sábado, 29 de septiembre de 2007

CARRERA LARGA

Deshojando aún la margarita de mi particular via crucis atlético, con ese mequiere-nomequiere con el que andamos el maratón de Palma y un servidor, salí ayer para una tiradita larga que terminó en 21 kilómetros y medio recorridos en 2 horas 23 minutos clavados, a un ritmillo trotón muy cerquita de los 6'40"/km y ninguna molestia que reseñar.

La primera prueba a que me sometí la pasé sin novedad, porque terminé el entrenamiento sin sentirme Paul Tergat pero en aceptables condiciones. Temía la mañana siguiente, o sea esta mañana. Las tendinitis aquíleas suelen manifestarse justo al levantarse, llevaba un tiempo sin acordarme de la lesión y temía que el asfalto por el que me vi obligado a rodar me pasara factura. Tampoco eso va a ser excusa de momento: nada de dolor.

De todos modos mi estado de forma no tiene mucho que ver con aquél con que me presenté en la salida del maratón de Barcelona. Entonces llevaba en la mochila 4 tiradas de más de 30 kilómetros, y alguna más de ventimuchos. Ese bagaje no voy a tenerlo ni un poco parecido para el 21 de octubre. Eso, y el respeto que me produce una distancia a la que sólo puedes mirar a los ojos con una preparación muy, muy seria, me llevan a pensar que hoy por hoy tengo muchos números de tomar en Palma el desvío del medio maratón y dejar las heroicidades para una más propicia ocasión. Aún así, la decisión no está tomada, en parte porque el domingo que viene corremos el medio maratón de Menorca, y pienso tomar esa carrera como referencia de lo que mis piernas pueden y de lo que no pueden llegar a hacer.

Ni que decir tiene que suscribo lo que se me apuntaba hace un par de meses cuando, convaleciente de esa gilitendinitis me preguntaba qué iba a pasar con estas dos carreras de octubre, y firmaba poder salir a terminar, sin mirar el reloj ni de reojo. Así están las cosas, y van a tener que esperarme en meta porque me lo voy a tomar con calma. Ya contaré. Hasta entonces, salud y kilómetros para todos.

lunes, 24 de septiembre de 2007

COMER BIEN Y CORRER PARA PERDER PESO


Copio y pego una colaboración que escribí para un grupo de corredores inscritos a una clase en el Servei Municipal d'Esports del Ayuntamiento de Maó, tomando cositas ya colgadas en este blog y releyendo por mis librejos, un ladrillo sobre alimentación y salud que pone en orden cosas que todos sabemos.

No digo nada nuevo si afirmo que perder peso es ganar salud y calidad de vida a cualquier edad. También es conocido que un porcentaje muy elevado de hombres y mujeres está bastante por encima de su peso ideal, y algunos andan haciendo cola para conseguir un accidente cardio vascular sólo por su sobrepeso.Si afirmamos entonces que conseguir un peso saludable y mantenerlo es el mejor de los negocios deberíamos al menos dar algunas claves para conseguirlo:

En primer lugar, tomando como referencia lo que afirma el eminente cardiólogo Valentín Fuster, jefe de cardiología del Mount Sinaí Hospital Center de Nueva York, tenemos que entender que las dietas NO FUNCIONAN. Se entiende como dieta toda restricción de alimentos (las hay en el mercado para todos los gustos) que en un período concreto de tiempo lleva a una pérdida de peso (y en casi todos los casos de salud por la ausencia de determinados nutrientes esenciales). La estadística dice que sólo un 10% de sujetos que empiezan una dieta pierde efectivamente peso y no lo recupera en el plazo de un año. ¿Qué médico en su sano juicio recetaría un fármaco con una tasa de error del 90%? Ninguno, claro.

Entonces, ¿cuál es la clave? Pues probablemente la que casi todos conocemos: variedad y moderación. Comer de todo un poco, alejando de nuestra dieta todo aquello que nos llena de calorías sin aportarnos nutrientes. Pero entremos en materia, siguiendo lo que nos cuenta Dean Karnazes en el epílogo de su magnífico libro "Ultramarathon man":Básicamente hay tres macronutrientes que liberan energía al cuerpo en forma de calorías: carbohidratos, proteínas y grasas (también el alcohol aporta calorías, hasta 7 por gramo, pero carece de nutrientes). Cada macronutriente cumple una función específica en nuestro cuerpo.

LOS CARBOHIDRATOS , tanto simples (azúcares refinados) como complejos (almidones y fibra) son absorbidos y utilizados de forma diferente: los primeros se absorben rápidamente y liberan energía también con rapidez, pero provocan un subidón excesivo en los niveles de azúcar en sangre, que el cuerpo se apresura a controlar segregando una cantidad grande de insulina y provocándose el efecto rebote de subidón-bajón, tan temido por todos los deportistas. Los almidones y las fibras se digierene y absorben más lentamente, liberando así energía de un modo más progresivo y útil. Los alimentos que habría que incorporar a nuestra dieta para disponer de carbohidratos de calidad son fundamentalmente la pasta, el arroz, el pan, las patatas y muchos tipos de legumbres. Las versiones integrales de pasta, arroz y pan no son menos calóricas pero sí aportan una dosis extra de fibra que colabora en multitud de procesos digestivos y nos protege de enfermedades que van desde el estreñimiento al cáncer de colon.

En pocas palabras, si los carbohidratos son la gasolina para el cuerpo, LAS PROTEÍNAS son los ladrillos que reconstruyen los tejidos del cuerpo humano, esencialmente los músculos. Como los carbohidratos, las proteínas contienen 4 calorías por gramo, y provienen de diversas fuentes, en su mayoría de animales, aunque también algún vegetal las produce. Las proteínas se componen de aminoácidos, no esenciales y esenciales. Estos últimos no pueden ser sintetizados por el cuerpo por lo que debemos obtenerlos de los alimentos ricos en proteínas: las carnes y pescados, huevos, leche y derivados y algún vegetal como el tofú.

LAS GRASAS son los macronutrientes más mal entendidos. Todo el mundo habla de reducir las grasas en la dieta, pero éstas (o algunos tipos de éstas) son esenciales para la vida. Aportan 9 calorías por gramo, por lo que son la fuente de energía más concentrada (más del doble que carbohidratos y proteínas). Entonces, ¿por qué esa mala fama? Probablemente por dos razones: tomamos demasiadas grasas y, lo que es peor, el abuso es sobre los malos tipos de grasas.Podemos clasificar las grasas del siguiente modo: saturadas, monoinsaturadas y poliinsaturadas.
Las grasas saturadas provienen principalmente de productos animales y de algunos de los llamados aceites tropicales (de coco y palma, básicamente). Las grasas saturadas son sólidas a temperatura ambiente y al consumirlas el cuerpo debe convertirlas en algo transportable por medio líquido (el torrente sanguíneo). En este proceso se eleva el colesterol malo, el conocido como LDL, en la sangre. Un muy mal negocio.
Las grasas monoinsaturadas provienen de fuentes como el aceite de oliva, frutos secos, aguacates, semillas y pescado azul o de aguas frías, y son una gran fuente de ácidos grasos esenciales como el Omega-3 y Omega-6, muy beneficiosos para la salud humana.
Las grasas poliinsaturadas, abundantes en el maiz, la soja y aceites de girasol son completamente líquidas a temperatura ambiente y colaboran eficazmente a reducir el colesterol "malo" o LDL. Sin embargo, últimos estudios afirman que su abuso reduce también el colesterol "bueno"o HDL, desaconsejándose una ingesta superior al 10% del total de las calorías en grasas poliinsaturadas.

Un adecuado reparto del pastel de los macronutrientes consistiría en ingerir de 40-50% de carbohidratos, 25-30% de proteínas y 25-30% de grasas. A partir de ahí, la moderación por bandera (comer sólo hasta saciarse, ni un poquito más) y olvidar determinados malos hábitos como las calorías vacías del alcohol, refrescos azucarados y bollería industrial, y determinados tipos de cocina como fritos (doblan las calorías de los alimentos) y rebozados, así como muchos tipos de salsas, dejando todo esto para ocasiones muy puntuales.

Siguiendo estas pautas el éxito está casi garantizado.Entonces, si la clave está en comer bien, comer de todo y comer con moderación, Valentín Fuster añade otro elemento básico hacia el triunfo: perder peso muy despacito. El eminente cardiólogo recomienda perder como mucho medio kilo al mes. Sólo a sus pacientes con menor fuerza de voluntad les recomienda una pérdida superior, de hasta 2 kilos al mes como máximo. Así se asegura que ese peso perdido poquito a poco no se va a recuperar nunca, porque se habrá dejado en el camino sobre la base de un cambio de hábitos del paciente. Fijar costumbres alimenticias sanas es el mejor camino hacia una pérdida de peso y una ganancia de salud.

A todo esto, nosotros podemos decir con orgullo que le vamos a sumar el hábito del ejercicio físico. A nosotros nos gusta correr, disfrutamos con ello, no nos supone ningún esfuerzo calzarnos las zapatillas y salir a rodar un ratito. Y correr es uno de los mejores modos de quemar un montón de calorías, una forma de ayudar a mejorar esa pérdida de peso y esa ganancia de salud, porque además mejoramos nuestro corazón, nuestros pulmones, nuestros músculos e, incluso, nuestro esqueleto, y al terminar somos un poquito más felices.Correr ayuda a perder peso, pero unos hábitos alimenticios sanos y moderados son el elemento clave en este asunto. Seguid las pautas que marcan los verdaderos expertos.

Para escribir estas líneas tuve que leer con profundidad a Valentín Fuster, seguramente el mejor cardiólogo del planeta, y a Dean Karnazes, posiblemente el mejor ultramaratoniano. Si os sirvió, aunque sólo fuese para poner en orden ese montón de cosas que todos ya sabemos, voy a estar muy contento. Salud a todos.

martes, 18 de septiembre de 2007

MÁS SOBRE PERROS

Miradle a los ojos y entonces decidme que me hago pesado con el tema. Gracias al amigo Wild Runner accedí a unos artículos de Arturo Pérez Reverte para la Fundación Altarriba. Como en esta página cuelgo lo que me da la gana, pego uno de esos artículos que me gustó especialmente. Los otros tampoco tienen ningún desperdicio, pero éste me llegó muy, muy adentro. Es un poco largo, pero merece la pena.

Tenía otra foto pero me faltó valor para colgarla. Otro galgo, tan guapo como el de la foto, con una soga al cuello peleando por su vida a cuello ensangrentado. Ya no era el mejor cazador y su vida no valía un real. No soporto lo que les hacen a estos pobrecillos. Leed, leed:

Una vez, cuando era niño, un pastor tiró delante de mí un perro al pozo de una mina. Le ató una cuerda al cuello, amarró un trozo de hierro viejo de las vías del ferrocarril, lo llevó hasta el agujero -el pobre animal trotaba alegremente a su lado, sin saber lo que le esperaba- y allá se fue el perro, arrastrado por él peso. Lo oí aullar al caer, y todavía, mientras tecleo estas palabras, sigo oyéndolo. Se estaba volviendo loco, me dijo el pastor, y zanjó el asunto. Hasta ese día; el pastor, un hombre joven y rubio con el que yo charlaba a menudo cuando iba a jugar al monte y me lo encontraba, había sido amigo mío. Me enseñó algunas cosas que todavía recuerdo sobre hierbas, cabras, ovejas y perros ovejeros, y tengo en la cabeza el chasquido de su navaja cuando, a la sombra de una higuera, compartía conmigo rodajas de pan, queso y un vino muy áspero de la bota que siempre llevaba. Nunca supe su nombre, o tal vez lo olvidé a partir de ese día. Tampoco volví a acercarme a él. Después de aquello, cuando lo veía de lejos, él levantaba una mano para saludarme, y yo levantaba también la mano. Pero seguía mi propio camino. Recuerdo que correteaba junto a él un perro nuevo, y que me pregunté si cuando también se volviera loco lo tiraría al mismo pozo. Supongo que sí, que lo hizo. Ahora, con los años, después de haber visto hacer cosas peores lo mismo con perros que con seres humanos, comprendo que el pastor no era un mal tipo, o al menos no peor que el resto de nosotros. Sólo era algo más elemental, quizás. Más bruto. Con ese duro sentido práctico de la gente de memoria campesina, que sabe lo que cuesta una boca más por alimentar, aunque sea la de un perro. Gente a la que curas fanáticos, ministros canallas y reyes imbéciles hicieron, durante siglos, analfabeta, despiadada y miserable. En cualquier parte del mundo, la infame condición humana sólo necesita pretextos para manifestarse. Y en cuanto a pretextos, la España que hizo a ese pastor siempre los tuvo de sobra.
Ahora, cuarenta años después, tengo delante una foto que recuerda aquello: dos perros galgos ahorcados por sus dueños en un pinar de Ávila. La foto tiene actualidad porque el partido del Gobierno, o sea, el Pepé de esta España que dicen va de cojón de pato, se pasó el otro día por el forro de los huevos un documento con más de 600.000 firmas exigiendo que se castigue con más dureza el maltrato cruel a los animales. La cosa venía a cuento de los que los hijos de la grandísima puta que hicieron aquello sigan tan campantes -ojalá sepan ellos mismos un día lo que es morir como perros mientras los mozos de escuadra, o la guardia civil, o quien puñetas tenga la competencia de esclarecer el asunto, anda tocándose la flor sin que a nadie se le caiga la cara de vergüenza. Pero resulta que el Pepé no ve la cosa tan grave. Para qué dramatizar, dicen. Abandonar a un animal doméstico o maltratarlo sólo es, para el Código Penal y para ellos, una falta contra los intereses generales que se castiga con una multita de nada. Un pescozón. Ya saben: vete, hijo, y no peques más. Y la mayoría parlamentaria de esa peña de gilipollas impidió que el pasado abril prosperaran cuatro proposiciones de ley para que el maltrato a los animales se considere delito, y se castigue con arrestos de fin de semana y penas de prisión cuando medie muerte del animal. Tampoco se trataba de silla eléctrica, como ven. Pero no. El Pepé dijo nones. El Peneuve, por cierto, se abstuvo, fiel a esa equidistancia política exquisita que mantiene lo mismo cuando alguien mata perros que cuando alguien mata concejales. Y al final salió en la tele un tiñalpa repeinado y con corbata rosa fosforito, para decir que bueno, oigan, que tampoco hay que precipitarse, y que un hecho concreto como el de Tarragona no justifica la modificación de un texto legal. Olvidando que en esta ruin España se tortura y se mata animales impunemente y a diario, que sigue habiendo peleas de perros, que se ahoga a los cachorros, que se ahorca a los perros de caza que no satisfacen a sus dueños, que hay animales que son apaleados a la vista de todo el mundo sin que nadie intervenga, o que miles de ellos son abandonados cada año -abuelo al asilo, perro a la carretera cuando a sus propietarios les incordian para las vacaciones o se les mean en la alfombra. Y que todo eso ocurre porque la presunta autoridad competente ni siquiera intenta hacer cumplir las ridículas normas mínimas que ya existen. Y también porque nadie agarra por el cogote a uno de esos animales bípedos cuando se le pilla con las manos en la masa, y le sacude, a falta de legislación adecuada, media docena de hostias. Pues al final resulta que cualquiera puede torturar gratis a un perro; pero darle una buena estiba a un hijo de la gran puta no es civilizado ni europeo, y a quien detienen y multan y empapelan es a ti. Hay que joderse. Me pregunto en qué se fundarán esos imbéciles para creer que vale más un ser humano -embriones incluidos- que la lealtad, la honradez y los sentimientos de un buen perro.
"Una multita de nada. Un pescozón. Ya saben: vete, hijo, y no peques más"

lunes, 17 de septiembre de 2007

LA PLATA QUE SABÍA A MADERA


Voy a hacer una confesión. Correr no es lo mío. En realidad lo mío siempre ha sido, como dijo Pepu en la resaca mundialista, el BA-LON-CES-TO. Prometí centrar la temática del blog en mi relación con las zapas y el asfalto, pero hoy quiero confesar que me temía todo esto.

No es oportunista afirmar ahora que España es un país de quijotes por un lado, y que uno de los tópicos deportivos más manidos, ese de que el movimiento se demuestra andando es, por otro lado, la máxima de las máximas en esto del ganar y el perder.

Teníamos el mejor equipo de baloncesto de nuestra historia. El 5 inicial más determinante. El banquillo más profundo. La selección más equipo de todas. 12 amigotes y Pepu, un grupo que siempre dio lecciones al respecto de que el todo siempre pese más que la suma de las partes. Una trayectoria impresionante, sólo emborronada por el accidente de Croacia, dos años sin perder, unos números de miedo, jugando en casa y con una Rusia en principio sin mucha personalidad como víctima propiciatoria.

La sensación de que simplemente había que asistir como espectadores a un fin de fiesta cantado flotaba en el ambiente de un pabellón repleto de VIPS de todo pelaje, de Almodóvar a Rajoy y de Raúl al gran Serrat, todos esperando el trámite de 40 minutos hasta la gloria.

Pero no se contaba con los rusos, ese convidado de piedra que termina chafando la fiesta y llevándose a la chica más guapa del guateque. Un equipo moderno entrenado por un americano-israelí y liderado por un all-star de la NBA que hizo justo lo que debía para llevarse el gato al agua: defender mucho, dejando a la gran España en 60 puntejos, y jugar muy agresivamente en ataque, con 4 y a veces 5 jugadores abiertos y haciendo daño desde fuera y para adentro.

Con la confianza de los unos y la fe de los otros se llega al final por todos conocido: un jugón neoyorkino nacionalizado por decreto urgente del mismísimo hijo de Putin mete un canastón al límite de la posesión y pone uno arriba a Rusia con poco más de 2 segundos para terminar. La última era para Rudy, me juego el pellejo, pero termina en manos de Pau que con dos tíos encima hace lo que puede y casi la mete. Fotograma de la peli Match Point del gran Woody Allen: la bola bailando sobre la cinta de la red cae al final del lado del malo. Esto es el deporte. Hay equipo para volver.

viernes, 14 de septiembre de 2007

LOS IBA A CORRER A HOSTIAS A TODOS Y MIS 20 KILÓMETROS


Perdonad el tono de mis palabras, pero estoy hasta los cojones de algunos de mis congéneres. Vaya semanita lleva mi conciencia recibiendo mensajes de esos que consiguen despertarla a ella y poner en ebullición todo mi torrente sanguíneo.

Empezando por ese salvaje anacronismo que es el Toro de la Vega en Tordesillas (Valladolid), donde apoyándose en una tradición ciertamente antigua se tortura hasta la muerte a un animal en una celebración terriblemente cruel, y repetida año tras año con motivo de las fiestas patronales de aquella localidad.

Luego veo en Televisión Española (creo que en su primer canal), un programa completito dedicado al maltrato canino. Cámaras ocultas dejando gráfico testimonio, por ejemplo, de una conversación con un supuesto criador de perros de caza, que admite sin rubor que sacrifica tanto a las hembras como a los machos menos aptos para su comercio. Luego las instalaciones del criadero hacían llorar: perros hacinados en jaulas sucias, durmiendo entre sus propios excrementos y claramente mal alimentados e incluso maltratados. El fenómeno del propietario intentaba vender un perro diciendo que no valía mucho, y que habría que pegarle un poco para no sé qué. A él lo iba a agarrar yo por la pechera y le iba a contar un par de cositas hasta que se le quitaran las ganas de pegarle a los perros.

En el mismo programa trataron el tema de los galgos de caza: es muy simple, cuando se vuelven mayores y no sirven para cazar sus dueños simplemente los cuelgan (del cuello) de un árbol hasta que mueren ahorcados con gran sufrimiento. Fotografías ilustraban el tema. Ahí ya se me puso la piel de gallina y me entraron ganas de llorar y de darle un par de hostias a alguien.

Poco después suavizan el tema en el mismo programa: los excrementos que los dueños dejan olvidados. Más del 60% de los recogidos por sanidad en Madrid tenían parásitos, por lo que ya no es un tema de educación sino de salud pública. Ahí otra cámara oculta: una lista con un perro en un parque. Su cara aparece tapada por un borrón, sólo se la oye hablar. El periodista camuflado le recrimina su actitud de dejar las caquitas de su perro de 80 kilos en pleno parque. Ella dice que eso es "campo", no asfalto, y que no lo piensa recoger. El chico le recuerda que por ahí juegan los niños. Ella, ya nerviosa, ataca al periodista y le dice algo así como "pues denúnciame". Pues eso, coño. Se la graba en un espacio público, ¿por qué le tapan la cara? Que la saquen con toda su estupidez y sus vecinos sabrán con quién se están jugando los cuartos. Yo alucino. Y aprovecho que aquí escribo lo que me da la gana para denunciar.

Hoy hice 20 kilómetros, pero eso es ya casi lo de menos. El tendón no me dolió pero me dolió todo lo demás. Estoy hecho un desastre, pero terminé el entrenamiento.

Y suscribo el mensaje de la foto: ¿Para qué cojones quieren su piel? ¿Acaso el zorrito se viste con la piel de la señora? Pues eso.

sábado, 1 de septiembre de 2007

HOY CUMPLO UN AÑITO




Parece que fue ayer es lo que se suele decir. A mí me parece que hace lustros que estoy en esto pero no, hoy hace un año empecé a preparar mi primera carrera popular de la era moderna (de jovencito había hecho algo parecido a correr, pero el tiempo se encargó de borrar de mi esbelta figura cualquier vestigio de ello).

A final de agosto de 2006 terminé un viajecito en bici por España: la Vía de la Plata desde Mérida a Santiago con unos amiguetes. Entonces decidí aprovechar lo sembrado a base de dar pedales para empezar a correr de verdad, con periodicidad semanal y apuntándome a las carreras. En un mes pasé de sedentario cicloturista de tercera a mediomaratoniano lento y orgulloso. El 30 de septiembre redebuté en la distancia (había corrido la media de Barcelona allá por el cretácico superior).

Con el objetivo de cumplir un viejo sueño de juventud empecé a prepararme para correr un maratón. Entonces me pareció una buena idea contar mis experiencias con el entrenamiento y la carrera y abrí el blog. En principio sólo para el tiempo que tardase en ser maratoniano. A través de este medio empecé a compartir mis experiencias y las de los demás, conocí gente con las mismas inquietudes, al menos una vez calzadas y anudadas las zapas de correr, y me enganché a la carrera y a todos y cada uno de mis nuevos amiguetes. A algunos he tenido la oportunidad de conocerlos personalmente y comprobar que el especimen de carne y hueso suele mejorar al cibernético.

Así pues corrí ese maratón en marzo, pero no terminaron tras él ni mi carrera como corredor ni este blog que tenéis en la pantalla de vuestro ordenador ahora mismo. Seguí con todo ello hasta hoy, día en que cumplo un año desde que cambió mi vida. Porque mi vida es diferente ahora. Igual sería más feliz haciendo otras cosas, pero empecé por salud con algo que ahora sé que no voy a poder dejar mientras la mecánica se comporte.

Ayer celebré el cumpleaños de modo anticipado. Salí a correr. Cayeron 17 kilómetros en 1 hora 57 minutos, caminando 1 minuto de cada 10 y en las cuestas duras. Si echáis cuentas veréis que el ritmo por kilómetro me salió a 6'53", que teniendo en cuenta todo el tiempo que caminé a mi me parece más que decente. De hecho, un maratón a ese ritmo me sale en 4h50, lo que supone un mordisco de 12 minutos a mi mejor y única marca personal. No es que ya esté echando cuentas otra vez (sinceramente me la trae al fresco). Tan sólo me pareció un dato curioso, porque al caminar un tiempo pude correr más deprisa el segmento en que me tocaba correr. Ahora viene lo bueno: ni rastro del tendón, y debo reconocer que es la primera vez.

Estoy fuera de forma, pesado y lejos de mis propósitos de hace tan sólo unos pocos meses, pero he vuelto a la carretera, y eso es lo que celebro. Aunque sigo evitando el asfalto y corriendo día sí, día no, si todo sale bien estaré en esas carreras de octubre. A terminar, y feliz por ello. Mucha salud a todos.

jueves, 30 de agosto de 2007

PASITO A PASITO



Me pasa una cosa que nunca antes me había ocurrido: vivo con salud mi tendinitis. Resulta extremadamente curioso, y puede que incluso algo digno de estudio por parte de algún traumatólogo aburrido. Debo decir que sigo lesionado pero sólo un poquito. Estoy jodido en determinadas circunstancias, pero en otras no, y me explicaré.


Todo obedece al sinvivir producto de un mes y medio de retiro forzoso. En cuanto las señales dejaron de ser malas empecé a experimentar. Dado que caminando no dolía decidí caminar más rápido y más lejos, a ver qué tal. Cogí (agarré para mis amiguetes del cono sur) los bastones y me fui al monte (si es que es monte lo que tenemos aquí). Cojonudo, no dolía. Un pasito más: trocitos de trote ligero sin dejar aún los bastones. Sin dolor, iba bien. Otro paso: a tomar viento los bastones. Empiezo a combinar el trote con caminar. Perfecto, vuelvo a ser feliz. A ello le sigue más trote y menos paseo, caminando sólo en las cuestas arriba (donde peores sensaciones tenía por el tendón). Tampoco eso va mal.


Por tanto empiezo a correr, evitando el asfalto y haciéndolo día sí, día no. Hasta una hora y muy lento va perfecto. Decido ir más allá y me llega la primera señal negativa. A las dos horas de terminar un entrenamiento algo más rápido (durante 1 hora 15) el tendón se queja. Me temo una recaída y doy un par de pasitos atrás: más despacito y menos tiempo. Ralentizo así la progresión salida tras salida y las sensaciones mejoran.


Ayer corrí 10 kilómetros, a un ritmo aceptable, y el tendón ni se enteró. De todos modos, aceptable debe leerse como modesto, porque fue ligeramente por debajo de 7 minutos el kilómetro, para que los aficionados a las matemáticas y a los maratones se hagan una idea de cómo está el patio. Puedo ir un poquito más allá, pero no creo que mucho por ahora. Por eso si sigo sin dolor correré en Ciutadella (21097) y, si lo disfruto, en Palma (42195). Sólo debo acostumbrarme a escuchar a mi cuerpo en lugar de al reloj, y marcarme el objetivo de pasar bajo el arco de meta antes de que lo retiren. Más adelante ya hablaremos, pero hoy la cosa está así. Mucha salud a todos.

miércoles, 22 de agosto de 2007

LUCES Y SOMBRAS

Está siendo este agosto un mes de poco sol y mucho guiri colapsando cualquier espacio medio comercial en cada pueblo de la isla. Es lo que pasa aquí, que si se vacían las playas se llenan los pueblos, por aquel fenómeno de que la materia ni se crea ni se destruye, sino que se transforma en aglomeraciones a las que, francamente, no termino de acostumbrarme.


Como nunca llueve a gusto de todos, cuando lo pasan mal los turistas de sol y playa empezamos a disfrutar los demás, y el tiempo está estos días estupendo para hacer ejercicio al aire libre: temperaturas suavecitas, ratitos de lluvia de esa que lejos de molestar incluso se agradece y poca gente por esos bosques de los que me estoy convirtiendo en un auténtico fan, con eso de evitar el asfalto.


El pie anda ahí. La verdad es que me empieza a dar verdaderamente por saco cansar al personal con los lloros propios de aquel cuya lesión no termina de curarse del todo. No me duele, pero no puedo pasarme con las correrías porque el tendón se encarga de recordármelo a las pocas horas. Experimentando he llegado a algunas conclusiones interesantes:


- No puedo correr más de 1 hora y cuarto en una misma sesión

- No puedo correr por debajo de 6 minutillos 20 el kilómetro (eso no es problema)

- No puedo abusar de la carrera cuando hay cuestas

- No puedo correr largo dos días seguidos. Sí puedo trotar corto y suave días consecutivos.


Si me ajusto a estas cuatro premisas condicionantes puedo considerarme un corredor sano, porque no padezco ni el más mínimo síntoma de lesión. Pero como se me vaya la olla con el volumen de un entrenamiento o con la intensidad el aquiles me molesta a las dos horas de haber terminado, aunque para la mañana siguiente, que es cuando la lesión suele manifestarse con más virulencia, no hay rastro de dolor alguno.


A la vista del estado de la cuestión me he hecho un plan, que todavía tengo que contrastar con el coach, para determinar si estoy en condiciones de afrontar en 6 semanas (a contar desde el lunes próximo) la media de Menorca y en 8 el Tui Maratón de Palma. Para las sesiones largas he recuperado esas divinas lecturas del método Galloway(*), porque pienso que introducir esos "walk breaks" se puede convertir en un elemento clave en mi estado actual. Sin intensidad soy un tipo sano, y creo que puedo afrontar el calendario de esas dos carreras "a terminar", por sensaciones y olvidando un poquito el reloj. Para entonces, si la madre naturaleza se lo curra un poco, espero que el tendón esté en perfecto estado de revista. Si no es así, a otra cosa mariposa y ya vendrán maratones dentro del tiempo que haga falta.


(*) Jeff Galloway es un reputado entrenador de maratonianos populares americanos, defensor de un método de entrenamiento cuya sesión clave es la carrera larga del fin de semana y su elemento básico es combinar el trote con los descansos para caminar, defendiendo que el uso de otros músculos y el descanso que suponen esos "walk breaks" aumentan exponencialmente las posibilidades de terminar la carrera y reducen en proporción las opciones de chocar contra el muro o, incluso, padecer alguna lesión.

viernes, 17 de agosto de 2007

DESPACITO (¿CÓMO NO?)

Después de sumarme al parón veraniego generalizado que padece este país año tras año en lo que a las actividades creativas se refiere, puedo anunciar a los cuatro vientos, no que he vuelto pero sí que estoy volviendo, que no es poco.

Esta semana la he invertido en cambiar el airtal por las zapas, sin perder mucho de vista al hielo por si las moscas. Ese re-empezar decidí tomarlo con mucha calma, auto-imponiéndome una serie de reglas básicas, estrictas e ineludibles (hasta nueva orden, claro): fundamentalmente se refieren a combinar al principio el trote con la marcha, a olvidar el asfalto, a evitar los desniveles y a no correr dos días seguidos. Todo esto va a seguir así, ya vengan maratones o lo que tenga que venir, hasta que mi aquiles izquierdo le diga al derecho que ambos pueden empezar de nuevo una vida en común sin quejas ni reproches.

La bici y la piscina (en cuanto la abran en septiembre) tendrán que ser fieles compañeras de las zapas, porque he llegado a la conclusión de que los elefantes tenemos que entrenar un poco más y castigar nuestras articulaciones un poco menos. Además, de este modo el disfrute se triplica, que al final es lo que cuenta.

No puedo cerrar esta entrada sin agradecer todos esos comentarios vertidos a propósito de entradas anteriores. Resulta especialmente agradable contar con el apoyo y los ánimos de tantos compañeros de batallas, reales o virtuales. Trataré de llevar todo esto un poco más al día y prometo cultivar todos y cada uno de los contactos con tanta buena gente que se pasa por aquí.

Y ahora os dejo que las zapas me llaman a gritos ("¡Voooooooy!"). Salud a todos.

jueves, 9 de agosto de 2007

LA VIDA SIGUE IGUAL

Detenido. Así me siento ahora mismo


No hay ningún cambio significativo en mi vida de corredor mediocre. Sigo parado. Esta semana empecé a volver, saliendo domingo y martes a caminar-trotar. Con las zapas en los pies todo va a pedir de boca, sin dolor ni molestia. Sigo con el tratamiento con un rigor espartano, tragándome píldora tras píldora y aplicando hielo constantemente, pero por la mañana al levantarme el aquiles me recuerda que no todo va tan bien. No es que me duela, pero siento el puntito molesto, que desaparece a los 10 minutos, pero que se encarga de recordarme mi condición de lesionado. Supongo que si no escucho esa señal y empiezo lo voy a pagar.


Ni siquiera la bici alivia mi desazón deportiva, porque sólo puedo salir con ella con la calma. Si le meto mucha caña también lo noto a la mañana siguiente, no con dolor, pero sí con una molestia perceptiblemente más intensa que la del día anterior.


Por todo esto me dejo mensajes por todas partes recordándome que la prudencia debe ser mi mejor compañera. Trato de ser consciente de que un regreso prematuro al entrenamiento puede tener dos consecuencias, una mala y otra malísima: olvidarme definitivamente del calendario de otoño (que de todos modos tampoco pasaría nada) y sufrir una recaída seria con riesgos de convertir la tendinitis en crónica (eso sí que no me lo puedo permitir mientras no vendan tendones en el Corteinglés).


El mesecito que llevo prácticamente parado me ha jorobado cualquier atisbo de buena forma, y empiezo a marcarme determinados plazos para tomar decisiones con respecto a lo que sigue de competiciones: el 7 de octubre es el medio maratón de Menorca y el 21 el maratón de Palma, para el que estoy inscrito.


Empezando por el maratón, desde el lunes próximo tengo 10 semanas para entrenar. Mi plan es empezar muuuuuy despacio y ver cómo va el pie. Si la molestia se hace sólo un poquito mayor me quito de la cabeza el ir a Palma. Habrá más maratones.


Para el medio maratón me voy a dar un plazo un poquito más corto, puesto que prepararlo "a terminar" puedo hacerlo en 4 semanitas. Todo ello si el dolor ha desaparecido por completo y puedo considerar la lesión como superada. Si no es así, también tengo decidido hablar con los de la organización y ofrecerme a echarles una mano como voluntario, aunque sea a cargar cajas de agua, para devolverles un poquito de lo que ellos nos dan cada año.


Ni que decir tiene que lo de bajar de dos horas en los 21 tendrá que dormir el sueño de los justos, por lo menos de momento.


Eso es todo lo que puedo decir por ahora. El ánimo no está por los suelos porque al final uno hace de tripas corazón y piensa en todo lo que queda por correr, pero está claro que me hubiera gustado andar contando tiradas largas y entrenamientos de subidón endorfínico. Por ahora lo único que puedo decir es que la vida sigue igual.

domingo, 5 de agosto de 2007

LESIONES



Vengo de una generación en la que los chicos aprendieron a tomarse las cosas como hombres, en la que nuestros héroes continuamente eran tiroteados (con balas o cortisona) y en la que jugar duro hasta hacerse daño constituía un ideal de actitud. También vengo de una generación que se creó la necesidad de encontrar recambios para rodillas y caderas por haberse cargado las que venían con el cuerpo original.


Por lo tanto, mi primera lesión fue una marca de honor para mí. En realidad me sentía hasta excitado el día que visite al médico deportivo por primera vez. Tenía una lesión deportiva e iba a ver a alguien especializado en tratar a atletas. ¿Podría haber algo mejor? Incluso en la camilla me sentía especialmente estimulado la primera vez. Después de todo un médico deportivo me iba a examinar tratando de encontrar el origen de mi lesión deportiva. Lo mejor del caso es que se trataba de una lesión que yo mismo me había provocado. No fue un accidente. Lo hice a propósito. Ello tenía que querer decir que yo, un antiguo gordito de sofá, era ahora un verdadero atleta.


Como si necesitara probar mi abyecta ignorancia, llevé conmigo una copia de mi diario de entrenamientos del último año. No sólo estaba lesionado sino que ¡tenía pruebas! Le mostré al doctor el punto exacto en el que aumenté mi kilometraje, y también dónde hice probablemente demasiado trabajo de velocidad. Incluso le subrayé los días en que corrí cuando debía haber descansado.


Pensé que el doctor quedaría impresionado al conocer todos esos detalles de mi entrenamiento. Me equivoqué. Aquel médico no veía en sus manos el diario de un atleta. En su lugar veía una letanía de errores de entrenamiento y de animaladas atléticas. Esperaba que me felicitara por mi dureza pero me llevé una reprimenda por mi inconsciencia. Me dejó pasmado.


Aún así, era uno de los afortunados en el sorteo para participar en la 100 edición del Maratón de Boston y tenía la sólida determinación de correr aquella carrera. Esa primera visita terminó con una infiltración de cortisona en mi rodilla. Me dolía horrores pero sentía la enferma satisfacción de padecer el dolor de un auténtico atleta.


La segunda visita empezó con un poco de tensión entre el bueno del doctor y yo. Decidí no mencionar que tuve que abandonar en un maratón 6 semanas atrás porque el dolor en la rodilla era insoportable. Tampoco le conté que había corrido dos maratones en dos fines de semana seguidos, y un medio maratón dos semanas después. Ni siquiera le dije que había corrido cojo durante mi carrera larga de 26 kilómetros esa misma semana. Lo único que decidí comentarle fue que ese dolor en mi rodilla había vuelto a aparecer, y en pocas semanas debía correr el Maratón de Londres.


El doctor fue claro y conciso conmigo. Me iba a dar otro pinchazo, pero eso sería todo. Le dije que le entendía, recibí la infiltración y corrí ese maratón.


La siguiente vez que nos vimos fue en la camilla de diagnósticos. Ni siquiera intentó escuchar mi siguiente colección de excusas. Fue duro y directo, más que nunca. Me dijo que entrenaba como si tuviera 25 años, aunque estuviera a punto de cumplir 50. Game Over. Se acabaron los pinchazos. Se acabaron las píldoras. Y si no me volvía más cauto pronto, sin duda, se acabaría el correr. Tuve que aprender la lección.

Traducción propia, extracto del libro "Marathoning For Mortals" de John Bingham y Jenny Hadfield. Texto de John Bingham. Si permiso del autor, espero que no me demande.

jueves, 2 de agosto de 2007

SLOWBIKER

El globero tras el último entrenamiento. Cuando me ponga un maillot de verdad...

Quien mueve las piernas, mueve el corazón, o eso por lo menos nos vendían en los años 80. Pues con la flaca he empezado a mover las piernas cuidando al ruidoso aquiles, que es de lo que se trata. La verdad es que el que no se conforma es porque no quiere. Yo lo estoy pasando muy bien en mis salidas. Por lo general quedo con algún amigo ciclista, sobretodo tratando de que se me pegue algo. Con los de la Asociación Cicloturista de Menorca he sido invitado a salir este sábado, pero me da que va a ser que no, porque la mayoría son unos maquinorros de impresión y ni quiero quedar descolgado y solo ni pretendo que nadie me ande esperando. Para salir con ellos necesito al menos un par de meses de sumar kilómetros en las piernas, porque si ya andaba poco a pie, en bici soy un tortuga de tres pares de narices, como no podía ser de otro modo.

A todo esto van casi 160 kilómetros esta semana, porque a lo tonto a lo tonto he salido ya 3 veces para unos 50-60 por salida. Algo rodado iba ya, claro, porque los domingos desde hace ya un par de años, solemos quedar con los amiguetes de la bici gorda, a comernos los barrancos de la isla. Las medias de mis salidas son de risa, eso sí. La más rápida, 23 km/h, pone lo de globero en un auténtico piropo para mí. De todos modos, eso es algo que me la trae al pairo: salgo solo o con amigos que esperan un ratito de buena conversación y poco más.


En agosto la piscina municipal está cerrada por vacaciones del personal. Eso me llevó a programar mis sesiones de natación en el mar, porque no estaba muy dispuesto a entrenar en piscinas de verano, con niños y colchonetas por todas partes. Ese proyecto de natación marina parece que va a dormir el sueño de los justos, porque me da una pereza brutal lo del agua salada, las lanchas y las medusas, y si no hay motivación no la hay, oye. En septiembre volveré con los entrenamientos de natación en la piscina, aunque tenga que empezar casi de cero.


El tendón me dice que no está aún para correr, pero que a lo mejor este fin de semana me deja que lo pruebe. El médico me ha recomendado una rentrée suave y paulatina, y el sábado puede que me vaya a un caminito llano y de tierra que conozco a trotar 20 minutillos, estirar otros 20 y ponerme hielo nada más llegar a casa. Si eso sale bien, al cabo de 2 días otros 20 minutos, y así hasta no tener ni el recuerdo de la tendinitis. Si a la mañana siguiente el tema molesta habrá que pensar en parar más tiempo y visitar al fisio.


martes, 31 de julio de 2007

LA FLACA (y 2)

No es foto de catálogo, es la mía (en cuanto termine de pagarla, claro)

Tras padecer los rigores de la insularidad en forma de espera, hoy he podido recoger el maquinón de flaca del que tuve a bien enamorarme en su día. Ir a recogerla para llevarla a casa fue la excusa perfecta para poner fin a casi tres semanas en el dique seco (un par de paseítos en bici de montaña y algo de ligero nado veraniego no van a contar como entrenamiento, claro). Entre llevarla hasta su nuevo hogar y sacarla de paseo por la tarde cayeron 60 kilometrillos, que son ya algo digno de mencionar.

Ahora sólo espero que mañana al levantarme, que es la hora en que el aquiles suele manifestarse de mala manera, las molestias no sean mayores que las de días precedentes. Si es así, tengo el firme propósito de incluír esas sesiones de ciclismo moderado que recomendaban los que me escribieron la anterior entrada entre mis entrenamientos, de modo protagonista por lo menos hasta que pueda volver a correr, que no sé cuándo será porque eso sólo lo sabe el joputa del aquiles.

Por lo que respecta a la flaca, firme objeto de estas líneas, debo decir que aún tengo que aprender a montarla. Hoy parecía un pato mareado tratando de poner las calas de las zapatillas espaciales esas que me vendieron dentro de los pedales, cosa que sucedió al noveno o décimo intento para jolgorio de vecinos y paseantes. Luego no tiraba como corresponde con los cambios, y empezando cuesta arriba por poco me caigo de lo despacito que iba (plato grande- piñón pequeño, para el que sepa de qué va). Luego está lo del manillar: si lo agarraba de abajo, desde donde podía acceder a cambio y frenos, la bici se volvía ingobernable, peligrando la vida del ciclista en plena carretera. Lo dicho, que hay que volver a aprender a montar en bicicleta con estos cacharros. Mientras tanto disfrutaré de los piropos recibidos sobre ella. Hoy me llamaron "globero". Si supieran...

¡Que tiemble el puerto de Las Palomas!

viernes, 27 de julio de 2007

UN POCO DE INFO


Corto y pego lo más interesante que, sobre la tendinitis aquílea, aparece en la web http://www.achillestendon.com/. Está en inglés, y siento no verme con coraje de plantar una traducción decente. Me lo dejo ahí de recordatorio, para evitar tentaciones, porque tengo unas ganas locas de calzarme mis nuevas asics y el tendoncito de las narices dice que cuidadín con tocarle las ídems.



The Achilles tendon is fibrous tissue that connects the heel to the muscles of the lower leg: the calf muscles. Leg muscles are the most powerful muscle group in the body and the Achilles tendon is the thickest and strongest tendon in the body. Contracting the calf muscles pulls the Achilles tendon, which pushes the foot downward. This contraction enables: standing on the toes, walking, running, and jumping. Each Achilles tendon is subject to a person’s entire body weight with each step. Depending upon speed, stride, terrain and additional weight being carried or pushed, each Achilles tendon may be subject to up to 3-12 times a person’s body weight during a sprint or push off. For more information on Achilles tendon anatomy see: Physiology.


Larger version of Achilles Tendon IllustrationsCauses of Injury Overuse, misalignment, improper footwear, medication side effects, and/or accidents can all result in Achilles tendon injuries. Multiple causes often contribute to the same Achilles tendon injury. For information on each of these Achilles tendon injury causes, see Causes of Injury
Preventing Injuries
The best way to prevent an Achilles tendon injury is to a) stay in overall good shape, and b) warm-up, stretch, and strengthen the Achilles tendons. The best way to prevent an Achilles tendon injury from getting worse is to address the injury immediately: it will get worse if not addressed. For more information on preventing Achilles tendon injuries see: Preventing Injuries.

Injuries
Undue strain results in over 230,000 Achilles tendon injuries per year in the U.S. alone. The undue strain could be caused by a variety of factors, including: tightness or weakness of the leg, knee, hip, or back; high or low arches; uneven leg lengths; alternating between high (2”) heels and exercise shoes; and/or sudden (rather than gradual) increases in training, such as running faster, further, or up steeper hills. The most common Achilles tendon injuries are Achilles tendinosis (formerly called Achilles tendonitis) and Achilles tendon rupture. Achilles tendinosis is a soreness and stiffness that comes on gradually and continues to worsen until treated. It often starts with stiffness and creaking when first getting out of bed in the morning. Lightly pinching the Achilles tendon with the forefinger and thumb will indicate soreness. Achilles tendinosis is a common injury among middle and long distance runners.



Treating Injuries
Treatment for Achilles tendinosis includes: relative rest, muscle strengthening, physical therapies (i.e. ultrasound, laser photostimulation, electrical stimulation), and ice.



Footwear
Correct footwear can be one of the keys to preventing, recovering from, and preventing the reoccurrence of, Achilles tendon injuries. Incorrect footwear can cause or exacerbate Achilles tendon injuries. Selecting the right shoe or sneaker in terms of cushioning, arch height, and pronation is always beneficial. Some people experience a tremendous temporary benefit from a little extra padding or cushioning under the heel. The temporary heel padding reduces the length of Achilles tendon stretching made with each step or stride.



Treatment includes five simultaneous steps. In cases of tendonitis an anti-inflammatory may also be used.


Relative rest. Stop doing the activity that caused the injury for between a week and a few months, depending upon the degree of degeneration. Relative rest should last at least 1 week for a grade 1 or 2 injury, at least 3 weeks for a grade 3 injury, and at least 1 month for a grade 4 injury. For an understanding of injury grades see: injuries. During the relative rest period also stop performing activities and sports that are similar to the one that caused the injury, i.e. soccer is similar to running, handball is similar to tennis, etc.
Achilles tendinosis is not an excuse to get out of shape: relative rest is the treatment, not total rest. During the relative rest period do alternate sports that are easy on the Achilles tendon, such as swimming, moderate cycling, upper body weight lifting, etc. After the relative rest period, resume gradually. For example, if you are a runner with a grade 3 injury resume with jogging until you are sure that you are down to at least a level 2 injury, then resume running moderate distance with no speed work or hills until you are down to at least a grade 1 injury, then resume running at the same intensity as prior to the injury.

Stretch the calf muscles
for 20 or more minutes per day. If the other leg muscles, the hip muscles, and the back muscles are tight, they may be causing tightness of the calf muscles, so stretch these other muscles as well. In addition to standard stretching, muscles can also be stretched by strengthening their opposing muscle group. For example, strengthening the anterior tibialis, the small muscle group on the front of the lower leg, stretches the calf muscles. As part of stretching, consider massage.


Eccentric strengthening of the leg muscles, particularly the calf muscles. Do daily or every other day calf raises on a stair or using a calf raise machine in a gym. Start slowly using just your body weight doing three sets of 10 or 15. When this can be done without pain, gradually increase the speed, number of repetitions per set, amount of weight, and number of sets. Concentrate on the eccentric rather than the concentric portion of the exercise (the calf lowering rather than the calf raising portion of calf raises). On each repitition, be sure to go all the way down for a full stretch of the Achilles tendon. Do the calf raises after, rather than before, any other exercises that you are doing.


Physical therapy. Therapies applied by professional physical therapists to repair tendon degeneration include: ultra sound, electric
stimulation, and laser photostimulation.


Ice therapy. Apply ice to reduce the degeneration. Ice should not be applied directly to the skin, use an ice pack instead. Apply the ice pack to the Achilles tendons after exercise or physical therapy. Apply as often and as for as long as possible.


Avoid anti-inflammatory and pain killing drugs. The anti-inflammatory drugs will not help because Achilles tendinosis is a degenerative injury rather than an inflammation (see injuries). The pain killing drugs will mask the problem, which is likely to cause the degeneration to get worse. In addition to being ineffective, anti-inflammatory and pain killing drugs are also expensive.
In the very worst cases of Achilles tendinosis, surgery may be required, but only as a very last resort. Consider surgery if all the above steps have been taken completely and repeatedly, and the Achilles tendinosis has not improved for at least six months.

miércoles, 25 de julio de 2007

IGUAL, TODAVÍA

Pues así es. Sin demasiadas ganas de escribir y con muy poquito que contar cuelgo esta entrada. Lo más relevante es que sigo paradísimo. El dolor es ya sólo molestia, pero está ahí para recordarme que como se me ocurra reaparecer sin su correspondiente autorización expresa podría el parón ser mucho peor.

Para decir la verdad sigo siendo escrupulosamente ordenado con el tratamiento prescrito: Tomo a sus horas el Airtal, aplico hielo en la zona maltrecha por la mañana, al mediodía y antes de dormir y me doy frecuentes friegas de Voltarén gel. Por las mañanas el tendón no da los alaridos de días atrás, que ya es mucho, pero molesta al tacto y en según qué posiciones del pie.

Eso del aqua-running, que tanta gracia hace a algunos contertulios se está convirtiendo en mi único consuelo, triste modo de plantearse que me quedan 12 semanas para un medio maratón en el que tenía un poco de "marquitis" puesta (iluso), y 14 domingos para un segundo maratón en el que ya estoy inscrito y para el que no me puedo preparar, al menos de momento. Bastante tengo con controlar esas ganas de salir a trotar 20 minutillos a ver qué tal responde el aquiles, haciendo como que ya no me duele para engañarme con una recuperación que aún no es tal.

No renuncio a nada, pero la verdad es que cada día que pasa se me pone el calendario un poquito más cuesta arriba. Dentro de nada mi mejor opción serán esos planes que combinan correr y caminar y que todos los libros y revistas anuncian como "PARA TERMINAR". Tampoco me importaría, oye...

jueves, 19 de julio de 2007

PACIENCIA

Hoy tuve la que ha sido una tercera opinión sobre mi lesión. Supongo que el diagnóstico ya es definitivo, básicamente porque los tres galenos consultados coinciden en que está todo muy clarito. Para aquellos que más empollados anden al respecto del tema, puedo decir que tengo algo llamado ENTESIS, que no es más que una inflamación del tendón de Aquiles o tendinitis, cuando ésta se produce en el punto de inserción del tendón en el hueso. Existe un puntito de dolor inhabilitante y las molestias son persistentes. Por esa razón tengo terminantemente prohibido todo lo que se haga en posición vertical (al menos mi santa no sale demasiado perjudicada en este punto).

De correr ya ni me acuerdo, y todo lo que se me permite con la bici es limpiarla y engrasarla. Puedo nadar sin abusar de los impulsos de salida después de cada viraje en la pared, y también se me permite (y se me aconseja) eso del aqua-running, que dicho así parece algo galáctico pero no es más que ponerse un churro (un flotador con forma de patata frita gigante) bajo las axilas y hacer como que se corre en aguas profundas. Lo he hecho por espacio de 40 minutos, siendo observado por decenas de usuarios de la piscina con cara de "mira lo que hace ese chalado". Mi cara era la de "yo a lo mío, yo a lo mío", ¡qué remedio!. Tras recuperarme de mi novedosa sesión de ejercicios he nadado un poquito por aquello de aprovechar el remojón, pero las sensaciones no han sido las mejores, yendo con miedo en cada viraje porque el pie me duele.

El tratamiento que me ha sido recetado es el llamado técnicamente como "conservador", que no es el que hacen los señores del principal partido de la oposición en España, sino que consiste en ser bueno haciendo mucho reposo, hielo 3 veces al día, Airtal cada 12 horas, Voltarén pomada con frecuencia y estiramientos. En principio, en un par de semanitas tengo que estar bien ya. Lo jodido del tema es que tanto tiempo parado me va a suponer, por un lado tener que volver atrás en el entrenamiento y ver si soy capaz de mantener los retos que para otoño me había marcado. Por el otro lado, no hago más que pensar en las causas de la lesión. Sé que uno se hace daño cuando se hace daño, y no siempre hay que echar la culpa al entrenamiento, pero es que me pasé 6 meses preparando un maratón y corrí esa carrera sin la más mínima molestia, con un entrenamiento de esos que llaman en los planes "para acabar". Ahora, mucha calidad, mejoras visibles pero 3 lesiones en poco tiempo. No sé si compensa.

La paciencia, que para Santa Teresa de Jesús era un don divino, va a ser ahora el eje de mi actitud frente a esta lesión. Si vuelvo demasiado pronto y recaigo no llego a Palma, eso seguro. De todos modos, Lance Armstrong (en la foto) volvió después de un cáncer para ganar 6 Tours de Francia. Con eso yo creo que está todo dicho. Mucha salud y buenos rodajes a todos.