sábado, 2 de diciembre de 2006

CARRERAS LARGAS, CARRERAS LENTAS


La sesión de entrenamiento clave en un programa de maratón es la carrera larga. Consiste en levantarse a las 6.00, desayunar cuando menos ganas hay de hacerlo, sacar al perro (perra en mi caso, que si me oye levantado y no sale me castiga con un regalito en forma de excremento matutino) y volver a la cama para dormir una digestiva horita. Levantarse definitivamente, hidratarse, vaciar intestinos, preparar lo que yo llamo "gadgets" (riñonera hidratante, barrita o gel) y salir. Este es al menos mi ritual. Me he acostumbrado así porque los lentos pasamos mucho tiempo por esos mundos de Dios para completar nuestras carreras largas. Para que os hagais una idea, la de hoy me ha llevado 2 horas 38 minutos para 22 kilometrillos. Eso sale a algo más de 7 minutos cada kilómetro. Lento. Por tanto, y dado que mis circuitos largos son (afortunadamente) por el poco monte de que disponemos en la isla (evitando, pues, el asfalto) procuro salir equipado, con la hidratación solucionada (cargo con casi 1 litro de agua) y algo fácil de comer que me saque de un apuro en caso de un descenso en mis niveles de azúcar en sangre (a los que soy tristemente propenso).
Leía en su momento algo escrito por Rodrigo Gavela en contra de esos rodajes tan largos. El argumento en concreto era lo dañinos que son para el organismo, desde el punto de vista de encajarlos en un plan de entrenamiento y de su influencia en sucesivas sesiones. A mí no me va demasiado mal. Mi cuerpo, poco dotado para la velocidad, encaja bien esas tiradas largas. Al día siguiente tan sólo noto una ligera molestia, que no me impide salir a por una sesión fácil si es preciso. De otro modo, los maratones serían sólo para los corredores rápidos, cuyas sesiones largas rara vez superan las 2 horas de duración, y los populares de la parte trasera del pelotón no podríamos con carreras así.
La foto de arriba no es mía, claro. La he tomado prestada de un compañero al que no conozco. Él es rápido, pero los lugares por los que hago mis carreras largas son muy parecidos. Debo unas fotos, reales, de mis circuitos favoritos. En cuanto solucione un problemilla logístico las cuelgo. Nunca prestéis la cámara al cuñado. Saludos.

6 comentarios:

Jaime dijo...

Que bonita es tu isla. Hice ahí la mili como sargento de Infanteria en el regimiento mahón 46 que seguro que ya no existe y tengo un recuerdo muy bueno. Tenía un piso alquilado cerca del Talayot (creo que se escribe así).

Como soy lento también, entiendo muy bien lo que dices. Que buena tirada has hecho, enhorabuena.

Saludos

Ana dijo...

Pues si el paisaje es parecido, no sabes cuánto te envidio.

Yo soy muy de la escuela de Rodrigo Gavela, pero más porque soy vaga como para correr todo ese rato seguido si no es obligatorio (es decir, si no hay competición de por medio).

Tomo nota, de todas formas, que nunca he preparado un maratón y ando con las orejas puestas recogiendo información

SlowPepe dijo...

Jaime: ¡Qué bueno que sepas de qué hablo! La isla es un encanto si te gusta la tranquilidad (sobretodo en invierno), pero para huír del asfalto hay que tirar al monte, y no hay mucho.
Ana: Supongo que un caracol como yo no correría nunca un maratón si no estuviese dispuesto a trotar ese tiempo (¿cómo sino recorrer las distancias que marcan los planes de entrenamiento?). De todos modos somos igual de novatos en los 42.195. Muchos ánimos!

Spanjaard dijo...

Gran paisaje, seas o no seas tu. Te apunto como imprescindible porque, además, dedicas un rato a cuidar la presencia de este tu blog. Saludos.

SlowPepe dijo...

En cuanto recupere la mal prestada cámara prometo colgar fotos propias. Todo un honor ser un imprescindible en tu blog, compañero. Te sigo leyendo. Saludos.

ag dijo...

huy, que no lean mis conocidos eso de "no prestar la camara" porque voy frita!!! siempre tengo que pedirla porque aún no me compro!!!

la verdad si es por el lugar d ela foto que corrés, sana envidia!!! que lindo lugarcete!!!