sábado, 23 de agosto de 2008

SOY UN PINGÜINO

John Bingham andaba en uno de sus primeros trotes cuando pudo ver su figura reflejada en el cristal de una tienda. Más allá de examinar su curvilínea estampa se fijó en el aspecto que tenía su forma de correr. Inmediatamente comparó su trote con el modo de desplazarse que tienen los pingüinos, sin separar apenas las piernas del cuerpo. En inglés lo define como "waddling", palabreja sin traducción a nuestro idioma y a la que sólo se le da sentido viendo caminar a esos animalejos polares tan entrañables.

Nosotros tenemos una denominación, menos elegante pero más propia para ese modo de desplazarse: el trote cochinero, aunque desconozco el origen del término porque me da que los cochinos se pasan el día tumbados en el barrizal de sus pocilgas y trotan más bien poco. Imagino que esa costumbre tan nuestra de cachondearse del prójimo nos llevó del pingüino al cerdo con más o menos fortuna. A mí me sigue pareciendo más adecuado el símil de Bingham, al que he visto correr y verdaderamente se parece al de la foto. Yo también.

Correr como un pingüino me permite recorrer largas distancias sin padecer demasiado en el empeño. De este modo disfruto del paisaje, me empapo de todos esos colores y de todos esos olores, siento el sol y el viento en la cara, y termino cada rodaje casi tan fresco como lo comencé pero mucho más feliz.

He probado también de la otra medicina. Lo he hecho fundamentalmente por el goce de la compañía. Para ir con más gente lo normal ha sido siempre ir más rápido. Correr con los demás está muy bien, pero también tomarse unas cervezas o salir a cenar. Quiero decir que me gustó la compañía pero no disfruté del rodaje. Más deprisa, los kilómetros me parecen mucho más largos y enseguida aparece esa sensación de desear que el trote termine. Más despacio seguiría para siempre.

Puede que sea cierto que mi "waddling" sea hoy lo que antes me parecía un rodaje rápido, porque el cuerpo se va adaptando con el paso de los años a la actividad, pero demasiados cambios se tendrían que producir para mejorar mis modestas marcas significativamente y seguir corriendo con la misma alegría. Por eso me sumo a la corriente de los pingüinos, aceptando mis tiempos de carrera tal como vayan llegando, sin buscarlos, y situándome siempre con los de la cola del pelotón, que es mi lugar porque uno compite como entrena, y yo no estoy muy dispuesto a entrenarme más deprisa, entre otras cosas porque terminaría antes y por lo tanto disfrutaría del camino menos tiempo. Pingüinos al poder.

Salud y buenos rodajes a todos

14 comentarios:

mayayo dijo...

Pingüino si, pepe, pero con esa talla XXL que gastas, no uno cualquiera....al menos pingüino emperador!! :-)

Yo tambien leo a Bingham hace tiempo, y comparto esa idea de correr para disfrutar, mas que nada.
De ahi que nos demos a experimentos como triatlon, ultra trails y demas inventos, verdad?

Waddle on, friends!

Lucas dijo...

Pingüinos for life, my dear friend...
Cuidate !!

SlowPepe dijo...

Bueno, MAYAYO, de pingüinos, como en todo, los hay de muchas formas y colores. Algunos incluso son más rápidos que otros, pero la esencia es lo que los iguala. El triatlon es la bomba (¿quién no sueña con el Ironman?) y lo de echar el día por el monte con un dorsal y la camelback...Bueno, que me pierdo...
Waddle on, friends! (Eso es de las Penguin Chronicles, ¡Qué bueno!)

LUCAS, toma nota porque tus comienzos no deberían estar muy lejos del "pingüismo", garantía de disfrute y antilesiones. Si lees inglés te recomiendo con fervor "The Courage To Start", (a que te suena del título del blog). Es el primer libro de Bingham, y a mí me marcó. En Amazon lo tienes ahora casi regalado.

Abrazos!!!

Tovarich Javo dijo...

Me quedo con la frase "... no estoy muy dispuesto a entrenarme más deprisa, entre otras cosas porque terminaría antes y por lo tanto disfrutaría del camino menos tiempo". Frase que la pueden hacer suya todas las personas que se toman el running como una manera de conectar con la naturaleza y con uno mismo.

Un saludo,

SlowPepe dijo...

Saludos, TOVARICH. La frase no es muy mía. Se la leí a un colega de blogueo para justificar su declive en la lucha contra el crono. Yo sólo justifico mi lentitud, porque no estoy nunca para luchar por una marca. Una vez quise bajar de dos horas en medio maratón y me estrellé.
Un abrazo.

German Alonso dijo...

Hay que puntualizar que cada uno tiene su trote cochinero y que lo que para mí es un sprint para otros es un mero paseo.

Estoy de acuerdo contigo, hay que disfrutar el recorrido pero también se disfruta con la superación y la progresión.

Lo mejor de todo es que cualquiera tiene su sitio en este mundo y tiene tanto mérito el que llega el primero como el último.

Abrazos, Germán.

Joan Josep dijo...

Trote cochinero o no, es cuando mas se disfruta. En mi caso es una asignatura pendiente, ya que soy picoso de nacimiento y termino envalándome mas de la cuenta.

Para que si no esas tiradas largas que tanto disfrutamos.

Un saludo.

Crazysoul dijo...

Perfecta narración, pingüino o guepardo lo importante es disfrutar del camino, que entre paso y paso te de tiempo de pensar, de contar cada inspiración, de oir el ruido de nuestros pasos... Un saludo amigo

Vic dijo...

Pero correr siempre correr

Jorge Reynal dijo...

Pepe, todos somos un pinguino, un cobarde y un santo. Hablo mas que nada por mi.

Pinguino: siempre va a ver alguien que entrene mas rapido que nosotros.

Cobarde: siempre se puede hacer un kilometro mas, una piscina mas, 10 abdominales mas...sin embargo, decidimos que es suficiente.

Santo: nos sobra voluntad y coraje. "El coraje de empezar" como vos decis. Y lo hacemos sin que nadie nos de un peso....epicureos hasta el tuetano.

Carlos dijo...

Jajajaja... ¡Pingüino!, ¡cómo me identifico con tu forma de ver el atletismo Pepe!

Eres toda una inspiración cuando a uno le vienen las tentaciones de mejorar sus patéticas marcas.

Un abrazo grandullón. ;-)

SlowPepe dijo...

GERMÁN: En lo de disfrutar de la progresión estoy de acuerdo. Lo que pasa es que también hay quien progresa menos que la media, por la razón que sea, y entonces debe elegir entre ir con la media y sufrir como un condenado o encontrar su ritmo y disfrutar del camino. Ambas elecciones me parecen igual de respetables.

JOAN JOSEP: Lo de picarse con uno mismo se lleva en la sangre por aquí. Leía en su día un artículo (creo que era de Luis Arribas) sobre el hecho de que España es un país de "picaos". Me parece recordar que se pasó una encuesta donde uno de los datos más relevantes era la marca en medio maratón. Poquísimos tenían más de 1h45, y en estas cosas no tiene mucho sentido mentir.

CRAZYSOUL: Supongo que cada uno tiene sus motivaciones, pero me parece que lo que tú comentas está en el imaginario de casi todo el mundo. Yo corro porque lo disfruto. Si no fuera así, no correría (soy buenísimo abandonando).

VIC: Es el TEMA, los sudores correriles. Aunque si me vieras te darías cuenta de que "correr" lo que se dice "correr"... ¡Ay!¡Si tu has visto al Pingüino XXL corriendo tras 24 kilómetros! ¡Jajajajaja! Un beso ;-)

Pingüino, cobarde y santo. Me la apunto, JORGE. Lo de cobarde y lo de víctima de la autocomplacencia me lo han dicho ya antes. Da que pensar. De todos modos la santidad se demuestra mejor con un IM en la maleta. Ese es tu ejemplo.

CARLOS, sabes que siempre habrá alguien con marcas más patéticas que uno. La clave es aceptar que esto es una realidad con muchas caras, y cada uno ve la que le apetece.

Fuertes abrazos a todos.

LORENZO dijo...

Hola Pepe... buenisimo el post. me identifico con esa filosofia de correr puesto que a mi me gusta rodar largo y no me preocupo por el crono. suelo decir que corro con el crono y no en contra. un saludo y ¡Penguinos al poder!

SlowPepe dijo...

LORENZO: Eso de CON el crono y no CONTRA el crono me ha gustado. Es como correr con alguien y no contra alguien. La cuestión es sumar y no restar. Celebro que te gustase la entrada. Un saludo.