la meta en Kona el año pasado. No defiende título el sábado.

Uno de mis amiguetes del gremio, Mattia, me dijo el otro día que se iba invitado por unos compañeros suyos a un bonito lugar unos días a entrenar. El juego era adivinar dónde. ¿Canarias? dije yo, un mito en Europa por sus parajes y buen clima, ideal para triatletas y familia. No, vas a flipar más. Venga (tiro a matar), Boulder, Colorado, donde vive y entrena la creme de la creme del triatlón mundial. No, dale más,... venga, te lo digo ya, Kona, Hawaii: una semanita entrenando, disfrutando del ambiente y viviendo in situ la fiesta del Campeonato del Mundo de triatlón de verdad, el original Ironman de Hawaii, la cuna del multideporte. Los hay suertudos, en fin...

Todo esto me llevó a pensar sobre mi relación con este deporte. Empecé corriendo por salud y ahora preparo por segunda vez el Ironman. ¿Por qué? Pues me vienen a la cabeza unas cuantas razones.

1. Porque soy un tipo aficionado a los retos y debido a mi incapacidad para asumir la velocidad como reto desarrollé una inclinación enfermiza por ir cada vez un poquito más lejos.
2. Porque el triatlón me parece sano: entreno más y me lesiono menos.
3. Porque el triatlón me parece extraordinariamente divertido.
4. Porque estoy aún más fuera de lugar si cabe: hay pocos paquetes y eso, lejos de amedrentarme, me "pone" un poquito más.
5. Porque me encanta amanecer en la piscina, con la sensación de pilas cargadas mientras la mayoría trata de dormir 5 minutos más.
6. Porque solo hay una cosa que disfrute más que participar en la carrera, y es entrenar para ello. Despacito y mucho rato, justo lo que a mí me gusta, es lo que dice siempre el plan.
7. Porque el ambiente de hierro es lo más, desde los más pross hasta aquellos que encuentran en la carrera su leyenda personal, siempre vivida con intensidad.
8. Porque pensaba que era imposible y ahora me parece imposible dejar de pensar que se puede.
9. Porque no hace falta ser un superhombre (o una supermujer) para ello. Si yo puedo cualquiera (sano y con ganas) puede.
10. Porque el reto está ahí, esperando que gente como nosotros recoja el guante (y no están los tiempos como para andar dejando guantes por el suelo...)

Seguro que dándole alguna vuelta más me saldrían por lo menos otras 10 razones para hacerlo. Sin embargo, por más que busco, no encuentro ninguna razón para no hacerlo. Sé de su gran dificultad, pero mentiría si dijese que no he soñado con cruzar exitoso esa línea de meta de la mano de mi hija y darle un abrazo a Kenneth Gasque, el alma mater del Ironman de Lanzarote que espera en el arco de llegada absolutamente a todos los valientes que osan presentarse ahí ese día. Lo de Kona ni se me pasa por la cabeza, pero Playa del Carmen...

Salud y kilómetros





domingo, 25 de septiembre de 2011

CAMINO A LANZAROTE (Y 4). LA NATACIÓN


Lo que se produce primero por su orden en el Ironman es para mí lo último en la escala de preocupaciones. Y como no es este un sitio en el que abunden las machadas me explico:

Aunque a simple vista la natación en el triatlón sea uno de los tres tercios del invento, en realidad su importancia cuantitativa es bastante menor... siempre que uno sepa nadar. Esta última afirmación no es baladí: muchos triatletas noveles sufren especialmente en el agua. Nadar es mucho más técnico que montar en bici o correr. En estos últimos sectores de la prueba, un poquito de técnica y mucho entrenamiento nos acercan considerablemente al éxito. En el agua hay que saber desenvolverse.

Yo nado aceptablemente desde pequeñito, que es cuando se aprenden las cosas que los adultos hacen aceptablemente. Tuve la inmensa fortuna de ir a un colegio con piscina (casi un lujo diría yo), y la natación era una asignatura curricular como otra cualquiera. Jamás nadé federado ni nada por el estilo. Simplemente me defiendo con corrección técnica, por lo que salpimentando mi base con algo de volumen y unas gotitas de intensidad el entrenamiento para superar los 3800 metros está servido.

Aclarada ésta, la única ventaja que el deporte me da con respecto a los de secano, y para que se entienda con claridad lo de la menor importancia de la natación en el Ironman diré que seguramente se esté por debajo del 10% del tiempo final de carrera en el agua. En Lanzarote puede que hasta menos aún, ya que la bici es especialmente parecida a la herramienta de trabajo de Nacho Vidal: larga y dura.

Pero una cosa es que la natación no me preocupe y otra es que no tenga su protagonismo en la preparación, porque 3800 no se nadan sin entrenar. En el agua haré tres entrenamientos semanales al principio, y hasta cuatro en la fase de mayor volumen total de trabajo. 60 minutos son una buena referencia de media, pero habrá algunos días más largos (no mucho más) que eso. Además pienso aprovechar los días en que nade para correr antes o después, por aquello de no mezclar nada más con la bicicleta que es lo más demandante desde el punto de vista de dedicación temporal.

La coletilla que acompaña al título de esta entrada (y4) demuestra que se acabó el hablar de futuro. Dice un conocido que los planes de entrenamiento son la segunda mejor manera de entrenar. La primera es demostrar el movimiento andando. Queda mucha miscelánea (material, suplementación alimentícia, estrategia de viaje, planteamiento de la carrera,...) pero ni se puede hablar de todo de golpe ni se debe agotar al sufrido lector. Trataré de seguir informando.

Hasta entonces, Salud y Kilómetros!

viernes, 23 de septiembre de 2011

CAMINO A LANZAROTE (3). CORRAMOS UN POQUITO

Pues el de la izquierda es el menda lerenda, que no una foto hurtada por la red. Correr (o algo bastante parecido) es lo que he hecho más de todo, por lo que el archivo de pruebas gráficas permite obviar el recurso de ilustrar con foto ajena el rollo de hoy.

6+1 maratones (no sé si la del Ironman me cuenta o no) después de haber empezado con esto sigo respetando mucho la distancia, pero el del mazo y yo ya nos conocemos. La paradoja está en que donde más se sufre durante el Ironman es corriendo, y todos seguimos pensando que lo básico es andar bien en bici. Es por el orden de las pruebas. Llegar fundido a la segunda transición es el peor de los augurios, por lo que cuanto mejor ciclista sea uno más opciones de empezar a correr vivo se tienen. Pero hay que correr.

En un Ironman se corre como a mí me gusta. Suele decirse que uno va a encontrarse muy muy lejos de su velocidad máxima y muy muy cerca (o más allá) de su resistencia máxima. Por lo tanto no se trata de ir rápido sino de aguantar dentro de las zapatillas todas las horas que dure el esfuerzo. Por tanto, para alguien que no es rápido pero sí algo masoquista con lo de tirar a ritmo tranquilo hay más opciones.

Debo decir también que en el maratón del Ironman no todo el mundo corre siempre. De hecho pienso que son una minoría los que se chupan los 42.2 sin caminar ni un segundo (quitando aspirantes a podios o a slots para Hawaii). Y caminan tanto los bien organizados como los mal organizados: los primeros porque usan los descansos caminando para comer y beber, y como recuperación programada, aflojando el ritmo en cada puesto de avituallamiento. Los segundos porque no calcularon bien ese ritmo alegre con que hicieron los primeros 150 kilómetros de la bici y se encuentran fundidos en medio de la nada que para ellos es ya ese maratón. Yo soy de los primeros.

En Frankfurt me organicé para caminar en cada avituallamiento, asegurándome de que la reposición calórica y de líquidos fuese óptima, y recuperando un poquito. Entre mi trote y el andar no es que haya demasiada diferencia, pero a mí me sirvió entonces. En honor a la verdad debo añadir que de media carrera en adelante necesité más pausas, pasando a pensar en bloques de 10 minutos de los que corría 9 y caminaba 1.

La preparación del segmento maratoniano no difiere mucho de la que se haría para completar Mapoma. Solo hay que tener en cuenta que no se puede ir más allá de 3 entrenamientos semanales, porque también hay que nadar y montar en bici. La cuarta carrera de la semana es un rodaje de transición después de la tirada larga de bici, que empieza por 15 minutos y termina por 1 hora, para acostumbrar al  cuerpo a correr con las piernas castigadas por el pedaleo.

Poco más puedo contar al respecto. Si acaso mencionar que preparo el segmento de carrera del Ironman  con las debidas cautelas: para un peso pesado como yo correr es muy lesivo, no nos engañemos, y hacerme daño es lo último que quiero durante esta preparación. Por tanto, calidad en el jamón, que yo no pienso pisar el tartán hasta que no pese 20 kilos menos. Circuitos de tierra y poco asfalto.

En fin, Serafín, que MUCHA SALUD Y SBR


lunes, 19 de septiembre de 2011

CAMINO A LANZAROTE (2) LA BICI


Si consigo ponerme en un peso aceptable, donde no estoy hoy, mi preparación del tramo ciclista del Ironman de Lanzarote será sin duda lo que definirá el éxito o fracaso final del reto. Sin duda, repito.

Aceptando mejor opinión de triatletas más expertos, para estar delante en un Ironman es necesario ser un gran corredor, pero para terminarlo vale más que seas un buen ciclista, y me explico. En un buen número de ocasiones, el ganador de la prueba corre el maratón más rápido que sus compañeros de podium. Ni el agua ni la bici provocan diferencias suficientes a estos niveles (estamos hablando de superprofesionales) que un maratón en 2:45 no pueda superar. 

Los finisher somos otro cuento. Puedes ser un magnífico corredor, pero como llegues al final del tramo ciclista fundido lo llevas claro. La clave de la bici no está en hacerla lo más rápido posible sino en terminar lo más fresco que puedas. Entonces sí puedes hacer algo parecido a correr. Además una buena forma sobre la bici ayuda a llegar a la meta corriendo (Matt Fitzgerald). A esto debemos añadirle los 2551 metros subiendo que tienen en el circuito de Lanzarote, los constantes vientos alisios (prueben a montar en bici con el viento en contra) y el calor.

Ya contaré más adelante que soy un nadador aceptable, y en en agua paso menos del 10% del tiempo total de carrera. El maratón, si tengo piernas para empezarlo lo terminaré, porque los 42195 y yo, sin ser íntimos, sí somos conocidos lejanos. La clave está sobre el sillín de mi bici. Si no preparo bien ese segmento no solo puedo pagarlo corriendo, sino que incluso corro el riesgo de no llegar a la segunda transición dentro de carrera. 180km son muchos incluso en llano. Con la pimienta que le echan en Lanzarote se me hacen muy cuesta arriba.

¿Qué pienso hacer al respecto? Si estoy 8 horas sobre la bici el día de autos me doy con un canto en los dientes. Teniendo en cuenta esto, tengo tres sesiones de ciclismo a la semana: una de trabajo interválico, de entre 45 y 90 minutos sobre una bici de spinning, un rodaje de carretera aproximadamente de la mitad de la distancia de la tirada larga y el entrenamiento largo, que empieza en 2 horas y termina en un pico de 7 horas rodando (y una corriendo inmediatamente después) como sesión de mayor volumen de todo el plan de entrenamiento. Horas de sillín y paciencia de la familia, a la que le he pedido dos meses de comprensión (marzo y abril) durante los cuales se van a sentir algo abandonados uno o dos días por semana. Si no fuera tan costoso desde el punto de vista familiar preparar la bici del Ironman haría 2 al año, y no uno cada dos años como tengo pactado en casa.

Salud y kilómetros.

jueves, 15 de septiembre de 2011

CAMINO A LANZAROTE (1)

  


Inicio aquí una modesta serie de publicaciones monográficas sobre temas relevantes en relación a la preparación del Ironman de Lanzarote en el que tengo previsto participar en mayo de 2012. Es importante subrayar que cuento lo que hago o lo que haré yo, con lo que a mí me va o lo que no me va. Cada uno es un mundo, y ni quiero ni puedo dar consejos sobre entrenamiento o alimentación a nadie.

He dividido mi preparación en aquellos aspectos del mundo del deporte más significativos (repito, en mi caso) para obtener el éxito de cruzar feliz la línea de meta en Lanzarote (y dentro del tiempo que dan para hacerlo, claro) y por este orden, de mayor a no tan mayor (nada es aquí baladí) importancia, mi reto pasa por centrar mi atención en: la alimentación, la bicicleta, la carrera a pie y su riesgo de lesión y la natación en aguas abiertas. Hoy empiezo por el principio.

Cualquiera que me conozca, o haya seguido (si queda alguien) un poco este chiringuito sabrá que soy un gordito que hace deporte. Entre mi hipotiroidismo y mi afición por todo aquello que engorda la guerra a los kilos siempre fue mi principal limitación. Un poco por eso, ya que jamás pude ir rápido decidí ir más lejos, buscando ahí el aliciente en la empresa.

Me encuentro exactamente en el mismo peso en el que estaba al empezar la preparación del IM de Frankfurt. Entonces por el camino quedaron aparte de sudores varios, hasta 14 kilos de grasa.  Para Lanzarote soy más ambicioso porque me obligan a hacer de la necesidad, virtud: en los 180 kilómetros del segmento ciclista tendré que pelear con la fuerza del viento que sopla constante en la zona y con un desnivel de subida de 2551 metros. Para alcanzar un peso de competición muy parecido al que mis médicos entienden como mi peso-salud debo bajar 25 kilos en 35 semanas. ¿Cómo? Ahí va:

La mayoría de los gorditos inquietos somos grandes teóricos del mundo de la alimentación. Puesto que hemos probado todas las dietas, no sin antes leer todo lo escrito en pros y contras sobre ellas, nos hemos cultivado en el fracaso. En ese camino llegué a mis propias conclusiones:

a)  Las dietas no funcionan. Cuando vuelves a comer lo que te prohíben engordas otra vez. No estoy dispuesto a comer solo proteínas, o solo piña, o solo sopa de apio. 

b) Sé que mi organismo necesita nutrientes de todos los grupos, comida de calidad y porciones moderadas dentro de la variedad.

    c) Voy a utilizar el sistema del VISUAL PLATE, que creo que se adapta mejor que ningún otro a mi psique de comedor emocional.

El VISUAL PLATE o plato visual es un método creado originariamente para enfermos de diabetes. Me encanta por su sencillez y aplastante lógica. Consiste básicamente en ponerse sobre la mesa un plato grande y dividirlo mentalmente por la mitad (mi cabeza ve la línea de arriba abajo). A un lado de esa línea, verde. En mi caso me suele apetecer más ensaladas a mediodía y verdura por la noche. Ese verde, al desayuno se convierte en fruta. La otra mitad se divide a su vez en 2 cuartos de plato. Un cuarto debe llenarse con un alimento rico en carbohidratos y el otro con proteínas (ahí veo una buena pechuga de pollo, un rico pescado, una tortillaza de dos huevos incluso con queso). Agua por doquier a todas horas y un par de picoteos (media mañana y merienda) de fruta o algún lácteo desnatado.

Tres platos grandes al día garantizan una alimentación variada, completa y equilibrada, y en mi caso, perderé peso seguro y sin obsesiones. Una comida a la semana será totalmente libre, para cubrir esos momentos en los que uno cena fuera en grupo o se da un capricho en familia. En mi caso, saber que existe esa válvula de escape me permite no ver las recaídas como el final del proceso sino como parte del mismo. Necesito saber que una pizza no acaba con mi plan de alimentación sana sino que lo refuerza, obligándome a insistir con fruta y verdura al día siguiente.

Esas son mis intenciones. Lo del peso es prioritario. Tal como estoy hoy no solo no terminaría el Ironman sino que pondría en riesgo mi salud o acabaría lesionándome antes. En mi caso la alimentación (odio llamarlo la dieta) está por delante del entrenamiento.

Salud y kilómetros a todos.

miércoles, 24 de agosto de 2011

MIQUEL CAPÓ: LECCIONES DE UN CAMPEÓN

El portugués Telmo Coimbra pasará a la historia como el primer ganador del único ultramaratón desértico celebrado en Europa, el Isostar Desert Marathon, y el atleta mallorquín Miquel Capó, de sa Pobla, como el deportista que renunció a la victoria en un gesto de agradecimiento por la ayuda recibida del luso, que fue básica para no abandonar. Compañerismo difícil de vivir en otro tipo de pruebas en las que la autosuficiencia y la ultraresistencia son palabras desconocidas.

Miquel es el de la derecha en la foto, de naranja. He coincidido con él en varias carreras. Para cuando él termina yo suelo estar por la mitad del recorrido en el mejor de los casos. Ha ganado infinidad de pruebas de toda calaña, desde maratones hasta ultras de montaña pasando por lo que ustedes puedan imaginarse. Y no es la primera vez que le veo hacer algo así: en el UltraTrail Serra de Tramuntana entró abrazado a otro corredor. Dijo que para qué iba a esprintarle si habían hecho toda la carrera juntos. Y ahora esto.

El portugués necesitaba la victoria para poder correr el Maratón de Sables, su gran objetivo. Miquel dijo no encontrar razón alguna para que no ganase su "rival", que le había ayudado en carrera en momentos de debilidad. A 100 metros de la meta, con una buena ventaja para ganar esta dura prueba se paró, se sentó en el suelo y esperó pacientemente la llegada de Telmo Coimbra. Le acompañó en esa recta final y le cedió el triunfo. Según Miquel, Telmo lo merecía más.

No tengo palabras.

sábado, 6 de agosto de 2011

DE VACACIONES (SUPONGO)

Estoy por pedir una prueba de paternidad. La de la foto es supuestamente hija mía. Se llama Carlota y nos parecemos en muchas cosas, pero después de ver cómo se toma esto de correr a sus 2 años y medio (lo sé, no lo parece pero estoy en disposición de aportar partida de nacimiento) pienso que me han dado gato por liebre o la escasez de talento no se hereda.

En fin, que estoy de vacaciones, que es esa época del año en la que no tengo tiempo para casi nada. Con familia y amigos por casa buena parte del tiempo, Carlota sin cole ni nada que se le parezca y mi santa currando como una campeona (cosas de vivir del turismo, en agosto), el día en sus 24 horas se me queda corto. Eso sí, estoy encontrando huecos suficientes para juntar entre 8 y 9 horas semanales de trientrenos, que está la mar de bien, aunque sea muchos días a costa de esperar el fin de la siesta de la pequeña y entre su merienda y un ratito de tele (benditos dibujos animados) meter una sesión en la bici de spinning o en la cinta de correr (artefactos con los que me hice para poder ser un papá-deportista-responsable). Como a Carlota le racionamos mucho lo de la tele, ahora es ella la que se despierta de la siesta y me suelta aquello de "papi, tú a entrenar", sabiendo que junto a la bici y la cinta está su sillón favortito y enfrente de todo ello se suceden las apasionantes aventuras de Pocoyó o Dora la Exploradora (y su amigo el mono Botas).
Lo de hacer el medio ironman en septiembre por equipos se desmorona. En realidad se me desmorona el equipo, y yo no tengo cuerpo aún para pegarme la paliza en solitario. No está todavía descartado pero poco le falta. De ese modo, y aunque la bici es por ahora protagonista de mi sinvivir por aquello de Lanzarote, el desnivel y el viento, los próximos proyectos son sobrevivir al medio maratón de Menorca (9 de octubre) y disfrutar de la Behobia-San Sebastián mediado noviembre, o sea, todo corriendo. No hay maratones en mi cabeza porque lo del Ironman se me hace una montaña ahora mismo, pero como Barcelona me debe una puede que... En fin, ya veremos.

Hasta entonces, salud y kilómetros disfrutados.

viernes, 15 de julio de 2011

ENTRENANDO...

El pasado lunes empecé a entrenar. Desde ese día cuento 45 semanas menos un día (la carrera es en sábado) y ese es el tiempo que tengo para pasar de fondón venido a menos a hombre de hierro otra vez. Ese es todo el plazo disponible para preparar el cuerpo, ni un día más.

A pesar de que pueda parecer otra cosa, el punto de partida es bastante malo. La tendinitis que me bajó del maratón de Barcelona en el kilómetro 13 la he superado (casi) a costa de no correr apenas y terminar dos ultras (Trail Serra de Tramontana y 101 de Ronda) con un par de... bastones y mucho cuidado. Nadar, nada serio desde Frankfurt, hace ya más de un año, y la bici con demasiado polvo como para decir que la he usado ni un poquito. Por tanto, viendo lo que he hecho ya desde el lunes pasado puedo afirmar felizmente que estoy entrenando otra vez.

La idea, durante las primeras 6 u 8 semanas es olvidarme del volumen y, por descontado, de la intensidad, y centrarme en lo que se llama frecuencia, algo tan sencillo como salir a entrenar un día tras otro, nadar y correr hoy, bici mañana, y así sucesivamente, sesiones cortitas que dejen el cuerpo hasta pidiendo un poquito más, no sufriendo ni un ápice y descansando por completo un día por semana. Eso es en lo que estoy ahora.

Otro tema que me ocupa, del que me cuesta hablar consciente de que por demasiado comentado y nunca bien resuelto carezco de toda credibilidad es el del peso. Estoy unos 9 kilos por encima de lo que pesé en Frankfurt hace un año. Para ese Ironman bajé 14 kilos, sin dieta, comiendo bien y entrenando. Para Lanzarote, con lo dura que es la bici parece que esas cifras no garantizan casi nada y el esfuerzo deberá ser mayor. En esta semana, quitando solo las calorías vacías de mi dieta y entrenando he bajado casi un kilo, pero posiblemente sea por lo fácil que me es siempre al principio. Trataré de hacer algún ajuste serio más en lo que como para espabilar. Ayer me probé el tri-traje nuevo del club y al cerrar la cremallera creía que lo iba a reventar. No es que me quedara justo, es que no podía respirar. O las tallas XXL de la marca que nos equipa no son lo que debieran o todos los triatletas son unos tirillas o yo soy un barrilete de tres pares de narices (que es lo más probable). Hace algunos años el sobrepeso amenazaba mi salud. Conseguí eliminar los kilos-riesgo pero nunca terminé el trabajo. No estoy en condiciones de afirmar que esta vez será diferente pero permítanme que lo intente.

Donde hay un deseo hay un camino.

Salud y kilómetros!!!

viernes, 8 de julio de 2011

IRONMAN LANZAROTE 2011

Este me lo guardo. Cuentan lo que pasó este año y me sirve para soñar con lo que pasará en la próxima edición.

miércoles, 6 de julio de 2011

IRONMAN LANZAROTE 2012


Para empezar asusta la natación en el océano, sobretodo si a los alisios les da por mecer las olas por encima de lo aceptable. Asustan los 2551 metros de subida en bici durante 180 kilómetros demasiado azotados por el viento con frecuencia. Y el postre se llama maratón.

Eso sí, me encanta que me reciba el jefe. Kenneth Gasque, el venerable danés que desde siempre está al frente de la organización recibe bajo el arco de meta desde al fuera de serie que gana la prueba hasta el último esforzado finisher que termina el duro circuito en las 16 horas y 45 minutos que puede llegar a durar la aventura.

También me llama la atención contar en el blog los pormenores de un viaje de 9 meses, o de 45 semanas que ahora viene a ser casi lo mismo, desde hoy hasta el 19 de mayo, fecha en que si no hay novedad de fuerza mayor trataré de convertirme en finisher en ese Ironman, tan bello como duro.

Mi forma actual es baja. Desde Ronda he salido a trotar de modo poco regular y sobretodo suave, tratando de superar una tendinitis que cada vez está más olvidada. Mañana le sacaré el polvo a la bici, pasaré por la báscula para conocer con exactitud el punto de partida y empezaré con mucha tranquilidad tratando de volver a entrenar con solidez, a bajar poco a poco de peso y seguir disfrutando del amor por el deporte, visto desde mi particular punto de vista pero vivido con la misma pasión que cualquier campeón de cualquier disciplina.

Salud y kilómetros, como siempre!

miércoles, 11 de mayo de 2011

101 kilómetros de Ronda

Foto cortesía del compañero de fatigas Jaime Suárez Christiansen

Como bien está lo que bien acaba, sirva esta crónica para ilustrar lo que significó un feliz colofón a algo que empezó requetemal con el abandono en el maratón de Barcelona a primeros de marzo.

Para no cansar al personal con detalles de importancia menor sitúese amigo lector en la mañana de autos directamente: estoy en el campo de fútbol de Ronda. He llegado temprano, con el nervio ciático secretamente pinzado y el miedo en el cuerpo porque eso es lo único que me faltaba. Se confirma que el tendón no me ha dolido en toda la semana (en que me he tocado auténticamente los cojines como corresponde al tapering semiprofesional que el ultrafondo exige). Será por falta de uso. Se confirma también que soy un zoquete con la logística. Visto una finísima camiseta técnica de manga corta y la temperatura es gélida a esas horas. Lo que mal empieza aún puede empeorar: se pone a llover con más de una hora por delante de espera a la intemperie. En fin.

Me llama Jaime, tal como habíamos quedado. Lo conozco desde 2006 y no lo había visto en mi vida (personalmente). Al dar con él (o él conmigo) tengo esa sensación que ya tuve antes con alguno, como si nos conociéramos de siempre. Sabemos bastante el uno del otro, al menos desde el punto de vista deportivo, y la complicidad surge de modo inmediato. También está Boni, con el que he intercambiado en este blog comentarios en diversas ocasiones. Y Ricardo, pero a este lo perdemos de vista pronto porque su idea es volar y la nuestra un paseo tranquilo.
Me apena no haber visto a Sergio y Ana. Imagino que sus logísticas no han coincidido con las nuestras. Espero que sea en la próxima ocasión.

Sin tanto frío ya, tras los vivas reglamentarios y haber soltado a las bicis nos ponemos en marcha con la calma, aunque ya por las calles de Ronda, qué cabeza la mía, se me ocurre empezar a correr tras los Pretorianos de Tomares y mi amiguete Scheilor al que consigo dar alcance y saludar en el fragor de la lucha. Como he empezado puramente a mi ritmo de sensaciones tanto Boni como Jaime se me han adelantado lo suficiente como para perderles de vista, aunque pronto coincido de nuevo con el segundo de ellos, con el que haré muchos kilómetros en carrera. Caminando en las subidas y el llano y trotando suave en las cuestas abajo seguimos Jaime y yo en animada charla, tan solo salpicada por un pequeño chaparrón que no consigue alterarnos el ánimo porque nos pilla con las piernas frescas y la moral alta. Así hasta el kilómetro 19 0 20, donde me despisto buscando una barrita en la riñonera y Jaime se me escapa. Unos 10 kilómetros después, tras haber subido con ganas la cuesta de los cochinos volvemos a coincidir, yendo juntos hasta poco antes de Setenil (kilómetro 59) donde cae la noche, y de nuevo a la salida de ese avituallamiento y hasta poco antes del acuartelamiento de la Legión. Ahí sus problemas con las ampollas y la dureza de la subida aconsejan que nos separemos. Como no quiero condicionar más su ritmo me adelanto y alcanzo el cuartel (kilómetro 77) ya pagando algo el esfuerzo. Caldito caliente, cambio de zapatillas y a salir zumbando. El cuartel es la verdadera trampa de los 101. Llegas de madrugada, muy cansado, con frío y hambre y encuentras todo lo que necesitas (refugio, comida y descanso). Si abusas de ello por un mal entendido "me lo merezco" luego es imposible ponerse nuevamente en marcha. Salir con ánimo del cuartel es prácticamente sinónimo de terminar. Salgo con ánimo.

Tras el cuartel toca subir a la ermita (o las ermitas, que yo vi dos capillas). Tras la bajada, ya en el pueblo paso por el momento crítico de la carrera. Son las 5 de la madrugada y tengo un sueño espantoso, al punto que me sorprendo caminando (varias veces) e incluso trotando (una vez) con los ojos cerrados. La caraja me dura media hora. Me como el chocolate que llevo en el bolsillo del cortavientos desde Setenil y se me pasa. A partir de ahí debo luchar ya solo contra el dolor de pies (alguna ampolla traicionera y los empeines por primera vez en mi vida) y seguir a los de delante, que van como yo de lentos y fastidiados. Seguimos el cauce del río por espacio de varios kilómetros luchando contra los repechos y sobretodo el barro del sendero.

Amanece definitivamente en el avituallamiento del kilómetro 91, y como si se tratase de cargar las baterías solares recupero buena parte de las fuerzas perdidas mejorando desde ese momento mi ritmo de carrera. Los últimos 10 kilómetros son un continuo felicitarnos entre los marchadores, seguros ya de que esa meta es nuestra. En el 98 llega la cuesta del cachondeo, una pared que tiene fama de peleona. Sin embargo, tal como supongo, el aspecto psicológico juega un papel determinante en subirla como un tiro: esas rampas tienen premio. Llego arriba, a 1500 metros de la Alameda del Tajo y decido disfrutar de ese último tramo de paseo con todo merecimiento. Son poco más de las 9 de la mañana. No hay mucha gente por las calles pero la poca que hay aplaude fuerte y nos felicita con efusividad. Un tipo me grita "vamos, 500 metros" y empiezo a correr. Ya no me duele nada. Sigo corriendo hasta dar con la entrada en la Alameda, donde adelanto disculpándome a un grupo completo que se dispone a entrar en el recinto. Aprieto el paso con un correr suave i ágil, absolutamente impropio de alguien como yo. Me da por reír a mandíbula batiente, levantar los brazos y mirar al cielo. Y cruzo esa línea de meta. 101 kilómetros. 101 sensaciones diferentes. Un cansancio delicioso y muchas ganas de repetir.

Salud a todos. Sed muy felices.

lunes, 2 de mayo de 2011

Camí de Cavalls Costa Norte

Uno de mis últimos entrenamientos. Grabación curiosa porque fue improvisada, con la cámara del teléfono móvil y sin pensarlo demasiado. La calidad es justita, la imagen se mueve seguramente demasiado y su visionado tiene el inconveniente de tener que aguantar el rollo y los jadeos cuesta arriba del narrador (yo mismo para más señas), pero si alguien anda aburrido esto es la Menorca profunda. Yo lo disfruté.

Salud y kilómetros

domingo, 24 de abril de 2011

CORRER DESCALZO

No tengo problemas de irrigación sanguínea cerebral ni me he vuelto majareta. Esto es muy serio. Acabo de terminar con el "Born to run" de Chris McDougall, una delicia que habla sobre esa tribu perdida que son los Tarahumaras y su extrema habilidad para correr enormes distancias descalzos (o más modernamente provistos de sus sandalias "huaraches", una suela de neumático y cuatro cordeles). Al hilo de todo esto, y aprovechando un consejo tomado al vuelo de un sensato amiguete de Ávila (gracias, Carlos), buceo por la red tratando de dar con alguna pista sobre mi lesión que vaya algo más allá del reposo e ibuprofenos. Y llego hasta aquí.

Hagan la prueba, yo la he hecho. Súbanse a una cinta de correr pertrechados con ese calzado de altísima tecnología que todos los frikis de esto tenemos. Empiecen a correr sin pensar demasiado. Ahora fíjense. Están ustedes aterrizando con el talón, aprovechando el "air", el "gel", el "wave", o cualquier otro material espacial inyectado en la suela de sus zapatillas para salvaguardar su integridad física cada vez que tienen la mala idea de ponerse a correr. Como cuentan en el vídeo (sorry, está en inglés pero es lo que hay), en cada apoyo se produce un frenazo brusco de kilos y kilos de fuerza (si son rápidos peor para ustedes). Cuenten el número de frenazos por minuto y multiplíquenlo por el tiempo en que entrenan y compiten. En fin, estamos sanos de milagro.

Ahora quítense las zapatillas y arranquen. Sí, descalzos, sin miedo. Empiecen a correr con suavidad. Pronto verán que su biomecánica ha cambiado. Sin toda esa amortiguación ya no aterrizan con el talón. Se protegen posando el antepié (un par de centímetros antes de llegar a la base de los dedos) y reduciendo el impacto con un suave balanceo hacia el talón. Todo ello muy sencillo, muy natural. Fantástico.

Ayer salí a caminar puesto que sobre el papel no puedo correr. Se me ocurrió probar, no descalzo, pero sí con ese nuevo patrón biomecánico. 2 horas después dejé de trotar con una expresión en mi cara parecida a la de cualquier científico de éxito tras su personal "eureka". No diré que no noté nada en el tendón, pero tardé 45 minutos en saber que éste existía y lo que sentí no merece llamarse siquiera molestia. No diré que fui cómodo. Corrí muy despacito, con zancadas muy cortas y fatigándome por partes de mi cuerpo que posiblemente no habían trabajado nunca. Y con agujetas al día siguiente, claro. Pero creo que he descubierto algo.

En franco contrapeso para dotar de algo más de ciencia mi razonamiento debo admitir que por un lado se alzan también en la red voces autorizadas en contra de esta tendencia del correr minimalista. Se habla del riesgo de cambiar las zapatillas por la piel desnuda de nuestros pies así, sin más, y de lo duro que puede ser para nuestro organismo un cambio tan brusco y repentino. Se habla de fracturas por estrés del metatarso. En fin.
Supongo que no se trata de eso. No va de tirar a la basura las zapas y empezar a emular al gran Abebe Bikila sin más, pero no me negarán que parte de razón lleva la teoría del atontamiento de pies y piernas con tanta amortiguación. Yo lo veo como una oportunidad de fortalecer la estructura músculo-esquelética propia de esto del correr, y como una ocasión de revisar los principios biomecánicos en que se asienta esta actividad que tanto nos gusta.

No voy a empezar hoy a correr descalzo. Estoy en capilla de esos 101 que haré en su mayoría caminando puesto que otra cosa sería un suicidio deportivo. Pero estoy seguro de que tanta zapatilla cibernética nos atonta pies y piernas, y en cuanto retome la actividad tras recuperarme de Ronda usaré eso del "barefoot running" para fortalecer el aparato locomotor y como medio de prevención de lesiones, aunque siga utilizando mis zapas de toda la vida con mucha frecuencia. Y luego, si todavía esto le interesa a alguien, ya lo contaré en este rinconcito...

...y me compro unas de estas

Salud y kilómetros a todos.

jueves, 21 de abril de 2011

Trail Serra de Tramuntana


Tras los malos augurios que mi maltrecho físico apuntaba, esto es la crónica de un éxito (en realidad dos) a pesar de los pesares.

Llevo meses lesionado. En otras condiciones hubiese parado, me hubiese curado descansando y listo. Lo que pasa es que la lesión llegó en el peor momento posible, en plena vorágine de objetivos de la temporada, y trampeando estoy aún aquí.

En Barcelona (maratón) abandoné. Duré 13 km. Terminé cojo y me despedí prácticamente de todo lo que seguía. Recuperé algo en 10 días, y me pasé a la bici, donde el tendón de aquiles sufría mucho menos y podía entrenar sin apenas molestias. De ahí pasé a pensar que si podía ir en bici y podía andar aceptablemente lo mismo llegaba a las competiciones ya comprometidas (Trail Serra de Tramuntana y 101 de Ronda). Como la montaña se podía hacer andando e incluso con la ayuda de los bastones había alguna opción más.

Pero antes acudí a Pollença con el club. Era el Campeonato de Baleares de Medio Maratón, y había que tomar la salida por imperativo legal. La estrategia estaba clara: salgo, me retiro, certificado médico y salvo los muebles. No iba a meterle al tendón 21 km de asfalto llevando 4 semanas de bici y poco más en las piernas. Salí con los más veteranos del club, despacito, despacito,... y terminamos llegando. El tendón protestó pero la molestia era soportable. Supongo que aprendí a convivir con ella y el dolor no fue esta vez suficiente como para no correr. Hice mi peor marca de siempre terminando más feliz que nunca. Y 6 días después, la montaña.


De esta guisa nos presentamos Raúl, Antonio y yo en la salida del TST. Sobre el papel, 62 km atravesando la Serra de Tramuntana de Mallorca, con casi 2500 metros de desnivel positivo (de subida) y un circuito durísimo por pedregoso pero de insuperable belleza natural.

El objetivo era terminar, tirando de cabeza y de bastones, esperando que saliera el dolor de Pollença y no el de Barcelona. Lógicamente sólo andando.

De Valldemossa a Deià ya tropecé con José Miguel, un amiguete al que había conocido en otra carrera mallorquina tiempo atrás. Él iba acompañado. Hicimos juntos un buen tramo pero antes de Deià le perdí la pista.
La salida de Valldemossa ya la conocía: casi una hora cuesta arriba hasta el Camí de s'Arxiduc. De ahí la bajada a Deià, donde entrenado me había caído y partido un bastón. Sin incidentes. De hecho incluso corrí un buen tramo de la parte final de la bajada hasta el avituallamiento. Saliendo de éste traté de volver a correr pero el tendón me dio un pinchazo. Paré y tomé un ibuprofeno aprovechando el estómago lleno. Seguí sin mucha novedad, esta vez andando hasta Sóller, en lo que era la parte suave de la carrera. Tras el avituallamiento de Sóller, donde repinté de vaselina ambos pies, ya algo perjudicados, empecé la durísima subida del barranco de Biniaraix, donde di alcance nuevamente a José Miguel. Su colega andaba fuerte ya algo más adelante, y decidimos seguir juntos (pero sin contrato) lo que durase la aventura, que fue hasta la línea de meta.

Charlando animosamente alcanzamos la zona de los lagos de Cúber, donde nos avituallamos nuevamente y salimos tan llenos de ánimo que nos perdimos. Hubo que volver sobre nuestros pasos, de nuevo al avituallamiento, para encontrar las marcas del recorrido y tomar el camino bueno. A buen ritmo llegamos hasta el pie del Coll de la Massanella y empezamos la subida. Personalmente se me hizo dura, muy dura. Llevaba muchos kilómetros con la molestia del tendón y la fatiga se iba ya acumulando de modo importante. Suerte que llevaba los bastones conmigo. Pienso que sin ellos, ahí hubiese terminado la aventura. Coronamos la Massanella y paramos para hacer alguna foto de recuerdo. La mía encabeza esta entrada. La de José Miguel es esta:


No se dejen engañar por la sonrisa de pose. También él iba tocado pero tuvo dos narices de seguir con buen humor hasta la meta.

La bajada de la Massanella nos llevó hasta Lluc. Dicen que quien llega a Lluc termina la prueba, porque de ahí al final hay un tramo de algo menos de 18 kilómetros que es un regalo comparado con lo que acabábamos de pasar. Lo que ocurre es que ya es mucho lo acumulado en las piernas, y a nuestro lado hubo gente que lo dejó en el control de Lluc. Nosotros no, nos avituallamos y salimos para Pollença, buscando la meta y pensando que el dolor es temporal pero la gloria es para siempre.

Bajando a Pollença se nos hizo de noche. Colocamos los frontales en posición operativa y seguimos un descenso que se me antojó largo, muy largo, gracias al tute que llevaba encima principalmente. En ese brete recogimos varios cadáveres. La gente, sobretodo los del Ultratrail (105km) llegaba muy mal al tramo final de carrera. El que no arrastraba una rodilla arrastraba un tobillo, el que no la espalda o un gemelo. Llegué a la conclusión de que en este tipo de carreras no se trata de saber si habrá dolores. Se trata de ver cuánto dolor está uno dispuesto a soportar. Mi tendón llevaba casi 50 kilómetros dando la lata y en los últimos 5 dolió algo más de la cuenta. No corrí nada ya. Tan sólo caminé. Y llegamos en un grupo de 4 al pueblo de Pollença, que debíamos cruzar. Ahí perdimos las marcas del circuito. Tuvimos que volver sobre nuestros pasos pero ni aún así dábamos con referencia alguna del camino. Entonces alguien dijo que la meta estaba en el refugio de puente romano, y decidimos seguir algunas señales que apuntaban a tal lugar, hasta que se me ocurrió usar el teléfono. Raúl y Antonio estaban esperándome en la línea de meta: llamé a Raúl, diciéndole que ahora íbamos para el refugio... "¿Qué refugio? La meta está en el Polideportivo municipal" ¡¡¡Pardillos!!! Volvemos sobre nuestros pasos, hartos ya de callejear a esas horas por el pueblo y conseguimos que unos lugareños nos orienten en nuestra salida hacia las instalaciones deportivas municipales. Al ponernos sobre la pista del lugar reaparecen las marcas del circuito y con el mayor decoro posible alcanzamos felices la línea de meta. Al final fueron casi 66 km (de GPS) con pérdidas y todo. Muy duro.

Nunca había estado tan mal al día siguiente, ni después del Ironman. Esto del monte es muy duro. Sin embargo el tendón, tras recibir sus merecidos mimos, respondió bien. Tras Barcelona cojeé 4 días. Tras el Trail podía andar bien por lo que respecta al tendón. Por lo que respecta a lo demás tardé 3 días en caminar como una persona normal, y todavía me acojono cuando veo unas escaleras.

En menos de 3 semanas voy a Ronda. Luego 1 mes sin correr, pero eso ya llegará.

Salud y kilómetros...

domingo, 13 de marzo de 2011

NO PUEDO CORRER

Después del abandono en Barcelona pasé la semana lamiéndome las heridas en el dique seco. Esta tendinitis con la que convivo tiene diferentes manifestaciones según trate al tendón en cada momento. En Barcelona me molestaba antes de empezar, me dolía mientras comenzaba a sumar kilómetros y me obligó a parar un dolor bastante más agudo de lo razonablemente soportable. A los 3 días ya no notaba la molestia al caminar. Seguí con el tratamiento hasta el sábado en que salí a caminar por el campo con cuidado y buenas sensaciones. Hoy le di una vuelta más a la tuerca y repetí circuito pero tratando de correr. Duré 20 minutos porque la molestia reapareció en una cuesta arriba. Terminé caminando hasta casa para ducharme y poner más hielo. De momento es lo que hay.

Cierto es que tanto el Trail Serra de Tramuntana como los 101 de Ronda se pueden terminar andando rápido (y parando poquito), pero ese no era el plan ni para eso he entrenado todo este tiempo.

CAMISETAS SOLIDARIAS

En otro orden de cosas, la semana pasada recibí las camisetas solidarias. Me las han quitado de las manos. La verdad es que resulta muy complicado sacar la bolsa entre un grupo de compañeros corredores y no atender a los que te dicen primero "a ver, a ver...", luego "pues no sabía nada pero es una buena idea" y terminar con lo de "dame dos, una para mí y otra para mi mujer". En fin, que me quedan sólo un par de las más pequeñas. Tengo que ponerme en contacto con los amigos de Mallorca a ver si hacemos una segunda remesa o si a alguien le sobran camisetas de la primera porque tengo algunos compromisos desatendidos, entre ellos más de uno concretado a través del blog. En cuanto sepa algo lo cuento.

Salud y kilómetros

lunes, 7 de marzo de 2011

MARATÓ DE BARCELONA 2011: DNF

DNF: Acrónimo que se utiliza al otro lado del charco: Did Not Finish, o mandó la carrera a tomar viento antes de tiempo.

Un Ironman, 6 maratones, más de 20 medias e incontables carreras más cortas después me he retirado por primera vez. Ahí van los motivos con la brevedad que marcan las pocas ganas que tengo de hablar de ello:

Desde 2008 tengo una relación especial con mi tendón de Aquiles izquierdo. Yo lo mimo y él me deja correr. De hecho uso unas taloneras de silicona que me elevan el talón y permiten al tendón trabajar algo acortado y sufrir bastante menos. El problema está en las cuestas: al subir, los apoyos provocan que el tendón trabaje muy estirado y sufra algo más, y como quería hacer carreras de montaña he estado entrenando en cuestas. Y el tendón lo ha notado. Además, para ser completamente sincero, seguramente no ayuda el hecho de que las camisetas que me regalan en cada carrera me queden algo justas siempre.

Llevaba un par de semanas con una ligera molestia, que iba y venía en función de la cantidad de trabajo que le pedía al tendón. De todos modos ese tendón tiene varios maratones en su currículum, razón por la cual pensé que al calentar las molestias desaparecerían. Me equivocaba.

Ya en el km 3 el dolor era notorio. Salí al ritmo que pensé podía mantener hasta el final, con la idea de correr sin agobios, terminar feliz y poder entrenar la semana siguiente. Pronto reduje ese ritmo a la mínima expresión tratando de que los apoyos fueran tan suaves como fuera posible y no castigaran de más el tendón, pero el dolor era mayor cada kilómetro que pasaba. Caminé algo en el avituallamiento del 10 para tomar el primer gel de los 3 previstos y darle tregua al pie, y me costó volver a arrancar. A partir de ahí el dolor se hizo más difícil de soportar y a la vista del km 13 decidí caminar hasta esa marca. Ya no pude volver a correr. Lo intenté pero estaba completamente cojo. Me senté en la acera, me quité la zapatilla y el calcetín y palpé el punto de dolor. No hizo falta analizar la situación, pensar en los 30 km que faltaban, en el Trail Serra de Tramuntana ni en los 101 de Ronda. No lo dejé por ningún motivo distinto del hecho de que no podía seguir corriendo. Jodido y cojo di media vuelta y me fui para la zona de meta.

martes, 1 de marzo de 2011

¿PREPARADO PARA EL MARATÓN?

Pues no lo sé, ni podría afirmar a ciencia cierta si lo que llevo en las piernas valdrá para la que me espera el domingo. En fin.

La verdad es que todos sabemos cómo se prepara un maratón: combinamos rodajes largos, una vez por semana más o menos y llegando tan lejos como sea posible sin sufrir una lesión o condicionar las siguientes sesiones de entrenamiento, alguna sesión de cierta calidad (rodajes de ritmo o, los más avezados, entrenamientos interválicos como las temidas "series"), un rodaje semi largo a ritmo de maratón, una carrerita de recuperación y un par de días de descanso (más algo de gimnasio por aquello del fortalecimiento), con muchos estiramientos, comida sana y suficientes horas de sueño. Pues yo, nada de nada.

Si alguno ha leído algo antes aquí sabrá que no soy demasiado metódico entrenando. En realidad pocas veces pienso que lo que hago pueda llamarse técnicamente "entrenamiento" aunque a la larga me prepare poco o mucho para las competiciones a las que me inscribo. No significa eso que cada vez que salga a correr haga lo que me venga en gana o me la sude el siguiente proyecto que tenga en el horizonte. De hecho puede que haya bastante de método detrás de la anarquía porque las competiciones de fondo no se terminan por cojones: se llega a la meta por haber entrenado para ello. Lo que pasa es que la ciencia que puede haber en lo que yo hago está seguramente tan escondida que ni yo mismo sé dónde encontrarla.

Correré el maratón del domingo sin haber entrenado para ello. En realidad me preparo para la ultradistancia de abril y mayo, con salidas "al monte" en un lugar sin monte, largas en la mayor parte de los casos, con mucho sube y baja y combinando correr con caminar sin mucha organización para ello. He llegado a entrenar más de 5 horas (de las que habré corrido de modo intermitente por espacio de poco más de 3), en salidas largas cada fin de semana con la mente puesta entre Pollença y la cuesta del cachondeo de Ronda, sin pensar en correr un maratón en marzo. Pero... ¿por qué tanta reflexión a estas alturas?

El otro día un colega me preguntó si repetía en Barcelona. Le dije que sí y me hizo esa pregunta tan habitual como poco esperada por mí en ese momento: ¿Y qué marca esperas hacer?...

¡Buena pregunta! ¿Qué marca me saldrá? No he hecho el test de 2 x 6000, ni pruebas de esfuerzo con análisis de gases y toma de muestras sanguíneas para el lactato, ni rodajes semilargos a ritmo de maratón ni nada por el estilo. El año pasado hice 4:48. Si hago números, saliendo a 6'40" lo mejoro, pero no sé si puedo correr a ese ritmo porque sencillamente hace meses que no corro tan rápido durante varios kilómetros. Es decir, que tomando como referencia lo que he estado haciendo, esas largas distancias las he recorrido a medias bastante más lentas que 6'40" el kilómetro. Sé que muscularmente estaré bastante aceptable porque mis entrenamientos han incluído siempre terreno de sube y baja, pero unas piernas fuertes no sé si son suficiente garantía para el maratón. Y luego está el asfalto, que no piso desde hace también mucho tiempo. ¿Me castigará demasiado?

Muchas dudas que dan al domingo un interés mayor si cabe. Como no sé cuál va a ser el resultado me siento como un novato, aunque sea mi séptima cita con el maratón, la cuarta vez que complete ese circuito o mi última carrera seria haya sido un Ironman. Admito apuestas.

Salud y kilómetros a todos.


lunes, 21 de febrero de 2011

LOS 4 PICOS, ETAPA REINA.

Acabo de superar una gripe de campeonato. Una semana completa parado, de sábado a sábado. Supongo que entre los cambios de tiempo y las agresiones que para mi sistema inmunitario supone tanto entrenamiento largo abrieron en su día la autopista de mi organismo a los bichitos que anidaron en él sin anunciarse. Ahora estoy mejor y he vuelto al tajo.

Pocas cosas sin embargo han cambiado. Con el calendario que tengo por delante (en menos de 2 semanas maratón, en abril medio maratón y los 62k del Trail en 6 días y en mayo Ronda y sus 101) continúo con mi anárquica preparación, juntando más o menos a ojo rodajes largos, rodajes algo más vivos, tiradas de caminar-correr y algo de descanso. Todo ello procurando juntar unos volúmenes de supervivencia, que me lleven con mayor o menor calma a cada una de esas cuatro líneas de meta en las que se me espera.

Empezando por el principio, el 6 tomo si todo va bien la salida en Barcelona. Mi 4º maratón en ese circuito (el 6º o 7º total, que no sé si el del Ironman se cuenta) y por primera vez no tengo ni la más remota idea de cuál va a ser mi marca. Como supongo que de piernas no andaré mal del todo imagino que entre las 4h45 y las 5h15 andará la cosa, pero no puedo (ni quiero) ser más preciso. Ya pedí en su día disculpas por profanar la mística del maratón utilizándolo para entrenar, para sumar kilómetros de cara a objetivos venideros.

Lo de la media de Pollença va a ser otra decepción. Los decepcionados serán nuevamente mis compañeros de club, con los que nos desplazamos cada año a esta carrera al grito de "este año sí", en franca referencia a mi incapacidad manifiesta para bajar de 2 horas en esa distancia. Este año será otra vez no, primero porque no puedo, y segundo porque en 6 días, al sábado siguiente, debo merendarme el Trail Serra de Tramuntana (62k, 2200m de desnivel positivo y algo completamente desconocido para mí).

Lo de Ronda queda algo más lejos pero es mi principal desvelo, aquello a lo que dedico cada martes y cada sábado cuando salgo de casa para pasar todas esas horas combinando correr con caminar por la Menorca más rural. Anárquicamente, es cierto, pero pasándomelo de maravilla con el entrenamiento. Si termino las 4 carreras que nos quiten lo bailao. Luego vendrá otra vez el Tri...

Salud y kilómetros.

PS. Aún no tengo las camisetas solidarias. Problemas logísticos en vías de solucionarse las mantienen en la isla vecina. Supongo que no irá la cosa mucho más allá de esta semana y podré empezar a vender solidaridad. Tengo ya muchas ganas.

miércoles, 9 de febrero de 2011

WESTERN STATES ENDURANCE 100

75 Minutos en la Meca del Ultratrail. 100 millas de trail running en estado puro. Una maravilla.

PINCHA AQUÍ

sábado, 5 de febrero de 2011

CAMISETAS SOLIDARIAS. UNA INICIATIVA DE LOS BLOGUEROS DE BALEARES




¿Qué pasa cuando se junta un bombero con sus famosas ideas y un grupo numeroso de bloggeros deportivos de Baleares? Pues que nace una idea de bomberos bastante solidaria.

Nuestro amigo Pedro Ballesteros nos junto a todos los bloggeros para proponernos una idea: hacer camisetas técnicas para vender a amigos y familiares y asi recaudar unos eurillos para alguna fundación, ong...

Una vez elegido el diseño, color y tallas, nos pusimos de acuerdo con el número de camisetas a pedir, tendremos únicamente 20 camisetas por blog, que pueden parecer muchas, pero si apartamos 2 para nosotros, otras para familiares y algun amigo intimo, quedan pocas para vender por lo que os aconsejo que os apresureis en hacer vuestro pedido.

Con este proyecto recaudaremos cerca de 1500 euros y, ¿a quien ira destinado este dinero? Hemos decidido seguir la estela de nuestros amigos Tonis (Payeras y Contesti) y destinar el dinero a la Fundación Vicente Ferrer. Este movimiento se debe a Jose Luis de Rutas del Silencio. Espero que os gusten las camisetas y el proyecto, las hemos hecho con cariño y queriamos que salieran a la luz el fin de semana en el que nuestros amigos se enfrentan a sus retos.

Envianos un mensaje diciendonos el numero de camisetas que quieras y la talla, en caso de acabar una talla nos pondremos en contacto con otro compañero para facilitártela.

Muchas gracias una vez mas por vuestra solidaridad, sabemos que os pedimos ayuda muy a menudo pero desde que se inicio este movimiento nos encontramos mejor.

¡¡¡¡¡¡¡¡GRACIAS AMIGOS!!!!!!!




Blogs que participan en esta iniciativa:


@tletas de baleares

Atletismo femenino

Aventuras por Mallorca

Crazyfeetbyres

Cuoyot

Es Llop Verd

Grancampeón

Irontoni

JCarpediem

Mójate Contracorriente

Pensamientos a 6

Rutas del Silencio

Slowpepe

Uffffff



PRECIO DE LAS CAMISETAS SOLIDARIAS: 10 Euritos de nada (¡son técnicas!)


Este es el texto de la entrada que hemos publicado todos los implicados de un modo u otro en el proyecto. Personalmente agradezco de forma especial que contaran conmigo para ello, puesto que soy el único "foráneo", ya que todos los demás funcionan en la gran Mallorca. Precisamente por esa razón, y porque se trata de sacarle algún eurillo a cada camiseta para poder recaudar fondos y ayudar a quien más lo necesita, no voy a poder vender solidaridad fuera de Menorca. Los gastos de envío se comerían el beneficio, y éste es básico que llegue a su destino final.

Gracias de antemano por apoyar la iniciativa.

viernes, 4 de febrero de 2011

SOLIDARIDAD BLOGUERA

Esta noche, un minuto antes de que el día muera, se colgará en este rincón la misma entrada que en otros trece. Tengo el privilegio de poder sumarme a una iniciativa solidaria de primer orden. La información completa en pocas horas.

lunes, 31 de enero de 2011

EL PERFIL DEL TRAIL SERRA DE TRAMUNTANA

Este es el perfil de la carrera de abril. Cierto es que antes viene Barcelona, pero ese maratón será un éxito si lo termino en menos de 5 horas y sin un desgaste excesivo. Además será la cuarta vez que me enfrento a los 42 barceloneses por lo que, con el debido respeto a la distancia, tengo una idea bastante precisa de lo que me espera.

Para el Trail tengo un millón de dudas. Debuto en este tipo de pruebas, son 62km y duros. Pudimos hacer un tramo hace dos semanas y confirmé mis sospechas al respecto de que la montaña te paga con belleza y dificultad a partes iguales. Eso es lo único que sé. Para todo lo demás podría lanzar a través del blog un auténtico cuestionario y aburrir a los dos o tres que osen pasarse por aquí. No lo haré. Mis dos o tres lectores son sagrados.

Aún así ahí va una pincelada de lo que son mis principales dudas de novato:

1. BASTONES: Sí o no. Imagino que a ritmos de caminar mucho subiendo ayudan. A mí me sirvieron en el entrenamiento del otro día, pero cierto es que cuando pude correr me molestaban.

2. AVITUALLAMIENTO: Debo llevar mis viandas sólidas encima o no, esa es la duda. Supongo que la organización pondrá lo típico a nuestra disposición (barritas, geles, fruta y algún pastelito). Saldré con poco más de un litro de agua encima, por no pasear una mochila cargada sin más y llegar al avituallamiento con el depósito lleno. Supongo que bastará.

3. ROPA: La idea es vestirme como entreno: mallas piratas, ni cortas ni largas, una camiseta técnica (¿manga corta o larga?) y un cortavientos. Gorra y gafas de sol.

4. OTROS GADGETS: Aunque la carrera es diurna, opino que un novato debe cargar con un frontal por si las moscas. Además sigo sin saber lo que voy a tardar y lo mismo se me hace de noche.

5. CALZADO: Uso de normal un 12.5 USA. Bajando a Deià sufrí mucho al desplazarse el pie hacia delante y presionar mis dedos la puntera de la zapatilla. Un máquina con el que nos cruzamos nos recomendó atar con fuerza los cordones al empeine, pero también he leído que debe sobrar algo de zapatilla por delante. Estoy por hacerme con unas del número 13.

Bueno, eso es lo básico. Si algún experto puede pronunciarse lo agradeceré. También espero opinión de quien no se sienta tan versado en el tema pero tenga algún pequeño conocimiento tangencial sobre el contenido de mis dudas. Por último acepto también opiniones de amiguetes cuyo nivel de ignorancia sea parejo al mío. Entre todos sacaremos esto adelante.

Salud y kilómetros!

viernes, 28 de enero de 2011

JUNTOS PERO NO REVUELTOS

Ya vuelvo con el discurso de buenos y malos. Si a alguien le parece tedioso por repetitivo que acepte mis disculpas y deje de leer.

Vivo en un sitio pequeño, con virtudes de sitio pequeño y defectos de sitio pequeño. Cuando se me ocurrió empezar a darle a esto de la zapatilla lo hice, como casi todos, por mi cuenta y en secreto. Tenía una brevísima experiencia en las carreras populares, que incluía un 10k y un medio maratón cuando vivía en Barcelona, saliendo por probar, por amistad con algún participante y por ver que entre los que corrían ahí teníamos de todo: buenos, menos buenos, regulares y lo siguiente. Luego vinieron los cambios.

Me trasladé a Menorca y empecé a moverme por imperativo de salud, aunque pronto me convertí en adicto incurable a las endorfinas. Busqué carreras porque quería compañía, y todo lo que encontré fue un circuito veraniego popular. Como más allá de julio y agosto (con contadas excepciones) sólo había carreras para federados decidí federarme (lógica aristotélica) para poder correr. Entonces el choque cultural fue grande porque en la isla los 25 que corrían eran "atletas" y yo tan sólo un "pringado que trotaba".

Mi personal modo de entender la democracia deportiva me resultó la coartada perfecta para mezclarme con fenómenos que rodaban cómodos a 3'30" el kilómetro. Yo era el peculiar, el que llegaba siempre el último, sonriendo y aplaudiendo al público. Y otros se animaron.

Luego vino el club, los amigos y esos viajes pagados por el Govern Balear para competir en los Campeonatos de Baleares, de cross y medio maratón. Los 21k nunca fueron demasiado problema, porque el Campeonato se disputaba dentro de una prueba popular como es el medio maratón de Pollensa. Además, cuanto más largo mejor para mí porque más lento hay que ir. Pero el cross era distinto.

En el cross nos separaban por categorías y por sexos y, que nadie se enfade, algunas chicas y los más veteranos siempre han sido mis compañeros de fatigas de la cola del pelotón. La carrera en la que me tocaba tomar parte en esos campeonatos siempre era rápida, muy rápida. Tanto es así que pronto definí el cross como esa competición en que suena el pistoletazo de salida, miro para alante y ya estoy sólo para los siguientes 8 kilómetros... hasta que empiecen a doblarme (que lo hace hasta el Tato).

En todas estas llegó el otro día el Campeonato de Baleares de Cross para veteranos. Nos fuimos a Calvià (Mallorca) con toda la tropa, porque esos 3 días de convivencia bien valían el esfuerzo. Y llegó la carrera. Como siempre a los 100 metros ya era el último destacado, y pronto empecé a ser doblado por los primeros. Llegué el último, no de mi categoría sino de todas las categorías. No disfruté ni un pimiento corriendo. Maldecía cada zancada que daba y no le encontraba sentido al hecho de estar ahí. Era un intruso, con todas sus letras.

El penúltimo de mi categoría completó la carrera a un ritmo 1 minuto más rápido por kilómetro que yo, es decir que ese farolillo rojo en cross es mío por los siglos de los siglos, aunque ese no es para nada el problema.

El problema es que el 99,9% de la gente que corrió ese cross lo hizo para llegar lo más rápidamente posible a la meta. Ni uno solo tenía como objetivo disfrutar del recorrido, de la compañía o del clima soleado de invierno. Ni siquiera yo, que sólo pensaba en terminar con aquel suplicio lo antes posible.

Al cruzar la meta le dije a Víctor que era la última vez, que los buenos y los malos debían mezclarse pero no siempre. Que en ocasiones no pienso que sea lo correcto. Y sigo pensando igual.

Al día siguiente, con un sol precioso, nos perdimos para correr 6 horas por la Serra de Tramuntana, montaña de verdad y pronto patrimonio universal de la humanidad (o de la Unesco, no sé muy bien). Eso fue una maravilla.

miércoles, 12 de enero de 2011

I AGAINST ME (o yo contra mí mismo)

Aprovecho el paso del Pisuerga por Valladolid y la salida a la luz de lo que parece un delicioso documental sobre triatlón de larga distancia para retomar el hilo de mis andanzas. Lo del documental, actualmente en alemán, estará genial en cuanto salga la versión cervantina. Si esperar a que ello ocurra tiene tan poco sentido, habrá que conformarse con que al menos traduzcan la obra al inglés, para justificar el dinero que en mi casa invirtieron en un colegio de pago y algún cursillo de verano en el área metropolitana de Londres.

ME HE INSCRITO YA EN LOS 101 DE RONDA. Lo digo bien alto para terminar de creerlo. El pingüino gordito hará ultradistancia, montaña o ambas cosas a la vez. En marzo maratón, en abril los 62 del TST y en mayo los 101 de Ronda. Y claro, una cosa es proclamar a los cuatro vientos la valentía y el arrojo demostrados en formalizar todas esas inscripciones y otra muy distinta ocultar el acojone con que afronto ese futuro tan inmediato.

Como ya dije en su momento, la Marató será casi lo de menos, con todos los respetos. Salir corriendo tranquilo y procurar terminar igualmente corriendo, en el tiempo que sea. Lo del Trail Serra de Tramuntana ya me apura un poco más. Son 62km de montaña seria, y desplazar mi oronda humanidad cuesta arriba sigue siendo un ejercicio de extenuación. Y lo de enchufarme 101 kilómetros aún lo veo más lejos, pero como todo lo anterior no es imposible.

El movimiento se demuestra andando (corriendo en esta ocasión) y por ello el domingo pasado nos apretamos algo más de 3 horitas de trail running (con algún tramo caminando, sobretodo cuando las subidas eran más duras), hoy martes corrí non-stop 1 hora 40 también por pistas forestales, mañana repito, el jueves descanso y el viernes entreno suave otra vez.

El fin de semana me desplazo a Mallorca para el Campeonato de Baleares de Cross para veteranos. Algún día tengo que hablar de mi relación con el Cross, que en su vertiente federada es aquella actividad atlética en la que oigo el pistoletazo de salida, miro delante y ya estoy solo. Los motivos de mi participación en este tipo de eventos son absolutamente peregrinos. No debería pero me enfrento a ello año tras año, sin disfrutarlo y prometiéndome no volver jamás. Esta vez hay postre. El lunes es festivo en Menorca y alargamos la estancia en la isla mayor un día más para poder entrenar un poco por la Serra de Tramuntana. Si nada se tuerce estamos convocados, guías locales incluídos, a una salida matutina de 20km, de Valldemossa a Sóller, por la ruta que sigue la carrera de abril. Esa experiencia sí que me motiva y seguramente justifica el viaje del fin de semana.

Mientras tanto, con el panorama que tengo en el horizonte tan sólo puedo pensar en preparame porque si algo me asegura la ultradistancia (y hablo de oídas) es que el cronómetro resulta un elemento prescindible, los rivales se llaman compañeros y la competición es algo así como YO CONTRA YO MISMO (y, añado, los elementos)...

Salud y kilómetros!

domingo, 2 de enero de 2011

JINGLE BELLS O ALGO ASÍ...

Ya estoy de vuelta. Esta mañana me di de bruces con la realidad. Aterricé en casa tras ese período gastronavideño de descontrol consciente. Si algo saqué en claro de todo ello es que se puede pasar de cojo a finisher en pocos días, siempre que se tenga el cerebro tan seco y el gaznate tan hidratado como el que esto firma: llegué a Barcelona con poquitos días de apoyar el pie y el 31 despedí el año en plan torero, intentando bajar de 60 minutos en esos 10K sansilvestreros. Lo teníamos a falta de kilómetro y medio, pero a mi hermana le dio el bajón samaritano y terminamos esperando a los demás del autobús para entrar con orgullo colectivo en hora-tres y sonriendo. La espinita se la arrancaremos a la pequeña de la familia el 23, en la Cursa de Sant Antoni donde, anuncio, romperemos la barrera del sonido y volaremos a menos de 6 esos 10 kilómetros de barrio.

Si bien es cierto que he vuelto a correr, no lo es menos que he vuelto a comer. De hecho me he limitado a comerme todo lo que me han puesto delante. Literal. Ningún esfuerzo por salir a hombros de cada ágape, poco dulce, pero dando buena cuenta de cada ración navideña que me correspondía tras la justa división de vituallas entre todos los comensales.

Por tanto, mañana me peso, pero me da que la columna de la izquierda, esa que proclama un descenso en el tonelaje propio de algo más de 4 kilos va a ser revisada como el salario de los funcionarios, a la baja. Eso sí, no desfallezco. Esto no ha hecho más que empezar.

He dicho.

Mientras divago sobre ello, feliz 2011 a toda la tribu y salud, mucha salud para todos.