lunes, 17 de septiembre de 2007

LA PLATA QUE SABÍA A MADERA


Voy a hacer una confesión. Correr no es lo mío. En realidad lo mío siempre ha sido, como dijo Pepu en la resaca mundialista, el BA-LON-CES-TO. Prometí centrar la temática del blog en mi relación con las zapas y el asfalto, pero hoy quiero confesar que me temía todo esto.

No es oportunista afirmar ahora que España es un país de quijotes por un lado, y que uno de los tópicos deportivos más manidos, ese de que el movimiento se demuestra andando es, por otro lado, la máxima de las máximas en esto del ganar y el perder.

Teníamos el mejor equipo de baloncesto de nuestra historia. El 5 inicial más determinante. El banquillo más profundo. La selección más equipo de todas. 12 amigotes y Pepu, un grupo que siempre dio lecciones al respecto de que el todo siempre pese más que la suma de las partes. Una trayectoria impresionante, sólo emborronada por el accidente de Croacia, dos años sin perder, unos números de miedo, jugando en casa y con una Rusia en principio sin mucha personalidad como víctima propiciatoria.

La sensación de que simplemente había que asistir como espectadores a un fin de fiesta cantado flotaba en el ambiente de un pabellón repleto de VIPS de todo pelaje, de Almodóvar a Rajoy y de Raúl al gran Serrat, todos esperando el trámite de 40 minutos hasta la gloria.

Pero no se contaba con los rusos, ese convidado de piedra que termina chafando la fiesta y llevándose a la chica más guapa del guateque. Un equipo moderno entrenado por un americano-israelí y liderado por un all-star de la NBA que hizo justo lo que debía para llevarse el gato al agua: defender mucho, dejando a la gran España en 60 puntejos, y jugar muy agresivamente en ataque, con 4 y a veces 5 jugadores abiertos y haciendo daño desde fuera y para adentro.

Con la confianza de los unos y la fe de los otros se llega al final por todos conocido: un jugón neoyorkino nacionalizado por decreto urgente del mismísimo hijo de Putin mete un canastón al límite de la posesión y pone uno arriba a Rusia con poco más de 2 segundos para terminar. La última era para Rudy, me juego el pellejo, pero termina en manos de Pau que con dos tíos encima hace lo que puede y casi la mete. Fotograma de la peli Match Point del gran Woody Allen: la bola bailando sobre la cinta de la red cae al final del lado del malo. Esto es el deporte. Hay equipo para volver.

7 comentarios:

ELMOREA dijo...

Son unos campeones, que hayan sido segundos es circunstancial, para mi son los number one.
A mi tambien me gustaba el baloncesto, pero ..ay, deje de crecer y los demas no.
Saludos

Wild Runner dijo...

Yo me quedó con los partidazos que ha jugado esta selección, con las ganas y la ilusión que han puesto todos los jugadores (y el entrenador), con los buenos momentos que nos han dado y con la imagen de que trabajando se puede tener éxito (que se apliquen el cuento los niñatos que van de divos y luego ná de ná).

Ser subcampeón también está muy bien, lo que pasa es que cuando te ves como campeón desmoraliza. Pero bueno, en un añito vienen los juegos olímpicos, otro europeo, otro mundial ...

Sylvie dijo...

Ays calla...que para una vez que me entusiasmé viendo una final de baloncesto...y mira...chafón al canto...
Aún así, yo también pienso que son unos cacho campeones del copón...

besitos.

PS: a mi el baloncesto como que nunca ha entrado en mis posibilidades deportivas...yo jugaba al balonmano...de mosca cojonera.

German Alonso dijo...

Tienes razón, ¡qué mal sabor de boca nos dejó la plata!. De todas formas hay que admitir que fue un partidazo y al contrario que en el fútbol, la gente aplaudió el buen juego. Así que enhorabuena a los rusos y ya nos veremos las caras el año que viene. Este campeonato ha sido un ejemplo de deportividad y da gusto disfrutar viendo un partido sin querer joder al contrario a toda costa.

Saludos, Germán.

Carlos dijo...

Yo destacaría la sensación de humildad de los jugadores, muy alejada del divismo y la tontería de muchos futbolistas con muchísimos menos méritos.

En fin, a esperar las olimpíadas. ;-) :-)

Santi Palillo dijo...

Pepe que solo metímos 59 :-(

Tenemos un gran equipo pero creo que llegaron muy cansados a la final y se notó, hay que felicitar a los rusos porque jugaron un buen partido en defensa, de hecho desde el minuto 5 de partido creo que no metímos una canasta de 2 ni a la de 3, era desesperante.

En voley también ocurrió lo inesperado, es lo bueno del deporte que puede pasar cualquier cosa.

A ver que tal en Pekín, porque después los NBA seguramente dejarán la seleccción para centrarse en lo suyo.

Vic dijo...

Yo creo que esta pérdida les servirá para "arreglar" cabos sueltos y enfrentarse a los JJOO con una experiencia más en superfinales. Seguro que todos saben dónde han fallado (yo creo que no fue el día de Gasol en la canasta contraría pero que hizo todo lo posible para contrarestarlo en defensa aunque el resto pareció confiar más en él que en ellos mismos). Esto no es malo, es un entreno de "gran final" para los JJOO